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Clítoris: cómo estimular el orgasmo

Este órgano es fundamental para conseguir excitación sexual, una adecuada lubricación y, finalmente, la satisfacción femenina. Aquí, los consejos del doctor Juan Carlos Kusnetzoff para maximizar el placer.



s un órgano complejo: su mayor parte se encuentra hundida dentro de la zona anterior y lateral de la entrada vaginal, formando una especie de cúpula o arco. Esa cúpula es una estructura eréctil, sus tejidos son como una esponja, capaces de llenarse de sangre.

Por esa razón, tocar suavemente el clítoris externo o rodear con los dedos la parte externa de la vagina y especialmente, su ‘techo” (la parte alta del arco), es fundamental para conseguir excitación sexual, una adecuada lubricación y, finalmente, la satisfacción femenina. Se penetre o no a la mujer, el placer siempre se origina en el clítoris.

Cómo estimularlo

Algunas mujeres son más sensibles a la caricia exterior, otras al roce intenso, otras a la penetración suave, otras al “bombeo” con golpes de ambos pubis en contacto. Tampoco faltan las que prefieren la penetración y el toque simultáneo con los dedos (propios o del compañero) en la zona clitorideana. Todas las variaciones rozan el clítoris.

Lo importante en el acto sexual, durante la penetración (y antes de ella, por supuesto), es que se rocen y se toquen, como se prefiera, las diferentes partes del clítoris. El cuerpo peneano y el golpeteo del pubis del hombre contra el pubis de la mujer pone en intenso contacto rítmico toda la entrada del conducto vaginal, los labios mayores y menores, la pequeña parte del clítoris que asoma en la unión de ambos labios.

En todos los casos se recomienda una amplia, sostenida y profunda caricia en la totalidad de la zona de los genitales. Cuanto más tiempo se emplee, cuanto más relajado esté el cuerpo, cuanto menos importancia se le otorgue a que “si me tocan o me penetran”, “si está prohibido o permitido”, “si lo hago bien o mal”, mucho más placer y satisfacción obtendrán ambas partes.

¿Clítoris o vagina?

Toda una generación de mujeres, influida por Sigmund Freud, creyó que había dos clases de orgasmos femeninos. Los alcanzados por estimulación del clítoris, y los vaginales. Los primeros en dudar del mito freudiano fueron los estadounidenses William Masters y Virginia Johnson. Descubrieron que no hay dos clases de orgasmos: con o sin penetración, el órgano que más reacciona al estímulo es siempre el clítoris. En el orgasmo interviene un arco reflejo, que une la zona receptora sensible del clítoris con la zona emisora motriz de los músculos perivaginales.

El estímulo del clítoris es una necesidad para las mujeres que quieren alcanzar un orgasmo, aunque el órgano esencial erótico no es la vagina, ni el clítoris, sino los centros cerebrales.
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