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Una huerta en tu balcón, ¿te animás?

Si tenés un balcón que cuente con algunas horas de sol y algunas de sombra durante el día, podés armar tu propia huerta, con un mínimo de espacio de un metro cuadrado.




Tener una huerta en tu departamento no sólo te permite ahorrar dinero y poder consumir tus propios alimentos, sino que te da una actividad que resulta un muy buen cable a tierra. Si el balcón es interno y le llega poco sol se pueden obtener plantaciones mínimas como las aromáticas (orégano, menta, albahaca) o rúcula, radichetas y algunas lechugas de corte. En condiciones óptimas la huerta balconera puede dar desde tomates, pasando por repollo, pepinos, lechuga, brócoli, porotos, quinotos y hasta frutillas. Tené en cuenta que lo que es fruta es lo que más tiempo necesita y lo que es hoja menos.



¿Qué necesitás?

Bueno, lo primero es elegir los recipientes de cultivo, pueden ser macetas tradicionales, mesas de cultivo, que son comodísimas porque no hay que agacharse o jardineras verticales si el espacio es muy reducido. Evitar recipientes muy pesados para no sobrecargar de peso al balcón.


Podés hacer tus macetas reciclando botellas de plástico de cualquier tipo, usando cajones de verdulería, cajas o sachets de leche vacíos, caños de PVC, pallets. En fin: lo que sea puede servir de maceta, no hace falta gastar dinero. ¡Usá tu imaginación! Y si eso falla, siempre se puede googlear. Lo mismo con la tierra: mezclar fibra de coco con el humus, que además de ser liviano le da esponjosidad a la tierra.



Las macetas, cuanto más grandes y profundas, mejores serán los resultados. Pero eso depende de lo que desea uno cultivar. Por ejemplo, las zanahorias necesitan una buena profundidad por las raíces. Las macetas chiquitas sirven para cultivar plantas como las aromáticas. Se puede plantar tomillo, menta y estragón en una sola maceta. Mejor aún si se plantan sobre una base de tomates y calabazas.




Para algunas perennes como el romero y la salvia hay que destinarles una maceta única. Si es la primera vez que harás una huerta, el procedimiento más simple para comenzar es comprando plantines.




Si vas a usar semillas, te explico cómo tenés que hacer:
- Poner en la maceta o en una caja una primera capa fina de tierra.
- Acomodar las semillas (evitando poner demasiadas) y cubrir con otra capa de tierra.
- Apretar ligeramente y mojar la tierra con la regadera.
- Mantener la tierra húmeda hasta que broten los plantines.
- Respecto a los plantines, distinguir cuáles son los más fuertes y vigorosos, y se trasplantan en macetas más grandes donde tienen espacio para crecer. Es importante estudiar el calendario de siembras y recolección.




Y respecto al riego, te digo que: No hay un solo método, porque algunas plantas necesitan más agua que otras. También depende de la exposición al sol, si es mayor, hace falta más agua. Lo mejor es ir tanteando la tierra con el pulgar. En general alcanza con regar una o dos veces al día. En primavera y verano es muy importante que la tierra se mantenga húmeda, dadas las altas temperaturas a las que se puede llegar durante el día. Lo ideal en estas épocas, es regar de noche. Durante el otoño y el invierno, no es recomendable regar durante la noche, sino a la mañana, para que no se congelen las raíces y mueran las plantas. También podés proteger tus vegetales con un nylon transparente a modo de “mini invernadero”, sobre todo cuando baja mucho la temperatura, para que no mueran por el frío. Se puede regar con el agua en la que se han hervido verduras (¡dejarla enfriar primero!!!) y no “sobre-regar”. Si la tierra está húmeda, no volver a regar.



Una vez realizados los cultivos solo queda cuidarlos, controlarlos mínimamente y esperar unos tres meses para la primera cosecha. Hay que tener en cuenta que, en el jardín, las plantas pueden extender cómodamente sus raíces. En una maceta en el balcón, el espacio con el que cuentan es, por supuesto, más limitado. Y si la tierra está demasiado húmeda, o demasiado seca, las raíces se pudren y las hojas se debilitan. Por eso el riego dependerá del clima y la ubicación de la maceta.



Las verduras cultivadas en maceta necesitan más fertilizante que las que se cultivan en una huerta en el jardín. La mayoría de las bolsas de tierra que se compran en los comercios están provistas de una primera dosis, pero después de seis meses hay que añadir fertilizante cada dos semanas.



Muchas de las partes que no consumimos de los vegetales sirven para comenzar con la huerta. Guardá los cabitos de las cebollas de verdeo, puerros (la parte que tiene las raíces), lechuga, hinojo y apio y sembralos en tus macetas, dejando 1 cm del cabito por sobre la tierra. Cuando compres albahaca, aprovechá que se vende con sus raíces y sembrala. La albahaca es frágil, por lo que es importante cuidarla del sol excesivo, no moverla demasiado y no saturarla de agua. Es muy beneficiosa para tu huerta de balcón porque es repelente de plagas.



Es posible cultivar casi todos los “clásicos” de la huerta con macetas en el balcón o el patio. Incluso hay variedades especiales para balcón, que dan plantas más compactas. En el caso de los tomates, por ejemplo, hay variedades que necesitan poco espacio y dan muchos frutos, como “balconi red” o “balconi yellow”. Además, crecen en forma de arbusto, por lo cual no necesitan tutores.



Si vas a colocar macetas con plantas aromáticas elegí aquellas que sirven para alejar plagas y así cumplirán una doble función, cuidar tus cultivos y agregarle sabor a tus comidas. Si necesitás semillas y no tenés dinero, podés conseguirlas gratis en el INTA, a través del programa PROHUERTA

Opciones recomendadas para comenzar tu propia huerta:


  • Orégano: Un clásico que vas a utilizar en salsas y aderezos. Como tiene un fuerte crecimiento estival y buena floración, el secreto es practicarle podas de limpieza, o sea: retirando hojitas y ramas muertas. De esta forma se estimula la producción de nuevas ramitas.
  • Albahaca: Especial para ensaladas y pastas. La siembra se realiza en interiores al final del invierno o en primavera. Después de un mes y medio, aproximadamente, cuando los plantines alcanzan los 5 u 8 centímetros de alto, se pueden trasplantar a macetas individuales y conservarse en el exterior. Eso sí: en invierno, para cuidarla del frío, hay que cubrirla con un protector.
  • Perejil: Ideal para adobar carnes y pescados, tiene la ventaja de que se puede sembrar en cualquier momento del año. Su semilla tarda casi un mes en germinar, y a los dos meses la planta está crecida. Cuando necesites unas ramitas, cortálas al ras de la tierra para mantener el cultivo sano.
  • Ciboulette: Es de rápido crecimiento. En el invierno vas a notar que decae un poco, pero es parte de su ciclo: en primavera vuelve a dar hojas nuevas. Cuando quieras unas hojitas, cortálas con tijera, sin tirar. Tenela a mano para dips, rellenos de tartas y para decorar platos. Es el toque de distinción.
  • Menta: Se planta a fines de primavera o en otoño. En invierno parece secarse, pero siempre vuelve a crecer, es muy resistente. Ideal para aderezar legumbres y preparar ricos tragos. Combina a la perfección con el chocolate.
  • Romero: Es un arbusto resistente, pero atención: no tolera el exceso de agua, por eso hay que ser cuidadoso en el riego. Se utiliza para condimentar salsas, aderezos, carnes y aromatizar aceites. También tiene usos medicinales como ya expliqué en otro post
  • Tomillo: Las semillas se plantan a fin del invierno o al inicio de la primavera. Tanto la falta como el exceso de agua son perjudiciales para el tomillo. Podés cultivarlo en interiores, pero siempre cerca de una ventana con mucha luz. En invierno necesita protección contra las heladas. Una aromática que se utiliza para carnes, risottos y sopas.
  • Radicheta: Se siembra todo el año, pero es mejor hacerlo en otoño y primavera. Las hojas se cosechan cuando tienen 10 centímetros de altura. Para que las hojas sean gustosas, hay que regarla lo necesario y evitar la falta de agua en la maceta. Para tener ensaladas siempre frescas, con hojas tiernas.
  • Lechuga: Un clásico de la mesa de los argentinos. Ocupa poco espacio y, según las variedades, se cultiva todo el año. A la hora de cosechar, no hace falta que retires toda la planta, andá sacando solo las hojas maduras que necesites para aprovechar mejor la producción de la planta.
  • Tomate cherry: Se cultiva en primavera y verano. Hay que evitar plantarlos en rincones con poca circulación de aire. El momento ideal para cortarlos es cuando están bien maduros, así serán más dulces y tendrán más sabor.




Y si no tenés balcón igual podés hacer una mini huerta de hierbas aromáticas al lado de una ventana, sobre la mesada de la cocina, ¡o colgando las macetitas en la pared!!!

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