Popular channels

Cuba Es El Ultimo Pais Socialista?

¿CUBA EL ÚLTIMO PAIS SOCIALISTA?



Volviendo un poco en la historia de la revolución cubana, nos damos cuenta de que, aunque el proceso no ha sido lineal, hay un hecho que siempre se ha mantenido: el masivo apoyo del pueblo cubano a su revolución y su alto nivel de conciencia revolucionaria.

La toma del poder, el triunfo de la revolución, se produce en 1959 y al principio su carácter era democrático popular ya que sus dirigentes mas sobresalientes, eran más bien nacionalistas pero de convicciones antiimperialistas, sobre todo antiyanquis.

Una de las primeras medidas de la revolución fue la necesaria reforma agraria que repartió las tierras de los grandes propietarios enriquecidos con los anteriores gobiernos y sobre todo con la dictadura de Batista. Así como la nacionalización de las principales empresas extranjeras (sobre todo yanquis) y la campaña de alfabetización para combatir el alto grado de analfabetismo.
La Revolución cubana ha pasado momentos muy críticos como la Invasión de Bahía de Cochinos organizada y financiada por la CIA e integrada por antiguos oligarcas cubanos que habían medrado con la dictadura de Batista, cuyo objetivo central era reponer el antiguo régimen.

Otro caso de especial relevancia es el de la Crisis de los Misiles, cuando y como consecuencia de la “guerra fría” estuvo a punto de producirse una conflagración mundial en la que si bien es justo decir que ello hubiera llevado a toda la humanidad a un desastre sin precedentes, no es menos justo decir que la burocracia soviética dejó a Cuba abandonada y traicionada fruto de la política conciliadora de “coexistencia pacífica” entre las superpotencias. Kruschev pactó con EE.UU. la retirada de misiles en Cuba a cambio de que los yanquis los retirasen de Turquía. El pacto entre ambas potencias dañó la revolución, pero sirvió de lección al pueblo cubano para no fiarse de los líderes de Moscú.

Otro gran momento de crisis de la Revolución cubana es el momento de renuncia del Che a sus cargos en Cuba y su gira revolucionaria por el África negra (Congo) y Latinoamérica, siendo asesinado en 1967 por la CIA y el Ejército boliviano.

Otro período crítico que se ha vivido en Cuba es conocido como el del “período especial”. Que comienza con la definitiva caída del estalinismo en la Union Soviética que lleva a Cuba a quedarse aislada económicamente y a tener que enfrentarse sola contra el imperialismo yanqui y sus aliados.

Esta situación ha cambiado un poco con la Revolución bolivariana en Venezuela, el triunfo electoral de Evo Morales en Bolivia y otros cambios de gobiernos en Latino América, lo que lleva a la Revolución cubana a romper un poco su aislamiento. Especialmente con los intercambios con Venezuela, país que le provee de petróleo a cambio de médicos para las barriadas populares venezolanas.

Pero volviendo al “período especial” nos encontramos con una época en la que los dirigentes y elementos seguidores del camino capitalista en Cuba van adquiriendo más poder dentro del Partido Comunista y en la sociedad. Con el acceso de parte del pueblo cubano al dólar se han intensificado las desigualdades sociales, se crean empresas privadas y una enorme industria entorno al turismo, como los ejemplos más destacados. Estos elementos no aparecen de la noche a la mañana. Al interior de la sociedad cubana ha seguido manifestándose la lucha de clases, y no está decido quien vence a quien, si el proletariado o la burguesía.

En la actualidad, circulan montones de especulaciones sobre Cuba, si evolucionará hacia un capitalismo estilo occidental, hacia un nuevo capitalismo a la china, o la vietnamita o hacia la recuperación de las conquistas del proletariado y del pueblo cubano, si estas conquistas se profundizaran, si ellas se internacionalizaran y expandirán. Sólo el tiempo lo dirá, pero por sobre todo será el pueblo revolucionario cubano y nadie más quien lo decidirá.

A pesar de ser un pequeño país con una estructura económica atrasada y de estar sometido al criminal bloqueo económico de Estados Unidos y a la hostilidad permanente de la burguesía mundial en general y de la burguesía cubana en el exilio en Miami en particular, la liquidación de las relaciones de propiedad capitalista en Cuba han significado una enorme conquista para los trabajadores y campesinos. Pero esas conquistas están en peligro.

Por medio del control del Estado y por esa vía de los medios de producción, la burocracia cubana, al igual que las otras de aquellos países que fueron mal llamados “socialistas”, se transformó en una capa con privilegios materiales y con intereses propios que no coinciden con los de las amplias masas populares. Esto no es una novedad, el propio Che Guevara había denunciado los privilegios de los funcionarios del gobierno, aunque éstos fueran menores.

Estos privilegios han aumentado considerablemente durante los últimos años ligados a la introducción de nuevos negocios y a la relación directa con el capital extranjero. A pesar de los zigzag de la burocracia gobernante que pasó del “período especial”, aunque sin eliminarlo, a la llamada “batalla por las ideas”, contrariamente a los que igualan al régimen burocrático con el estado obrero, la propia permanencia en el poder de esta burocracia va debilitando las bases del mismo, es decir la propiedad nacionalizada. Esto favorece el desarrollo de fuerzas sociales internas hostiles que tarde o temprano pueden llevar a la restauración de las relaciones sociales capitalistas a menos que una revolución política triunfante derrote el bloqueo imperialista y termine con los privilegios de la burocracia, a través de la construcción de Consejos de Obreros, Campesinos y Milicianos.

¿Por qué ahora? Porque Cuba ha conocido en los últimos años importantes cambios económicos. Como han sido las inversiones extranjeras, en particular de Venezuela, China, Rusia y, principalmente España. Estos cambios en la economía, no solamente resaltan las injusticias y desigualdades. Como en el caso, que los trabajadores negros, tienen menos posibilidades de trabajar en los nuevos “resorts” de turismo para extranjeros, o el crecimiento de la prostitucion, o el mercado negro de divisas y artículos de última tecnología como celulares, computadores etc. También hace vislumbrar a los trabajadores un abanico de posibilidades sociales que estaban soterradas durante la escasez extrema del llamado ‘período especial'.

No cabe duda de que el cambio en la situación objetiva de Cuba, los cambios en la lucha de América Latina y en el conjunto de la situación internacional, también suscitan debates en los círculos oficiales. En las altas esferas se abre paso la convicción de la necesidad de una transición al capitalismo, que es la única salida para la capa superior de la burocracia. Y estos problemas han sido mencionados, de una u otra manera por el propio Raúl Castro en su discurso pronunciado en Camaguey el martes, 10 junio de este año, cuando decía:

“El problema actual de la Revolución Cubana y de su proceso de orientación socialista es otro y tiene relación con lo dicho por Fidel en la Universidad de La Habana en aquel impactante discurso del 5 de noviembre de 2005, advirtiendo sobre lo riesgos de “reversibilidad” de ese proceso por causas internas; esto es, a consecuencia de “errores” cometidos por sus propio actores (as), entre los que destacó la corrupción.

La revolución –según el propio Fidel- no puede ser derrotada desde fuera, pero si desde adentro. Y esto, dicho desde tan alta autoridad política y moral, volvió a motivar serias inquietudes y reflexiones sobre el futuro de la revolución cubana en una fase en que su liderazgo histórico, fuente fundamental de la legitimidad y de la relación democrática entre dirigentes y pueblo, está en fase de declinación físico-biológica por razones de su avanzada edad.”

Para nosotros el asunto de la edad, no solamente es un problema biológico, es antes que nada un problema político y social, y esta determinado antes que nada por el programa que han hecho suyo los lideres. Raúl Castro avanza a medias en ese problema cuando continuando con ese discurso dice claramente:

“La reversibilidad, la posibilidad de restauración capitalista e imposición imperialista, en procesos de de tránsito al socialismo –donde ya había sido reemplazado el liderazgo histórico y entró en crisis su modelo burocrático- ya fue confirmada por la vida en ocasión del derrumbe del denominado socialismo real euro-oriental, a final de los ´80 y principio de los ´90 del siglo pasado.

Independientemente de que no son realidades ni paralelas ni idénticas, mucho ha tardado la vanguardia del proceso cubano en examinar a fondo las causas de aquellos fracasos para sacar conclusiones consensuadas a través de procesos de discusión que involucren a todo la sociedad.”

Hoy día, cuando se cumple medio siglo de la revolución que terminó con la dictadura de Batista y le quitó al imperialismo norteamericano una semicolonia, Cuba se encuentra en una disyuntiva. Raúl Castro, ha comenzado diciendo que: “ha comenzado una transición”. Los yanquis y todos los burgueses del mundo, se alegran de antemano, pensando que esta “transición” no puede ser más que hacia el capitalismo, donde podrían volver a reinar la ley de la oferta y la demanda. Estos capitalistas no se hacen ilusiones en el aire, han tomado nota que en el pasado tanto Fidel como Raúl Castro, han aplaudido los “logros” económicos del “modelo” chino o vietnamita. Tanto en China como en Vietnam, la burocracia estalinista ha llevado adelante un proceso de restauración capitalista impulsado y controlado desde el Estado, introduciendo gradualmente reformas económicas pero sin soltar por ningún momento el monopolio político de la burocracia gobernante.

A este “modelo” parecen apuntar las primeras medidas que está tomando el gobierno de Raúl Castro, que sobre la base de mantener lo esencial del llamado “período especial”; apuntan a aumentar la productividad de los trabajadores cubanos, a permitir el consumo de algunos sectores que tienen ingresos superiores a la media de la población, a alentar la explotación privada en el campo y a jerarquizar las inversiones de capital extranjero y los joint venture que vienen funcionando en la isla. En el plano externo el régimen cubano apuesta a que un posible triunfo demócrata en Estados Unidos lleve a un cambio en la política dura que viene teniendo el imperialismo, que en los últimos años incluso recrudeció el bloqueo e impidió el ingreso de ciudadanos norteamericanos a Cuba. Esta expectativa se sostendría también en una fractura creciente en el bloque de los gusanos de Miami y en el surgimiento de sectores favorables a una restauración capitalista gradual y negociada con la burocracia gobernante. Para los trabajadores y campesinos cubanos y para las masas explotadas del continente también se ha abierto una encrucijada. A pesar de la burocracia que socava día a día las bases del estado obrero cubano, todavía se mantienen importantes conquistas, como la propiedad nacionalizada de los principales medios de producción, la educación y la salud accesibles para el conjunto de la población.

Esas conquistas sólo se podrán defender enfrentando al imperialismo y a los intentos internos de restaurar las relaciones capitalistas, es decir, a través de una revolución política que termine con los privilegios de la burocracia y ponga a Cuba nuevamente como motor de la lucha revolucionaria en la región.

Hay varias razones que explican la resistencia que ha tenido la revolución cubana a la restauración capitalista durante tanto tiempo: los avances sociales derivados de la planificación económica, la conservación del espíritu revolucionario en un sector importante de la población y de aquellos que participaron en posiciones de dirección, la propia hostilidad del imperialismo, etc. La economía nacionalizada y planificada es un tremendo avance en relación al capitalismo, pero en la medida que la revolución no supere sus límites nacionales, es inevitable que se generen tendencias, externas e internas, que socavan las bases políticas y económicas de la revolución. Como le ocurrió desde el principio, la revolución se ve obligada a avanzar para no retroceder. A pesar de que lo peor del Periodo Especial ha pasado, el derrumbe de los llamados países del Este rompió definitivamente con la posibilidad de que la sociedad cubana pudiese mantener una estabilidad y un status-quo indefinido.

Hay que partir de lo más elemental y concreto: Cuba es un pequeño país, con una economía relativamente atrasada y con una inserción en la economía mundial gravemente afectada por la desaparición abrupta de sus socios comerciales situados en Europa del Este, y por una feroz política de embargo económico por parte de EEUU. Lo que resulta verdaderamente impresionante es que, en estas condiciones, la revolución haya podido mantenerse hasta ahora. Esto ha sido posible no sólo por sus conquistas sociales sino por sus enormes reservas políticas de apoyo entre las masas. El ejemplo más claro lo tuvimos en el referido Periodo Especial en el cual el pueblo cubano, a pesar del hambre, del colapso del transporte, de los apagones y de la carencia de recursos para cualquier tipo de actividad económica, resistió y mantuvo viva la llama de la revolución. Una de las claves para superar aquella durísima prueba fue el predominio del sentimiento colectivo frente a las tendencias a buscar una salida individual y la cristalización de intereses abiertamente capitalistas.

Es muy importante valorar este punto: si en Cuba no se ha producido una restauración capitalista en los 90 fue por factores políticos y no económicos: las masas se crecieron ante la adversidad, el recuerdo de las etapas heroicas de la revolución emergieron a la superficie, y en ellos prevaleció la decisión de resistir al capitalismo en lugar de ceder a sus presiones. Los factores puramente económicos no eran muy alentadores: subsistir a niveles mínimos era la única perspectiva a corto y medio plazo. A pesar de ello la revolución sobrevivió, revelando una gran cantidad de reservas acumuladas.

Pero debemos de tener en cuenta como lo ha demostrado la historia reciente, que la economía de cualquier país que ha roto con el capitalismo pero que todavía no ha podido romper su aislamiento, inevitablemente se tiene que mantener en un equilibrio inestable en el que el peligro de restauración capitalista existe. Es decir, la revolución tiene un carácter "reversible” Raúl Castro, desde que asumió la dirección del gobierno, ha proyectado una imagen de ser un "pragmático" más preocupado por la eficiencia económica que por la política. En las últimas semanas ha habido una serie de anuncios que indican que algunos cambios fundamentales estan tomando lugar en la isla. Como el anuncio del fin del salario igualitario, el día 10, julio recién pasado y su reemplazo por un sistema de pago para todos los trabajadores basado en la productividad.

Según la medida, anunciada por el viceministro de Trabajo y Seguridad Social, Carlos Mateu Pereira, en un artículo en el del diario Granma, las empresas deberán ajustar antes de agosto un sistema de pagos según el rendimiento de cada trabajador. De esta manera, factores como la cantidad producida o la calidad del servicio que provee cada empleado serán tomados en cuenta para decidir el salario de un trabajador. Con esta decisión, el Gobierno de Raúl Castro pone fin a 49 años de límites salariales y da un nuevo paso en el proceso de reformas económicas emprendido tras el relevo de poder en la isla. En el artículo publicado en el Granma, Mateu Pereira dice que en Cuba “ha existido una tendencia a que todo el mundo reciba lo mismo y ese igualitarismo no es conveniente”. El viceministro cubano apunta que la nueva medida económica debe ser vista como “una herramienta que ayude a obtener mejores resultados productivos y de servicios” y para evitar lo que llamó el “paternalismo” del sistema actual. Algunas fuentes de la isla estiman que con este cambio las empresas pueden llegar a incrementar un 30% sus beneficios productivos.

Siguiendo con los últimos anuncios, ese mismo día 10 de junio, tambien se dio a conocer que en Cuba se comienza a descentralizar la toma decisiones en la industria de la construcción. Esta es la segunda. Cuba, con un déficit de más de medio millón de viviendas, reconoció esta semana que sus planes de construcción están atrasados por problemas logísticos y robo de materiales. El ministro de la Construcción, Fidel Figueroa, dijo ante una comisión parlamentaria que el proceso de toma de decisiones en el sector fue descentralizado para intentar mejorar el rendimiento.

"Entre las prioridades del Ministerio para enfrentar las dificultades, Figueroa destacó el fortalecimiento de la gestión de los contratistas; la descentralización de la administración y la gestión de las obras," dijo Granma, el diario del gobernante Partido Comunista, citando a Figueroa. La de una comisión parlamentaria se centró en la desorganización y el robo de recursos en la industria estatal de la construcción, así como en el incumplimiento de los planes o plazos.

El vicepresidente cubano, Carlos Lage, anunció que a partir del 2009 los planes de construcción serían diseñados a nivel local: "Se ha orientado con más fuerza que el plan parta de las evaluaciones hechas por los municipios," "Las autoridades locales deben decir qué prefieren hacer con la asignación de recursos, si terminar X número de viviendas, priorizar reparaciones (...) pues allí, en el municipio, conocen mejor cuáles son las cuestiones de más urgencia," añadió. Fidel Castro emitió en la década de 1990 algunos permisos para constructores privados, pero no han sido entregadas nuevas licencias en muchos años dijo Lage, según el periódico Granma. En Cuba hay miles de obreros que, con licencias o sin ellas, se dedican a la construcción de forma privada.

Una descentralización similar fue aplicada a la agricultura después que Raúl Castro reemplazó en febrero a su convaleciente hermano Fidel en la presidencia. Los municipios fueron autorizados a decidir la mejor forma de utilizar los recursos y las tierras, organizar la distribución, asuntos antes manejados a nivel central por el Ministerio de la Agricultura en La Habana. El Estado ofreció más tierras a los agricultores y les dio más libertad para decidir qué cultivar en ellas. Con esa estrategia al estilo de las PYMES, Raúl Castro pretende reactivar la producción de alimentos y reducir la dependencia de Cuba de las importaciones, en momentos en que los precios internacionales están por las nubes.

Tambien, durante la primera semana de junio, el gobierno acordó conceder nuevamente licencias operativas de transporte para particulares tras nueve años de suspensión de esta modalidad de concesión, implantada a mediados de los años noventa. El ministro de Transporte, Jorge Luís Sierra, señaló que la nueva modalidad será implementada en los próximos días. Sierra afirmó que las licencias abarcarán a los transportistas en las zonas rurales del país, "donde no va a llegar el transporte que está llegando ahora" a la isla, y a los de áreas urbanas. "Se aprueba una a una [la licencia], se le da el combustible, se le fija la tarifa, se le fija la ruta y el horario. Es como si fuese un ómnibus público para la zona rural", comentó.

Las licencias operativas de transporte fueron establecidas en 1996 por decreto ley. Sin embargo, la tramitación de nuevas licencias para los transportistas particulares fue suspendida en octubre de 1999. Fuentes del Ministerio de Transporte informaron que la resolución contempla la reactivación del trámite de licencias de transporte para áreas urbanas en rutas que no están cubiertas actualmente por el servicio público. En las principales ciudades del país, particulares transportan diariamente a miles de personas con una flota de vehículos que abarca desde los almendrones, como se denomina a los coches de los años cuarenta y cincuenta, camiones de carga, motocicletas y hasta bicitaxis al estilo oriental.

Todo indica claramente que Cuba de nuevo se encuentra en una encrucijada. La transición ya sea a un modelo chino, vietnamita, o matices de los mismos, puede llevar a la destrucción de las conquistas logradas por la Revolución de 1959, y la restauración en mayor o menor grado del capitalismo. Esto junto a la presión de la globalización capitalista a nivel internacional serán determinantes para poder caracterizar el proyecto cubano.

La responsabilidad de los trabajadores y campesinos cubanos, añadido a la solidaridad e internacionalismo consecuente de los revolucionarios a nivel mundial, es enorme en este momento, son los únicos que están llamados a salvar el último Estado Obrero. Sólo por medio de una Revolución Política que destruya los intentos reaccionarios externos e internos, evitará la restauración capitalista. La Revolución Política, es el único método obrero y revolucionario, los trabajadores deben combatir políticamente a la burocracia, al mismo tiempo que defienden el sistema de producción socialista: monopolio estatal del suelo, los medios de producción, del comercio exterior, del control de divisas.

Al mismo tiempo que luchan por la democracia obrera apoyada en las organizaciones obreras y campesinas, que garantice la libertad de expresión y de prensa obrera, de asociación que permita la construcción de Consejos de Obreros y Campesinos. Que sean los obreros y campesinos quienes controlen las empresas estatales, planifiquen la producción, distribuyan los ingresos y manejen los asuntos de estado. La necesidad de extender relaciones con las organizaciones obreras, de clase a nivel de bases a nivel internacional, es una tarea de primer orden. Sólo de esta manera, Cuba podrá seguir siendo un Estado Obrero, si no corremos el enorme riesgo que siga el mismo camino de la burocracia estalinista que llevo a la URSS a la restauración capitalista más salvaje que se ha visto.




Fuente
0
0
0
0No comments yet