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Teorías; un absurdo? parte II

Esta acción, está insertada en el plano moral, toma a menudo formas emotivas, apelando a sus sentimientos nobles, generosos, desinteresados, a su caridad, a sus obligaciones, a su piedad. Labor que realizan sus parientes amigos, instructores, sacerdotes hasta sus profesores universitarios, buscan conducirlo hacia un camino sin salida, insinuándole así que el retorna a su deber, que de esta forma continua andando por el camino recto.
Jesús es uno de los maestros que enseña como escapar de la prisión de la ley general diciendo: “el hombre tiene por enemigos las gentes de su casa (psicológica)” el objetivo dado a este trabajo por el evangelio, es vencer a la muerte, pues la muerte es una ilusión el hombre que vive pasivamente – incluso siendo un excelente ciudadano – bajo la égida de la ley general, productora de toda ilusión, se introduce insensiblemente, sin percibirlo en el “camino espacioso que conduce a la perdición; aquel que elige la ley de excepción” toma el camino estrecho que conduce a la vida, dijo Jesús.
Mientras se viva bajo la ley general, la mente es como un buitre que vuela muy alto, a más de 10 km de altura, y se cree muy espiritual y se adjudica cualidades espirituales que no posee, pues su mirada siempre esta puesta sobre la tierra, de la cual se nutre.








Daré una lista de las diferencias de cualidades de la mente material y la mente espiritual.

La mente espiritual llama: La mente común la confunde con:
Inteligencia // astucia – sagacidad
Amor consciente // sexo
Voluntad // deseo
Discernimiento // opinión
Consciencia espiritual // consciencia de vigilia
Intuición // inspiración
Comprensión // entendimiento intelectual
Capaz de hacer // todo sucede
Ser uno // el yo dominante
Fe (certidumbre interior) // creencia
Sabiduría // conocimiento
Individualidad // el yo ilusorio del presente
Justicia // derecho legal
La realidad // materia – espacio – tiempo
Presente // pasado – futuro
Consideración externa // consideración interna
Hijos del sol (luz propia) // hijos de La Luna
Éxtasis // placer
Esencia // personalidad
Verdad // hechos materiales

Has visto morir a gente: ¿te has visto morir a ti mismo?




¿y cuando ves morir a alguien, estás viendo realmente morir a alguien? Todo lo que ves y todo lo que tu ciencia médica puede ver, es que el hombre ha cesado de respirar, que su pulso ha desaparecido, que su corazón ya no late y declaran que está muerto.
El místico sufí Bahaudin enseñaba: existe una manera muy simple de salirte de tu cuerpo, simplemente obsérvalo desde el interior, observa el cuerpo y de repente habrá más y más distancia entre tú y tu cuerpo, pronto el cuerpo está a kilómetros de distancia. Observa la mente y lo mismo sucederá con ella.
Permanece simplemente como un testigo vigía y serás capaz de deslizarte fuera de tu cuerpo, fuera de tu mente, fuera de toda esta personalidad dentro del “más allá”. Y volver, está bajo tu control, ya sabes el camino para deslizarte hacia afuera, de la misma manera conoces el camino de vuelta. Y la manera es: observando, te deslizas hacia afuera. Ahora cesa de observar, identifícate con el cuerpo, dí: “soy el cuerpo, soy la mente, soy la respiración, soy el latido de mi corazón”.
La distancia desaparecerá inmediatamente, te acercarás y pronto entrarás de nuevo en el cuerpo. Identificándote con el cuerpo te vuelves el cuerpo. Entonces eres un mortal. Entonces existe el miedo a la muerte. Sin identificarte con el cuerpo, eres simplemente un vigía, pura consciencia, no-mente.
En lo que se refiere a tu observación, es eterna y es siempre joven, fresca y siempre la misma. Estas en la ley de excepción. Todo el mundo algún día va a atravesar las puertas de la muerte. Si puedes recordar que eres sólo consciencia pura, ni tu cuerpo, ni tu mente, ni tu corazón, ni tu dinero, ni tu prestigio, ni tu poder, ni tu casa, sino simplemente pura consciencia, entonces puedes pasar a través de la barrera de la muerte intacto.
Si quieres matar tu ignorancia, saber quién eres, contesta la pregunta ¿quién soy yo? Comprende el dicho: “el hombre debe morir antes de su muerte”.
La ley de excepción permite moverse al pasado y al futuro. Lo han logrado Sufíes, los Budas, los Tirthankaras, los Paramahansas, los Chamanes, y los Hierofantes de los misterios egipcios, griegos, y los sumerios.
Todos los humanos tienen la potencialidad de lograrlo. Aléjate de la mente para poder afirmar: “yo soy el tiempo, pero del tiempo no soy”.
Mahavira que vivió hace 600 años AC es el continuador de Parsvanatha en lo referente a la relatividad.
Mahavira creo una lógica que nunca antes había existido. Se llama “Syatvada” la lógica del “quizás”, del “puede ser”.
La lógica de la “ley general” dice A sólo puede ser A, A nunca puede ser B. La lógica de la “ley de excepción” vivida por Mahavira dice: A es A y también puede ser B, también puede ser C y D y E y F y G. Hay 7 puntos de vistas, 7 ángulos para ver una cosa, consiste en una sistematización lógica de la doctrina del no-absolutismo, una herramienta analítica para encausar el conocimiento bajo el prisma del “principio de la relatividad”. Esta lógica implica que el mundo en el que vivimos “es relativo”, debido a la infinidad de cualidades y modificaciones que la caracteriza, por lo que toda aseveración vale de modo no-absoluto. Se aboga por un perspectivismo agudo, esta nueva lógica no es solamente una manera de dar consistencia a los argumentos. Se trata de una forma de eliminar la “ignorancia”, de adquirir sabiduría sobre lo que es beneficioso y adoptarlo. “Para la liberación”.
Sin embargo, a pesar de que todo pueda tener un aspecto general y otro particular, estos aspectos no existen por separado. Es decir todas las aseveraciones son expresiones parciales de la verdad.
Un punto de vista es el conocimiento de una cosa en sus relaciones, una cosa contextualizada.
Así, hablar desde el punto de vista de la substancia, otros desde el punto de vista de las modificaciones, son incompletos en tanto que juicios independientes.
Para describir la realidad considerando los siete puntos de vista de esta “lógica”, podemos optar por:
1° el punto de vista del sentido común, por el cual no se realizan distinciones entre las cualidades generales y las específicas.
2° el punto de vista práctico, por el cual sólo se considera el objeto a la luz de su experiencia práctica o sus cualidades específicas.
3° el punto de vista general, por el cual sólo se toman las propiedades generales de un objeto.
4° el punto de vista momentáneo, por el cual sólo se lo considera bajo su modo presente.
5° el punto de vista gramatical, por el cual se considera la relación con la palabra y su significado convencional.
6° el del significado de la cosa, por el cual sólo se considera la conformidad del lenguaje con la función del objeto.
7° el punto de vista etimológico, es decir, el origen de las palabras, razón de su existencia, de su significación y de su forma.
Cada punto de vista es correcto dentro de su propia esfera. El error de los absolutista consiste en establecer que un solo punto de vista es el verdadero y único posible. Desde el momento que una aseveración se absolutiza y excluye las otras, es errónea. Esto por no hablar de los puntos de vista cuando son incorrectamente utilizados. Un juicio sólo puede ser plenamente válido si interpenetra todas estas perspectivas. En suma, la realidad se revela a sí misma de diferentes maneras según nuestros estadios de conocimiento y según optemos por considerar determinadas condiciones, lo que es verdadero desde un punto de vista puede no serlo desde otro.
La doctrina de los puntos de vista es un colofón lógico de la doctrina del no-absolutismo. Sólo se puede hablar de la unidad o de la modalidad de lo existente reconociendo la limitación del lenguaje y del intelecto.
Para suspenderla, utiliza la nueva lógica que llama “doctrina de las aseveraciones caulificadas”. A veces traducida como “doctrinas del quizás”.
Según esta lógica, una aseveración sólo es correcta cuando se cualifica con la noción indeclinable “quizá”. Esta cualificación viene a reconocer la limitación de nuestro punto de vista y abre la realidad a una pluralidad de estado más consciente. De otra forma caeríamos en la falacia del absolutismo. Recordemos el aforismo: “la ciencia no es una afirmación es una indagación” si los sacerdotes de alguna religión afirman: “el espíritu es eterno” yerran al no caulificar la aseveración. Aquí es donde entra en acción el “quizá”. Deberían decir “el espíritu en cierto modo es eterno”, entonces estaría en lo válido, sólo cuando cualificamos la aseveración con un “quizá”, un “puede ser”, “en cierto modo” se hace una afirmación con sentido y, lo que es tan importante, se deja espacio para otras aseveraciones. Es decir, se reconoce que se está mirando a la realidad desde el prisma de un punto de vista, el de optar por ver las substancia permanente de las cosas.
Por la misma fórmula, acto seguido puede afirmarse que “quizá”, en cierto sentido, el de optar por los modos y no la substancia, de hecho, no es eterna. Indudablemente la “doctrina de quizá” representa un esfuerzo meritorio para incluir o abrazar a otras doctrinas.
Incluso las doctrinas falsas pueden llevar a la realidad suprema si se cualifican con el término “quizá”, capaz de destruir el veneno de su absolutismo.
La doctrina del “quizá” en el espirítu del relativismo conduce a la famosa aplicación séptuple del “quizá”, lo que se conoce como “sistemas de los siete paralogismos”.
Los siete silogismos afirman 1° que una cosa en cierto sentido, de hecho, “existe” 2° en cierto sentido, de hecho, “no existe”, porque puede enfocarla desde otro punto de vista. 3° en cierto sentido, de hecho, existe y en otro –futuro, por ejemplo-, no existe, si se quiere expresar una simultaneidad paradójica, entonces 4° en cierto sentido, de hecho es indescriptible.
Se puede sostener el punto de vista –“la cosa es”- o su contrario –“la cosa no es”, o el holístico –“la cosa es, pero no fue o no será” – o el apofático- que sólo puede proponer la indescriptibilidad, pues ¿Cómo puede ser que una cosa sea y no sea a la vez?- sin necesidad de reducirlos a la ultimidad. Es la percatación de que las palabras no expresan toda la realidad.
Combinando ahora simultáneamente esta indescriptibilidad con la existencia, la no existencia, y la existencia y no-existencia secuencial, obtenemos los tres silogismos que restan: 5° “en cierto sentido, de hecho, existe y es indescriptible” 6° “en cierto sentido, de hecho, no existe y es indescriptible” 7° “en cierto sentido, de hecho existe y (en otro futuro) no existe, y es indescriptible”.
La relación entre el “punto de vista”, que es de carácter analítico, y la “doctrina del quizá” que es sintético, hay para cada punto de vista hasta siete alternativas.
Se trata de una forma de expresar la enorme complejidad de la naturaleza de la realidad y la provisionalidad de toda afirmación: cada proposición es verdadera, pero sólo bajo ciertas condiciones, hipotéticamente: Mahavira tiene siete posturas a cerca de “todas las cosas”. Veamos de la física: onda-corpúsculo.
1° ¿Es una onda? “si” es un aspecto de la verdad.
2° ¿Es un corpúsculo? “si” es otro aspecto de la verdad.
3° ¿Es onda y corpúsculo ambos? “si” tercer aspecto.
4° ¿Es onda y corpúsculo ambos no? “si” cuarto aspecto.
5° ¿Es onda más onda y corpúsculo ambos? “si” quinto aspecto.
6° ¿Es corpúsculo más onda y corpúsculo ambos? “si” sexto aspecto.
7° ¿Es corpúsculo más onda y más ambos? “no” séptimo aspecto.
Mahavira está bajo ley de excepción y posee una mente espiritual y manifiesta la totalidad, aunque de esta forma la mente ordinaria se marea, y esto sucede porque la mente común no puede ver la totalidad.
No tiene ninguna posibilidad de ver nada completamente si puede ver una parte, la otra supone es difícil comprender a Mahavira, para aquellos que son muy inteligentes, los que han salido de la ley general este método es maravilloso: todo se pone patas arriba, y realmente no puedes decir nada, tienes que quedarte en silencio, cualquier cosa que digas parecerá absurdo e inmediatamente tendrás que negarla, y cuando lo hayas dicho todo, no habrás dicho nada, porque cada frase contradice la anterior.
Si puedes soportar el mareo, el caos de la mente, si puedes pasar a través de él, llegarás al silencio, y con el silencio llega la claridad, entonces miras las cosas sin la mente. Entonces te das cuenta de que todas las opiniones son falsas, te afianzas en un nuevo saber, en una nueva visión de lo que existe, sin la mente se revela “el todo”; y con el todo viene la transformación, libertad total.
Las personas que andan en busca de la convicción, no en busca de “la verdad”, andan en busca de alguien que sepa ¿y cómo les va a parecer que sabes si dices “quizás”, “puede ser”, “si y pero”, “es una posibilidad”? esa es la razón por la que el místico Mahavira no pudo reunir seguidores, y la experiencia de la relatividad no pudo crecer, era casi imposible.
¿Puedes reunir un grupo de seguidores comprometidos si todos tus enunciados empiezan con “quizá”?
Atrapados en la ley general, quieren certeza, quieren una garantía, Mahavira era un hombre demasiado sabio para todos esos idiotas, se comportó con la gente, como si fueran capaces del mismo nivel de comprensión que tenía él. Ese es todo el significado de la teoría de la relatividad de A. Einstein: las cosas son relativas, no se puede decir nada con certeza, y si lo dices es mostrar tu estupidez. Esa es la razón por la que Mahavira utilizó un enfoque extraño por primera vez en la historia del hombre, veinticinco siglos antes de Einstein.
Ahora bien, ¿quién quiere seguir a semejante hombre?
Entre el caos de supersticiones populares, existía una institución que siempre evitó la caída del hombre en la absoluta brutalidad e ignorancia, fue la de “los misterios”. Aunque “iniciación” no contenía reglas ni principios, ni enseñanza alguna especial de ciencia en el sentido que ahora le damos, era una ciencia. Y la “ciencia de las ciencias”, el conocimiento de “tu ser”.
Y aunque vacía de dogma, de disciplina física y de ritual exclusivo, sin embargo era la única verdadera “religión”, (la que se dirige al centro de tu ser) la de la eterna verdad.
Internamente era una escuela “sobre el ser”, precisamente un devolver al hombre la consciencia de su alma inmortal, de su lazo con lo divino. Externamente era un colegio en donde se ensañaban ciencias, artes, ética, legislación, filantropía, el culto de la verdadera y real naturaleza de los fenómenos cósmicos, cuyas pruebas prácticas se daban secretamente durante la celebración de “los misterios”, llegaban a “la iniciación” los capaces de aprender la verdad de las cosas, es decir, los que cara a cara, podían mirar a “Isis” sin velo y arrostrar la pavorosa majestad de la diosa.
La primer escuela griega en incorporar la enseñanza de la relatividad fue “los misterios de Artemisa” en la ciudad de Efeso, su gran Santuario fue una maravilla arquitectónica, tenía 117 columnas que sobrepasaban los 18 metros de altura. Y fue quemada en el año 356 AC por Eróstrato. Lo introdujo un hombre nacido en Efeso pero llegado de la India, un tal “Setes” cuya sabiduría demasiado abtrusa incluso para los más sabios, debió acomodarla al nivel mental de los demás despiertos.
El padre de Setes era un mercader poderoso y sus viajes de comercio llegaban hasta la India, introduce en el oficio a su hijo a los 16 años de edad, debía aprender la psicología, las necesidades y el idioma de sus clientes.
Llegaron hasta el pueblo de Maratha para comprar perlas. Recorriendo el pueblo vio en una plaza a un hombre enseñando a unos jóvenes. Cuando lo tuvo al frente se miraron intensamente, hubo una conexión emocional intensa. El maestro pidió a los discípulos que enseñaran a Setes el idioma Marathí, pidió al padre quedarse por un tiempo, le interesaba mucho sus enseñanzas. A su padre le desagradó el maestro, pues hasta que este falleció por la picadura de varios escorpiones mientras dormía. Realizó una reforma en Efeso, los candidatos han de pasar por una dual transformación, 1° divorciarse de todo elemento exotérico de superstición y de falsa piedad. 2° educarse e instruirse hasta el punto de evitar todo peligro de ser esclavos de un hombre, de la sociedad, las tradiciones o de una idea. Es decir llegar a ser tan independiente por naturaleza y no soportar presión de ninguna especie por parte de nadie.
Setes, como hierofante de los misterios se conoció con el hombre de Artos (Pan en griego), enseño el camino para liberar al hombre de la ley general.
Los efectos que esta ley produce es un aumento de entropía en el hombre, como individuo, como familiar, como social. El desorden crece, la locura es la forma del vivir social el desierto crece, ¡Ay del que oculta desiertos! Dijo Nietsche. Esto quiere decir: la devastación se va extendiendo. Devastación es más que destrucción. La destrucción elimina solamente lo crecido y construido hasta ahora; la devastación, empero, obstruye el futuro crecimiento e impide toda construcción, la devastación cultiva precisamente y propaga lo obstructor y lo impedidor. La devastación cunde por doquier de la manera más inquietante, que es, ocultándose. Hay desiertos de arena, de piedra, de sal, de hielo ocultándose en tu interior, posees unos átomos de inteligencia, úsalos para ver tu desierto.
Si logras ver tu desierto, trataras de transformarlo, es difícil, pues un manto de tu locura lo cubre.
El río del tiempo fluye con la vida, tú eres una gota de agua y el maestro Artos es el viento huracanado, que te ayuda a saltar a la orilla de la ley de excepción. Sólo un discípulo pudo saltar y liberarse de la ley general, fue Heráclito de Efeso. Rompió todas las cadenas que lo sujetaban a la ley general, ahora vivía en las tierras de la ley de excepción, la tierra de los despiertos, los que poseen luz propia y dio a los griegos su visión del mundo. Lo consideraban un ser extraño, una persona ajena, alguien que no podían clasificar, era “un indefinido”, no conocían lo que era un “ser iluminado”, pero tenían que encasillarlo, pues no lo podían ignorar. Fue llamado filósofo, el oscuro, el misterioso, el enigmático, hablando en paradojas, nunca nadie lo comprendió. Se apartó cada vez más de la corriente principal del pensamiento y mente occidental. Para comprender la filosofía, cualquier ciencia, todas las ramas de la matemáticas se necesita información, conocimiento intelectual, no necesitas ningún cambio en tu ser esencial. Para comprender a Heráclito hace falta un “ser diferente”, estar en un plano diferente de consciencia, el camino está sembrado de obstáculos, porque ningún tipo de conocimiento acumulado será de gran ayuda, de nada servirá una mente muy cultivada. Se necesita una cualidad diferente de ser, una transformación, y eso es difícil, por eso se dijo que hablaba como un oráculo. No digas que es enigmático, “nuestros ojos están cerrados”.
Escribir significaba para Heráclito acuñar frases muy breves, aforismos tan profundos como ambiguos, sobre sutiles láminas de oro que el mismo depositaba luego en un lugar oculto del templo de Artemisa, ordenando a los sacerdotes hacer público el contenido sólo después de su muerte.
De hecho, Heráclito ha pasado a la historia como el filósofo del devenir, por su fórmula “todo fluye”. No comprendieron que Heráclito fue el primer griego que pensó, sintió y vivió la relativadad, él supo que la relatividad existe porque hay un absoluto, lo llamo “logos”. El término “logos” es quizá el más importante de todo el vocabulario y es difícilmente traducible. El logos es la súper-lógica “del todo”, la lógica de la existencia misma.
El logos es la ley última. Es lo mismo que Lao-Tse denomina como “El Tao”, lo que los Upanishads y los Vedas denominaron “El Rita”: la armonía cósmica donde los opuestos se encuentran y desaparecen, donde dos se convierten en uno, donde no hay polaridad, donde se disuelven todas las paradojas y se desvanecen todas las contradicciones. Lo que Shankara denomina “Brahma” es el “Logos” para Heráclito.
El Logos es atracción y estímulo, se ofrece como lo más lejano imaginable, pues se prolonga al infinito, y, por otra parte, como lo más cercano que cabía pensar, en nosotros mismos.
Sometidos a la ley general los hombres esquivan por igual el infinito y la proximidad de su “propio yo real”. Viven extrañados, sin conocimiento de sí mismos, sin consciencia, sin logos.
Logos o consciencia cósmica, ésta es la palabra que mejor evoca lo que quiere sugerir Heráclito en su metafísica. Logos insinúa algo sagrado para la religión, y en filosofía significa la síntesis del verdadero saber. El universo resplandeciente oculta el misterio.
Es también invitación a la intimidad, para que nos expliquemos y comprendamos lo externo. Tal vez se lo buscaba lejos, cuando lo que importa es internarnos.
La lógica humana busca siempre una afirmación que no sea contradictoria, y el logos es contradictorio.
La ley de excepción te acerca a la unidad, a la armonía oculta. Heráclito dice: “cambiando descansa” y también “Dios es verano e invierno”, él no cree en las cosas, sino en los procesos.
Para él, el proceso es logos. Y si observas atentamente, verás que en el mundo del espacio-tiempo no hay cosas; todo es un proceso. En efecto, emplear la palabra “es” es un error existencial, porque todo está en proceso de ser. No hay nada en estado de ser ¡Nada!
La vida es cambio, “solamente el cambio es eterno”, solamente el cambio nunca cambia, todo está en revolución.
La vida persiste a través del movimiento constante. “Ser” significa transformarse, no puedes permanecer quieto porque nada es estático, todo lo que se asegura está ya en su tumba, si estás totalmente seguro ya no estás vivo, porque estar vivo implica moverse entre los opuestos, y a través de la tensión con el contrario la vida se profundiza. Heráclito se convirtió en el expositor más lúcido del relativismo. No te aferres a lo imposible, nada está en reposo. Aferrarse es un infierno, mientras que la consciencia del desapego está siempre en el cielo ¿Por qué deseas ser permanente? ¿Por qué deseas vivir muerto? Porque solo las cosas muertas pueden ser permanentes. Sé fiel a tu ser cambiante porque es tu única realidad. Todo vive a través del cambio y eso significa cambiar la polaridad.
Por eso dice Buda que no hay un yo. No hay un yo porque no hay nada permanente en ti. Todos tus yo son ilusorios. ¿Cuál es con exactitud la idea dominante en la vida de Heráclito? Los sabios griegos de Jonia presocrática como Tales, Anaximandro, Anaxímenes, Heráclito y otros, el primer problema que se plantea a “su visión” es el de “lo uno y lo múltiple. Hablan más bien en frases aforísticas desprendidas, lanzadas como flechas hacia “la verdad”, no se presenta sin embargo en forma de reflexiones filosóficas dispersas. Entre sus frases existe correlación e interdependencia; todas ellas armónicamente parten de su concepción fundamental de la existencia misma y retornan de manera constante para justificarse a nuestro alrededor vemos una multiplicidad de seres y de cosas: ¿es real o sólo fenoménica o práctica?
El hombre individual por ejemplo – y esta es la cuestión que nos incumbe más de cerca- ¿tiene una existencia esencial e inmortal que le sea propia o bien es sólo el resultado fenoménico y efímero dentro de la evolución y el juego de algún principio original único?
Materia, espíritu, consciencia, amor, voluntad, ¿cuál será la única realidad de la existencia? ¿Existe la unidad del todo? Y, si existe ¿es una unidad total o de principio primordial? ¿Un resultado o un origen, una unidad que contiene todo, o bien una unidad de naturaleza, o en cambio una unidad de esencia?
A aún, “si lo múltiple y lo uno “son verdaderos ¿Cuáles son los vínculos entre estos dos principios eternos del ser, o bien se reconcilian en un absoluto más allá de ellos?
Aquí no se trata de estériles problemas de lógica, ni de luchas entre brumosas abstracciones metafísicas, como quisiera hacernos creer en su desprecio el hombre práctico que vive dentro de sus sensaciones, pues de nuestra respuesta dependerá nuestra concepción “del ser”, de lo divino, de la existencia, del mundo, y también de la vida y el destino humano.
En “ideología alemana”, Marx y Engels plantearon su famoso axioma: “no es la consciencia la que determina la vida, sino la vida la que determina la consciencia”.
Dentro de “la ley general” se crea este tipo de axiomas.
Sin embargo, el problema radica en la limitación que al riquísimo concepto de “vida” le dan ambos pensadores, para los cuales “vida” es, ante todo, vida material, o sea, inserción en las relaciones de producción, búsqueda de medios de subsistencia y creación de formas de interacción humanas orientadas materialmente, el resto de los niveles giran en torno de éste y dependen de él.
La materia es lo primario; el pensamiento, la consciencia, la sensibilidad, son producto de un alto desarrollo. Tal es la teoría materialista del conocimiento adoptada espontáneamente por las ciencias naturales.





La gente al no poder escapar de la “ley general” se resigna inmediatamente ante lo imposible. Lo imposible significa un muro de piedra ¿qué muro de piedra? Evidentemente, el que está formado por las leyes de la naturaleza, de las ciencias naturales, de las matemáticas.
Tan pronto como se haya demostrado que procedéis del mono, es inútil poner mala cara, aceptadlo, es matemático.
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