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Interpretar

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Interpretar

Interpretar es explicar la significación de una cosa. Es tomar en buen o mal sentido una acción o palabra. Es concebir, ordenar o expresar de un modo personal la realidad, interpretamos algo de acuerdo a lo que conocemos ¿Dime qué conoces?... me citaras lo que has leído, estudiado, memorizado, puesto en práctica. Todo eso son sólo nombres ¿Conoces al yo conocedor? En relación con el conocimiento del mundo y de nosotros, las condiciones serían “ideales” sí pudiéramos aventurarnos a no aceptar “nada” como dado, y a considerar todo como requiriendo definición y prueba. Es decir, sería mejor aceptar que no sabemos “nada”, y hacer éste nuestro punto de partida ¿Qué es lo que nosotros aceptamos cómo dado? ¿Qué es lo que nosotros sabemos ya? El único hecho evidente sigue siendo la antítesis del “yo” y el “no yo”, nuestra vida psíquica interna y el mundo exterior, el espacio, el tiempo, la cantidad, la masa, la igualdad y la desigualdad, la causa y el efecto, los átomos, la vida, la muerte, la energía – todas las cosas que forman el fundamento de nuestro llamado conocimiento: éstas son las cosas desconocidas… “solo nombres”.
Medita sobre el nombre y llegaras a ser independiente de todo lo que depende del nombre.
En la vida diaria, decimos que un cuerpo tiene energía cuando tiene la capacidad de hacer un trabajo. Esta energía puede tomar una gran variedad de formas. En física, la energía siempre va asociada con algún proceso, o alguna especie de actividad. Todos los fenómenos de la naturaleza nos ofrecen la posibilidad de descomponerlos de modo que encontremos algo constante: este algo es lo que llamamos “energía”, aquí viene a colación un hecho muy importante: “la materia y energía sólo son “conceptos lógicos, es decir, sólo nombres aceptados para la designación de una larga serie de hechos complicados utilizados en la descripción de los fenómenos naturales. Es difícil para nosotros, educados casi exclusivamente con criterios físicos, entender esto claramente, pero en substancia puede ponerse como sigue: ¿quién ha visto la materia o la energía, y cuándo? Nosotros vemos cosas, vemos fenómenos.

Nunca hemos visto ni veremos jamás la “materia independientemente de la substancia de la que está hecha una cosa dada” no es precisamente materia, sino madera, hierro o piedra, del mismo modo tampoco veremos nunca la energía separadamente del movimiento.
¿Qué quiere decir esto? Quiere decir que la materia y la energía son conceptos tan abstractos como el contenido de un libro, nosotros vemos, conocemos, cosas y fenómenos que son buenos o malos, pero no vemos ni conocemos nunca la “materia o la energía” separadamente de las cosas y los fenómenos.
La unidad fundamental de nuestra receptividad es una “sensación”, las percepciones son por asi decirlo, conjuntos, grupos de recuerdo de sensaciones, reuniéndose, agrupándose, los recuerdos de percepciones, o imágenes de percepciones, se combinan en varias formas: uniéndose, contraponiéndose, formando varios grupos, y finalmente formando los conceptos generalmente se confunden los términos imágenes, ideas y conceptos, tanto la imagen y la idea son entidades psicológicas, el concepto lo es lógico.
La imagen es la simple representación, que no llega a ser conocimiento ni implica adjudicación alguna. La idea es una categoría ontológica, sólo aplicable dentro de una lógica de objetos, en tanto que el concepto es categoría lógica por excelencia, comprensible dentro de un sistema de lógica pura. Tanto la imagen como la idea son representables el concepto no. De la agrupación de imágenes nace la idea y, de la generalización de las ideas, surge el concepto, el cual puede o no coincidir con la representación a que se refiere, agrego que hay “conceptos límites”, tales como “la ley de inercia”, jamás comprobables empíricamente. El concepto es algo que resulta verdadero para algunos objetos y resulta falso para otros objetos.
En otro sentido el concepto funciona como mediador entre el ser y el devenir.
El concepto no es un hecho, sino una virtualidad, una posibilidad indefinida de juicios, y, en consecuencia, su estudio no debe preceder, sino seguir al de éstos.
Juicio es, pues, una relación enunciativa entre dos o más conceptos, la relación es establecida por un acto intelectual, que puede considerarse como el resultado de tres operaciones fundamentales de la mente. Así para formar el juicio, la razón “compara, delibera y resuelve”, este trabajo se denomina “juzgar”, y su estudio compete a la psicología.
Los conceptos son, “depósitos sedimentarios o estáticos” de intuiciones, sólo abarcan de los objetos sus puntos de enlace, sus semejanzas y diferencias, pero no alcanzan más que su superficie y contorno. El pensar engendra los conceptos con vistas a la vida pragmática o utilitaria.
La formación de las percepciones conduce a la formación de las palabras, y a la aparición del lenguaje.

El principio del lenguaje puede aparecer en el más bajo nivel de la vida psíquica, durante el período de la vida a base de sensaciones, y se hace más complejo durante el período de la vida a base de percepciones; pero a menos que haya conceptos no habrá “lenguaje” en el verdadero sentido de la palabra.
La aparición de palabras con un “significado común” en el lenguaje humano significa la aparición de conceptos en la consciencia.
El lenguaje está formado de palabras y cada palabra expresa un concepto. Concepto y palabra son en substancia una y la misma cosa, sólo que el concepto representa por así decirlo, el lado interno y la palabra representa, el lado externo. Una palabra (es decir un concepto) es el símbolo algebraico de un objeto.
El hombre se ha hecho como tal por medio del lenguaje; el lenguaje es una manifestación del pensar; el lenguaje es un instrumento para el dominio del ser humano. El lenguaje es capaz de falsificar el pensamiento por ser incapaz de seguir las visiones del fondo de la realidad proporcionadas por la intuición. El lenguaje aparece, primero, bajo la forma del habla como uno de los modos en que se manifiesta la degradación o inautenticidad de la existencia. Frente a este modo inauténtico la autenticidad parece consistir no en el habla, ni siquiera en ningún lenguaje, sino en el “silencio”, en el “llamado de la consciencia”.
La meditación es una lucha contra el embrujamiento de la inteligencia por medio del lenguaje.
Medita sobre el lenguaje y consigue la independencia de todo lo que el lenguaje revela.
Interpretar

Interpretar es explicar la significación de una cosa. Es tomar en buen o mal sentido una acción o palabra. Es concebir, ordenar o expresar de un modo personal la realidad, interpretamos algo de acuerdo a lo que conocemos ¿Dime qué conoces?... me citaras lo que has leído, estudiado, memorizado, puesto en práctica. Todo eso son sólo nombres ¿Conoces al yo conocedor? En relación con el conocimiento del mundo y de nosotros, las condiciones serían “ideales” sí pudiéramos aventurarnos a no aceptar “nada” como dado, y a considerar todo como requiriendo definición y prueba. Es decir, sería mejor aceptar que no sabemos “nada”, y hacer éste nuestro punto de partida ¿Qué es lo que nosotros aceptamos cómo dado? ¿Qué es lo que nosotros sabemos ya? El único hecho evidente sigue siendo la antítesis del “yo” y el “no yo”, nuestra vida psíquica interna y el mundo exterior, el espacio, el tiempo, la cantidad, la masa, la igualdad y la desigualdad, la causa y el efecto, los átomos, la vida, la muerte, la energía – todas las cosas que forman el fundamento de nuestro llamado conocimiento: éstas son las cosas desconocidas… “solo nombres”.
Medita sobre el nombre y llegaras a ser independiente de todo lo que depende del nombre.
En la vida diaria, decimos que un cuerpo tiene energía cuando tiene la capacidad de hacer un trabajo. Esta energía puede tomar una gran variedad de formas. En física, la energía siempre va asociada con algún proceso, o alguna especie de actividad. Todos los fenómenos de la naturaleza nos ofrecen la posibilidad de descomponerlos de modo que encontremos algo constante: este algo es lo que llamamos “energía”, aquí viene a colación un hecho muy importante: “la materia y energía sólo son “conceptos lógicos, es decir, sólo nombres aceptados para la designación de una larga serie de hechos complicados utilizados en la descripción de los fenómenos naturales. Es difícil para nosotros, educados casi exclusivamente con criterios físicos, entender esto claramente, pero en substancia puede ponerse como sigue: ¿quién ha visto la materia o la energía, y cuándo? Nosotros vemos cosas, vemos fenómenos.
Nunca hemos visto ni veremos jamás la “materia independientemente de la substancia de la que está hecha una cosa dada” no es precisamente materia, sino madera, hierro o piedra, del mismo modo tampoco veremos nunca la energía separadamente del movimiento.
¿Qué quiere decir esto? Quiere decir que la materia y la energía son conceptos tan abstractos como el contenido de un libro, nosotros vemos, conocemos, cosas y fenómenos que son buenos o malos, pero no vemos ni conocemos nunca la “materia o la energía” separadamente de las cosas y los fenómenos.
La unidad fundamental de nuestra receptividad es una “sensación”, las percepciones son por asi decirlo, conjuntos, grupos de recuerdo de sensaciones, reuniéndose, agrupándose, los recuerdos de percepciones, o imágenes de percepciones, se combinan en varias formas: uniéndose, contraponiéndose, formando varios grupos, y finalmente formando los conceptos generalmente se confunden los términos imágenes, ideas y conceptos, tanto la imagen y la idea son entidades psicológicas, el concepto lo es lógico.

La imagen es la simple representación, que no llega a ser conocimiento ni implica adjudicación alguna. La idea es una categoría ontológica, sólo aplicable dentro de una lógica de objetos, en tanto que el concepto es categoría lógica por excelencia, comprensible dentro de un sistema de lógica pura. Tanto la imagen como la idea son representables el concepto no. De la agrupación de imágenes nace la idea y, de la generalización de las ideas, surge el concepto, el cual puede o no coincidir con la representación a que se refiere, agrego que hay “conceptos límites”, tales como “la ley de inercia”, jamás comprobables empíricamente. El concepto es algo que resulta verdadero para algunos objetos y resulta falso para otros objetos.
En otro sentido el concepto funciona como mediador entre el ser y el devenir.
El concepto no es un hecho, sino una virtualidad, una posibilidad indefinida de juicios, y, en consecuencia, su estudio no debe preceder, sino seguir al de éstos.
Juicio es, pues, una relación enunciativa entre dos o más conceptos, la relación es establecida por un acto intelectual, que puede considerarse como el resultado de tres operaciones fundamentales de la mente. Así para formar el juicio, la razón “compara, delibera y resuelve”, este trabajo se denomina “juzgar”, y su estudio compete a la psicología.
Los conceptos son, “depósitos sedimentarios o estáticos” de intuiciones, sólo abarcan de los objetos sus puntos de enlace, sus semejanzas y diferencias, pero no alcanzan más que su superficie y contorno. El pensar engendra los conceptos con vistas a la vida pragmática o utilitaria.
La formación de las percepciones conduce a la formación de las palabras, y a la aparición del lenguaje.
El principio del lenguaje puede aparecer en el más bajo nivel de la vida psíquica, durante el período de la vida a base de sensaciones, y se hace más complejo durante el período de la vida a base de percepciones; pero a menos que haya conceptos no habrá “lenguaje” en el verdadero sentido de la palabra.
La aparición de palabras con un “significado común” en el lenguaje humano significa la aparición de conceptos en la consciencia.
El lenguaje está formado de palabras y cada palabra expresa un concepto. Concepto y palabra son en substancia una y la misma cosa, sólo que el concepto representa por así decirlo, el lado interno y la palabra representa, el lado externo. Una palabra (es decir un concepto) es el símbolo algebraico de un objeto.
El hombre se ha hecho como tal por medio del lenguaje; el lenguaje es una manifestación del pensar; el lenguaje es un instrumento para el dominio del ser humano. El lenguaje es capaz de falsificar el pensamiento por ser incapaz de seguir las visiones del fondo de la realidad proporcionadas por la intuición. El lenguaje aparece, primero, bajo la forma del habla como uno de los modos en que se manifiesta la degradación o inautenticidad de la existencia. Frente a este modo inauténtico la autenticidad parece consistir no en el habla, ni siquiera en ningún lenguaje, sino en el “silencio”, en el “llamado de la consciencia”.
La meditación es una lucha contra el embrujamiento de la inteligencia por medio del lenguaje.
Medita sobre el lenguaje y consigue la independencia de todo lo que el lenguaje revela.
Nota: se incluye además el lenguaje matemático, el lenguaje particular de todas las ciencias y las artes.
“La mente” es la creadora del nombre y el lenguaje. Con “mente” nos referimos a la mente intelectual que pertenece a la personalidad, la cual interpreta todas las cosas con su telaraña de conceptos. La interpretación “real” se parte de un punto libre de todo concepto. Se vive con una antorcha apagada corriendo detrás de la oscuridad, en el momento en que enciendes la antorcha, desaparece la oscuridad y no tienes que moverte de tu sitio.
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