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Aprendé cómo detectar a un mentiroso





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Nota: lo posteo de nuevo porque lo borre sin querer jeje




Hola gente! En este nuevo post voy a tocar un tema que le podría servir a un montón de gente incluso en su vida cotidiana.

Saber cuando una persona está siendo sincera o no es algo muy interesante y útil del lenguaje corporal. Fijándote en las expresiones faciales o corporales de una persona puede evitarte incluso más de un engaño.Puedes saber en quién confiar y en quién no.
Hay que saber también que no se trata de ninguna tontería, ya que estos métodos son utilizados tanto en tribunales como en interrogatorios importantes de la policía (menos en Argentina claro xD).

Sin embargo, para manejar los métodos de detección de mentiras no solo basta con leer un post 100 veces, sino que hay que ponerlo en practica en los momentos más oportunos y en varias oportunidades. También vale destacar que todo es subjetivo, es mucho más fácil si pones todo en práctica con personas que conozcas mucho su forma de ser.

Los científicos Paul Ekman y Allan Pease han permitido sintetizar algunos de los indicios claves para determinar cuando una persona está mintiendo o no.



DETECTAR MENTIRAS NO ES SIMPLE


La gente mentiría menos si supusiese que existe un signo seguro del mentir, pero no existe. No hay ningún signo del engaño en sí, ningún ademán o gesto, expresión facial o torsión muscular que en y por sí mismo signifique que la persona está mintiendo. Sólo hay indicios de que su preparación para mentir ha sido deficiente, así como indicios de que ciertas emociones no se corresponden con el curso de lo que dice.

Cuando se suscita una emoción, hay músculos del rostro que se activan involuntariamente; sólo mediante el hábito o por propia decisión consciente aprende la gente a detener tales expresiones y a ocultarlas, con éxito variable. Las expresiones faciales que aparecen primitivamente junto con una emoción no se eligen en forma deliberada, salvo que sean falsas.



LA CARA Y LOS OJOS



Presta atención a las microexpresiones. Las microexpresiones son expresiones faciales que aparecen en la cara de una persona por una fracción de segundo, y que revelan la verdadera emoción que está sintiendo. Algunas personas las captan de manera natural, pero casi todos podemos desarrollar la capacidad de detectar e interpretar estas microexpresiones.

Normalmente, en una persona que está mintiendo, sus microexpresiones reflejarán tensión emocional, o preocupación. Suelen aparecer en forma de cejas levantadas que causan que la piel de la frente se arrugue.

Presta atención a quien se toca la nariz o se cubre la boca. Quien miente, suele tocarse la nariz mucho más a menudo que quien dice la verdad. Esto es debido a que la adrenalina aumenta, y al llegar a los capilares en la nariz, causan picor. De igual manera, quien miente suele taparse la boca inconscientemente, o poner las manos cerca de la boca, como si quisiera tapar las mentiras que están diciendo. Si la boca, o los labios, se ponen tensos, también pudiera indicar tensión emocional.

Entre las “cartillas” de lenguaje corporal que abundan en internet para detectar mentiras, un mito muy difundido es el siguiente:

“Los ojos de una persona que miente tratan de evadir constantemente a su interlocutor, ya sea por vergüenza o pesar.”

En realidad, mentir es como jugar al baloncesto. ¿Te imaginas que estés probando tus tiros, y que cada vez que lances el balón voltees hacia otro lado? Poco probable; siempre querrás ver si aciertas o no. Exactamente eso es lo que hacemos; mantenemos nuestra mirada fija en la trayectoria del balón.

Cuando mientes, lanzas una “pelota” que esperas que tu interlocutor atrape… y que baje la guardia y nos crea. Hasta entonces, tratarás de escrutar cada centímetro de su rostro; el brillo de sus ojos, la tensión en su cara, el color de la piel, la respiración… buscarás de manera desesperada una confirmación de que lo que inventaste ha destruido por completo la duda de la otra persona. Hasta entonces, no dejarás de mirar.

Quien miente no usa todos los músculos de su rostro, pues está tratando de falsificar sus gestos.

Las manos, al igual que los ojos, se mueven menos cuando mentimos.



LA VOZ



Presta atención a la voz de la persona. La voz puede ser un excelente indicador de veracidad o mentira. Él, o ella, pudiera empezar a hablar más deprisa, o más despacio, de lo normal, o la tensión pudiera provocar que su voz sea más aguda o tiemble. Tartamudear, o balbucear pudieran ser señales de una mentira.

Los indicios vocales más comunes de un engaño son las pausas demasiado largas o frecuentes. La vacilación al empezar a hablar, en particular cuando se debe responder a una pregunta, puede suscitar sospechas, así como otras pausas menores durante el discurso si son frecuentes. Otras pistas las dan ciertos errores que no llegan a formar palabras, como algunas interjecciones (“¡Ah!“, “¡ooooh!” “esteee”...”), repeticiones (“Yo, yo, yo quiero decir en realidad que...”) y palabras parciales (“En rea-realidad me gusta”).

Si haces una pregunta, y la persona responde inmediatamente, hay bastantes posibilidades de que esté mintiéndote. Quizá haya ensayado la respuesta a esa pregunta, o que está pensando en como evitar el tema.

Otra muestra pudiera ser la omisión de detalles relevantes, como al decir "Fui a trabajar a las 5 de la mañana y, cuando regresé, a las 5 de la tarde, ya estaba muerto". En este ejemplo, el sujeto usó elocuentemente la frase para esconder lo que sucedió entre estos dos momentos.

Presta mucha atención a la reacción de la persona a tus preguntas. Alguien que te ha dicho la verdad no suele sentir la necesidad de defenderse, ni se siente ofendido, quizá porque está diciendo la verdad.

Si responde rápidamente y sin dudar, quizá tenía pensada y practicada su respuesta.

Una de las recomendaciones que hacen los abogados a las personas que están siendo interrogadas, bien sea en una comisaría o en un juicio, es el de ser fríamente concretos. “Sí” o “No” son las respuestas adecuadas; si hay que responder con una frase completa, debe hacerse lo más sencilla posible y responder exactamente lo que están preguntando. Si te preguntan “¿Dónde estuvo usted la noche del martes?”, nuestra respuesta debe ser de menos de cuatro palabras. “En la discoteca tal o cual”. Punto.

Criminólogos, abogados, psicólogos, psiquiatras y demás profesionales afines conocen perfectamente la razón de esta recomendación. Cuando nos sentimos culpables por una u otra razón, o cuando estamos nerviosos porque queremos demostrar nuestra inocencia o eficiencia, tendemos a… justificarnos innecesariamente.



DETALLES DEL LENGUAJE CORPORAL



Comprueba si está sudando. Las personas sudamos más cuando estamos mintiendo. De hecho, medir la transpiración de la piel es una de las pruebas del polígrafo para detectar una mentira. De nuevo, no se debe tomar este indicador como definitivo por sí solo. Algunas personas sudan más de lo normal porque están nerviosas, porque son tímidas, o por las condiciones ambientales. Este es un indicador que debe ser acompañado de otros signos de mentira, como temblor, rubor, y dificultad para tragar saliva.

En la misma medida que el tono de voz oscila con las mentiras, hay otro detalle vocal que no puede restársele protagonismo: tragar saliva. Éste es un proceso automático que hacemos todo el tiempo, pero si estamos nerviosos lo hacemos casi deliberadamente, y se nota.
Es un hecho que las personas, cuando estamos nerviosas, necesitamos (conscientemente) tragar saliva. ¡Ojos pendientes de la garganta de tu interlocutor!
Es más fácil si el sujeto es hombre, pues la manzana de Adán es una especie de bandera gigante que te permitirá presenciar este fenómeno a plenitud.

Vigila el nerviosismo de la persona. Un indicativo de que alguien miente es si está inquieta, sea que lo muestre con su propio cuerpo, o con algún objeto de su alrededor. La agitación se produce por la energía que genera el cuerpo al tener miedo de ser descubierto. Para deshacerse de este exceso de energía, el mentiroso suele moverse en la silla, jugar con un pañuelo, o mover alguna parte de su cuerpo.

Los mentirosos evitan a toda costa hablar de frente. Prefieren hacerlo girando un poco el cuerpo.



EL INTERROGATORIO



Esta es la parte que seguramente te costará un esfuerzo encontrar la situación justa para ponerla en práctica, pero igual vale destacarla.

“Cuando una persona está siendo interrogada de manera inquisitiva, se mantendrá a la defensiva y su cuerpo estará tenso. En el momento que el interrogatorio termine, pueden ocurrir una de dos cosas: O bien la persona ´contrataca´ diciendo lo injusto que hemos sido en pensar que está mintiendo, o bien se queda callada y su cuerpo se relaja por unas décimas de segundo.”

En pocas palabras, una persona culpable se sentirá aliviada instantáneamente cuando el “interrogatorio” termine.

Una persona sincera está dispuesta a cooperar y dar explicaciones; un mentiroso se pone a la defensiva y responde lo más escueto posible.

Si el interrogatorio finaliza de manera súbita, debes estar atento a dos claves: a) la relajación de uno ó ambos hombros y b) La respiración, que siendo superficial hasta ese momento, se reanudará con un suspiro sordo.

Imagínate que te empiezan a acusar de algo que no es cierto. A pesar de lo que dices en tu defensa, siguen sin creerte. ¡Te indignarías! Y no sería una emoción que se disipe de buenas a primeras. Apenas termina el interrogatorio, empezarías a reclamar la injusta acusación.

Pero si eres culpable, la actitud es otra. Por medio segundo te relajas, aliviado de que ya el ataque terminó; pero enseguida el hemisferio izquierdo del cerebro toma las riendas y dice “¡Epa! se supone que tenés que demostrar indignación!”

Mira al sospechoso con cara de desconfianza. Si la persona está mintiendo, el/ella se sentirá incómodo. Pero si la persona está diciendo la verdad, probablemente se enfadará, o se sentirá frustrado.

Cuando le haces una pregunta sencilla a una persona y ésta la repite total o parcialmente, como si no nos hubiese escuchado o entendido puede ser una señal de mentira. Por ejemplo, un diálogo clásico:
- Andrea: “¿Se puede saber dónde estabas tú anoche?”
- Beto: “¿Anoche? / ¿Que dónde estaba yo anoche? / ¿Quién, yo?“


Cuando una persona miente, las pausas entre cada palabra aumentan unas décimas de segundo.

Complementar la respuesta con la pregunta misma. Digamos que no repites literalmente la pregunta, sino que la “adjuntas” a una respuesta que debería ser, a todas luces, sencilla. Por ejemplo:
- Andrea: “Amor, ¿Le pusiste comida al perro?”
- Beto: “Uhm, Sí amor, yo le puse comida.”



Y bueno, acá termina el post, espero que te haya servido y salgas del post sabiendo cagar a todo el mundo jeje






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