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Aprende a ir al supermercado solo lince!




Guía práctica para ir de compras y no morir en el intento.

Hacer las compras para uno solo no es fácil

Sí, la primera vez que me mudé sólo yo también pensé que iba a vivir a base de birra, maní y fideos instantáneos. Y lo hice, durante bastante tiempo, y fue divertido, pero no es sano y tampoco es barato. Aprender a hacer las compras sin que lo hagan tus viejos no es fácil, y sacar las cuentas para una sola persona (o dos, o tres si vivís acompañado) tampoco. Por eso, en esta edición de #sobrevivirsolo, los puntos que hay que tener en cuenta a la hora de hacer las compras.

Tené en cuenta tus necesidades alimentarias

Esto es un poco obvio: no es lo mismo hacer las compras si sos vegetariano, o vegano, intolerante a la lactosa, celíaco, diabético, si estás haciendo dieta, si sólo comés orgánico, si no comés harinas, etcétera. Acá no discriminamos a nadie (?), pero la guía que armamos se basa en una dieta "común" con carnes y carbohidratos. Si hay algo que no comas, siempre se puede reemplazar por otra cosa, es sólo cuestión de investigar.

¿Dónde comprar?

Acá hay que investigar: Fijate, para empezar, qué supermercados tenés cerca y cuáles tienen descuentos con las tarjetas que tengas. La mayoría de las cosas, sobre todo de alacena, las podés comprar ahí (y tienen delivery, que a veces es fundamental). A algunos no les gusta la carne del supermercado (a mí sí) y otros dicen que las frutas y verduras no tienen la misma calidad (coincido). Para esas cosas buscá una buena carnicería y verdulería en tu barrio. Si preferís lo orgánico, hay muchas ferias donde buscar, e incluso existen deliveries de frutas y verduras que te llevan paquetes armados a tu casa.

¿Cuándo ir de compras?

A los supermercados va todo el mundo los fines de semana, especialmente a la tarde, y sobre todo cuando hay descuentos: si se puede, es mejor evitar esos horarios. Algunas ferias, como las orgánicas, tienen horarios fijos, pero lo ideal es ir temprano para buscar la mejor mercadería. Lo mismo en la carnicería y, en menor medida, en la verdulería (la fruta y la verdura se trae casi todos los días y no varía mucho a lo largo del día).

Fijate lo que ya tenés

Parece obvio, pero muchos se olvidan (nos olvidamos) de este punto. Después llegás a la góndola y te preguntás "¿hay papel higiénico?" (pista: no, no hay). O comprás 20 latas de atún cuando ya hay otras 10 en casa. Evitalo.

Hacé listas

La lista no sólo te ayuda a saber lo que hace falta y lo que ya tenés. También te orienta para saber a qué góndolas ir y qué partes evitar. Y, lo más importante, es la guía fundamental para no comprar (y gastar) de más.

No te quedes con la marca

Es común que nos acostumbremos a una marca en particular y no la cambiemos aunque sea más cara que otra de la misma calidad. Y eso es precisamente lo que las empresas quieren. En algunas cosas tiene sentido pagar más, pero en la mayoría de los casos hay productos más baratos. Además, muchas segundas y terceras marcas las producen la misma compañía que las primeras, a veces casi con el mismo producto, pero a un precio más barato. No te quedes con lo que ya conocés, mirá, compará y probá. Capaz encontrás algo que encima te gusta más(Manaos)

Leé las etiquetas

Primero, por las fechas de vencimiento: Los supermercados pasan los productos que están a punto de vencer al frente de la góndola. Muchas cosas se pueden consumir después del vencimiento, que a veces funciona sólo como una sugerencia. Pero otras, especialmente lo que va en la heladera, tiene una sobrevida limitada.
Por otro lado, prestale atención a la información nutricional: Hay alimentos light o que parecen saludables pero tienen altos niveles de azúcar, sodio o grasas trans. No siempre vas a tener tiempo de leer todo mientras comprás, así que, en lo posible, investigá antes (googleá).

Ojo con las bolsas

La parte más difícil de hacer las compras a veces es cargar las bolsas. Incluso si elegís el envío a domicilio, hay cosas que el supermercado no te manda a tu casa (todo lo que va a la heladera) y te lo tenés que llevar vos. Puntos a tener en cuenta:
1) Si tenés bolsas, especialmente las de tela, llevalas. Ayudás a usar menos bolsas de plástico, que aparte algunos supermercados te las cobran.
2) El clásico changuito de compras puede ser feo, pero es cómodo y te saca de apuro.
3) Mochila: Si tenés que llevar todo en las manos, a veces poner algunas cosas, especialmente las bebidas que son pesadas, te puede salvar un viaje a tu casa. Algunos supermercados te las hacen dejar en lockers, pero podés ir a buscarla después.
4) Si hacés las compras tarde, antes del cierre (generalmente después de las 19), algunos supermercados te mandan el envío al día siguiente. Tenelo en cuenta para separar lo que querés consumir en el momento.


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