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Mi hija llega tarde a casa, que hago?

Psicología: "Mi hijo adolescente llega tarde a casa"

Mi hijo tiene quince años y ya empieza a llegar tarde a casa y a querer estar siempre con sus amigos. ¿Qué límites debo ponerle para estar tranquila? Marta (Valencia)



todos los chicos se despegan del hogar al llegar la adolescencia para buscar la compañía de los amigos, su propia independencia o para robarle algunas horas al sueño seducidos por el atractivo de lo que para ellos es territorio indiscutible de los mayores: “La noche”. Tu hijo está haciendo lo propio de su edad y no ha empezado demasiado pronto a demandar libertad, ya que una gran mayoría la piden mucho antes, a los doce o trece años, cuando sus padres deben ser todavía más prudentes a la hora de concederla.

Evita angustiarte. El miedo a equivocarnos, a las consecuencias y a los riesgos que puedan correr nuestros hijos es normal, pero todos los padres deben analizar si sus temores son racionales y proporcionados o si se dejan llevar por un exceso de ansiedad que deberían aprender a controlar.

Hay muchos factores que debes tener en cuenta a la hora dar libertad a tu hijo:
-Su propia madurez y responsabilidad. Si nunca te ha defraudado, no le defraudes tú a él con la desconfianza.
-Las circunstancias y el entorno. No es lo mismo las vacaciones que el resto del año, ni son iguales la seguridad de un pueblo o una pequeña ciudad que los riegos de las grandes capitales.
-Sus amigos. Pueden ofrecerte mucha confianza si los conoces y sabes que son chicos similares a tu hijo, educados y responsables.

Edúcale para tomar decisiones adecuadas, ten en cuenta que los padres autoritarios deciden por sus hijos y los permisivos se lo toleran todo. Ninguna de esas opciones da tan buenos resultados como educarlos para ser responsables.


Reglas prácticas
Si no quieres pasarte ni quedarte corta, no te dejes llevar por el miedo ni tampoco le sigas la corriente a lo que hagan los demás. Pon tus normas:
Progresividad. Administra su libertad. Por ejemplo, prolonga la hora de llegada con cada año que cumpla.
Proporcionalidad. Debe aprender a distribuir el tiempo entre sus amigos, sus obligaciones y la vida familiar.
Participación. Escucha a tu hijo antes de tomar decisiones y dialoga con él, si no “negocias” los límites, tu hijo puede acabar por incumplir las normas.