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Cosmopolitaringa! Curso rápido sobre los ex

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Si lidiar con un novio puede ser difícil, la relación con un ex puede ser igual de complicada o peor. Te ayudamos a identificarlos... y a neutralizarlos.


¿Qué está haciendo tu novio en este momento? Tal vez duerma como un angelito, quizás mire la tele con los pies subidos en la mesa del centro o esté lavando —a regañadientes y con cara de víctima— los platos sucios. Bueno, no importa. Obsérvalo con atención y trata de imaginar qué tipo de ex sería si, por alguna razón, decidieras abandonarlo (o si fuera él quien te dijera: “¡Lo nuestro se acabó!”)

¿Cómo se comportaría? ¿Como un celoso troglodita o como un chico diplomático y civilizado? En realidad, no tienes que esperar a la ruptura para tener una idea del tipo de ex en que puede convertirse tu hombre. Algunos rasgos de su carácter pueden ayudarte a adivinarlo. Otra información valiosa es la forma en que él habla de sus antiguas novias y cómo actúa cuando se encuentra con ellas.

La variedad de ex novios que existe es tan grande que este podría ser tema para un libro. Pero para ahorrarte tiempo, hemos preferido limitarnos a ocho variedades que son las que más abundan. Estos son, por así decirlo, los ex más comunes y “silvestres”. Probablemente hayas tenido que vértelas con alguno de ellos. Pero si no es así, te vendrá bien conocer sus características y estar preparada por si, en un futuro, te toca lidiar con alguno de ellos.


EL RENCOROSO
No te perdona que lo hayas dejado (y si lo hiciste para enredarte con otro, ¡peor que peor!) Si coinciden en algún sitio, asume una actitud indiferente y te ignora, o bien te lanza miradas de sicópata asesino. A veces, su rencor lo impulsa a llevar a cabo todo tipo de pequeñas venganzas: desde salir con tu peor enemiga hasta llamarte por teléfono a altas horas de la madrugada (sin decir una palabra).

EL ACOSADOR
Persistente, posesivo, incapaz de reconocer una derrota. No pensó que tu decisión de terminar fuera definitiva y se niega a aceptarla. Por eso te llama, te sigue, te vigila. Inunda de mensajes los buzones de tu correo electrónico y de tu celular. Es como un cazador detrás de su presa (tú, naturalmente). Dondequiera que vas, allí está, “por casualidad”. Si fue él quien, en un arranque de celos, decidió terminar, todo se complica. Lo hizo presa de un arrebato, y se empeña en demostrarte que te quiere y que deben volver. Está convencido de que te hará cambiar de idea: sólo es cuestión de tener paciencia y resistencia. Prepárate para un largo y tenaz acoso.

EL DEPRESIVO
Tampoco se resigna a que la relación haya llegado a su final, pero no acosa. Su técnica consiste en sufrir, en hacerte saber lo mal que se siente desde que rompieron y en intentar conmoverte para que se reconcilien. Te manda mensajes de texto por el celular (ya sean románticos o tratando de hacerte sentir culpable por lo pésimo que le va), y si por casualidad te lo encuentras en algún lugar, aprovecha para demostrarte que sigue loco por ti.

EL “BORRÓN Y CUENTA NUEVA”
“Ah, ¿terminaste conmigo? Entonces, ¡desaparezco de tu vida! Si te he visto, no me acuerdo”. Esa parece ser la filosofía de este tipo de ex. Es muy práctico: si ya no eres su novia, dejaste de formar parte de su vida. Tus intentos por mantener cualquier tipo de contacto o amistad son evadidos o rechazados. En realidad, suele ser radical: si fue él quien tomó la iniciativa de cortar, difícilmente se echará para atrás, porque se trata de una decisión que tratará de mantener aunque le cueste. Si fuiste tú quien rompió, lo más probable es que, herido en su amor propio, te borre de su mente. Este ex tiene el don de “pasar la página” con gran facilidad. Simplemente, se olvida de que existes y se empata con otra. Puede que esto te duela y pienses que no significaste nada para él. Pero quizás no sea del todo cierto. Es muy posible que se haya puesto esa coraza de indiferencia y pragmatismo para seguir adelante y hacerse el “duro”.

EL ARREPENTIDO
Sabe que metió la pata, lo que no sabe es que más puede hacer para demostrarte su arrepentimiento y convencerte de que vuelvas con él. Pregona en todas partes cuánto te quiere y usa como mensajeros a tus familiares y amigas para que intercedan por él. Su arrepentimiento es sincero. Así que no te hagas la dura y analiza si vale la pena darle una segunda oportunidad.

EL SALVAVIDAS
Este es un tipo de ex sumamente útil. Si la vida te premió con uno, ¡aprovéchalo! Es descomplicado, toma las cosas de forma deportiva y detesta las tragedias griegas. Pasa de novio a ex con mucha naturalidad, te sigue tratando con cariño y simpatía, y tiene tendencia a ser protector. Todo eso convierte a este ejemplar en el candidato perfecto para consolarte cuando el final de una relación te deja “en baja”. Para levantar el ánimo, sólo tienes que llamarlo y decirle: “¿Tienes planes para esta noche?” El salvavidas siempre está dispuesto a evitar que te ahogues en las aguas de la tristeza y a “rescatarte” llevándote a cines, restaurantes y discotecas (y, por supuesto, a acompañarte en la cama). Cuando te recuperes, puedes dejar de verlo sin que él te lo reproche ni haga escenas desagradables. ¿No es perfecto?

EL VENENOSO
Mientras estás a su lado, eres la octava maravilla del mundo, pero después de la ruptura, habla horrores de ti cada vez que puede. ¿Por qué actúa de esa forma? Depende. Si fue él quien rompió, tal vez lo haga para ratificar ante los demás que hizo bien en dejarte. Probablemente algunos opinen que cometió un gran error, y esa es su manera de defenderse. Ahora bien, si fuiste tú quien lo soltó como una papa caliente, su reacción se debe a que está dolido. Quizás se dedique a pregonar que fue un tonto al enamorarse de alguien con tantos defectos como tú.

EL AMIGO INCONDICIONAL
Este es el ex más maravilloso y civilizado que existe. Con frecuencia fue un buen amigo antes de convertirse en tu novio, y eso favorece que al concluir la relación amorosa, pueda volver a su rol inicial. No hace un drama si empiezas a salir con otro, y hasta es capaz de mostrarse simpático y hablar de fútbol con él. Lo quieres y sabes que —con o sin sexo— él te quiere también. Es un amigo leal, un consejero al que siempre puedes acudir con la certeza de que te hablará claro y con sinceridad. Conoce tus virtudes y, también, tus defectos.





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