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Tratamiento para histericas



Hoy, sé que no es lo habitual pero es feriado, voy a compartir con ustedes una historia que se remonta a la década de 1880. Diez años antes de la creación de la aspiradora y de la plancha eléctrica, el Dr Joseph Mortimer Granvill, cansado de masturbar manualmente a sus pacientes histéricas, inventa el vibrador.

En aquel momento, 1880 dijimos, la histeria era considerada una especie de condición femenina. Era una plaga que atacaba a más del 70 por ciento de las mujeres con síntomas tales como accesos de ira, ansiedad, insomnio y hasta desmayos. A las histéricas las mandaban al médico, que les ofrecía un alivio transitorio para el mal crónico que las asediaba: masajes relajantes.

De acuerdo a las convenciones de la época, las mujeres obtenían su placer sexual de la penetración, así que estos masajes que se realizaban en el clítoris y no en el interior de la vagina, no representaban una expresión de la sexualidad. No era entonces una masturbación, era una terapia. De este modo, el médico inducía a la paciente a una especie de paroxismo histérico, que no era otra cosa que un orgasmo, sin poner en peligro la reputación de nadie.

Así que Granville hizo un gran favor a sus colegas que tenían ya las manos cansadas de tanta terapia para histéricas. Inventó un artefacto con un motor que vibraba. Algunos dicen que andaba a pedal. La idea fue todo un éxito y las máquinas de masajes antiestrés se empezaron producir en diferentes modelos y a publicitar en catálogos de moda. El Gyro Lator y la Miracle Ball se vendían gracias a los avisos en los diarios. Se promocionaban como "instrumentos para combatir la tensión y la ansiedad femenina". Joyas que ofrecían 1500 pulsaciones por minuto en variedades transportables, con pie de apoyo, motor a vapor, a baterías o eléctricas.

Recién para mediados del siglo XX, cuando los vibradores empezaron a aparecer en películas pornográficas, se asoció su uso con el placer sexual. La psiquiatría determinó que la histeria no era una enfermedad legítima y los masajes se acabaron. Pero los vibradores se abrieron paso al siglo XXI y ahora no hace falta ser histérica para usarlos.

¿Vieron que la historia no siempre es aburrida?



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