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Enamorarse del hombre equivocado

Enamorarse del hombre equivocado


Amar sin ser amado, en especial cuando los hombres se complican la fase de cortejo o se aferran a una mujer que no los ve como el “amor de su vida”.


En esta ocasión es el turno de las damas, ya que la mujer no batalla tanto en la fase de atracción, sin embargo, la situación se complica para distinguir entre el hombre que sólo quiere sexo, el que no se compromete, el infiel, el violento y el que la ama realmente.


Existen tres etapas en una relación amorosa: atracción, enamoramiento y amor verdadero (apego).
La mujer se tarda ocho semanas en enamorarse, en promedio, y enamorada no piensa con claridad, sino que ve lo que quiere ver. Solamente tiene ocho semanas para saber si el pretendiente le conviene o no.


El hombre mujeriego puede ser fiel durante la etapa del enamoramiento (cuatro años máximo), después volverá a ser como era antes. Me refiero al tipo de hombre al que se le dificulta mucho ser fiel, no al que lo fue una vez y se arrepintió. Algunos varones presentan una tendencia exagerada hacia la conquista, les emociona la aventura, la variedad.


Para este tipo de conducta, los científicos tienen una posible explicación: se realizó un experimento en el que se utilizó como voluntarios a hombres que confesaron infidelidades, al analizar su ADN encontraron algo similar, el alelo 334, encargado de generar la vasopresina. Traducción: La vasopresina, entre otras cosas, ayuda a formar el apego (amor verdadero), promueve la ternura, la tolerancia, la necesidad de la compañía de esa persona especial. Los hombres analizados en este experimento (hombres infieles en serie) no producen suficiente vasopresina, por lo tanto los sentimientos del amor verdadero no son tan intensos en ellos.


No tienen tanta necesidad de cultivar una relación a largo plazo. De jóvenes buscan los noviazgos “exprés”, de adultos le huyen al compromiso, aunque tienen pareja siempre están disponibles para otra relación paralela. Ahora bien, no significa que por tener este gen, estén destinados a ser infieles, sin embargo tienen mucha más probabilidad de ceder a la tentación.


Esto es parecido a lo siguiente: Los genes de un individuo indican la estatura máxima y mínima a la que llegara, si se alimenta bien y hace ejercicio, puede alcanzar el máximo de estatura que indican sus genes (que provienen de sus ancestros), pero no será más alto de lo que indica su ADN (genes).


De igual forma el peso, la inteligencia, la rebeldía, la tendencia a ser adicto y a ser infiel se hereda. Sí es probable que un hombre con este gen sea fiel, ¿pero qué tal si estudia en la Normal Superior o en Enfermería, donde hay demasiadas mujeres y poco hombres? ¿Qué tal si en su trabajo le toca coordinar un grupo de 50 personas donde 45 son mujeres? ¡Su ADN lo presiona para que saque al ‘donjuan’ que lleva dentro!


Para complicar más el asunto, todos los hombres tenemos dos extremos: el idealista y el cínico. El idealista es el típico joven que regala rosas, quiere ser siempre fiel, hace público su noviazgo, hace planes a futuro, etc. Por otra parte, el cínico solamente quiere pasarla bien. Y puede mentir para conseguir lo que desea. Los hombres pasan por estas dos etapas, a lo largo de su vida, algunos duran más tiempo en una que en otra. El idealista es el que se enamora.


Es el que busca “algo serio”. Por ejemplo, un “buen chico”, que se esforzó mucho para conquistar a su amada, después de seis meses de relación se da cuenta de que ella no lo ama, o termina con él para ser novia de otro, etc., ahora este “buen chico” pasará a su fase cínica, en lo que supera la decepción amorosa, mientras lo hace evitará tener una relación seria porque no quiere resultar lastimado; aunque aparezca una dama de buenos sentimientos, la rechazará o no mostrará gran interés en la relación debido a que se encuentra en su etapa cínica, es el chico correcto pero en el momento equivocado.


En la ocasión anterior dio demasiado y recibió poco a cambio, y evitará a toda costa que vuelva a ocurrir. Otro ejemplo es en la juventud, cuando un adolescente anda de picaflor, lo mismo le da María que Juana, debido a que no tiene la madurez para asumir el compromiso de la fidelidad.


Elegir a un hombre fiel se torna todavía más complicado si tomamos en cuenta el siguiente dato: Lo que buscan las mujeres de 20 a 30 años es lo que buscan los hombres de 30 a 40, es decir, una relación estable, formar una familia y hacerse responsable de ella. Ésta es parte de las razones por las cuales los noviazgos entre estudiantes rara vez terminan en matrimonio.


Es recomendable que el hombre sea mayor que la mujer para que sus metas coincidan. Una de las consecuencias de no elegir una pareja adecuada es la infidelidad.


Mujeres que piensan?