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Los Cracks que no fueron: Johnnier Montaño

Él mismo escribió su propio destino. Tenía todo en sus manos, fútbol, magia, inteligencia, fama, dinero, y quién sabe cuántas cosas más. Pero lo desaprovechó. Se esfumó y de a poco fue perdiendo lugar en un deporte que pide a gritos profesionalismo, dedicación y sobre todo, alto rendimiento.

Y Johnnier Montaño no lo tuvo. Y lo perdió todo. Pese a que su talento como armador era y es indiscutido, más de un hecho extra futbolístico lo fue alejando poco a poco del epicentro de la redonda que le fue dando la espalda para devolverlo a su lugar. Porque, para ser precisos, esos regates que le distinguían dentro de un campo de juego, no los tuvo fuera para esquivar los malos hábitos y eso lo catapultó nuevamente al fútbol sudamericano. Hoy día, juega en el Alianza Lima de Perú.

Seguramente, el mediocentro ofensivo no se imaginó que llegaría todo tan rápido. En sus comienzos en Colombia, las comparaciones con el histórico Pibe Valderrama ya eran tomadas como algo natural y, de hecho, eran compatibles teniendo en cuenta que cada vez que tomaba el balón, algo pasaba. Como un gol desde casi la mitad de cancha en dodne empalmó el balón con su zurda maravillosa y le puso el broche de oro a una histórica victoria colombiana frente a Argentina en la noche de los tres penaltis fallados por Martín Palermo.

Fue así que en un abrir y cerrar de ojos, los flashes y los autógrafos lo recibían en el Parma, club que pagó dos millones de dólares y en el que compartiría plantel con Fabio Cannavaro y grandes nombres. Un Parma que no bajaba del quinto lugar en el Calcio. Un abrir y cerrar de ojos que todo futbolista quisiera tener.



Todo esto fue quizás lo que le catapultó a la intrascendencia, porque los lujos con los que se encontró calaron hondo en el jugador y porque ya nada sería como antes, ya que esos regates se transformarían en más de una polémica fuera del verde césped. Y aunque pensó que su talento alcanzaba para borrar los inconvenientes externos al fútbol, eso no ocurrió, y todo quedó en la nada.

Fue así que el Parma dijo basta. Porque los directivos junto con el entrenador se cansaron de sus bajas actuaciones, y determinaron que tanto su experiencia en el Calcio como su ascenso en el mundo del fútbol se termine, sacándole boletos directos para que regrese a la tierra que lo vio nacer, la tierra cafetera.

Después de todo esto, el crack ya no fue el mismo. Los constantes cambios de equipo hacían que no dure más de un año en cada institución. Pasaron así el América de Cali, Santa Fe, Al Wakrah, Cortuluá, Sport Boys y Alianza Lima, confirmando en cada uno de sus clubes que ya nada era como antes, y que el Crack ya no era tal.

Si hasta en su paso por Perú protagonizó dos bochornosos casos, peleando con un taxista y su madre en la vía pública y firmando preacuerdos con dos clubes distintos en el mísmo tiempo, corriendo el riesgo de ser suspendido por la Federación Peruana de Fútbol y teniendo que pagar una indemnización por el fraudulento suceso.
Un caso más dentro de los Cracks que no fueron. Johnnier Montaño escribió su propio futuro, y pese a que nadie puede asegurar qué hubiese pasado si elegía el camino correcto, la doble vida que planteó en Italia le hizo regresar a un lugar que nadie creía que llegaría. El poco recuerdo que se tiene de él y la intrascendencia en un deporte que no entiende de bajos rendimientos, tanto dentro como fuera de un campo de juego.


link: http://www.youtube.com/watch?v=hUKJypgOcc8
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