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Habla bien sobre sexo: el origen de 10 términos muy utilizad

Habla bien sobre sexo: el origen de 10 términos muy utilizados


El sexo está definido por la RAE como “placer venéreo”. Dos términos que en apariencia no tienen ninguna relación entre sí pero que, si cruzamos, pueden resultar bastante reveladores.


No, no nos referimos a una sexualidad de la etimología, sino a una etimología de la sexualidad, es decir, averiguar el origen de las palabras que con más frecuencia es utilizan al hablar de sexo.


Podría parecer un pasatiempo estéril si no fuese porque el análisis de la evolución de estas palabras nos puede decir mucho de las costumbres amatorias de nuestros antepasados.


A continuación presentamos algunas de las palabras más habituales referentes a la sexualidad y a los diversos órganos que participan en ella que nos permitirán saber un poco mejor qué decimos realmente cuando las pronunciamos.


Pero tampoco te pases de listillo: quizá decir “si quieres saber qué significa Kamasutra te lo cuento en mi casa” no sea la mejor manera de ligar en un bar…

Follar:

Una de esas palabras misteriosas en cuanto que no se parecen en nada a la expresión utilizada en otras lenguas para denominar al coito. “Follar” proviene de “follis”, “fuelle para el fuego” o “bolsa de cuero”. Como explica Joan Corominas en el Breve diccionario etimológico de la lengua española, de ahí evolucionaría a mediados del siglo XVIII en “follar”, con el significado de “soplar con fuelle”, una acción levemente parecida a la del jadeo del acto sexual, por lo que a comienzos del siglo XX comenzaría a utilizarse para denominar el mismo.

Fornicar:

Prima hermana de la anterior, proviene de la palabra latina “fornix”, que se utilizaba para designar a las zonas abovedadas o con arcos. ¿Cuál es la relación? Que en ellas era donde solían situarse las prostitutas callejeras de la antigua Roma. Recordemos que, según la definición de la RAE, el fornicio hace referencia a la cópula carnal, eso sí, fuera del matrimonio.

Pene:

Una palabra con una larga historia, ya que aunque evoluciona a partir del latín “penis”, tiene su origen en el indoeuropeo “pes”. “Penis” no sólo hacía referencia al miembro viril masculino, sino también a los rabos y las colas –no hace falta aclarar por qué–, por lo que también dio lugar a la palabra “pincel”. Sí, como en la expresión “ir hecho un pincel”.

Teta:

Un caso peculiar, pero cuyo origen resulta bastante lógico. Según la Etimología de las pasiones de Ivonne Bordelois, se trata de un derivado de “thele” (pezón), sólo que repitiendo la primera sílaba, un proceso de reduplicación infantil que también se produce en palabras como “papá”, “mamá” o “tata”.

Erótica:

Eros era el Dios del amor griego, el equivalente a Cupido de la mitología romana. El sufijo “ika” significa “relacionado con”, por lo que la palabra se refiere a todo aquello que tiene que ver con dicha divinidad. No obstante, es probable que fuese el dios el que recibiese su nombre de la palabra “eros”, utilizada en griego para referirse al amor, la pasión o el deseo.

Masturbación:

Un término aún discutido, aunque la tesis que más fuerza tiene hoy en día es la que asegura que se forma a partir de la palabra latina “manus” (“mano”) y “stuprare” (“profanar”), en cuanto que se consideraba un acto carnal impropio, una mala fama que se ha mantenido a lo largo de los siglos. Otra versión asegura que su origen se encuentra en la unión de “mas” (órgano genital masculino) y “turbatio” (“excitación”).

Cunnilingus:

Para qué listamos aquí una palabra que, evidentemente, está en latín? Porque puede servir para averiguar por qué le llamamos “coño” al coño. Poca duda hay respecto a ese “lingus” que nombra a la lengua, pero “cunni” proviene del latín “cunnus”, la palabra empleada para referirse a la vulva femenina.

Eyaculación:

Proviene del latín “eiaculari”, que significaba “echar hacia afuera”, y que a su vez se encontraba formada por el prefijo “ex” (hacia afuera) y “iaculum” (dardo). Curiosamente, comparte raíz con el término “jaculatoria”, esa “oración breve y fervorosa” que era “lanzada al aire” (y de ahí su parecido con “eiaculari”).

Orgasmo:

A pesar que orgasmo evoluciona del griego “orgasmos” (“hinchazón”, “plenitud”), se trata de una palabra muy poco empleada en la Grecia antigua. Derivada de “orgé” (“cólera”), el diccionario etimológico de la Universidad de Salamanca explica que desde sus inicios ya tuvo un matiz claramente sexual, como equivalente de “tener ardor sexual”, “estar en celo” o “estar a punto de fructificar” en el caso de las plantas. Hipócrates escribió “si la mujer tiene ardor por unirse sexualmente [orgao], se deja ir antes que el hombre y ya no tiene el mismo placer sexual; si no tiene ardor sexual [orgao], tiene placer hasta el final junto con el hombre”.

Kamasutra:

El libro indio por excelencia del arte erótico recibe su título de dos palabras sánscritas: “kama” (amor, placer sexual) y “sutra” (“hilo”, “cuerda”, y más tarde, “narración”, “regla”). En resumen, se trata de las reglas del amor, o de los aforismos sobre la sexualidad.


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