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5 tipos de minas con la que es mejor no estar



Como secuela de mi nota “5 tipos de vagos con los que es mejor nunca garchar”, llega esta que va del mismo concepto, pero aplicada a ellas.

Cabe destacar, que para un hombre decirle “NO” a una mina en pelotas es más difícil que resolver Pitágoras con raíces cuadradas y números negativos con letras. Pero supongamos por un momento (si no me quedo sin nota)que tenemos la suficiente fuerza de voluntad como para elegir en qué circunstancias y con quién sí y con quién no. En ese cao, te dejo las 5 minas con las que deberías evitar garchar.

La acomplejada: a simple vista la ves linda y atractiva, pero resulta que al hablar con ella, la mina tiene serios problemas con su auto estima. Esto significa que te va a costar una banda sacarle una media, porque según ella, tiene pies feos, o no va a querer agarrarte el pedazo, porque tiene uñas feas, o quizás no te la chupa, porque tiene caries.

La acomplejada es todo un tema, sobre todo porque cuando accedes a fornicar con ella, la dama en cuestión interpreta que vos te estas acostando con ella y su complejo, y de pronto imagina que ya la aceptás con sus defectos y virtudes, y acto seguido, se te enamora.

La que tiene el pelo opaco: hablo de opaco por falta de cuidados. Todos sabemos que si no te bañas, aparte del aroma a frutos disecados que empezás a largar, te acompaña cierto tipo de opacidad en el pelo.

Siempre consideré que el pelo es una de las armas de seducción más grandes de una mujer, y tener el pelo sucio, al menos para mí, es lo mismo que andar con el orto lleno de caca. Que no te sorprenda que una mujer con el pelo opaco, te espere con la sorpresa de tener una sucursal del “Pescado para todos” justo “ahí”. Evitemos arcadas, evitemos el pelo opaco.

Las borrachas: Estén ricas o no, el tema de empernarte a una borracha es un tema delicado. Si lo que hace que se saque la bombacha es el alcohol y no es tu encanto, vas mal. Pero supongamos que accediste a llevar al telo a una borracha que estando sobria jamás podrías tocarle ni una teta. Tarde o temprano, en algún lapsus de coherencia mental, o cuando el alcohol termine de dar su ultimas patadas, la mina va a ser consciente de la que se está mandando y te va a empezar a tirar frases onda: “No no pará, yo no soy así”, “Estoy borracha”. Vos ya pagaste el telo y tenés la garlopa más dura que Maradona, no da que te paren el carro.

En el mejor de los casos, te la vas a terminar culeando fuerte, pero tanto ajetreo y movimiento del acto del coito, termina moviéndole el revoltijo de bebidas blancas que lleva consigo, y luego del polvo la verás corriendo a echarse un pato al baño, lo cual es obvio que te la va a bajar.

La minitah: Esta en particular es una rara sensación. Yo veo una “minitah” en la calle y me dan ganas de estamparla contra alguna vidriera y sacudirle entre vidrios maniquíes y ropa cara.

Todo en su aspecto parece ser muy lindo, pero resulta que cuando se trata de tenerla entre sábanas, la mina sigue pensando solo en verse bien. Entonces, te encontrás con una mujer que se pregunta “¿Espa pose no me hará ver gorda?”, “Hay, si me le subo arriba ¿Me verá la papada?”, “Ay me está tirando el pelo, ¡LAS EXTENSIONES SE ME BAJAN!”.

Estas minas son muy comparables con comerte un lomo muy rico, pero con cuchillo y tenedor.

Las chicas con sorpresa:

Hay que tener cuidado con quién te llevas a la cama, sobre todo cuando has estado borracho y no te deja mandarle mano más abajo que las tetas. Probablemente, las luces del boliche y la penumbra nocturna no te deja ver la sombra de la barba, ni la música fuerte te deja escuchar lo grave de su voz, pero cuando la tengás adentro te vas a dar cuenta.

Nunca intentes llevarte a una de estas a la cama, porque vas a terminar comiendo de parado una semana.
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