Canales populares

Justin Bieber en Uruguay




Así como Al Capone fue apresado por evadir impuestos, Justin Bieber corre el riesgo de ser expulsado de EEUU por mala conducta, sin que la ley haya logrado acusarlo por su música. Sin embargo, la posible extradición del ídolo juvenil no quiere decir que se vaya a bajar definitivamente del escenario, ni mucho menos. Eso sí, le va a costar un poco mantenerse en la cúspide pues prácticamente ningún artista canadiense alcanzó la fama viviendo en su país. Casi todos debieron emigrar a Estados Unidos para mantenerse en la cima, o al menos para tener trabajo. Así que Justin no va a aguantar mucho en Canadá.

Usted pensará, no sin criterio, que el lugar donde viva Bieber no es importante para los uruguayos, y tal vez no lo sea para su carrera. Pues se equivoca de medio a medio.

Todos sabemos que nuestro país se ha puesto de moda en el mundo entero, más que nada por la regularización de la venta de marihuana, entre otras cosas. Pues atendiendo a lo primero, y viendo cuáles son los hábitos del jovencito, no dude ni un nanosegundo que lo primero que se le ocurrirá será venirse a vivir acá.

Alguien podría suponer que esto pondrá aún más a nuestro país en boca de todos, pero sólo será por un tiempo y en cambio, redundará en un silencioso y lento fracaso en la carrera del jovencito, a diferencia del rápido y estrepitoso que él mismo está buscando en estos días.

Ilusionado como todo jovencito, Justin desembarcará en Uruguay pletórico de esperanzas, y le irá muy bien. Los beliebers, que así se les llama a sus fans, no pararán de mimarlo y esperarlo en la puerta de la casa para que les firme autógrafos en el cuerpo que luego irán a que se los tatúen para llevarlos siempre consigo.

Pero Uruguay es un país chico, y francamente, por más que ellos lo nieguen, los beliebers vernáculos no resultan suficientes como para mantenerle la fama internacional a nadie. Así que en no más de seis meses, Justin hará la cola en el supermercado como cualquier hijo de vecino, con más de una señora mayor detrás criticando minuciosamente lo poco que sabe de su vida gracias a las revistas de peluquería. No dude que incluso alguien le pase mal un vuelto a propósito.

En tanto le prohíban la entrada a Estados Unidos, su fama irá descendiendo, y en menos de uno o dos años se limitará a ofrecer recitales en Montevideo. El primero seguramente en el Centenario, donde decenas de miles de personas se reunirán para vivar al nuevo residente del paisito. Pero las escobas en determinado momento dejan de barrer bien, y con suerte, terminará presentándose en la Sala Zitarrosa un par de veces al año y entre semana durante la Rural del Prado, lo que puede resultar interesante para cualquier cantante uruguayo, pero para una estrella internacional que en su momento vendió millones de discos puede resultar un poco desmoralizante.

Evidentemente caerá en la bebida, pues está comprobado que al muchacho los vicios se le pegan como caramelos Zabala en las muelas, y deberá dejar de cantar profesionalmente, no por consejo de su representante, sino porque este lo abandonará lisa y llanamente.

Puede que por un tiempo sobreviva cantando en los ómnibus, pero su voz ya no será la misma, y ganará mucho menos dinero que algunos jovencitos que cantarán sus temas sin haberlo conocido jamás.

Cuando los ahora beliebers se casen, tengan hijos y olviden las locuras de la adolescencia, su ruina será absoluta y no le quedará más remedio que pedir limosna en la Ciudad Vieja a los pasajeros de los cruceros, que seguramente sean generosos con él, al considerar pintoresco que un mendigo uruguayo hable inglés con acento canadiense.

Con suerte, terminará sus días en el Piñeyro del Campo, donde tal vez, en un aniversario de la institución, algún notero de los programas de la mañana lo deje cantar un poquito como nota de color, y cuando diga que otrora fue una mega estrella, las amas de casa televidentes pongan cara de tristeza ante el viejito senil y mitómano.

Todos pensamos que el intento de algunos estadounidenses por extraditar a Justin Bieber no tiene nada que ver con nosotros ni influirá en su carrera. Pero basta aplicar un poco de lógica para darse cuenta que no es así.
0
0
0
0No hay comentarios