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Teorias un absurdo IV

viene de Teorias un absurdo III

El río del tiempo fluye con la vida, tú eres una gota de agua y el maestro Artos es el viento huracanado, que te ayuda a saltar a la orilla de la ley de excepción. Sólo un discípulo pudo saltar y liberarse de la ley general, fue Heráclito de Efeso. Rompió todas las cadenas que lo sujetaban a la ley general, ahora vivía en las tierras de la ley de excepción, la tierra de los despiertos, los que poseen luz propia y dio a los griegos su visión del mundo. Lo consideraban un ser extraño, una persona ajena, alguien que no podían clasificar, era “un indefinido”, no conocían lo que era un “ser iluminado”, pero tenían que encasillarlo, pues no lo podían ignorar. Fue llamado filósofo, el oscuro, el misterioso, el enigmático, hablando en paradojas, nunca nadie lo comprendió. Se apartó cada vez más de la corriente principal del pensamiento y mente occidental. Para comprender la filosofía, cualquier ciencia, todas las ramas de la matemáticas se necesita información, conocimiento intelectual, no necesitas ningún cambio en tu ser esencial. Para comprender a Heráclito hace falta un “ser diferente”, estar en un plano diferente de consciencia, el camino está sembrado de obstáculos, porque ningún tipo de conocimiento acumulado será de gran ayuda, de nada servirá una mente muy cultivada. Se necesita una cualidad diferente de ser, una transformación, y eso es difícil, por eso se dijo que hablaba como un oráculo. No digas que es enigmático, “nuestros ojos están cerrados”.

























Escribir significaba para Heráclito acuñar frases muy breves, aforismos tan profundos como ambiguos, sobre sutiles láminas de oro que el mismo depositaba luego en un lugar oculto del templo de Artemisa, ordenando a los sacerdotes hacer público el contenido sólo después de su muerte.
De hecho, Heráclito ha pasado a la historia como el filósofo del devenir, por su fórmula “todo fluye”. No comprendieron que Heráclito fue el primer griego que pensó, sintió y vivió la relativadad, él supo que la relatividad existe porque hay un absoluto, lo llamo “logos”. El término “logos” es quizá el más importante de todo el vocabulario y es difícilmente traducible. El logos es la súper-lógica “del todo”, la lógica de la existencia misma.
El logos es la ley última. Es lo mismo que Lao-Tse denomina como “El Tao”, lo que los Upanishads y los Vedas denominaron “El Rita”: la armonía cósmica donde los opuestos se encuentran y desaparecen, donde dos se convierten en uno, donde no hay polaridad, donde se disuelven todas las paradojas y se desvanecen todas las contradicciones. Lo que Shankara denomina “Brahma” es el “Logos” para Heráclito.











El Logos es atracción y estímulo, se ofrece como lo más lejano imaginable, pues se prolonga al infinito, y, por otra parte, como lo más cercano que cabía pensar, en nosotros mismos.
Sometidos a la ley general los hombres esquivan por igual el infinito y la proximidad de su “propio yo real”. Viven extrañados, sin conocimiento de sí mismos, sin consciencia, sin logos.
Logos o consciencia cósmica, ésta es la palabra que mejor evoca lo que quiere sugerir Heráclito en su metafísica. Logos insinúa algo sagrado para la religión, y en filosofía significa la síntesis del verdadero saber. El universo resplandeciente oculta el misterio.
Es también invitación a la intimidad, para que nos expliquemos y comprendamos lo externo. Tal vez se lo buscaba lejos, cuando lo que importa es internarnos.
La lógica humana busca siempre una afirmación que no sea contradictoria, y el logos es contradictorio.
La ley de excepción te acerca a la unidad, a la armonía oculta. Heráclito dice: “cambiando descansa” y también “Dios es verano e invierno”, él no cree en las cosas, sino en los procesos.
Para él, el proceso es logos. Y si observas atentamente, verás que en el mundo del espacio-tiempo no hay cosas; todo es un proceso. En efecto, emplear la palabra “es” es un error existencial, porque todo está en proceso de ser. No hay nada en estado de ser ¡Nada!
La vida es cambio, “solamente el cambio es eterno”, solamente el cambio nunca cambia, todo está en revolución.
La vida persiste a través del movimiento constante. “Ser” significa transformarse, no puedes permanecer quieto porque nada es estático, todo lo que se asegura está ya en su tumba, si estás totalmente seguro ya no estás vivo, porque estar vivo implica moverse entre los opuestos, y a través de la tensión con el contrario la vida se profundiza. Heráclito se convirtió en el expositor más lúcido del relativismo. No te aferres a lo imposible, nada está en reposo. Aferrarse es un infierno, mientras que la consciencia del desapego está siempre en el cielo ¿Por qué deseas ser permanente? ¿Por qué deseas vivir muerto? Porque solo las cosas muertas pueden ser permanentes. Sé fiel a tu ser cambiante porque es tu única realidad. Todo vive a través del cambio y eso significa cambiar la polaridad.







Por eso dice Buda que no hay un yo. No hay un yo porque no hay nada permanente en ti. Todos tus yo son ilusorios. ¿Cuál es con exactitud la idea dominante en la vida de Heráclito? Los sabios griegos de Jonia presocrática como Tales, Anaximandro, Anaxímenes, Heráclito y otros, el primer problema que se plantea a “su visión” es el de “lo uno y lo múltiple. Hablan más bien en frases aforísticas desprendidas, lanzadas como flechas hacia “la verdad”, no se presenta sin embargo en forma de reflexiones filosóficas dispersas. Entre sus frases existe correlación e interdependencia; todas ellas armónicamente parten de su concepción fundamental de la existencia misma y retornan de manera constante para justificarse a nuestro alrededor vemos una multiplicidad de seres y de cosas: ¿es real o sólo fenoménica o práctica?
El hombre individual por ejemplo – y esta es la cuestión que nos incumbe más de cerca- ¿tiene una existencia esencial e inmortal que le sea propia o bien es sólo el resultado fenoménico y efímero dentro de la evolución y el juego de algún principio original único?
Materia, espíritu, consciencia, amor, voluntad, ¿cuál será la única realidad de la existencia? ¿Existe la unidad del todo? Y, si existe ¿es una unidad total o de principio primordial? ¿Un resultado o un origen, una unidad que contiene todo, o bien una unidad de naturaleza, o en cambio una unidad de esencia?
A aún, “si lo múltiple y lo uno “son verdaderos ¿Cuáles son los vínculos entre estos dos principios eternos del ser, o bien se reconcilian en un absoluto más allá de ellos?
Aquí no se trata de estériles problemas de lógica, ni de luchas entre brumosas abstracciones metafísicas, como quisiera hacernos creer en su desprecio el hombre práctico que vive dentro de sus sensaciones, pues de nuestra respuesta dependerá nuestra concepción “del ser”, de lo divino, de la existencia, del mundo, y también de la vida y el destino humano.
En “ideología alemana”, Marx y Engels plantearon su famoso axioma: “no es la consciencia la que determina la vida, sino la vida la que determina la consciencia”.
Dentro de “la ley general” se crea este tipo de axiomas.
Sin embargo, el problema radica en la limitación que al riquísimo concepto de “vida” le dan ambos pensadores, para los cuales “vida” es, ante todo, vida material, o sea, inserción en las relaciones de producción, búsqueda de medios de subsistencia y creación de formas de interacción humanas orientadas materialmente, el resto de los niveles giran en torno de éste y dependen de él.
La materia es lo primario; el pensamiento, la consciencia, la sensibilidad, son producto de un alto desarrollo. Tal es la teoría materialista del conocimiento adoptada espontáneamente por las ciencias naturales.
La gente al no poder escapar de la “ley general” se resigna inmediatamente ante lo imposible. Lo imposible significa un muro de piedra ¿qué muro de piedra? Evidentemente, el que está formado por las leyes de la naturaleza, de las ciencias naturales, de las matemáticas.
Tan pronto como se haya demostrado que procedéis del mono, es inútil poner mala cara, aceptadlo, es matemático.
El reconocimiento de las leyes objetivas de la naturaleza está ligado sí o sí al reconocimiento de la “realidad objetiva” del mundo exterior, objetos, cuerpos, cosas, reflejadas por nuestra consciencia, por oposición al subjetivismo, que al negar ello, lo que hace es considerar a la naturaleza “una parte” de la razón en vez de la razón como una partícula de la naturaleza.
La expresión de que la materialidad del mundo es demostrada por el largo y laborioso desarrollo de la filosofía y de las ciencias naturales debería ser analizada y precisada ¿qué se entiende por ciencia?...
“Si solamente conocemos la realidad en relación con el hombre”, pero también el hombre es un devenir histórico. El conocimiento y la realidad también son un devenir, también la objetividad es un devenir. De ahí se sigue una paradoja notable: las ciencias exactas son las menos exactas de las ciencias.
Las matemáticas y las geometrías –el plural marca, aquí, el quid de las cuestión – se manifiestan de manera distinta, perdiendo el tiempo, de esta forma, la característica universal y necesaria de su saber. No existe una matemática, sino matemáticas particulares y contingentes.
El número –no existe número “en sí” o “figura en sí”, como tampoco existen axiomas universales.
Las matemáticas se utilizan como cosmovisiones, simbolizan una manera de concebir el universo.
“Las verdades eternas no existen”, no hay “verdad”, sino “verdades, ligadas a las culturas durante el tiempo que éstas se desarrollan y cuya validez carece de sentido en otro tiempo y lugar.
Heráclito creía en la unidad y la multiplicidad, es decir lo absoluto y lo relativo, las dos verdaderas y coexistentes igual que como los hindúes Ramanuja y Madhva concluyeron por distintos caminos, y muy diferente en espíritu. La conclusión de Heráclito nació de su poderosa intuición concreta de las cosas, de su sentido agudo de las realidades universales; en efecto, en nuestra experiencia del cosmos encontramos siempre esta coexistencia eterna y en verdad no podemos eludirla. Por todas partes nuestra mirada sobre lo “múltiple” nos revela una eterna unidad, cualquiera sea el objeto que elijamos como principio de ella. Y sin embargo ésta es ineficaz como no sea por la multiplicidad de sus poderes y sus formas, y en ninguna parte la vemos despojada ni separada de aquélla. Puesto que existe lo uno eterno, ¿qué es? ¿Es fuerza, mente, materia, alma? O, ya que la materia comporta muchos principios ¿hay un principio originario de la materia que haya hecho aparecer el resto o algún poder de su propia actividad se ha transformado en todo lo que vemos?
Heráclito, conocedor de los misterios y mitos griegos, ve en Endimión el problema más profundo del ser humano, es decir, que aunque despierto, está profundamente dormido. Cuando duerme, sueña, pero también lo hace mientras está despierto. Esto lo dice Buda, lo dice Jesús, lo dicen los sufíes y lo dice Heráclito.
En la superficie parece despierto, pero solo en la apariencia; en el fondo continua dormido.
“La ley general” siempre arrastra a la vida, como si fuera un Rio Turbio hacia el mar del inconsciente. Estar consciente significa que todo lo que sucede en un momento determinado sucede en plena consciencia, cuando estás totalmente presente. Si estás presente cuando las emociones negativas se presentan, estas no pueden suceder. Solo ocurren cuando estás profundamente dormido. Cuando estás presente se inicia una transformación inmediata en todo tu ser, muchas cosas sencillamente no son posibles.
“La Ley de Excepción” significa estar en el presente. Solo en el presente hay “evolución” para el hombre. Hay dos tipos de movimientos, simbolizados en la cruz de Cristo: la cruz muestra el cruce de dos movimientos. En el horizontal te mueves de una cosa a otra, de un pensamiento a otro, de un sueño a otro. Ese es el movimiento del tiempo en el cual viven quienes están profundamente dormidos.
Y hay otro movimiento, el vertical que es una dimensión totalmente diferente, la dimensión “del ser” la marcha hacia la profundidad, es algo parecido a un abismo, y ante un abismo sienten las personas temor, prefieren aferrarse al movimiento conocido de antes porque el abismo se siente como la muerte.
Ese es el significado de la cruz, en la línea horizontal eres Jesús, y en la vertical te conviertes en Cristo.
Cristo es morir a una dimensión para nacer a otra.




Los arqueólogos alemanes han encontrado en la región de Tracia una tablita que muestra una crucifixión al lado del nombre de Orfeo, escrito con letras legibles, es un ejemplo sugestivo de los sutiles y, a menudo, ocultos vínculos de continuidad entre la religiosidad órfica y la cristiana.
Esta tablita está en el museo de Berlín en la trastienda, oculta al público, para no irritar a los creyentes. El presente es solamente una línea divisoria, eso es todo. No tiene espacio, divide el pasado y el futuro, puedes estar en el presente, pero no pensar; para pensar necesitas espacio. Los pensamientos necesitan espacio; son como las cosas. Los pensamientos son cosas sutiles, aunque materiales; los pensamientos no son espirituales porque la dimensión de lo espiritual comienza solamente donde no hay pensamientos, la mente está siempre en el pasado o en el futuro, le es absolutamente imposible estar en el presente.
¿Cómo podrías pensar en el presente? En el presente la mente no tiene espacio para moverse, pero hay suficiente espacio para “el ser”, solamente para “la unidad”, para “la consciencia”.
Todo aquello que se ha clasificado de pecado en el mundo de la “ley general”, es imposible en el estado de consciencia. Por lo tanto, en realidad sólo hay un pecado: la inconsciencia. En su origen, pecado significa omisión. Omitir significa hacer algo sin estar presente. Y la única virtud es estar plenamente alerta cuando estás haciendo algo, lo que los sufíes denominaron “recordarse a sí mismo”, lo que Buda llama “interés correcto”, lo que Kabir denomina “surati”, los Lamas lo llaman Prajna, lo que Krishnamurti denominó consciencia total ¡Estar ahí! No se necesita nada más, absolutamente nada más.
Si pasas de un pensamiento a otro permaneces en el mundo temporal. Si penetras en el instante, entras en la eternidad: no estás estático –nada es ni puede ser estático en este mundo- sino en un movimiento nuevo, un movimiento sin motivación.
En la línea horizontal te mueves a causa de la motivación. Tienes que alcanzar algo – dinero, prestigio, poder, o el estado divino-: sientes el apremio de alcanzar algo y hay una motivación, el movimiento motivado es sueño.
El movimiento carente de motivación es consciencia, te mueves porque el movimiento es dicha pura, es vida. Te mueves porque la energía es deleite y no por ninguna otra razón no hay meta, no hay nada que lograr. No hay objetivo por fuera del movimiento. El movimiento mismo tiene su valor intrínseco. No hay valor extrínseco.
En el diario “La cita” del banco Superville hay una nota que recomienda tener planes, proyectos, deseos, esperanzas, ayuda a vivir más y mejor. El objetivo es moverse y tener una actitud positiva y sumar actividades placenteras.
Lo que recomienda es tener sueños felices, no inquietar a la mente y no salir de ella.
El mundo entero se mueve, la existencia se mueve hacia las profundidades y las alturas, mientras que la mente se mueve en sentido horizontal, es decir, en la ilusión, el movimiento vertical es la consciencia.
Vive el instante. Pon todo tu ser en el instante, no permitas interferencias del pasado ni del futuro. “El todo” existe aquí y ahora, y no puede ser de otra manera. El tiempo es el mundo y la eternidad es “el ser”: el mundo es horizontal y lo divino es vertical. Los dos se encuentran en un punto correspondiente al aquí y ahora. Toma cada vez más consciencia y vuélvete más alerta y sensible al presente ¿Qué vas a hacer para que eso sea posible?
Simplemente trae tu consciencia al presente, sin crear problemas. Todos los problemas existen en el plano horizontal; el plano vertical desconoce los problemas, es solamente deleite, sin ansiedad, sin angustia, sin preocupación, es el regreso al hogar.
El método de escribir o hablar con máximas sibílicas la usaron todos los iluminados como Heráclito, Lao-Tse, Buda, los Upanishads, fueron escritos para los que tratan de penetrar en el presente, sólo para ellos.
Isa Uspanishads plantea una paradoja; “El está lejos y también cerca”. Para los que viven en el tiempo está a miles de años, para los que están en el presente, los tienes frente a ti.
El Bhagavad-Gita no es una obra literaria, se refiere a usted, cada una de sus palabras se refiere a su propio “ser real”. Las palabras son antiguas, el significado está siempre en el presente, siempre fresco.
Este mundo que ves a tu alrededor (que gobierna la ley general) no es el mundo real, pero eso no quiere decir que no exista. Claro que existe, pero lo ves a través del velo del sueño. Hay una inconsciencia interpuesta, lo ves y lo interpretas a tu manera, es como si estuvieras ebrio.
Todo lo que sabemos del mundo es puro fenómeno, es decir, apariencia, ilusión, fantasía. En realidad, cualquier objeto de conocimiento está siempre condicionado, o mejor, determinado por los esquemas innatos y adquiridos de la mente del sujeto que conoce, esto significa que cualquier conocimiento es siempre y esencialmente una construcción mental, una representación, una prueba de esta afirmación es el sueño. Aunque en los sueños suceden cosas imposibles. No hay espacio para la duda. En el sueño la creencia es total, nadie se muestra escéptico. Y en las percepciones ordinarias las creencias continúan ¿cómo hacer una distinción entre ellas? La conclusión está marcada por el máximo escepticismo gnoseológico (es decir, relativo a las posibilidades del conocimiento); todas nuestras convicciones son subjetivas, no existe objetividad ni siquiera en el campo científico, y el conjunto del mundo y sus relaciones, que nos parece algo estable, es apenas un conjunto de representaciones personales. Conocer es construir representaciones mentales, el mundo existe sólo en relación con el sujeto cognoscente.
Todos los seres iluminados califican a este mundo de ilusorio, porque cuando la consciencia es perfecta, este mundo, producto de la mente, sencillamente se desvanece. “Maya” desaparece, se desvanece la ilusión y se revela un mundo nuevo. Todos los Budas han reído cuando despiertan. No se ríen de los demás sino de toda la broma cósmica. Hay ilusión porque todos dormimos en la inconsciencia.
Vivían intoxicados completamente por el deseo y veían la existencia a través de ese deseo. No era la existencia verdadera sino una proyección de su sueño. Tomas toda la existencia como si fuera una pantalla y proyectas en ella el contenido de tu mente.
Entonces ves cosas que no están allí y no ves las que si están. La mente tiene explicaciones para todo.
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