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Flow feminista

Flow feminista

'Femcees, flow feminista', es un CD para dar visibilidad al rap feminista y una alianza para apoyar proyectos solidarios.

Patricia Manrique


Furia, durante una actuación. / SAIOA GAUILUNAK

¿Se ha quedado antiguo eso de que el universo hip hop es ‘macho’? Por fin empieza a parecer que sí. Y no ya --sólo-- porque las mujeres se abran hueco en la escena, sino porque el propio feminismo empuja con su flow y recupera, con letras críticas y comprometidas, la esencia reivindicativa de esa cultura y de su expresión musical, el rap.

Como muestra, un botón, el fondo de mujeres Calala, con el apoyo de La Tuerka, se propone financiar, mediante una campaña de micromecenazgo, el disco Femcees, flow feminista, en el que reúne a raperas de diversos puntos del Estado español, Latinoamérica y el Caribe para conseguir fondos que apoyen a grupos y redes de mujeres feministas y defensoras de derechos humanos. Efecto Dopler, Furia, Mai, BOCAdeBABA, La Omega, BKC, Inessa, Phussyon, Krudas Cubensi, Rebeca Lane, Anita Tijoux y Caye Cayejera pondrán el flow al discurso contra el heteropatriarcado.

Incipientes alianzas

En el Estado español no son aún notables las redes de femcees, algo que ya ocurre en Francia, Latinoamérica o el Caribe, donde el propio hip hop ha tenido más proyección cultural y en los últimos años proliferan los eventos que apuestan por el rap feminista o para el empoderamiento de las mujeres. Eduardo, del equipo de La Tuerka, donde se ha ofrecido un espacio de difusión a muchas femcees, considera que “de un tiempo a esta parte ha crecido el rap que trata temas sociales y políticos, lo que también ha llevado a más mujeres a expresarse”, sin embargo, “aunque avanzan a pasos agigantados, hablar de un movimiento quizá sería pecar de optimismo”. Laura Camargo, de las BKC, que ya en 2002 se preguntaban en su LP El Sublevarte “¿quién ha dicho que el rap es un deporte de machos?”, coincide con él en que hablar de un movimiento es aún prematuro, y añade que “la cita de los conciertos de presentación del CD puede ser la forma de dar el pistoletazo de salida”.

Joana García Grenzner, responsable de comunicación, recuerda que en el Estado español ya hubo algunos eventos hace más de una década, como el festival Hip Hop Divas, o el recopilatorio Rimas contra la Violencia de Género, de la Fundación Mujeres, resultado del festival Fémina en 2007. En Calala escogieron el rap porque “sabemos que hace décadas que existe una escena de femcees muy buenas, empoderadas, y comprometidas con los derechos de las mujeres, como Ari o Mala Rodríguez, y en los últimos años ha emergido un movimiento de raperas que se declaran abiertamente feministas”, y destaca las sinergias y alianzas en este proyecto.

Para la donostiarra Furia, que además de hacer música imparte talleres de rap para el empoderamiento feminista, “cada vez hay más alianzas artísticas feministas, no tanto en el rap sino en el mundo de la música en general”. Actualmente colabora, entre otras muchas músicas, con la rapera feminista Griotte Wornous, a quien conoció en el Femcee’s fest celebrado en 2014 en St Etienne (Francia). Para Furia existe un subgrupo en el rap: las raperas feministas que, sobre todo en Latinoamérica, se alían en crews.

“Las mujeres ya no somos espectadoras ni somos invisibles”, afirma Rebeca Lane, femcee guatemalteca. Desde que en 2012 se celebrara en Ciudad de Guatemala el festival La otra cara del hip hop, se han hecho esfuerzos “por promover entre nosotras mismas el hip hop hecho desde mujeres en todos sus elementos: rap, graffiti, breakdance y deejay”. En 2013 se celebró en Managua el primer festival Hall of Femme, que tuvo una segunda edición en 2014 con artistas de toda Centroamérica; y hace dos semanas tuvo lugar en Tegucigalpa el festival Féminas del hip hop. “Los encuentros han sido enriquecedores; si bien no son espacios feministas, le apostamos a la construcción de alianzas entre mujeres, compartiendo conocimiento y aprendiendo a hacer las cosas por nosotras mismas y con nuestro propio lenguaje corporal”, explica Lane.

En la misma sintonía se encuentran las Krudas Cubensi, cuyo rap feminista queer afrolatino clama por la autonomía, la horizontalidad, y el orgullo y respeto hacia el propio cuerpo. Además de colaboraciones con muchas femcees, han participado en varios colectivos como Alzar la voz y Free Woman. Cuba apuesta también por el movimiento rapero feminista y, del 12 al 14 de diciembre, se celebrará en La Habana el Art Woman, primer festival internacional de mujeres y activistas sociales, un evento multidisciplinar cuyo objetivo es “visibilizar y empoderar las diferentes manifestaciones del arte y discurso femenino a partir de un posicionamiento feminista afrodescendiente y no-normativo”.

Ni machotes ni floreros

Al denunciar el sistema heteropatriarcal, en las rimas feministas hay temáticas recurrentes como la denuncia de la violencia de género, la autoafirmación de las mujeres, y la reivindicación de cuerpos e identidades no normativas. Como es habitual en el hip hop, la propia cultura es un tema en sí mismo, con una constante negativa a posicionarse dentro de la dicotomía sexista impuesta a las mujeres en esta cultura urbana: la de ‘masculinizarse’ para ser aceptadas o convertirse en meros objetos de deseo. Aunque en los comienzos, en los años 80, artistas como Queen Latifah eran explícitamente feministas -–en su himno feminista Ladies first ya se preguntaba con Monie Love, otra de las pioneras, “¿quién dijo que las mujeres no podían hacerlo?”–, a partir de los 90, con la entrada de pleno del rap en el mercado, la cosa se torció, y es en el terreno underground donde se está rectificando.

En su investigación sobre el rap femenino francés y árabe, Paula Timoneda parte de esta hipótesis para concluir que “van pasando esos tiempos en que hipermasculinizarse o hiperfeminizarse para ser respetadas determina la calidad y, en su lugar, prima lo natural, ya que hallar un estilo propio es una de las claves del éxito”. Sin embargo, observa que raperas conscientes con más aceptación y éxito, como la francesa Keny Arkana o la palestina Shadia Mansour, no aluden explícitamente al feminismo “para llegar a un público más amplio”. A este respecto, las BKC se sienten “una voz crítica, ni objeto de deseo ni masculinizadas”. Furia, por su parte, considera esencial “generar nuestro camino propio, no buscar legitimidad en la mirada masculina”. Y Rebeca Lane lo rima: “Para ser ruda no preciso más testosterona/ peligro que mi estrógeno anda machucando bolas”.

Para Grenzner, “el rap es uno de los lenguajes de la revuelta, y la rebelión que vivimos e impulsamos hoy está encabezada y protagonizada por las mujeres en todas las mareas y frentes, además del feminista”, por lo que anima a apoyar a las femcees como “activistas musicales y políticas para seguir reventándole los oídos al patriarcado”.

Calala: fondos de mujeres

Calala es una fundación creada por feministas latinoamericanas y del Estado español en 2009 para apoyar al movimiento feminista. Apoya con dinero y otros recursos a organizaciones y redes de mujeres feministas y defensoras de derechos humanos de Latinoamérica y el Estado español, sobre todo a grupos conformados y liderados por mujeres jóvenes, rurales, indígenas, lesbianas y trans, migradas, trabajadoras domésticas, trabajadoras sexuales y otras activistas feministas.
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