Aporte | 2 videos bizarros + 3 creepypasta
Dos videos bizarros+ 3 creepypasta c:
hola xd. espero sea de su gusto, las creepys ni los videos están clasificados por top.
Begotten
Begotten (en Español: Engendrado) es una película estadounidense experimental y de terror de 1990 escrita y dirigida por Edmund Elias Merhige. Es la ópera prima del reconocido director.
El film trata la historia del Génesis en un mundo similar al de la Tierra, desde una mirada estética determinada. El film no posee diálogo, pero usa imágenes de gran intensidad para contar la historia. Este se desarrolla como una alegoría, que posee varias referencias a mitos paganos y cristianos. También carece de música, y su única banda sonora son ruidos de grillos y efectos de sonido.
El film trata la historia del Génesis en un mundo similar al de la Tierra, desde una mirada estética determinada. El film no posee diálogo, pero usa imágenes de gran intensidad para contar la historia. Este se desarrolla como una alegoría, que posee varias referencias a mitos paganos y cristianos. También carece de música, y su única banda sonora son ruidos de grillos y efectos de sonido.
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japoneses, japoneses everywhere...
Creepypastas
¿Te acuerdas?
¡Hey, hola! Qué alegría volver a verte, ¿te acuerdas de mi? Jajaja, pues claro que si te acuerdas; ¿cómo te olvidarías de tu amigo de la infancia? Yo no me he olvidado de ti, aunque debo decir que has cambiado mucho desde la última vez que nos vimos, estás más delgado que antes, ¡aunque tu altura lo compensa! Pero claro, yo estoy algo más.. atlético, por así decirlo, después de todo he tenido mucho tiempo para hacer ejercicio. ¿Sabes algo? Cada día, desde la última vez que nos vimos, he estado pensando mucho en ti, no he podido dejar de hacerlo a pesar de lo mucho que lo intentaba.
¿Te acuerdas de nuestro último año de secundaria? Fue el mejor año de mi vida, ¿sabes? No sé si lo fue para ti también, pero para mí ese año fue muy especial, tengo una gama de recuerdos únicos sobre ese año en secundaria, además de que juntos nos metimos en varios problemas y siempre nos protegíamos como hermanos hijos de la misma madre; nunca nos echábamos la culpa, y es más, nos poníamos de acuerdo para culpar a otros por nuestras payasadas. Aunque como era de esperarse la mayoría de problemas fueron culpa tuya jajaja, es broma. Digamos que fue culpa de ambos. ¿Te acuerdas de las pinturas en los baños del colegio? Fue tan gracioso, ¿te acuerdas que teníamos pleitos con Javier y para ponerlo en ridículo escribíamos cosas graciosas sobre él en las paredes del baño? Jajaja, e incluso hicimos una caricatura de él exagerando su nariz, que de por sí en la realidad era descomunal. Inmediatamente después todos comenzaron a hacer lo mismo, impusimos una moda que terminó con los baños totalmente garabateados, y el director y el coordinador del colegio incluso visitaron cada salón de secundaria buscando a los responsables, y si mal no lo recuerdo, prohibieron salir al recreo con plumones y lapiceros jajaja, todo por nosotros, recuerdo que me sentí muy alagado. Casi todos sabían que habíamos sido nosotros, pero nadie decía nada, incluso la chica nueva, Cristine, supo mantener el secreto.
¿Te acuerdas de Cristine?… Hey, te estoy hablando… estás algo pálido amigo, ¿qué pasó, creías que la iba a olvidar así de fácil? Pues claro que la recuerdas, ella era tan hermosa, tan inocente. Esos grandes ojos de color caramelo hacían que tu mente diese vueltas sin parar y extrañamente calentaba tu cuerpo hasta dejar que él controle tu cerebro, increíble, ¿no? Incluso comenzaron a corren rumores sobre ella. ¿Te acuerdas que decían que practicaba brujería? Se comenzó a creer que ella era una bruja, jajaja, una bruja muy bella, por supuesto. Durante la segunda mitad del año ella era la más odiada por las mujeres y la más amada por los hombres. ¿Te acuerdas de que todos los hombres fantaseaban con ella? Le traían regalos, la invitaban a salir, incluso nosotros también lo intentamos, ¿te acuerdas? Pero en el fondo todos sabíamos que esa obsesión no era normal, no nos dejaba concentrarnos en clase, no podíamos desviar la mirada de sus ojos. Ya había llegado a ser muy molesta esa situación.
¿Te acuerdas de lo que pasó “ese” viernes? ¿No lo recuerdas?, ¿en serio?… ¿Por qué me mientes, amigo mío? Si lo llevábamos planeando desde hace mucho, además de que esa fue la última vez que nos vimos, ¿te acuerdas? Ya estábamos hartos de los hechizos de esa muchacha, no queríamos reprobar el año por culpa de una bruja, porque eso es lo que ella era, ¿verdad?, una maldita y asquerosa bruja, que merecía morir. Recuerdo claramente que la seguimos después de clases con mucho sigilo, ella no se percató de que la seguíamos, incluso discutimos sobre qué callejón utilizar. Cada vez que yo decía “éste es”, tú decías, “no aún, hay que esperar otro”. Jajaja, idiota, todos estaban vacíos, pero supongo que el miedo te ganaba a pesar de que ya estaba todo practicado.
Hasta que llegó el callejón indicado, y si no te hubiera jalado es seguro que nunca lo habríamos hecho. Siempre supe que debí golpearla más fuerte, el golpe que le di sólo la noqueó un poco, pero aún así nuestra fuerza era superior, y éramos dos. Ese callejón estaba realmente sucio, pero seguro que ella lo era aún más, ¿verdad? Una bruja es una impura, una sucia, una maldita bruja después de todo. Ni siquiera se dio cuenta de que la estábamos rociando con gasolina, creo que por un momento no le tomó importancia, pero cuando vio el encendedor se dio cuenta de nuestras intenciones. ¿Te acuerdas? Cómo la poca llama de fuego que emitía el encendedor se esparció tan rápido que casi nos llega a consumir a nosotros. Ella se movía y gritaba, era una masa de fuego, una verdadera antorcha humana. Cuando ya no se movía más le echamos agua. ¿Te acuerdas cómo quedó? El hechizo se había roto, esos ojos de color caramelo que deseábamos mirar durante toda la eternidad, ahora sólo eran dos globos oculares derretidos y de color blanco y rojo por la carne quemada. Ya no me gustaba. Se veía horrible sin piel, ahí supe que el hechizo se había roto.
¿Te acuerdas de lo que pasó después? Al parecer, sus gritos llegaron a los oídos de un imbécil que llamó a la policía. Ellos llegaron rápido debo admitir, ni siquiera nos dio tiempo para salir del callejón y buscar otro lugar en donde escondernos. Lo único que pudimos hacer fue correr a lo largo del callejón hasta llegar a una rendija con un pequeño espacio.
¿Te acuerdas también de mi buena acción? Dejé que pasaras primero, después de todo, eso es lo que hacen los amigos, ¿verdad? Después te pedí que me ayudaras, porque yo no cabía. Te pedí que jalaras con fuerza, la policía ya estaba a unos pasos de mí, pero si hubieras seguido jalando estoy seguro de que lo hubiéramos logrado. Pero tú me soltaste, ¿te acuerdas?, y me dijiste “lo siento”. Yo no te solté, pero al ver que tú me evitabas la mano como un enfermo leproso, te advertí algo. La policía me atrapó. Cinco años sin verte. Cinco malditos años desperdiciados en una prisión, en una asquerosa prisión donde nos servían una repugnante sustancia que ellos llamaban comida. Como te dije, siempre estuve pensando en ti, amigo mío. ¿Te acuerdas de lo que te dije después de que me soltaste la mano? ¿Te acuerdas de lo que juré que te haría si te volvía a ver? ¿Ahora te acuerdas?… Qué alegría volver a verte…
En el espejo
Por lo general duermo profundamente, pero esa noche la tormenta que se estaba desatando afuera no me permitía conciliar el sueño. Cuando empezaba a dormitar, otro trueno me levantaba. Este ciclo se repitió la mayor parte de la noche, por lo que permanecí despierto y atento, viendo al cuarto iluminarse antes de que fuera invadido por las sombras de nuevo. Mis ojos se movían de un objeto a otro, hasta que llegué al espejo adyacente a la cama.
De pronto hubo un destello de luz, y el espejo se iluminó. Por menos de un segundo, el espejo mostró docenas de rostros, siluetas dentro de su marco, bocas abiertas y ojos ennegrecidos. Ellos miraban directamente hacia mí, con sus pupilas negras fijas sobre mi rostro. Y luego había pasado. ¿Estaba seguro de lo que vi? Intranquilo, no logré dormir por el resto de la noche.
A la mañana siguiente quité el espejo de la pared y lo tiré a la basura. No me importaba si la visión que había tenido fue real o no, quería deshacerme de ese espejo. De hecho, quité cada espejo de la casa.
Pasaron varias semanas y el suceso de aquella noche se había desvanecido de mi mente. Estaba pasando la tarde en la casa de un amigo y tenía que usar el baño. Mientras estaba ahí, el grifo se abrió sin que lo tocase y el agua comenzó a correr. Desconcertado, no hice nada en ese momento, más que tratar de razonar la paranoia. El agua comenzó a echar vapor y una capa de humedad cubrió el espejo. Miraba atentamente mientras las palabras se formaban: «Por favor, vuelve a poner los espejos. Extrañamos verte dormir».
De pronto hubo un destello de luz, y el espejo se iluminó. Por menos de un segundo, el espejo mostró docenas de rostros, siluetas dentro de su marco, bocas abiertas y ojos ennegrecidos. Ellos miraban directamente hacia mí, con sus pupilas negras fijas sobre mi rostro. Y luego había pasado. ¿Estaba seguro de lo que vi? Intranquilo, no logré dormir por el resto de la noche.
A la mañana siguiente quité el espejo de la pared y lo tiré a la basura. No me importaba si la visión que había tenido fue real o no, quería deshacerme de ese espejo. De hecho, quité cada espejo de la casa.
Pasaron varias semanas y el suceso de aquella noche se había desvanecido de mi mente. Estaba pasando la tarde en la casa de un amigo y tenía que usar el baño. Mientras estaba ahí, el grifo se abrió sin que lo tocase y el agua comenzó a correr. Desconcertado, no hice nada en ese momento, más que tratar de razonar la paranoia. El agua comenzó a echar vapor y una capa de humedad cubrió el espejo. Miraba atentamente mientras las palabras se formaban: «Por favor, vuelve a poner los espejos. Extrañamos verte dormir».
El caleidoscopio
Mientras estábamos de luna de miel en Maine, mi esposa y yo hicimos una parada en el pintoresco pueblo de Boothbay, en un día particularmente gris y lluvioso. Puesto que el picnic que habíamos planeado no era más una alternativa, nos refugiamos en una pequeña tienda de antigüedades próxima al muelle.
En tanto mi esposa ojeaba los grandes cofres y juegos de mesa cerca de la entrada, yo examinaba entusiasmado las herramientas antiguas y el equipo marítimo dentro de las vitrinas en la parte trasera. Al ser un coleccionista de lentes e instrumentos marinos, ansiaba encontrar un sextante, o quizá un viejo telescopio forrado con cuero.
Me detuve en una pieza interesante. Parecía ser una linterna de bronce que denotaba una pátina café, pero que era muy moderna en cuanto a su diseño. Le pregunté al dueño de la tienda por ella, pero sólo me pudo decir que la encontró en el mismo cofre antiguo que traía varias brújulas y el sextante que también se exhibía. Inquirió sobre si deseaba comprárselo a cinco dólares, o llevarlo a ningún costo.
—A mí no me sirve de nada, nadie lo quiere.
Cuando le cuestioné acerca del precio, él suspiró con cansancio, y luego se acercó a la vitrina para sacarlo.
—Tenga, compruébelo usted mismo.
La artesanía era impresionante, bastante duradera y aparentemente hecha a mano, quizá en algún lugar de Europa. Unas marcas de escritura desgastadas indicaban que podría ser de origen alemán, o tal vez austríaco. Giré el lente y una débil luz roja salió despedida. Al apuntarla en una esquina oscura del local, tomó la forma de múltiples movimientos en espiral, que chocaban y se entrelazaban como una manada de anguilas. Mientras continuaba utilizando ese inusual caleidoscopio-proyector, mi imaginativa mente inventaba rostros macabros con rulos sinuosos. Al desactivar el aparato, me volví emocionado hacia el dueño de la tienda.
—¡Fantástico! —le dije—. ¡Debe de tener algún tipo de filtro para el aceite enfrente de los lentes! Tengo dos caleidoscopios victorianos, pero ninguno de ellos alumbra como éste.
—No lo entiende, ¿vedad? Nadie lo hace. Todos regresan para devolverlo luego de un tiempo —El dueño de la tienda se apoyó en la vitrina, y pude notar que estaba respirando agitadamente—. Todos piensan que es una especie de truco… hasta que empiezan a ver a través de él con las luces apagadas.
»Ésa no fue una proyección, amigo. Ese… maldito aparato, esa luz… no está fabricando a las criaturas que vio. Simplemente le está permitiendo a sus ojos ver lo que siempre ha estado ahí.
En tanto mi esposa ojeaba los grandes cofres y juegos de mesa cerca de la entrada, yo examinaba entusiasmado las herramientas antiguas y el equipo marítimo dentro de las vitrinas en la parte trasera. Al ser un coleccionista de lentes e instrumentos marinos, ansiaba encontrar un sextante, o quizá un viejo telescopio forrado con cuero.
Me detuve en una pieza interesante. Parecía ser una linterna de bronce que denotaba una pátina café, pero que era muy moderna en cuanto a su diseño. Le pregunté al dueño de la tienda por ella, pero sólo me pudo decir que la encontró en el mismo cofre antiguo que traía varias brújulas y el sextante que también se exhibía. Inquirió sobre si deseaba comprárselo a cinco dólares, o llevarlo a ningún costo.
—A mí no me sirve de nada, nadie lo quiere.
Cuando le cuestioné acerca del precio, él suspiró con cansancio, y luego se acercó a la vitrina para sacarlo.
—Tenga, compruébelo usted mismo.
La artesanía era impresionante, bastante duradera y aparentemente hecha a mano, quizá en algún lugar de Europa. Unas marcas de escritura desgastadas indicaban que podría ser de origen alemán, o tal vez austríaco. Giré el lente y una débil luz roja salió despedida. Al apuntarla en una esquina oscura del local, tomó la forma de múltiples movimientos en espiral, que chocaban y se entrelazaban como una manada de anguilas. Mientras continuaba utilizando ese inusual caleidoscopio-proyector, mi imaginativa mente inventaba rostros macabros con rulos sinuosos. Al desactivar el aparato, me volví emocionado hacia el dueño de la tienda.
—¡Fantástico! —le dije—. ¡Debe de tener algún tipo de filtro para el aceite enfrente de los lentes! Tengo dos caleidoscopios victorianos, pero ninguno de ellos alumbra como éste.
—No lo entiende, ¿vedad? Nadie lo hace. Todos regresan para devolverlo luego de un tiempo —El dueño de la tienda se apoyó en la vitrina, y pude notar que estaba respirando agitadamente—. Todos piensan que es una especie de truco… hasta que empiezan a ver a través de él con las luces apagadas.
»Ésa no fue una proyección, amigo. Ese… maldito aparato, esa luz… no está fabricando a las criaturas que vio. Simplemente le está permitiendo a sus ojos ver lo que siempre ha estado ahí.
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