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Incursionando en lo didactico

Hoy les traigo un cubo que hice para regalar. Es el primer trabajo que realizo con fecha límite, ya que lo tuve que hacer en 2 semanas. Lamentablemente aprendí que es mejor tener más tiempo del que se calcula, porque en esta oportunidad no conté con el tiempo necesario para realizar los ajustes que necesitaba una vez armado el juguete.

Está hecho con mdf de 9 mm, más que suficiente para que tenga una estructura rígida y no se doble ni ceda para nada. Las patas y los listones son de 1 1/2 x 1 1/2 pulgadas.
Es el primer trabajo que hago sin utilizar ni un solo tornillo, usé uno para el martillo pero escondí la cabeza dentro del mismo martillo, después les explicaré como lo hice.

Una vez tomadas todas las medidas, las cuales son a elección, pasé a realizar los cantos en los listones para encastrarle los laterales y el piso del juguete. Utilicé una fresadora adaptada a un banco para que la fresa quedara para arriba. Me quedaron bien con el único problema que a medida que pasaba los listones, la guia lateral que utilizaba se me movía de a poco, cuando me dí cuenta la atornillé al banco y no se movió más. Aunque el daño estaba hecho, y los listones no eran exactamente iguales, decidí esperar a ver que pasaba cuando los armaba.
Por suerte quedaron bastante bien, aunque no quedaron exactamente a escuadra uno con el otro.
Una vez hechos los encastres para los laterales y el piso, le hice un rebaje en los listones que sostendrían la tapa, ya que opté por dejar la tapa suelta sin bisagras.

Después de asegurarme que todas las piezas encastraran bien, empecé a hacer los calados en los laterales para hacer los juegos de encastres de figuras. Una vez listo los laterales utilicé el contorno del calado para dibujar las piezas sobre otras placas de mdf, también de 9 mm para realizar las piezas para que encastre en el juguete.

Seguido de esto, agarré un palo cilíndrico, como de escoba, y los corté en 5 bastoncitos de distintos tamaños, sin siquiera tomar medidas. Con estos dibujé los contornos en la tapa y con la caladora corté los agujeros para que pasen los bastones. Hubiese sido más útil tener una mecha para madera del tamaño adecuado, pero todas las que tenía superaban por mucho en tamaño a los bastones.

Llegando al final me quedó hacer las fichas para el ábaco, estas si las hice con mechas copa de dos tamaños distintos para que tuvieran algo de variedad.
El último lateral del cubo fue el que más problemas me dio.
El del laberinto. Lamentablemente utilicé una fresa muy gruesa y los caminos me quedaron muy juntos en algunos lados, dejando poco soporte a la placa restante. Incluso en dos oportunidades se me movió un poquito la madera y se me partió en dos lugares, los cuales por suerte pude resolver con cola de carpintero y un pedacito de mdf de 3mm en uno de los casos.
Luego realicé las piezas para el laberinto, de un lado unos cuadrados cortados a ojo, y del otro unas piezas con forma de tuerca, unidos por unos tarugos de 8 mm de madera para poder guiarlos por todo el laberinto. Y para terminarlo, utilicé el minitorno con una lija para emparejar la zona fresada, porque había lugares que no estaba perfectamente recto, sobretodo las esquinas.

Solo me quedó por hacer el martillo. Corté un rectángulo de madera de pino que tenia, midiendo a ojo, y con el mismo palo de escoba que utilicé antes hice el mango. Para el encastre hice un par de agujeros con una mecha de 8 mm, y con ayuda del minitorno le fui dando la forma del mango para que encastrara lo mejor posible. Y para asegurarme que no se saliera, le puse un tornillo atravesando la cabeza del martillo. Para ocultarlo con una mecha más grande, agrande un poquito el agujero para que entre la cabeza del tornillo, le puse cola de carpintero, y arriba le tiré bastante aserrín. Una vez que se secó, le pasé la lijadora y listo, no hay forma de ver que tiene un tornillo.

Y habiéndole dado el cuerpo, solo nos queda darle un poco de vida por medio del color.
Para esto lo que hice fue darle una mano de gesso acrílico a toda la estructura salvo las patas que las pinté de negro directamente sobre la madera, para que se vean las vetas y los detalles de la madera. Además sirvió para resaltar aun más los colores.
Una vez todo pintado con el gesso, elegí los colores para pintar todo sin que se toquen los mismos colores en ningún lado. Lamentablemente me olvidé de lijarlo, pero igual no quedo para nada áspero.

La mayoría de los colores necesitaron solo dos manos, salvo el amarillo y el verde que quedaban muy desprolijos así que les dí una tercer mano.

Las piezas chiquitas, las de encastre y los tubos del banco de descarga los pintamos a pincel por una cuestión de practicidad.

Por último el martillo lo dejé sin pintar para que le de un toque aún más a algo casero.
Lamentablemente no tuve tiempo de barnizar nada, sino hubiese quedado más protegido.
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