Comenzar la revolución

Hay ocasiones en que es necesario luchar contra cosas que se han ido por el camino malo que ya no deberían existir. Cosas que fueron pequeñas al principio, pero que ahora han crecido, pero siguen siendo malas, deben volver a hacerse pequeños; una revolución, o una vuelta de 360 grados es necesaria. Sin importar si quieres libertad en un país, o quieres derrocar un gobierno opresor, es la misma lucha.

Una revolución (del latín “revolutio”, “un giro”) es un cambio significativo que generalmente ocurre en un periodo corto de tiempo. Las revoluciones han ocurrido a través de la historia humana, y varían en términos de métodos, duración, motivación ideológica, y el número de participantes. Los resultados incluyen cambios grandes en cultura, economía, e instituciones sociopolíticas.


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Comienzo



1 Conoce tu meta. Estás a punto de dedicar tu vida a esta meta. Decide bien y toma esta decisión con tu corazón. Una buena pregunta que debes hacerte es, “¿Qué está mal en el sistema político del país en el que vivo?” y “¿Qué tipo de sistema quiero crear para la gente de mi país?” Recuerda, la meta que elegiste es el corazón de la revolución.



2 Busca apoyo y consenso: No va a ocurrir nada si los únicos rebeldes son tú y tus amigos. Este es un paso importante, y determinará si es una revolución exitosa o una pequeña rebelión civil. Para la primera parte de este paso, necesitas encontrar apoyo colgando volantes o regalando panfletos, hacer comunicación de boca a boca y hacer tus anuncios utilizando la tecnología actual. Haz lo que tengas que hacer para correr la voz de la revolución y encontrar apoyo. Una vez conseguido el apoyo, no necesitan juntarse todos, o siquiera conocerse, pero deben estar unidos por una meta en común, y por los principios fundamentales.



3 Edúcate a ti mismo, y a tus compañeros sobre cada aspecto de la idea de la revolución. Conoce contra qué y por qué debe existir esta lucha, y cómo vas a conseguir la victoria. Identifica tu meta, y el método más eficiente para conseguirla. Aprecia y respeta la diversidad de tácticas. La revolución debe estar direccionada a hacer las cosas mejor. A esto se le llama un “vector positivo”.



4 Entiende que uno de los aspectos más importantes de la revolución es que la gente está molesta. Sin embargo, las causas de la ira deben ser convicciones verdaderas, y en la ira tiene que haber disciplina a la causa.



5 Las intenciones de la revolución deben ser populares hacia la gente en general. Esto significa, mejorar todos los aspectos de la sociedad, como económicos, culturales, etc…
Como Egipto nos ha enseñado, el mal puede estar en los detalles –aquí “tu” revolución puede ser cooptada fácilmente. Reconoce esto como un signo de que tu idea es popular para llamar la atención, y prepárate para enfrentar atentados.



6 Encuentra gente con ideas afines que estén listos para la acción. Establezcan un campo de comunicación. Deben trabajar con una estructura no jerárquica, donde todas las voces sean escuchadas por igual.
Incluso si es un grupo pequeño, pero dedicado a la misma causa, puede ser útil elegir a una persona humilde que no sea identificada como líder, sino como la persona que refleje el consenso del grupo.



7 Toma acción. Este es el paso más importante, porque la revolución muere sin esto. Debes tomar acción. Deben actuar ya sea con una protesta no violenta, o con un boicot. El líder debe motivar, dar apoyo y trabajar día y noche para mejorar la revolución. El poder se va a defender, porque esa es su naturaleza. A los “gobiernos” ilegítimos no les gustan las rebeliones del pueblo y harán lo que sea para acabar con esta resistencia. Recuerda que la lucha armada no es una opción. Sin importar qué tan bien entrenados estén en el uso de las armas, no se podrá comparar con la fuerza militar de un país –especialmente si ese régimen tiene aliados poderosos. Por último, no te rindas. A menudo te podrás sentir desanimado por la falta de moral, pero recuerda, otros países han logrado la revolución después de graves pérdidas, enfrentando a la adversidad. Recuerda, tu meta es el corazón de la operación, el consenso es la mente de la revolución, y las acciones que tú y tus compañeros tomen, son las manos de la revolución.



8 Trabaja para la liberación colectiva, porque para ser libres, todos deben serlo. Si vas a ser libre, todos deben serlo. Si vas a tener una voz, todos deben tenerla.



9 Demuestra la popularidad del movimiento a la gente en el poder, en las legislaturas y al ejército. Entre más popularidad tenga el movimiento entre la sociedad, es menos probable que sufran una represión violenta.



10 Date cuenta que un cambio político o social drástico trata casi siempre de buscar mayor libertad. En general, las revoluciones se tratan de hacer cambios positivos para la sociedad. Una revolución pacífica requiere solidaridad y acuerdos.




Consejos

  • Para ser exitoso, necesitas estar completamente comprometido, de lo contrario fracasarás.
  • Mantén tu vista en un panorama grande. No pienses tú solo en los pequeños detalles.
  • Busca el apoyo de otras personas. Una revolución no se logrará solo con una persona.
  • No beneficiarás a nadie si intentas consolidar el poder, o ganar reconocimiento solo para ti mismo.
  • La fuerza está en los números. Entre más grande sea la masa y la unidad del movimiento, mayores serán las probabilidades que cumplan sus objetivos.
  • Siempre habla con la verdad, y nunca sucumbas ante las tentaciones del poder y el dinero. Cree en la causa. La revolución es la creencia.


Advertencias

  • La revolución no se trata de ti, es de todo el colectivo. No intentes quedarte con toda la fama.
  • En muchas revoluciones del pasado, podías morir en guerra, o ser torturado al ser tomado como prisionero por la gente que estaba en el poder, intentando defender sus intereses. Pero esto no significa que el movimiento y la causa se terminaran ahí. Estos son solo métodos que el poder utiliza para intentar intimidar a la gente, y acabar con la revolución para que no tenga éxito.
  • Nunca dejes que el propósito de la revolución sea guiado por una sola persona, o un solo grupo de gente; esta debe ser guiada por la causa legítima solamente.