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¿Qué es el androcentrismo?



El androcentrismo es, según la definición de la Real Academia Española, "la visión del mundo y las relaciones sociales centrada en el punto de vista masculino".

Una sociedad androcéntrica, como la nuestra, parte de la mirada y los intereses masculinos y deja en segundo plano los de las mujeres, hasta el punto de llegar a invisibilizar sus aportaciones o incluso considerarlas ciudadanas de segunda categoría a la hora de tomar decisiones.

El concepto de androcentrismo está muy relacionado con el origen y desarrollo posterior en la historia del patriarcado así como en la discriminación que existe hacia la mujer en el mundo educativo, legal, laboral o personal.



Existen muchos ejemplos de cómo el androcentrismo se traslada a nuestro día a día, y, a continuación, exponemos cinco de ellos:

Medicina: En los ensayos clínicos no se han incluido mujeres hasta la segunda mitad del siglo XX, aunque los resultados se han aplicado por igual, tal y como explica el Instituto Andaluz de la Mujer.

Arte: El canon se refiere a las proporciones perfectas del ser humano y la armonía y se ha utilizado en escultura, pintura y arquitectura desde la época de los egipcios. Los más famosos de la época de la Grecia clásica fueron los de Policleto y Praxíteles, basados en el cuerpo del hombre, y en la época del Renacimiento se impuso el canon de Vitrubio como modelo de belleza. Incluso en la era contemporánea, el arquitecto Le Cobursier creo un canon (el modulor, de 2,26 metros de altura) para diseñar tanto sus edificios como muebles u objetos. Estos influyentes estudios de la perfección tomaban como punto de partida al hombre para determinar qué es lo perfecto. Las representaciones de Venus y la Virgen (palidez, pelo largo y rubio, voluptuosidad,..) se fijó como canon estético femenino.
Actualmente, el canon de belleza masculino sigue inspirándose en el de los clásicos (musculatura, hombros anchos, altura, mandíbula marcada) mientras que el ideal de la mujer supone la negación de todo ello (extrema delgadez, poco musculada, piel blanca aunque bronceada).

Política: El androcentrismo considera al hombre el centro en la toma de decisiones de todos los ámbitos de la convivencia, comenzando por estructuras como la familia o las comunidades de vecindad hasta los partidos políticos y órganos de representación.

Lenguaje: El lenguaje es androcentrista y las instituciones encargadas de su buen uso, como la Real Academia Española, siguen considerando como oficiales muchos términos sexistas. El uso de términos como hombre para referirse al hombre y la mujer, o las terminaciones en o/os (niños, ancianos, médicos,...) para hablar de ambos sexos son una prueba de ello.

Relaciones laborales: Desde los horarios hasta la forma de hacer negocios y los espacios escogidos para llevar a cabo una negociación esconden un punto de vista androcentrista del mundo laboral, que no ha sabido readaptarse a la incorporación de las mujeres. También la forma de medir el trabajo realizado, los salarios, son mayores en el caso de los hombres que en el de las mujeres. Las leyes laborales no tienen en cuenta en muchos países la realidad de la mujer, por ejemplo en España, donde el permiso maternal dura cuatro meses mientras que la Organización Mundial de la Salud recomienda que la lactancia materna se prolongue como mínimo hasta los seis meses.

Las religiones, la sexualidad, la psicología, la educación e incluso la disposición de nuestras ciudades ha sido creada por hombres pensando en los hombres. Basta con que mires con detalle a tu alrededor y analices tu mundo, el más próximo: el patio del colegio, tu barrio, las noticias de prensa, la estructura de tu iglesia y las imágenes que hay en ella,... Ellos son los que siguen marcando la pauta, aunque se vayan consiguiendo pequeños cambios o las mujeres nos adaptemos (no sin esfuerzo) a un mundo androcéntrico.


Fuente: Aquí
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