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La violencia de genero no incluye a los hombres.

Hace algunos días se desató una gran polémica generada por la Guardia Civil española en la cual lanzó un tuit con dos imágenes en las cuales se ve primeramente a una mujer golpeada y un texto diciendo “cuando maltratas a una mujer dejas de ser un hombre y una enseguida una imagen en sentido contrario que decía “cuando maltratas a un hombre dejas de ser una mujer” y además alentaba a todos a denunciar cualquier tipo de maltrato hacia cualquier persona.



Pero más tardaron en subirlo que en ser duramente criticado por grupos feministas diciendo que la Guardia Civil no sabía nada de violencia de genero al equiparar la violencia que sufren los hombres con la que sufren las mujeres a tal grado que lo tuvieron que retirar. El único problema fue que la Guardia Civil usó la segunda imagen que no estaba autorizada por el Ministerio de Igualdad ni por el Gobierno Español, pero en realidad mucha gente apoyó dicho tuit lanzando campañas en las redes sociales para exigir que los vuelvan a subir



En realidad una gran confusión sobre la violencia de género y el problema está en que cuando se habla de violencia de género no se habla de la violencia que sufren los hombres, niños, discapacitados y personas de la tercera edad la razón es muy sencilla, la violencia de género es un término para referirse exclusivamente a la violencia que sufren únicamente las mujeres,

Su definición es la siguiente: Es todo acto de violencia basado en la pertenencia al sexo femenino que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico para la mujer, inclusive las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de la libertad, tanto si se producen en la vida pública o privada (“Artículo 1 de la Declaración sobre la
Eliminación de la Violencia contra la Mujer. Naciones Unidas, 1994).

El argumento principal que usan es de que el hombre, al tener más testosterona y mayor masa muscular, por consiguiente es más agresivo y violento.

Fue la Conferencia Mundial sobre la Mujer (promovida por grupos feministas), celebrada en Pekín en el año 1995, la que acuñó el término violencia de género, diciendo que “la violencia contra la mujer impide el logro de los objetivos de la igualdad de desarrollo y Paz, que viola y menoscaba el disfrute de los deberes y derechos fundamentales” e instaba a los Gobiernos a “adoptar medidas para prevenir y eliminar esta forma de violencia.



Y Los tipos de violencia contra las mujeres son:

I. La violencia psicológica. Es cualquier acto u omisión que dañe la estabilidad psicológica, que puede consistir en: negligencia, abandono, descuido reiterado, celotipia, insultos, humillaciones, devaluación, marginación, indiferencia, infidelidad, comparaciones destructivas, rechazo, restricción a la autodeterminación y amenazas, las cuales conllevan a la víctima a la depresión, al aislamiento, a la devaluación de su autoestima e incluso al suicidio;

II. La violencia física.- Es cualquier acto que inflige daño no accidental, usando la fuerza física o algún tipo de arma u objeto que pueda provocar o no lesiones ya sean internas, externas, o ambas.

III. La violencia patrimonial.- Es cualquier acto u omisión que afecta la supervivencia de la víctima. Se manifiesta en: la transformación, sustracción, destrucción, retención o distracción de objetos, documentos personales, bienes y valores, derechos patrimoniales o recursos económicos destinados a satisfacer sus necesidades y puede abarcar los daños a los bienes comunes o propios de la víctima;



IV. Violencia económica.- Es toda acción u omisión del Agresor que afecta la supervivencia económica de la víctima. Se manifiesta a través de limitaciones encaminadas a controlar el ingreso de sus percepciones económicas, así como la percepción de un salario menor por igual trabajo, dentro de un mismo centro laboral.

V. La violencia sexual.- Es cualquier acto que degrada o daña el cuerpo y/o la sexualidad de la Víctima y que por tanto atenta contra su libertad, dignidad e integridad física. Es una expresión de abuso de poder que implica la supremacía masculina sobre la mujer, al denigrarla y concebirla como objeto.



Además se considera cualesquier otra forma análoga que lesione o sea susceptible de dañar la dignidad, integridad o libertad de las mujeres.

El término de violencia de género es un término feminista y sesgado porque niega y desconoce la violencia de la mujer hacia los otros miembros de la familia ya que su premisa principal es que el hombre es el que tiene la fuerza y el poder de oprimir, violentar, maltratar y someter a la mujer, pero nunca de la mujer hacia el hombre.



Existe otro término más incluyente y más veraz para describir la violencia ejercida por los miembros en un entorno familiar y en el cual, los datos que arrojan muestran una verdad muy diferente a la que muestran los grupos feministas y que es conocido como:

Violencia doméstica.


La violencia doméstica o violencia intrafamiliar es un concepto utilizado para referirse a la violencia ejercida en el terreno de la convivencia familiar o asimilada, por parte de uno de los miembros contra otros, contra alguno de los demás o contra todos ellos. Comprende todos aquellos actos violentos, desde el empleo de la fuerza física, hasta el hostigamiento, acoso o la intimidación, que se producen en el seno de un hogar y que perpetra, por lo menos, un miembro de la familia contra algún otro familiar.

El término incluye una amplia variedad de fenómenos, entre los que se encuentran algunos componentes de la violencia contra las mujeres, violencia contra el hombre, maltrato infantil, o padres de ambos sexos.

La violencia domestica no es una cuestión de sexo.


Erin Pizzey abrió en 1971 el primer refugio para mujeres maltratadas y en el albergó a mujeres y a sus hijos que habían tenido este tipo de problemas, sin embargo, se encontró con dos tipos de comportamientos muy diferentes:

De las primeras cien mujeres que entraron en el refugio, sesenta y dos eran tan violentas, o en algunos casos más violentas, que los hombres que habían dejado atrás.

“En el refugio, me encontré que estaba enfrentando dos problemas diferentes. Algunas mujeres eran víctimas “inocentes” de sus parejas “violentas”: ellas necesitaban refugio, confort y consejo legal muy rápidamente. Incluso si ellas volvían con el compañero violento en algunas ocasiones, se separaban del abuso y salían para crear un nuevo estilo de vida no violento.



Otras mujeres, por el contrario, eran “víctimas de su propia violencia”, la mayoría de ellas habían experimentado violencia y abuso en la infancia. Tenían una historia de relaciones violentas y a menudo antecedentes criminales. Necesitaban no solamente consejo legal y refugio, sino también consejo profesional para ayudarlas a terminar con sus propios antecedentes abusivos, para que no continuasen volviendo a las relaciones violentas y abusivas reemplazando al compañero violento casi inmediatamente por otro, condenando por tanto a sus hijos a años de abuso.



Las mujeres que no son violentas en sí mismas encuentran extremadamente difícil compartir acomodo con las mujeres que son, no solamente abusadoras, sino también violentas con sus propios hijos. Muy rápidamente, tan pronto abrí otros refugios y analicé a las mujeres violentas y a sus hijos, opté por acoger a estas mujeres proclives a la violencia y creé una gran comunidad terapéutica, que intentaba ayudar a las víctimas que eran violentas por sí mismas.”

Los datos de los diferentes estudios sobre el tema indican que la violencia es bidireccional y recíproca, es decir en ambos sentidos tanto en cantidad y en intensidad, no hay una diferencia que sea marcada para definir que la violencia sea en un solo sentido. Algunos de estos estudios dan cifras conservadoras en la cual muchas de las veces indican que la mujer es la que ejerce la violencia en forma primaria, es decir, es la que la inicia.

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