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[OT] Costumbres futboleras pasadas de moda

Hola! Bienvenido a mi nuevo post..

ACA SE RECUERDA:

Cosas relacionadas al futbol que ya no se usan o no existen más. Ejemplos: diarios viejos, modas pasadas, etc. En definitiva lo llamaremos a lo largo del post: Fuera de Stock

Bueno empecemos:



Fuera de stock: El Gráfico – Diario del lunes



La aparición del diario deportivo Olé, allá por 1996, obligó a los directivos de la ya por entonces venida a menos revista El Gráfico a modernizarse para pegar un golpe de efecto y recuperar los lectores perdidos. El primer intento fue un cambio general de formato y diseño que no dio resultados y que encima frustró a los coleccionistas. El segundo manotazo de ahogado, tan efímero como olvidado, fue un periódico que cubría la fecha del fin de semana. Aquí el recuerdo:



Diario durante el Mundial
Todavía en manos de la Editorial Atlántida y conciente de su histórica relación con los mundiales de fútbol, la revista trató de no perder terreno en su especialidad y preparó para Francia ‘98 una novedad en cuando a publicaciones: un diario a todo color, con papel de revista y al módico precio de $1. Así fue como el martes 2 de junio de 1998 salió a la luz El Gráfico – Diario del Mundial, con una gran promoción en la que uno podía juntar cupones y canjearlos por un gorro arlequín. Para pegarse un tiro en las bolas.
Con un estilo mucho más desenfadado que lo habitual (Olé le había sacado varias cabezas en ese aspecto) y sacando provecho de su inmenso archivo de imágenes, El Gráfico en su versión diaria cumplió con el objetivo de cubrir el Mundial hasta el último día. Pero habría más.
Sólo los lunes
La vieja costumbre de comprar la revista los martes estaba en desuso. ¿Para qué esperar tanto tiempo si el lunes se podía tener un diario deportivo mucho más económico y completo? Fue así como los popes de El Gráfico (ya perteneciendo a Torneos y Competencias) vieron viable la posibilidad de continuar con el mismo formato del Diario del Mundial, aunque sólo para los lunes. La idea era clara: competir con Olé.




Durante el último semestre de ese año y los primeros meses de 1999, los futboleros que no le hacen asco a nada (?) tuvieron la oportunidad de leer una copia del Olé bajo el nombre de El Gráfico. Entre sus secciones más afanadas afamadas, estaban El Picadito, El Gaste y la revolucionaria (?) Un día como hoy. Las tapas, como siempre, estaban dedicadas en su gran mayoría a Boca y River, aunque en las páginas interiores también le daban cabida al resto de los equipos de Primera División e incluso a otros deportes como el rugby, el tenis y el boxeo.



Para las últimas semanas de vida, quizás presagiando el final, la publicación bajó considerablemente la calidad del papel, resignando el único punto a favor que tenía. Si hasta el nombre perdió y terminó llamándose El Equipo de El Gráfico. Eso sí, a sólo $1, porque si algo protegieron siempre los de Torneos fue el bolsillo de su público (?).





Fuera de stock: las bolsitas de agua



Mucho antes de comernos todo el chamuyo de las propiedades del Gatorei y el Powerade, los futboleros fuimos testigos de una era donde la salvación para los jugadores sedientos y deshidratados era una simple bolsita rellena con…agua. Y aunque en su momento formó parte de la escenografía cotidiana en las canchas, un buen día desapareció sin dejar rastros.
No se sabe a ciencia cierta dónde ni cuándo el método de las bolsitas comenzó a tomar fuerza, pero sí es comprobable que hacia fines de los 80’s estaba totalmente instalado en el ámbito nacional. Por entonces, el aguatero seguía atado a la vieja práctica del bidón, que se extendió incluso hasta el Mundial ‘90, cuando el mítico Galíndez le ganó 1 a 0 a Brasil (?).



link: http://www.youtube.com/watch?v=v_9-k-TTPyk&feature=player_embedded


Bidones y vivezas mundialistas al margen, las bolsitas también tuvieron su momento de gloria, como recuerda el historiador Javier Roimiser: “el furor fue en la temporada 1989/90. En la victoria 4 a 2 de Argentinos sobre Chaco For Ever, por la última fecha de la primera rueda (diciembre del ‘89), el Bicho ganaba 3 a 1, cuando en una jugada del segundo tiempo Sallaberry eludió a Mac Allister y encaró por la punta derecha… El colorado, que había recibido una de estas bolsitas para hidratarse un rato antes, le tiró con la bolsita y le pegó en la espalda, por lo que Sallaberry cayó. El juez Mastrángelo amonestó a Mac Allister. Y a partir de 1990 se prohibió que siga el juego con las bolsitas en el campo. Más de una vez algún jugador pisó bolsitas vacías tiradas en la cancha y se cayó“. Glorioso.



Principales bolseros y extinción del fenómeno
No hubo, a decir verdad, próceres de la bolsita, aunque la foto indique lo contrario. Todos los jugadores, en mayor o menor medida, recurrían al salvataje desde el banco de suplentes para evitar la asfixia. Por lo general, los futbolistas que ingresaban en el segundo tiempo repartían 2 ó 3 entre sus compañeros, que desesperadamente iban como asiáticos perros en busca de agua a hincarle el diente.
A medida que fue avanzando la década del ‘90, otros métodos supuestamente más prácticos y estéticos como la mal llamada caramañola dejaron la bolsita de lado y casi que nadie se dio cuenta. Desde acá, el recuerdo para un elemento que marcó una época pasada por agua.






Fuera de stock: los partidos en Ritmo de la Noche



Allá por comienzos de los 90’s, cuando #elprogramadefantino no cabía ni siquiera en la imaginación del siempre buen intencionado (?) empresario Daniel Vila, la depresión dominguera se rebajaba con Ritmo de la Noche, espacio televisivo por el que desfilaron, además de artistas como Pappo, Charly García, Gustavo Cerati, Kiss, Scorpions, Bon Jovi, Brian May y Daniela Romo (?); figuras del fútbol nacional y mundial que hacían las delicias de los espectadores sobre la alfombra de TELEFE en inolvidabes duelos de 4 vs 4. Y todo relatado por Jorge Troiani en su versión José María Muñoz.

Cancha chica
Cuando al conductor y productor Marcelo Tinelli se le ocurrió organizar partidos y mini torneos televisados, seguramente no tuvo en cuenta las dimensiones del estudio, que a pesar de ser bastante grande para las acrobacias de Bobby Goma, no contaba con las medidas necesarias para un 5 contra 5. La solución, entonces, fue sacarle un hombre a cada equipo. Así y todo, en la cancha parecían sobrar los jugadores, las líneas estaban pegadas a los carteles publicitarios y en la mayoría de los casos las porristas terminaban dentro del campo, entorpeciendo el desarrollo del juego.






Fuera de stock: los accesorios noventosos



Fernando Gamboa, Antonio Mohamed, Gabriel Amato y Ariel Boldrini fueron, allá por comienzos de los 90’s, las caras visibles de una revolución estética que a fuerza de fluo y desparpajo (?) impuso un modelo de vida que tuvo su climax con la Banda del gol y el toque, aquel equipo argentino que hizo sapo en el Preolímpico de Asunción. Eso sí, los jugadores tardaban media hora en arreglarse para salir a la cancha.



Si bien varios años antes el Loco Gatti e incluso el siempre sobrio Pato Fillol se habían mostrado con vinchas en partidos y entrenamientos, el uso de esta clase de accesorios no había calado hondo hasta la aparición de los cuatro jinetes del apocalipsis noventoso. Primero surgieron tímidamente las calzas (materia de un futuro post) y luego fueron floreciendo, así como quien no quiere la cosa, otros complementos como pulseras, pañuelos, colitas y vinchas. Y para evitar la discreción, en su gran mayoría de colores fosforescentes. La masculinidad, al palo en duda.



La excusa de la vincha, en un principio, fue la de “la uso para que el pelo no me moleste mientras juego“. La de la colita, muy similar, aunque nunca se entendió por qué carajo Diego Latorre se subió a esa movida cuando claramente tenía el cabello corto.
Lo de los pañuelos en las muñecas no prendió tanto, aunque tuvo como un fiel exponente al Manteca Martínez, que inclusive se aferró a esa tendencia cuando todas las demás estaban muriendo. Y tampoco podemos obviar el recuerdo de los dos relojes en la misma muñeca, para utilización pura y exclusivamente fuera del campo de juego.
Es difícil marcar la fecha exacta de la desaparición de aquella moda de los jóvenes 90’s, sobre todo porque fue desinflándose de manera gradual, pero está claro que la llegada del régimen de Daniel Passarella a la Selección luego del Mundial ‘94, le puso la tapa al cajón y no hubo ni siquiera tiempo de despedirse.
Hace poco la ola de los accesorios pareció revivir con las vinchas sponsoreadas y los rodetes, pero ya sabemos que es sólo un espejismo. Gamboa y Mohamed ahora son entrenadores, Amato se dedica al showbol y Boldrini….¿alguien sabe qué fue de la vida de Boldrini?






Fuera de stock: “La jornada está aquí” de la revista El Gráfico



Durante varias décadas hubo dos formas de dar por terminada cada fecha de campeonato. Una, con el pitazo del árbitro. Y otra, los martes a la mañana en los kioscos de diarios luego de leer “La jornada está aquí”, la síntesis de cada fecha que religiosamente hacía la revista El Gráfico. Y bajo ese nombre cero marketinero, se daba una chance concreta de estar bien enterado de todo lo ocurrido en cada uno de los partidos. Obviamente, eran épocas de nula, escasa, poca y/o compactada televisación de los encuentros. O sea, no era un fútbol para todos (?).
Los enfermitos (?) de las estadísticas de parabienes, como así también los que no sabían una goma y pretendían chapear en el colegio recitando de memoria el once inicial de un Andino de La Rioja en el Nacional ‘83, por ejemplo. Sólo era cuestión de estudiarlo y listo.
La jornada está aquí, incluía por el mismo precio, de todo: resultado, goleadores, estadio, formaciones, puntajes para el desempeño de cada jugador, foto de la figura, cambios, actuación del árbitro y hasta si se lesionaba, tarjetas, recaudaciones siempre y cuando fueran suministradas, el estado del campo de juego, incidencias de todo tipo y la vedette (?): un resumen escrito sobre el partido, precedido siempre por una valoración acerca del trámite del mismo. El texto ocupaba lo justo y necesario. Salvo cuando aparecían por ejemplo las definiciones por penales y el enviado tenía que hacer magia y demostrar un poder de síntesis admirable. O incluso no poder meter ni dos palabras. Hay que decir que por lo general eran de un tono serio salvo cuando se imponía delirar a algún equipo.
Así las cosas, un partido podía ser catalogado generalmente como Muy Bueno, Bueno, Intenso, Aceptable, Discreto, Mediocre, Malo y hasta Muy Malo. Eran contadas las veces que se podía ver un Excelente o un Pésimo. Pero ojo que cada tanto aparecían.
Con la elección de la figura uno debía estar preparado para casi todo. Desde ver amigos de la casa hasta ver a los mejores hasta ver jugadores de moda, tapados, NN’s con una tarde de gloria, rústicos, héroes, pibitos que debutaban, goleadores, pichones de crack, peseteros, locos, paquetes, arqueritos, arqueros y arquerazos. La realidad nos mostró que todos tuvieron la oportunidad de ocupar ese preciado lugar. Desde los monstruos hasta el resto de los mortales. O sea, cualquiera. Obviamente se podía ser figura sacando un 10, pero también con un 9, con 8, con un 7, zafando con 6 y hasta con un rasposo 5.




Las incidencias eran contadas al final del resumen y casi siempre luego de la aparición de la palabra “Detalle:”. Así que a veces, el detalle era nada más y nada menos un arquero atajándole dos penales a un mismo jugador, un goleador que había errado un penal pero había metido el rebote, una suspensión momentánea por corte de luz o por invasión de cancha o incluso la suspensión definitiva del encuentro por incidentes. Este tema de los partidos suspendidos abría un abanico (?) de posibilidades: a veces se le ponía puntaje a los jugadores y se elegía una figura como si nada, otras veces se ponían puntos pero no se elegía figura y también hubo casos donde no había puntajes ni figura.
Si bien la sección fue históricamente impresa en blanco y negro, entrados los 80’s se siguió con esa costumbre a excepción de las fechas jugadas entresemana. Recién en los 90’s hubo color sí o sí en todas sus ediciones. Cosa que estuvo bueno porque permitió ver en detalle los últimos gritos de la moda.
Generalmente ocupó dos páginas (salvo en los Nacionales, donde eran tres; y en las Liguillas, donde gracias si arañaba una) y siempre aparecieron todos los partidos de la fecha en cuestión. Y esto, que parece una obviedad, ya no lo fue tanto promediando los noventa. Con el desembarco de los codificados, el partido de los lunes cambió las reglas de juego. Ahí fue cuando empezó a salir el partido del lunes de la fecha pasada y no el de la actual. La hora de finalización evidentemente se cruzaba con los tiempos de impresión. Pero más allá de lo insalvable de la cuestión, a partir de ahí ya nada fue igual. La coincidencia con la agonía de la revista terminó de quedar demostrada con un cambio de diseño total allá por 1998. Ya no fue lo mismo.
Su desaparición no generó suicidios en masa ni airados reclamos, pero sí la convirtió en pieza coleccionable por su valor a la hora de documentar terribles batacazos que fueron quedando en el pasado y hechos casi de ciencia ficción.






Fuera de stock: camisetas duraderas



Cambiar de camiseta al menos una vez por temporada. Lo que en un principio parecía exclusividad de los equipos híper marketineros o bien de los clubes con problemas para mantener un sponsor, se convirtió de la noche a la mañana en algo habitual para cualquier institución. La proliferación de sitios dedicados a la indumentaria deportiva nos hace ver, día tras día, que las marcas presentan diseños nuevos todo el tiempo, a cada rato. Y ya no sólo sucede con el Real Madrid y el Inter. Pasa hasta con el cuadro más chico de la Primera D. Pero, ¿desde cuándo ocurre ésto?
Si bien en los 80’s la industria del fútbol hizo foco en las camisetas, fue recién en los 90’s cuando se le empezó a prestar verdadera atención. Los Mundiales y las Eurocopas se transformaron en pasarelas de lo que vendría. Así fue como, después de USA ‘94, vimos a la mayoría de los clubes patrocinados por adidas luciendo los mismos templates que habían usado las selecciones. Lo mismo sucedió desde Inglaterra ‘96 hasta Francia ‘98. Y así sucesivamente, en ciclos de dos años.
Hoy las marcas parecieran respetar esa vida útil de un par de años para las camisetas de los combinados nacionales, aunque en los últimos tiempos el margen se ha achicado para el caso de los clubes: se cambia religiosamente de diseño al menos una vez al año. Y lo que es peor, a veces una vez por semestre.
Sin hacer de esto un juicio de valor sobre cómo debería moverse el mercado de la indumentaria, repasamos con algunos ejemplos los aislados casos de casacas que, durante la la década del ‘90, resistieron estoicamente durante más de dos años, al punto de generar entre algunos hinchas la pregunta más impensada: “¿Cuándo mierda vamos a cambiar de camiseta?“.




Tigre Le Coq Sportif (1997 a 2002)
Para El Matador, el subcampeonato en Primera División ni siquiera era un sueño. Estrenó esa casaca en 1997 y la mantuvo, con distintos anunciantes como Banco Provincia, Bianchi Deportes, Cebra y Aberturas Miguel Molina, hasta 2002, cuando dejó de usar Le Coq Sportif, que por lo visto jamás se vio interesado en entregar una pilcha nueva.




Rosario Central Le Coq Sportif (1995 a 1998)
Evidentemente, a la marca del gallito no le gustaba mucho eso de variar en los diseños. Se estrenó bien ganador en 1995, con la obtención de la Conmebol, y permaneció hasta 1998,
con cambio de escudo y hasta con un parche muy feo de Cable Hogar. En el medio, el Canalla tuvo otro modelo que no debutó oficialmente.



Estudiantes Olan (1994 a 1998)
Nació con el Pincha en el Nacional B, ascendió a la máxima categoría y allí se mantuvo hasta mediados de 1998, cuando Olan se dignó a cambiar el modelo a través de una encuesta entre los jugadores, que terminó con aquel diseño de bastones irregulares que de lejos era muy parecido al anterior. Por momentos, aburría ver a Estudiantes siempre con la misma casaca. Los tradicionalistas, contentos, ya que era simple y respetaba la historia.




River Plate adidas (1996 a 1998)
Fue puesta a la venta antes del día de su estreno, el 16 de noviembre de 1996, cuando River enfrentó a la Juventus de Italia, en Tokio, por la Copa Intercontinental. Estuvo vigencia hasta el último partido de 1998, incluso cuando ese logo de adidas había quedado en desuso. Todo un mérito tratándose de un equipo ganador que pudo haber sido aprovechado por la marca para sacar más modelos al mercado.




Quilmes adidas (1997 a 1999)
El Cervecero se rehusa bastante al paso del tiempo. En el caso de la casaca del bolsillito, la bancó lo más que pudo. Ya en los últimos años de contrato, incluso, llegó a usar con el logo nuevo de adidas pero debió abandonarla en 1999, con el arribo de su reemplazante, envión.



Boca Juniors Olan (1993 a 1996)
El primer modelo de Olan para Boca duró desde mediados de 1993
hasta septiembre de 1995, cuando el Diego volvió oficialmente a vestir la azul y oro, en un partido ante Colón. Después tuvo un regreso, aunque con otra publicidad, en el verano de 1996.



Huracán adidas (1996 a 1998)
Si bien tuvo distintas publicidades (o no tuvo) e incluso llegó a lucir la leyenda “Huracán es de Primera”, la camiseta que adidas presentó para el Globito en 1996 se mantuvo hasta finales de 1998, justo cuando fue reemplazada por Envión y se fue al Nacional B.






Fuera de stock: los fotógrafos dentro de la cancha



“¿Qué sería del fútbol sin el fotógrafo? El fotógrafo es todo en la vida“, diría Enrique Santos Discépolo si fuera posteador de En Una Baldosa (?). Las viejas imágenes de los partidos, para este sitio y para la mayoría de los medios que nos nutrieron como lectores años ha, fueron la esencia misma. ¿Cuántas veces creímos haber vivido una jugada sólo por haber visto una secuencia de la revista El Gráfico? Muchas. Eso ya no sucede, claro, porque en las publicaciones deportivas hoy prefieren ocupar el espacio con una publicidad o, en el mejor de los casos, con un texto mal redactado.



En su afán por lograr tomas cercanas y con ángulos exclusivos, los reporteros gráficos de comienzos del siglo XX se plantaban dentro del terreno de juego, dejando de lado el protocolo, para gatillar y obtener de esa manera el testimonio de un gol o una atajada imposible.
Con el tiempo, los fotógrafos fueron ubicados detrás de los carteles publicitarios, medida que durante años no impidió que se metieran a la cancha para retratar el momento del festejo. El espíritu, siempre, fue el de acercar al lector a los protagonistas.
Luego, la evolución tecnológica, el reglamento, la formalidad de la FIFA y el sentido común, estancaron a los trabajadores bien alejados de la línea de cal e impedidos de pisar el césped.
Dicen los que saben que aquella costumbre empezó a desmoronarse cuando Lalo Maradona jugó para el Nápoli y el desmadre fue tal (?) que hasta camarógrafos y simpatizantes quisieron entrar a la cancha en plena disputa del partido. Ese día, los fotógrafos empezaron a pagar los platos rotos.



link: http://www.youtube.com/watch?v=O4AqxP9WIoU&feature=player_embedded





Fuera de stock: torneos con partidos de 45 minutos



El drama de vivir sin fútbol en el receso que se produce entre un campeonato y otro provoca que la gente ingrese en estado desesperante y apele a cualquier espectáculo deportivo que se parezca a un partido por los puntos, así sea una copa de verano o el showbol, para tratar de saciar su sed.
En ese contexto surgieron en la Argentina, allá por mediados de los 90’s, los torneos amistosos con encuentros de 45 minutos. ¿Lo qué? Sí, jornadas futboleras con al menos 3 equipos que intentaban ganarse la gloria (?) en partidos de un sólo tiempo.
La extraña modalidad, supuestamente importada de Europa, tenía otras características inusuales, además de la escasa duración del juego. En caso de igualdad, los equipos definían el match con ¡tiros desde el córner! Sin arquero, claro.
La empresa Telemarket organizó en 1993 la Copa Libertad en la cancha de Huracán. Con transmisión de Canal 9, el domingo 17 de enero de ese año se enfrentaron Nacional de Montevideo, Newell’s y el club local.
Aquí el detalle gracias a la colaboración del periodista Diego Jolodovsky:

Huracán 0 – Nacional 1 (8′ José García)
Newell’s 0 – Nacional 0
Huracán 1 – Newell’s 3 (39′ Leiga / 13′ Mendoza, 28′ Pochettino y 36′ Ruffini).
Definición por córners:
Para Nacional: José García y Vidal González (arriba del travesaño), Wilson Núñez (gol).
Para Newell’s: Zamora (pegó en el palo), Llop (arriba del travesaño) y Saldaña (no convirtió).
Los uruguayos ganaron el torneo por goles olímpicos. El único que convirtió con un remate desde el tiro de esquina fue Wilson Núñez, delantero que en Argentina jugó para Mandiyú y Deportivo Español.
Estadio: Tomás A. Ducó
Público: 2000 espectadores.


Al año siguiente, la empresa que organizaba (y que sigue organizando) los torneos veraniegos decidió rajarse de Mar del Plata y llevar el fútbol a Mendoza. Así fue como la ciudad costera se quedó sin uno de sus atractivos y tuvo que recurrir a un triangular con partidos de 45 minutos. El Gráfico, en aquel febrero de 1994, publicó lo siguiente:




El mini torneo entre Alvarado, Yokohama de Japón y Newell’s, fue ganado por los marplatenses, que bajo el mando de Menotti se preparaban para uno de los mayores fiascos de su historia.



Los Leprosos, mientras tanto, ya parecían experimentados en la materia y provocaban entusiasmo. Y no sólo por su gran tirador de córners, Julio Zamora, sino también por Diego Maradona, jugador que pese a integrar el plantel jamás se presentó al triangular ni al amistoso ante Vasco Da Gama unos días antes (foto), en lo que fue el inicio de la famosa desaparición pública que terminó con los balinazos en la quinta de Moreno. Pero esa es otra historia.
Los torneos con partidos de 45 minutos y definición desde el córner en caso de empate, pasaron a mejor vida y casi nadie los extraña. Pero qué bien vendrían en épocas de pretemporada.






Fuera de stock: arqueros usando ropa de jugador de campo



Desde que el fútbol es fútbol, el arquero es el bicho raro de cada equipo. Puede agarrar la pelota con las manos, reclamar falta por cualquier roce en el área chica, vomitar (?) y, por supuesto, vestirse de forma particular.
Lo curioso es que, teniendo la posibilidad de lucir una indumentaria completamente distinta a la de sus compañeros, durante muchos años los arqueros de nuestro país optaron por mimetizarse con el equipo, utilizando el mismo pantalón y las mismas medias que los jugadores de campo. ¿Falta de personalidad? ¿dejadez? ¿ausencia de visión marketinera? Tal vez un poco de todo.
Lo cierto es que, incluso bien entrados los 90’s, algunos Nº 1 trataron de mantener la costumbre, aunque el sentido común, el buen gusto y las tendencias internacionales indicaran lo contrario. No hacía falta ser entendido en diseño para darse cuenta de quedaban muy ridículos con shorcitos y medias que no combinaban ni a palos con los buzos.




Sifonazo a la moda
Uno de los últimos en sostener esta tradición fue Javier Sodero, que estando en River y pese a que sus antecesores en el arco habían hecho uso correcto de las bermudas, se atrevió a utilizar, de la cintura hacia abajo, la misma ropa adidas que sus compañeros.
Luego, con los años, esta práctica fue quedando de lado y los arqueros, para tratar de parecerse a los jugadores de campo, empezaron a utilizar la camiseta alternativa (y a veces la oficial) para atajar. Pero eso será material de un futuro fuera de stock.






Fuera de stock: los goles comentados por los jugadores



Cuando se indagan en las posibles causas del embrutecimiento de los jugadores, hay varios factores que escapan al análisis. ¿Por qué? Porque antes, prepararse para jugar en Primera también implicaba el ensayo frente al espejo de la majadera (?) que acababan de hacer, con un peine oficiando de micrófono.
Hubo un tiempo en el que Mauro “¿Cómo se llama usted?“ Viale relataba fútbol, acompañado del eterno narrador de repeticiones que omitía apellidar a los guardametas para generalizarlos bajo la expresión “el arquero”. No tan lejano, pero sí sanguinario. Antes del telebeam, de las cámaras super slo–mo, de la sobreexposición del free jazz en los clips de partidos, hubo un tiempo en el que había una innovación estética en las transmisiones deportivas. La piedra basal del aggiornamiento fue un recurso que hoy causa ternura: después de cada gol o jugada peligrosa, los jugadores aparecían explicando su jugada en no menos de 140 caracteres. In your face, Twitter.



link: http://www.youtube.com/watch?v=YO3DTbfJWrk&feature=player_embedded

Hasta entrados los 90 fue un recurso de Fútbol de Primera. Inclusive la cuestión se extendió al que realizaba el saque inicial “Muevo yo, Mauro. Franco Navarro“ es una de esas sentencias que son 80´s. Con el advenimiento de las nuevas tecnologías (?), murió tan rápido como había llegado.





Fuera de stock: las definiciones por penales de la 1988/89



En tren de una mejora en los espectáculos deportivos, la AFA sacó un conejo de la galera para la temporada 1988/89 y metió mano a fondo en el torneo de Primera División. ¿Cómo? Muy simple. Con el caramelito (?) de que los partidos que terminaran empatados, pasarían a definirse por penales, poniendo en disputa un punto extra para el ganador.
Con más contreras que adeptos desde el vamos, a una semana del comienzo del campeonato todavía no estaba bien definido cómo iba a implementarse el sistema en la práctica, cosa que provocó la veloz organización de un amistoso para el domingo 4 de septiembre de 1988. La prueba piloto entre Boca e Independiente, en la Bombonera, por suerte (?) terminó 1 a 1 con goles de Latorre y Ubaldi y se llegó al momento tan esperado por todos: la definición por penales. Pero el desconcierto copó la escena.
El bochorno de la prueba piloto
Desde que terminó el partido hasta que Walter Perazzo pateó el primer penal de la serie pasaron 9 minutos. Si a eso le sumamos que hasta el último penal, el número 18 pateado y convertido por Bochini, pasaron 24 minutos, el chiste duró algo más de media hora. Un bodrio mayúsculo con poca emoción, justamente todo lo contrario a lo que se buscaba. Hasta hubo hinchas de ambos equipos que comenzaron la retirada en medio de la tanda de penales. ¿Qué fue concretamente lo que ayudó muchísimo a hacer la definición un homenaje al aburrimiento? Lo que hasta ese momento pretendía la AFA: que cada equipo pateara su tanda de penales con una pelota distinta y en arcos diferentes.






Fuera de stock: las Liguillas Pre-Libertadores de América



A mediados de la década del ochenta, la organización de los campeonatos argentinos pegó un volantazo y, como siempre, para mejor (?). Por eso se desecharon los Nacionales y vieron la luz las Liguillas Pre-Libertadores de América. Aquellos viejos y queridos mini torneos que duraron siete temporadas, variaron constantemente de cantidad de equipos participantes y formas de competición, pero siempre tuvieron un mismo objetivo: lu lucha encarnizada entre los mejores equipos ubicados en la tabla para meter a uno por la ventana en la Copa Libertadores.
Que la mayoría de los hinchas nunca tuviera muy claro el nombre exácto es un detalle menor. Porque aunque oficialmente fue mutando entre Liguilla Pre-Libertadores, Torneo Clasificación y hasta Octogonal, en los colegios, bares y demás lugares de discusión fue, es y será la Liguilla. Así nomás, a secas.
Y estas Liguillas no sólo regalaron momentos bizarros al fútbol criollo sino que fueron el sostén de ilusión para que miles de hinchas de Boca, Racing, San Lorenzo y hasta Platense, vean hecho realidad el sueño de una vuelta olímpica. Y si hablamos de vuelta olímpica es porque efectivamente, las hubo, sobre todo en sus primeras ediciones, cuando las tribunas reventaban de gente y hasta los equipos intentaban chapear gritando “dale campeón…“.






Fuera de stock: escudos grandes en el pecho



A fines de la década del ‘70, cuando la publicidad todavía no había invadido las camisetas de los clubes argentinos, surgió una tendencia que se mantuvo durante varios años: lucir el escudo bien grande en el pecho.
Hasta ese entonces, no era muy común que un equipo mostrara la insignia dentro de la cancha. La ropa utilizada, en general, respetaba el diseño y los colores tradicionales pero no había muchos detalles que diferenciaran, por ejemplo, la casaca de Newell’s de la de Colón.
Entonces a alguien se le ocurrió estampar o coser un escudo de grandes dimensiones en el pecho. Y la moda prendió, sobre todo en las instituciones de camisetas lisas.




La ola verde
Ferro Carril Oeste fue, sin dudas, el equipo que llevó más alto la bandera del escudo gigante. No sólo consiguió sus dos únicos títulos sumergido en esa moda, sino que la mantuvo hasta comienzos de los 90’s de la mano de Topper e incluso mostró un modelo revival en la temporada 2000/01…pero descendió a la Primera B.




Otros conjuntos como Vélez, Defensores de Belgrano, Defensa y Justicia, Deportivo Armenio, Sacachispas, Belgrano de Córdoba, Estudiantes de La Plata, Atlanta, Huracán y All Boys, también se sumaron a la movida en los 80’s. Incluso hubo un intento noventoso por resucitar la costumbre por parte de Talleres en el Nacional B. Uno de los últimos en desafiar al tiempo fue El Porvenir, que en la temporada 2001/02 se las ingenió para disimular su falta de sponsoreo.
Hoy, con equipos de Primera y del ascenso con publicidades hasta en los lugares más recónditos del pantalón, es difícil imaginar la vuelta de esta tendencia de los escudos grandes. Aunque tratándose de moda, todo puede ocurrir.






Fuera de stock: posar con dos arqueros



La vida del arquero suplente, según cómo se mire, puede ser maravillosa o tristísima. Algunos como el Flaco Saccone, lograron hacer un click para convivir dignamente con eso de sentarse todos los domingos en un banco con techito. Otros, como el Ruso Kondratzky o Bernardo Leyenda, sufrieron la postergación de un modo menos grato.
Es por eso que es entendible que, en otros tiempos, cuando no había superpoblación de medios dedicados al fútbol, los arqueros suplentes hayan querido llamar la atención, formando junto a los 11 titulares. Por más insignificante que parezca, el posar junto a los jugadores más conocidos debe ser, de alguna manera, un premio al esfuerzo y a la dedicación.




Esta práctica, que tuvo su pico de furor en los 60’s y en los 70’s, con muchos conjuntos del ascenso e incluso de Primera División como protagonistas, sobrevivió como pudo en las últimas décadas, teniendo al Pato Abbondanzieri como uno de sus últimos abanderados. Desde acá, el reconocimiento para los eternos número 12.






Fuente





Bueno gente ha llegado el fin

Si quieren pueden pasarse por el post: http://www.taringa.net/posts/deportes/9012928/Costumbres-futboleras-pasadas-de-moda.html

Saludos IDF
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