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La historia de viajar en un taxi de México.

Hola Taringa.


México guarda tantas leyendas, bagajes, anécdotas y esta historia es una de ellas, es una historia que todo Mexicano conoce y ha pasado por ella.

Toda esa aventura comienza cuando intentas detener al taxi y te das cuenta que va todo una familia adentro, después de unos 400 taxis después llega uno de milagro divino y...

Te subes y lo primero que notas es el olor.







Un olorsito que hasta te quema las pestañas.
Intentas aguantar la respiración y hasta que te logras sentar bajas el vidrio lo más pronto posible…




Ya no aguantas más sin respirar y lo peor es que te tardas unas 48 horas porque es de esas manijas que dan vuelta.

Ya que se pasaron todos los olores exóticos por la ventana te tomas un momento para admirar la bella decoración.




Ves todos los juguetes que han salido en las cajitas felices de McDonald’s, todos los tazos de las Sabritas en la historia de la humanidad.

El viaje es divertido porque vas feliz y contento contando las mariposas en el techo…



“Y con esa morada, son diez mil…” (Hasta trae el candelabro de techo de su casa)

Y entonces sucede lo indeseable...
...
...
… el taxista se desvía de la ruta usual.




Inmediatamente piensas que te van a raptar, intentas pasar saliva intentando no llorar.



Y si eres mujer PEOR.

No piensas más y te pones a rezar como quinientos Padres Nuestros.




Tu mente suda tanto como tus partes intimas y sólo piensas: “Neta Diosito perdóname por hacérsela de pedo a mi papá no lo vuelvo a hacer pero por favor que este güey no me asesine por favor y te lo juro que voy a empezar a ir a misa todos los domingos sin falta…”

Y piensas rápido y te fijas a ver si hay policías cerca.




Estás listo para gritar que te tienen secuestrado.

Y nada puede ir peor, justo en eso al taxista se le ocurre soltar una bromita:



link: https://vine.co/v/OZ2ebKBQhjI

Te ríes exageradamente para que no se sienta mal y te vaya peor.



“A JAJAJ AJAJA JAJAJA NO MAME MANOLO AAAA JAJA”

Pero secretamente te cagas porque ahora sabes que podría violara tu integridad como persona (y tu trasero).




TE CAGAS.

Intentas tranquilizarte.




Discretamente mandas mensajes de pánico desde tu teléfono.



“GÜEY QUE CREES VOY EN UN TAXI Y TENGO UN CHINGO DE MIEDO…”

Estas intentando aflojar la pelvis y sólo te concentras en admirar el paisaje.




Pero ver las exóticas especies de tu alrededor no te ayuda para nada.



Cuando temes por tu vida NADA ES BONITO NI CHISTOSO.

Observas detenidamente al taxista por todos los espejos y pretextos posibles para que no vea que intentas verle.




Después de tanto analizarle decides que este tal “Manolo Jerónimo Ramírez” no se ve tan amenazante.

Determinas que si eres amigable y no te equivocas en algún comentario tus probabilidades de supervivencia podrían ser mayores.




Chingue su madre. Vas a ganarte su corazón.

Total, te sueltas. Le cuentas de ti…




… de tu ex…



“Y así, vi todo le que le mandaba en Tinder a otra chavas, fue horrible Manolo…”

… después de contarle todas tus penas descubres que tienen puntos de vista en común.



“Sí, usted tiene razón, el gobierno de México necesita un cambio…”

Él termina por iluminarte con su sabiduría.




“¡No te apures pa’ que dures!” - te dice.

Y luego de limpiarte las lagrimas y los 3 kilos de mocos hasta disfrutan de unas rolas de The Killers juntos…




Forman un vínculo inquebrantable.

…y así, sin siquiera percatarte, llega la hora de pagar.




Hasta estás un poquito triste de que el transcurso se haya terminado.

Pagas. Sonríes nerviosamente.




Manolo no te mató. ESTÁS VIVO. La vida es color de rosa otra vez.



Tomar un taxi en México… una experiencia inolvidable.
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