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El icono de las lesbianas en Hollywood, Nazimova



Nazimova aprendió a irradiar fascinación de dentro hacia afuera, consiguiendo que su rostro se transfigurara en una esfinge viva y sus ojos violetas eran como carbones encendidos que quemaban a todos y a todas.



Fue un mito de grandeza actoral, de aureola fantasmagórica, revestida de noche y de humo.



Alla Nazimova fue sin duda abiertamente lesbiana y se la considera la fundadora de la escena estadounidense, 12 años antes de que se construyera Hollywood.



Pronto supo que su sexualidad sería una síntesis de peste y vampisismo; no necesitaba un armario, sino un féretro para ocultarse de los guardianes de la moral de la sociedad americana.



Alla Nazimova, nombre rusificado por el antisemitismo que recorría su país y porque asociaba la religión judía a un padre de clase alta, cuyo verdadero nombre era Mariam Edez Adelaida Leventon, nació en Yalta, en la región de Crimea (actualmente Ucrania) el 4 de junio de 1879, en el seno de una familia judía formada por el matrimonio entre Yakov Leventon y Sonya Horowitz, que tuvieron tres hijos.



De pequeña la llamaban "Alla" y se quedó con ese apodo. El apellido artístico Nazimova proviene de un personaje de la novela rusa "Los niños de las calles."



La familia de Alla era un completo desastre, con una madre muy joven y de pocas luces, y un padre brutal que maltrataba despóticamente a su mujer y a Alla, a la que despreciaba porque era gorda y de aspecto viril.



Su infancia transcurrió en un ambiente de violencia y perturbación. Siendo aun muy pequeña, se trasladaron a vivir a Suiza. Allí sus padres se divorciarían poco después.



Alla fue entregada a una familia suiza con la que vivió años, y fue en esa época cuando empezó a mostrar sus inquietudes artísticas, especialmente en la música. Con siete años empezó a tomar lecciones de violín.



De esta época también señalaría Alla que uno de sus hermanos adoptivos la violaba sistemáticamente.



Entretanto su padre volvió a casarse, y pasados unos años la reclamó al ver las habilidades musicales de Alla y se la llevó de vuelta a Rusia, donde volvieron sus desdichas al encontrarse con la violencia de su padre y una madrastra que la maltrataba por su aspecto masculino y poco agraciado. Su padre deseaba que siguiera estudiando música, y por eso tomaba clases de violín y piano en el Conservatorio Imperial.



En 1889 fue elegida para actuar en un concierto navideño. A pesar de que lo hizo bien, cuando Alla manifestó su alegría por la buena acogida, su padre la golpeó salvajemente. Este hecho la marcaría posteriormente, provocándole ataques de pánico después de cada actuación.



A los 15 años ingresó en un internado de Odessa. Su poco agraciado aspecto, añadido a los grandes resentimientos anti-judíos, hizo que sus compañeros se burlaran de ella llamándola "el barril", "el oso" y apodos similares.



Luego se alojó con una mujer cuyas hijas actuaban en el teatro local, y Alla se aficionó a ir con ellas para ayudarles con los trajes y el maquillaje. Así empezó a interesarse por el mundo del teatro.



Ella quería prepararse para ser actriz, pero su padre no la dejaba. Tras enfermar su padre, que moriría de sifilis, su hermano pasó a ser su tutor legal, pero también se negaba a que Alla estudiara interpretación hasta que Alla cumplió los diecisiete años.



Finalmente con 17 años hizo una prueba en la Escuela Filarmónica de Moscú, considerada la mejor de Rusia, donde fue admitida. Allí estudio cuatro años con Nemirovitch-Danchenko, interpretando a Chéjov, Tolstoi y Shakespeare.



Luego el gran maestro Konstantin Stavnislasky, cuyo método revolucionaría las artes escénicas, la tomó como pupila en el recién creado Teatro del Arte de Moscú puliéndola como un diamante en bruto.



Por cierto que en lo físico, Alla se había convertido en una joven estilizada y bastante atractiva.



Pero para sobrevivir y pagarse las clases, tuvo que ejercer la prostitución. El antisemitismo la relegó a pequeños papeles en la nueva compañía de Stanislavsky, a pesar de que era muy superior al resto de actrices y de actores.



La adolescente Alla, que unas noches ejercía la prostitución en las calles de Moscú para sobrevivir y otras actuaba en el teatro, se dio cuenta que había otros mundos, como por ejemplo cuando vio a varias mujeres lanzar consignas revolucionarias para la época como "la mujer y el sufragio universal: conseguir que la mujer tenga los mismos derechos que el hombre".



Asistió tímidamente a varios mítines de mujeres, que años después serían legendarias feministas y socialistas, como Minna Gorbunova, Ines Armand, Nadia Krúpskaya, o Emma Goldman, brillante periodista y anarquista de vanguardia, con la que intimaría años después en Nueva York.



Rusia estaba cambiando. Por ejemplo, mientras la prensa inglesa se mostraba en su mayoría hostil hacia Oscar Wilde, durante su juicio y posterior condena en 1895, la mayoría de los escritores rusos veían en este juicio la persecución de un hombre genial por parte de las hipócritas autoridades británicas.



Tras la revolución de 1905, en Rusia desapareció la censura, adelantándose varios lustros a la República de Weimar en cuestión de libertades sexuales, y varias décadas respecto al resto de países occidentales. Así, autores como Mijail Kuzmín, Viacheslav Ivánov, Lidia Zinóvieva-Annibal o Marina Tsvietáieva escribían obras de temática homosexual sin excesivos problemas.



Alla abandonó el Teatro del Arte y entró a trabajar en el repertorio regional, donde se casó con un estudiante llamado Sergei Golovin, pero en realidad fue sólo un matrimonio de apariencia para ocultar su apellido judío. Poco después volvió al Teatro del Arte y estudió dirección de escena.



Un año más tarde volvió a abandonar el Teatro debido a su decepción con Stanislavsky, que se había hecho más conservador, y se incorporó a una compañía donde conoció a su nuevo amor, Pavel Orlenev, amigo íntimo de Chéjov y de Gorky.



La carrera teatral de Nazimova floreció pronto, y en 1903 era una estrella en Moscú y San Petersburgo.



En 1904 la compañía de teatro inició una gira por Europa, actuando en Londres y Berlín junto a Pavel Orlenev, y allí empezó a forjarse la fama de Alla como actriz, sobre todo a raíz de su interpretación en Londres de "El pueblo elegido" con la que Nazimova sedujo a la "créme de la créme" del teatro británico.



Fascinadas por su belleza, un grupo de actrices británicas hicieron una función benéfica para pagar el viaje de todo el grupo a Estados Unidos en 1905.



Allí les esperaba Emma Smith, seudónimo tras el que se ocultaba Emma Goldman, anarquista y rusojudía como Nazimova, con quien comenzó una intensa relación lésbica.


Emma Goldman


Emma hacía labores de traductora y manager de la compañía, alojándoles en tiendas de campaña en un campamento alquilado y reconstruyendo un establo lleno de ratas, cercano al Bowery, para convertirlo en un teatro.



Emma estaba entusiasmada y puesto que tenía grandes contactos en los periódicos neoyorquinos, convenció a muchos periodistas para que se dejaran caer en ese infierno. Gracias a eso consiguieron convertir a Alla Nazimova en una actriz famosa.



Emma Goldman los llevó de gira por Boston y por Chicago, presentando a Alla a las feministas de mayor renombre, radicales y con dinero, que hicieran causa común con la más insólita y genial de las actrices conocidas hasta entonces. Interpretaba a los personajes femeninos más famosos de la escena: cualquiera de las hermanas, de Chéjov; Nora o Hedda Gabler, de Ibsen; Lady Macbeth o Cleopatra, de Shakespeare, etc. El número de amistades feministas influyentes fue aumentando, desde sopranos a editorialistas, dos primas de Theodore Roosvelt, periodistas, actrices, empresarias, etc. Todas la admiraban y todas pasaban por su cama, abiertamente o a escondidas.



Nazimova supo enseguida que los EEUU eran un país muy hipócrita, donde constantemente se hablaba de libertad para ocultar que esa libertad no existía en absoluto.



Orlenev volvió a Rusia con el resto de la compañía en 1906, aunque Nazimova se quedó en Nueva York.



Firmó contrato con el productor Henry Miller y debutó en Broadway en 1906 con éxito tanto de crítica como de público. Se hizo extremadamente popular con rapidez (un teatro recibió su nombre), y siguió brillando en Broadway durante años, a menudo actuando en obras de Henrik Ibsen y Antón Chéjov.



Alla, ya convertida en una estrella, firmó un contrato con Lee Schubert, un legendario productor de teatro que le dio carta blanca para elegir las obras que deseaba interpretar.



A principios de 1907 y en el Princess Theatre, dio vida a la Nora de Casa de muñecas de Ibsen, denso y profundo drama en el que la protagonista femenina rompe los convencionalismos de la época, enfrentándose a un matrimonio que es la antesala de la cárcel, y partiendo hacia una nueva vida en la que la libertad es la primordial conquista de la mujer. El teatro se vino abajo entre atronadores aplausos y estruendosos vítores a una forma nueva de interpretar.


Nazimova en 1907


Nazimova interpretó toda la obra de Ibsen y de Chéjov, alternándola con una comedia titulada "Bella Donna", que fue un gran éxito de crítica y público, y en la que interpretaba a una parodia de Nora (de Casa de muñecas), sólo que en lugar de romper su matrimonio para liberarse, decide envenenar al marido.


Nazimova en Bella Donna


Esta primera época esplendorosa comenzó a enturbiarse con la aparición de Ligas de Decencia, Ligas Anti-Alcohólicas, Ligas de Escándalo Público, etc. en pie de guerra contra "el vicio y la depravación". Esto afectaba especialmente a gays y lesbianas, por lo que muchos decidieron protegerse con los llamados "matrimonios blancos", formados por un gay y una lesbiana.


Nazimova en 1911


Mientras representaba "Bella Donna" conoció a Charles Bryant con quién se "casó" en 1912, en un "matrimonio de conveniencia" para ambos, ya que Charles era homosexual.


Nazimova con Charles Bryant


Las mujeres de vanguardia adoraban a Alla, a la que acosaban y ella las recibía promiscuamente, deprimiendo a su amante Emma Goldman que, aunque libertaria, era muy posesiva.


Entrevista a Nazimova publicada en 1912


Cuando Alla se relaciona con la escritora Mercedes De Acosta, otra famosa lesbiana de la época y auténtica "devoradora" de mujeres como Alla, se termina la relación con Emma que ya no puede soportar ver a su amada con tantas mujeres.


Mercedes De Acosta


Cuando estalla la Primera Guerra Mundial viajó de costa a costa, haciendo apología del pacifismo con un drama llamado "Esposas de guerra" (War Brides). Entretanto su país Rusia, que estaba envuelto en una vorágine revolucionaria y de guerra civil, aprobaba las primeras leyes de objeción de conciencia y se conquistaba el derecho al divorcio y al aborto, al mismo tiempo que se despenalizaba la homosexualidad.



Alla Nazimova vio su carrera temporalmente frenada al hablar abiertamente de estos temas que resultaban espinosos para los magnates de los medios de comunicación de EEUU, incluido el teatro. Su nombre iba peligrosamente de boca en boca, asociado al bolchevismo y al lesbianismo.



Su gran amiga Elizabeth "Bessie" Marbury, una excelente "manager" de gente tan importante como Oscar Wilde y H.G. Wells, logró reencauzar la carrera teatral de Alla, quien tuvo nuevas y rendidas admiradoras y amantes como Anne Morgan, hija del magnate de la banca J. P. Morgan, y Anne Vanderbilt, multimillonaria excéntrica y mecenas de chicas con talento.


Anne Morgan



Anne Vanderbilt


Ella se creía inmune a todo y a todos. En una gala benéfica para damnificados de la guerra, en el Madison Square Garden de Nueva York, junto con otros actores, poetas y bailarines, ella se vistió de cosaco e interpretó "Rusia", con un sable en una mano y con la bandera rusa despojada de la corona imperial en otra, fusionando la danza clásica, con las étnicas cosacas y tártaras.


Nazimova en 1916


El cine la tentó y en 1916 Lewis J. Selznick le ofreció 30.000 dólares por treinta días de rodaje, adaptando "Esposas de guerra" al celuloide, constituyéndose en un éxito arrollador en Estados Unidos, lo que le reportó al avezado productor más de 300.000 dólares de beneficios.


Nazimova en Esposas de Guerra


Sin embargo por su temática antibelicista no pudo ser estrenada en Europa, que en esos momentos trágicos asociaban el pacifismo a la cobardía.



Volvió al teatro con una obra de H. Austin Adams sobre incesto, suicidio e intolerancia, titulada "Ception Shoals", que fue un gran éxito, con una joven actriz llamada Eva Le Gallienne, que sería su pareja sentimental durante mucho tiempo. También impuso al insulso galán homosexual Charles Bryant, su "esposo".


Nazimova en Ception Shoals



Eva Le Gallienne amante de Nazimova


En el cine filmó varias películas en la Costa Este para la Metro, siempre con su galán Charles Bryant, e impuso como guionista a June Mathis, lesbiana como ella y que también fue otra de las que pasaron por la cama de Alla.


Nazimova y Charles Bryant


June pronto se convertiría en una de las directoras más influyentes de la Metro y entre sus reconocimientos se le debe el "descubrimiento" de Rodolfo Valentino.


June Mathis y Rodolfo Valentino


La primera película de Nazimova fue "Revelación" a la que pronto siguió "Juguetes del Destino"



En 1917, Nazimova ganaba 30.000 dólares por película, con un premio de 1.000 dólares por cada día filmado. Con ello conseguía 13.000 dólares a la semana. En comparación, por esa época, la actriz Mary Pickford quien era hasta ese entonces "la número uno del cine mudo" ganaba únicamente 3.000 dólares semanales.



En 1918 la Metro se trasladó al Oeste en lo que significó de hecho el nacimiento de Hollywood, convertida en la meca del cine a partir de entonces.


Nazimova en 1918


Su primera película en Hollywood, "Ojo por ojo" que la tiene a Nazimova como co-productora se convierte en un éxito impresionante.


Nazimova en Ojo por Ojo


Sus contratos y sus privilegios se dispararon y en los años siguientes rodó un gran número de filmes muy exitosos que le proporcionaron unos ingresos considerables.


Nazimova con Charles Chaplin en 1919


Nazimova compró en Los Angeles una gran mansión de origen español que ella misma mandó decorar, reconvirtiendo la gran piscina en una réplica del Mar Negro. En total eran 14.000 metros cuadrados, en un camino de tierra que años después sería el célebre Sunset Boulevard y que ella bautizó con el suntuoso nombre de "El jardín de Alla".


El jardín de Alla


El Jardín de Alla pasó a ser el punto de reunión de la élite de Hollywood, donde celebraba fiestas en las que el alcohol, (que por aquella época de Ley Seca era ilegal), las drogas y las orgías lésbicas entre actrices eran frecuentes.



Nazimova acuñó la célebre espresión "Círculo de Costura" para referirse a los encuentros de lesbianas y bisexuales que organizaba con sus actrices protegidas, como Jean Acker.


Jean Acker


Conoció a Theodore Kossloff, que antes trabajó en la Escuela Imperial de Ballet de Moscú y pasó a formar parte, como una alumna más, de esa nueva escuela de danza de Los Angeles. Nazimova aprendió rápido, llegando a dominar las técnicas de montaje y luminotecnia, con decadentes y vanguardistas filtros para la época y la aplicación de todas las disciplinas, danza, pantomima y el método actoral de Stanislavsky para la obra maestra que se avecinaba.



En los ballets de Kossloff destacaba una excelente bailarina llamada Natacha Rambova. Era hija de un multimillonario y había recibido una educación exquisita encaminada a las Bellas Artes, la danza, la decoración y el estilismo. Poseía una singular belleza y Alla se sintió presa de aquella mirada y de aquella maquiavélica sonrisa.


Natacha Rambova


En 1918, con 39 años, Nazimova tenía bastante experiencia para empezar a producir y escribir películas en las cuales también actuaba. En sus adaptaciones de autores tan importantes como Oscar Wilde e Ibsen, desarrolló sus propias técnicas fílmicas, consideradas atrevidas para la época.



Sus siguientes películas, producidas y encabezadas por ella misma son los éxitos The Red Lantern y The Brat.


The Red Lantern



The Brat.


Su siguiente proyecto era la película Aphrodite, basada en la novela de Pierre Louys, en la que el lesbianismo tendría un protagonismo supremo y donde ella ejercía de productora e intérprete, controlando todo el proceso creativo. Encargó a Theodore Kossloff la creación de los trajes para la película, mientras sus amantes Natacha Rambova se encargaba de los decorados y June Mathis del guión.


Nazimova en Billions, película de 1920


Sin embargo la película no llegó ni a estrenarse. La censura la prohibió e hizo quemar los bellos amores lésbicos que se habían rodado en celuloide, perdiéndose para siempre.


Nazimova en Stronger than Death, película de 1920


Había llegado la hora que tanto temía: la posguerra trajo un reaccionarismo aterrador, que devolvía a las mujeres en general, a sus hogares, y a las lesbianas en particular, a sus armarios.


Nazimova en Madame Peacock, película de 1920


Tras varios éxitos y fracasos cinematográficos, prepara la quintaesencia del Art-Déco, "Camille" ("La dama de las camelias", de A. Dumas (hijo), con una Rambova preparando sofisticados decorados vanguardistas, con dibujos curvilíneos, como doble homenaje a la camelia y a la mujer y con un vestuario que traspasaba las fronteras de la pantalla, con un elegante y decadente Rodolfo Valentino, que venía de filmar "Los cuatro Jinetes del Apocalipsis" y que buscaba desesperadamente una coartada que acallara los murmullos de su homosexualidad y su escandalosa relación con Ramón Navarro.





Nazimova y Valentino en Camille


Nazimova le ofreció el "matrimonio blanco" que tanto anhelaba Valentino, en su anterior amante y actriz lesbiana Jean Acker, que le abandonó espantada en la misma noche de bodas, porque él quiso consumarlo.


Jean Acker y Rodolfo Valentino


Mientras tanto, los escándalos sexuales se sucedían en Hollywood y nadie se hallaba seguro con la cruzada por "la decencia y las buenas costumbres". Rambova intimó con Valentino y finalmente fue su segunda esposa luego de la separación con Jean Acker.


Rambova y Valentino


Entre opiáceos, cigarrillos de cocaína y vodka, Nazimova entretenía a sus invitados e invitadas interpretando canciones rusas, al violín, o al piano, mientras ponía fin a su contrato con la Metro y mientras los críticos escribían que Camille "era una obsesiva sucesión de imágenes hipnotizadoras, lenta y extraña". No iban desencaminados: Rambova y Nazimova se pasaron todo el rodaje amándose y "viajando" al país de las amapolas del opio.


Natacha Rambova


Pero para Alla una mujer no era suficiente; necesitaba estar rodeada de un harén y se constituyó en un peligro para el nuevo Hollywood, en el que las fustigadoras de los vicios no descansaban ni de día y de noche. La primera "caza de brujas" estaba aflorando. Todos se casaban. Todas se casaban o eran sospechosas de pertenecer al crimen organizado, al bolchevismo, etc.


Nazimova en 1921


Alguien aconsejó a Alla que tantas amantes y su enemistad con la poderosa Metro podían provocar su deportación como extranjera "non grata".



En 1922 produce y protagoniza "Casa de Muñecas", basada en la obra de Ibsen, bajo la dirección de su "esposo" Charles Bryant pero no logra el éxito esperado.



Casa de Muñecas


Los anteriores éxitos empezaron a alternarse con fracasos y su popularidad cayó.


Nazimova en 1923


Ningún estudio quiso poner dinero para un film con Nazimova, por lo que ella misma financió, produjo, escribió, dirigió y protagonizó su gran tributo a Oscar Wilde, la adaptación de "Salomé" (1923), si bien su "marido" Charles Bryant aparecía como director en los créditos.


Salomé


Salomé es arte grandilocuente, la gran obra vanguardista de Alla Nazimova, donde pudo dar rienda suelta con entera libertad a su creatividad y a su exceso. Decidió que todas las interpretaciones fueran coreografiadas como una pantomima ralentizada, adelantándose así 50 años al espectáculo Flowers, de Lindsay Kemp.



Salomé


Natacha Rambova alcanzó el delirio supremo en los decorados y en un fastuoso vestuario. Todos eran sabedores de que se estaba realizando una obra maestra, de la que se necesitarían décadas para ser gozada en plenitud, un magistral blanco y negro, con toda la extrafina gama de grises, pasados por los filtros más embellecedores, con una luna llena omnipresente, que se torna violeta ante la concentración de cortesanas, interpretadas por hombres travestidos y maquillados por Rambova, y una luna que se vuelve roja cuando se corta la cabeza a Juan el Bautista.




Nazimova logra un lucimiento maravilloso cuando interpreta en Salomé la danza de los siete velos en la que luce, entre otros, un tocado cubierto de burbujas de cristal que se tornasolaban cuando ella manifestaba emoción.




Se rodaron dos finales: el primero, como en la obra teatral, Salomé muere atravesada por las espadas de los guardianes del tetrarca; la segunda, fue una licencia que la misma Nazimova se tomó, y es que al verla tan bella e irreal, los soldados se negaban a matarla, teniendo que tomar ella un sable y arquear su cuerpo hacia atrás para hacerse el harakiri.




Como señalaba "Photoplay", "se suponía que la película iba a ser una orquídea de invernadero de decadente pasión". Y así fue, para una minoría de gente cultivada, de gays y lesbianas, pero no para el tosco y reaccionario público estadounidense. Era 1923 y un público parisino, berlinés, e incluso moscovita, hubiera recibido ese film con la gran categoría que se merecía, sin nada que envidiar a otras obras maestras. Pero la sociedad americana de la época y la crítica consideró el film una "mariconada" hecha por una lesbiana resentida con los hombres.




El código de Will H. Hays, entró en vigor en 1922, implantando una férrea censura que incluía " cláusulas morales" de los actores fuera de la pantalla. " La homosexualidad era un pecado no sólo contra Dios, sino contra la taquilla. Los que desafiasen las nuevas normas serían expulsados", como recuerda Diana McLellan. "Salomé", bella obra independiente, al ser condenada al fracaso, hizo que ningún estudio requiriera la sabiduría actoral de la Nazimova, por lo que volvió a los escenarios teatrales



Su carrera cinematográfica había llegado a su ocaso y tan sólo le ofrecían pequeños papeles a bajo salario en la que se autoparodiaba.


Nazimova en Madonna of the Strreets, película de 1924


Con problemas económicos, tuvo que vender "El Jardín de Alla" a una nueva rica, que lo convirtió en varios bungalows que serían alquilados a las nuevas estrellas de Hollywood, aunque Alla se reservaba en el contrato un bungalow para ella.



Luego se fue a París, un mundo más libre y desprejuiciado que el de Hollywood o Nueva York, y donde Mercedes de Acosta le presentó a la sáfica sobrina de Oscar Wilde, Dolly, y ambas se hicieron muy amigas y amantes.


Dolly Wilde, amante de Nazimova


En EEUU seguían los escándalos. El 30 de Septiembre de 1926 se representaba en el Empire Theatre de Broadway la obra La cautiva de Edouard Bourdet, y cuando las autoridades advirtieron que había ligeras insinuaciones lésbicas en la obra, la policía hizo acto de presencia en el escenario, llevándose esposada y a la cárcel por escándalo público, a la protagonista, Helen Menken, por entonces casada con Humphrey Bogart. Hubo redada general en todos los teatros neoyorkinos en los que se representaban obras pecaminosas, como El Dios de la venganza y Casa de viudos, ambas de George B. Shaw, e incluso la ascendente Mae West fue encarcelada.



Como un preludio de la Gestapo alemana, el magistrado del Tribunal Supremo de Nueva York declaró que "el escenario no es lugar donde retratar emociones humanas inmorales", endureciéndose el código de censura para prohibir "todas las obras que tratasen de degeneración o perversión sexual".



Alla se sintió bastante asqueada y con unos grandes deseos de vivir en París o volver a su país, pero era consciente de que en EEUU, al menos era una grande del teatro, mientras que en París su francés chocaba por el fuerte acento germánico, y su propia lengua rusa se había contaminado, lo que la relegaría, tanto en París como en Moscú, a encasillarse en papeles de extranjera.



Nazimova volvió a Estados Unidos y se dedicó casi exclusivamente al teatro: Fedra, Yokasta, Electra y todo el repertorio de Chéjov e Ibsen, con excelentes y grandilocuentes críticas.


Nazimova en el teatro en 1928


En la década de los 30 una nueva oleada de actrices invadió Hollywood, la mayoría de las cuales veneraban a Nazimova porque compartían con ella un lenguaje y un código secreto, y la visitaban a su camerino o a su bungalow, rindiéndole pleitesía, regalos valiosos y hasta favores sexuales. En 1931 Greta Garbo, que se hallaba en Nueva York, fue varias veces a verla en "El luto de Electra", pero no se atrevió a visitar a la que muchos consideraban como "la actriz más grande del mundo".



Nazimova en El luto de Electra


Lo contrario de Natacha Rambova, que la visitó hasta el final de sus días, o Tallulah Bankhead, que a ojos de la rusa se hallaba revestida de una especie de belleza bárbara. Aunque su ordinariez la desconcertaba, la encontraba superlativamente carnal. La menopausia había entrado en Alla justo cuando le gustaban las mujeres más jóvenes.


Tallulah Bankhead, amante de Nazimova


Para esa época comienza una relación con Glesca Marshall, actriz y benefactora del teatro con quien compartitía su vida hasta su muerte.


Glesca Marshall


Una noche, tras una función teatral, Nazimova recibió a Marlene Dietrich, un icono expresionista y sáfico por la que sintió quemarse en su abrazo. Pero la delicadeza acabó metamorfoseada, pues a Marlene le entusiasmaba interpretar su papel favorito, el de barriobajera presidiaria que arrancaba las bragas de encaje y blondas de Alla a mordiscos animalizados, renunciando a su deidad y haciendo sonrojar a la eslava. No obstante, Marlene le traía información de primera mano, hablándole de la nueva y terrible situación alemana, donde tras la llamada "noche de los cuchillos largos", miles de homosexuales habían sido enviados, con el triángulo rosa cosido a sus harapientas ropas, a campos de exterminio.


Marlene Dietrich


Un año después, el escritor Máximo Gorki, escribiría, "que la homosexualidad era producto de la degeneración fascista de occidente". Era un hecho que había que "reeducar" a los homosexuales, que, "con su fina sensibilidad para el arte" (ironizaba Gorki) podían contribuir, "reeducándose", construyendo la obra maestra artística que fue el Metro de Moscú, leyendo, en sus ratos libres, toda la bibliografía sobre "papá" Stalin, para reconvertirse en revolucionarios con mayor rapidez. Nazimova sintió que su mundo se resquebrajaba, como las últimas ruinas pompeyanas.



En sus últimos años también realizó alguna excursión al cine, animada por su incondicional George Cukor, como en "Escape" (1941), uno de los primeros films anti-nazis de Hollywood y en el que interpretaba a una actriz que, por subversiva, acaba en un campo de concentración. Por primera vez el público no adicto al teatro escuchaba esa voz de arpa capaz de congelar la respiración y rasgar los silencios como un cuchillo.



Nazimova en Escape


Por esa época, estaba predispuesta a llevar a los escenarios la vida de su ex-amiga y amante Emma Goldman, fallecida recientemente, pero ningún empresario tuvo el valor de financiar un bello drama libertario de una mujer que ni tan siquiera había nacido en EEUU.



Aceptó el papel de madre del torero en la nueva versión de la novela de Blasco Ibañez Sangre y Arena (1941), film que fue el despegue de Rita Hayworth en Hollywood. Todo el mundo destacó la interpretación de Nazimova (ya sin Alla) como muy superior al resto de los actores. El método Stanislavsky estaba entrando con fuerza.


Nazimova en Sangre y Arena


Los últimos años los vivió con su compañera Glesda Marshall, interpretando venerables ancianas o patricias aristocráticas, viviendo sin lujos pero sin privaciones, mientras jóvenes como Lee Strasberg le pedían opinión para mejorar sus montajes teatrales, como último eslabón con el maestro Stanislavsky.


Glesca Marshall, Nazimova y su ahijada Nancy Reagan en 1944


El 13 de Julio de 1945 llegó el final. Una trombosis arterial se llevó para siempre a Alla Nazimova. Fue enterrada en el cementerio de Forest Lawn, y en la lápida sólo pone NAZIMOVA.



Nunca faltan violetas en su tumba, porque durante décadas esas flores fueron el símbolo que Safo y sus chicas llevaron a la isla de Lesbos y la actriz rusa las adoró porque tenían el color de sus ojos.

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