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10 tipos de cebadores de mate

Encontramos 10 tipos de cebadores de mate que vas a encontrar en cualquier lado ¿vos sos uno de ellos?

1.El topografo.



Es el que tiene la montañita perfecta. La cuida, no deja que se desarme, la mima, calcula su pendiente, traslada suavemente esa duna de yerba cual viento del Cabo Polonio.

Es un escultor con cincel de bombilla para que siempre haya una reserva de yerba seca en caso de crisis. Te revienta a patadas si producís cualquier tipo de derrumbe.

La mayoría de los camioneros larga distancia entran en esta categoría.

Índice de lavado: nunca se lava y se dice que sólo cambia la yerba cada 15 años.


2. El palanca de cambios



Embrague a fondo y firme en la bombilla para meter los cambios. Pa’ atrás, pa’ adelante, al medio, al centro.

Toma un mate y ya zarandea la bombilla pa’ todos lados como quien revuelve un tuco.

La saca, la pone, la corre, la muePERO DEJÁ LA BOMBILLA QUIETA, HERMANO, COMPRATE UN AUTO CON 7 CAMBIOS.

Es pariente cercano del topógrafo.

Índice de lavado: bajísimo. Mínimo un termo para lavarse.


3· El de cambio automático



La némesis del palanca de cambios: jamás mueve la bombilla. Quietita ahí cual monolito de 2001: Odisea del espacio y POBRE DE VOS QUE SE LA MUEVAS.

Por supuesto que es de esa gente no le llega agua al tanque llamado dar vuelta el mate. Por lo general son personas inseguras con figura paterna fuerte o unos boludos no más.

Índice de lavado: medio alto – alto.


4· El piscina



El opuesto al topógrafo. Te ceba un mate que parece el Acuífero Guaraní: un espejo de agua sobre el porongo. Medio termo en una sola cebada que lava toda la yerba y mata la evolución tecnológica de la montañita. Te llenan el porongo y te meas cada dos cebadas.



Ese mate parece un tacho pa’ calentar fideos, también conocido como el agua pa’ los panchos.

Índice de lavado: al tercer mate ya tiene sabor agua pura.


5· El sordomudo



Es el tipo que no te hace ruidito al terminar el mate. Porque admitámoslo: en sí, el mate es un asco y es todo un arte dejar la mínima cantidad de baba personal en el citado recipiente.

Entonces nada mejor que borrar todo rastro de agua-yerba-baba que con una buena y última chupada. Esta última SIEMPRE produce el clásico ruidito final del mate: ¡gugjjshh! – ¡gujjjjjssshhhhhhhh!

Este ruido es todo: significa “Terminé”, “Atento que te lo devuelvo”, “Qué rico que está”, “Cómo disfruto tomar mate”, “Soy una persona segura, de palabra”, “Termino lo que me das”, “Aprovecho lo que me das”, “Quiero la paz mundial”.

Ahora, el que NO HACE RUIDITO ¿qué provoca? Que abajo de la yerba quede un charco, una laguna de agua en las cavernas del mate, una yerba con cimientos acuosos. Un asco, básicamente.

Entonces ¿por qué mierda no te tomás eso que también es tuyo, eh? Termine ese mate, hermano y hágase hombre. Haga el ruidito, mierda. Anímese. Sáquele el mute a ese mate.

Ya sabemos que la persona que no hace ruidito deja ver que es una persona insegura, Edipo no resuelto, difícil de sacarlo de la zona de confort, tiene olor a pata, etc. En definitiva, es una persona que no sabe tomar mate.

Índice de lavado: alto. El charco de agua que deja en el fondo opaca toda esperanza de sabor yerbal.

Apéndice: también está el Beethoven, que deja nueve sinfonías completas con el ruido del mate. Ta’ m’hijo, tranquilícese que se va a tragar la bombilla.


6· El dragón



Toma el mate con el agua a una temperatura de 800ºC. El centro del sol sería un freezer.

Siempre tiene problemas porque el calor del líquido derrite el metal de la bombilla. Tiene lengua de granito y un esófago de titanio. Siempre es bueno acompañar sus mates con un matafuego.

Cada vez que apronta un mate necesita permiso de bomberos. De sus termos eran los que tiraban en Vietnam.

Índice de lavado: altísimo. No es que la yerba pierda sabor sino que se funde y luego se evapora.


7· El esquimal o paraguayo



Opuesto al dragón: el agua a temperatura ambiente haciendo del mate una solución acuosa inmunda sin sentido alguno.

Se podrá decir que el tereré paraguayo es así pero éste último es frío. Acá estamos hablando de tibio. TI-BIO.

Ni fu, ni fa; ni tan-tan, ni tun-tun; ni chicha ni limonada; ni una cosa, ni la otra. DECIDITE, HERMANO. Pariente cercano al piscina.

Índice de lavado: altísimo.


8· El botánico



Te ceba un mate que es una sucursal del Amazonas: 48.357 especies de yuyos en la yerba. Es parecido al que le pone “de todo un poco” cuando se pide una hamburguesa en un carrito.

Miles de sabores distintos y allá, al fondo y olvidado, la yerba (o la hamburguesa) en sí.

Tomás uno y parece que estás masticando una cucharada de tierra y greda. Te da miedo que después del tercer mate te nazca un helecho en el estómago.

Beneficios: si andás medio mal de la panza, te vas derechito al baño a despedir unos parientes del interior.

Todo eso mientras el tipo te explica las cualidades de cada yuyo: que uno es digestivo, que otro es para la gripe, otro para el aura, uno para las uñas encarnadas, que otros tres son para ganar el 5 de Oro y como siete yuyos para que siempre te toque ventanilla en los interdepartamentales.

Índice de lavado: medio alto pero igual le pone dos yuyos para que se lave menos.


9· El sucio



Pah. Qué gusto de mierda. Siempre se disimula con un “¿Qué yerba es?” y después del primer mate le encajás un “¡Gracias” disimulado.

Deja la yerba pudriéndose durante dos noches, no lo lava y la bombilla tiene sedimentos del cretácico.

La yerba tiende a volverse negra luego de medio termo dada la colonia de hongos, bacterias y porquerías que conviven en armonía en su mate.

Índice de lavado: eso, ojalá que un día lave el mate y la bombilla.


10· El fan o Ansina nivel 547



Jamás, jamás lo ves sin el mate. Sea un domingo 17 junio a las 3 de la mañana o un 4 de enero a las 2 de la tarde con 47 grados de calor, siempre va a estar con el mate encima. Es la gente que queremos en nuestro equipo.

Su mate tiene un permanente buen sabor y nunca se le acaba el agua. Es el que te salva con un mate cuando te dio paja llevar la matera.

También es el típico que en las fotos de viajes aparece con el mate sea igual en el medio del Louvre, arriba de una montaña rusa, en el mostrador de un bar en el Caribe o mirando un velorio en el Ganges.

Es una extremidad más de su cuerpo. Con el termo y mate bajo el brazo izquierdo le hace upa a su botija, cocina un guiso, gana un campeonato regional de origami, tiende la cama, te estaciona en Cerrito y Juncal un camión doble zorra 12 ejes y te viaja parado en un 370 Playa del Cerro hasta la manija un 27 de enero a las 6 de la tarde sin sudar.

Índice de lavado: nulo.


Bonus: El que no entendió nada



Es el que no sabe las básicas (algunas ya mencionadas anteriormente): el que te dice “gracias” después de cada mate (no, m’hijo, no es así), el que no hace el ruidito final, el que no te ceba con la bombilla apuntando hacia vos, el que dice “¿VAS A TOMAR MATE CON ESTE CALOR?” y vos ponés tu mejor cara de “Sí ¿y?”, el que hace cualquier lío con la rueda del mate y es el que te pone cara de asco mientras te dice “No me gusta el mate”.

El de los rituales



Da vuelta la yerba, le saca el polvo, crea un ángulo > 90º entre la bombilla y el mate, calcula la salinidad del agua, la humedad del ambiente, la velocidad del viento y el ángulo de rotación de la tierra,

El aduanero



Es aquella personalidad que se toma uno cada vez que le vuelve el mate para cebar. Ronda de 5, le toca al de al lado, después al susodicho, despues al que le sigue, y vuelve a sí, y así infinitésimamente hasta el empacho del cebador.



* * *

Y vos ¿cuál sos? ¿Eh?
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