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Una historia de amor, locura y muerte.

Capitulo Uno: Una novia irreconocible.

Georgina, así se llama mi novia. Hace poco mi pidió contarle el por que de mi distancia, y accedí a responderle, así que accedí a verla después de varias semanas de responderle mensajes ni llamadas, creo que se merece una explicación...Quedamos de vernos en el mirador de este pueblo, un lugar olvidado de Dios, aunque siempre le gustó ese lugar, aun no me explico por que. Ella viajó desde la capital hasta aquí solo para verme, y escucharme, así que no hubo mucho preámbulo, solo se sentó y espero que le contara:

"No era que me encantara llegar puntual, pero mi antiguo colegio, tenía algo maravilloso que me fascinaba: aquella niña de tez blanca, largos cabellos castaños y ojos café claros… ella siempre me daba los buenos días con una sonrisa en el rostro.

Algunas veces le preparé cartas, estoy seguro que en el futuro recibiría miles mejores escritas, pero la mía tenía algo especial, una genuina y apasionada declaración de amor, y toma en cuanta que los niños no dicen mentiras. De verdad estaba enamorado de ella. Sin embargo, jamás me atreví a entregárselas, esas cartas nunca llegaron a sus manos. Y es que temía que me rechazara, si arruinaba nuestra amistad, no me lo hubiera perdonado jamás. Creo que era la única personas con la que de verdad me sentía feliz.

Pese a que ese fue el último año que estudiamos juntos, de vez en cuando me la encontraba por aquí o por allá, es la única ventaja de vivir en este pueblo chiquito, no hay donde perderse.
En los años siguientes muchas cosas pasaron, mejoré las calificaciones y hasta comencé hacer amigos, sin embargo, alguien arriba-dije subiendo la mirada al cielo, refiriéndome a Dios- ya no conspiraba para hacernos cruzar nuestros caminos, seguramente cuando ella iba por una calle, yo iba por otra, y cuando coincidíamos en lugar, errábamos en tiempo... y así, inadvertidamente, me fui olvidando de ella.

Hace casi tres meses regresé a este pueblo, casi 6 años después de la última vez que la vi, todo este tiempo me hizo olvidar que la universidad era todo el universo que conocía, ya hasta mi pueblo se me hacía un completo desconocido.

Un día hace varias semanas, en cuanto me levanté, salí a caminar con una amiga, paseamos largo rato hablando de tonterías y poniéndonos al día de nuestras vidas. De regreso, pasamos por un lugar que se me hizo muy familiar, una casa pequeña, de viejas maderas y un zinc rojo por el pasar de los años, me invitaba a recordar algo que hasta ese día consideraba inabordable: ¿qué fue de ella?

Le pregunté a mi amiga que si recordaba a la chica que vivía en esa casa, y ella con un semblante sombrío de extrañeza, me contestó que esa chica se enfermó de leucemia, que estuvo en el extranjero y nunca regresó...murió hace mas de tres años."


Todo se lo dije con una extraña e imparable sensación de ardor en los ojos…un sentimiento se ahogo.

Súbitamente Georgina, se abalanzó sobre mí, dándome un beso apasionado, y desabrochando el botón de mi pantalón, jadeante, excitada, frenética...

-Qué ocurre-dije aun con el alma echa pedazos-!¿estás loca?! !¿Qué te ocurre, acaso el dolor ajeno te causa excitación?!-agregué gritándole, completamente sorprendido por su reacción.
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