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A ti, que amas ir de compras







Déjame decirte que no necesitas unas nuevas sombras o un labial para verte mejor, y si no me crees mírate al espejo, eres bellísima con o sin tacones.

Zapatos, ropa, maquillajes, ¿cómo decir que no a cada accesorio, a cada bolsa, o a ese pequeño objeto que se ve tan lindo en el aparador? Tal vez no lo necesite exactamente pero… lo merezco.

A todas las mujeres nos ha sucedido en algún momento: todas nos hemos enamorado de ese objeto detrás de la vitrina; para unas el amor tiene forma de zapatos y otras caen rendidas ante la suave tela de un vestido. Todo parece tan perfecto que casi puedes escuchar “y vivieron felices para siempre”.

Lamento decirte esto pero debes ser consciente. No estas en un cuento de hadas y la realidad es otra: cada bolsa, cada caja y cada objeto único que es perfecto para ti, en realidad acaba con tu economía, vacía tu cartera y te llena de inseguridad.




Y no solo me refiero a ese perfume que compraste en el centro comercial o a esa rizadora para pelo que tenía el 30% de descuento, me refiero a ese rimel que promete darte unas pestañas “de impacto” y a ese lip gloss que pediste por catálogo.

Debes darte cuenta de que salir de compras no acabará con tu tristeza, al contrario, será como darle vacaciones al dolor, unas cortísimas vacaciones que te dejarán llena de deudas.

Tal vez sea agradable comprar cosas pero te aseguro que las cuentas de pago no serán tan lindas y no “combinarán perfecto con esa prenda que hace mil años que no usas por que no tenías con qué ponértela”.

Sé que es difícil no mirar a las tiendas o no aprovechar cada oferta de 50% (aún intento no caer). Una amiga me dijo “acepta que tienes un problema y resuélvelo”, pero ¿no se supone que hay etapas? debería ser algo como negación, aceptación y eso ¿no?.



Pues increíblemente me ha servido, no soy una persona con demasiada paciencia, así que su sistema de dos pasos ha funcionado y mi cuenta de ahorros me lo ha agradecido, seguramente la tuya también lo hará.

Déjame decirte que no necesitas unas nuevas sombras o un labial para verte mejor, ni siquiera ese aceite anti frizz. Logras cosas geniales con lo que ya tienes en casa y si no me crees mírate al espejo, eres bellísima con o sin tacones.

PD: Cuando pases frente a tu tienda favorita repite “tengo un problema y lo soluciono”, estaré ahí mentalmente para felicitarte, de hecho, te mando un par de aplausos por anticipado (con 70% de descuento y sin costos de envío).



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