Humor

La Impenetrable

--Comienzo de la Parte I--

Ocho de la noche, me bajo del taxi. El charco de una lluvia olvidada me empapa los zapatos y me penetra hasta las medias. "La puta madre", me digo con mucha bronca mientras me dirijo a un antro con excusa de oficina. Ahí, blandiendo unas resmas torpemente, intento abrir la puerta de la oficina.
Ahí la veo. Inocente. Atenta. Hermosa. Radiante. Casi virginal... de hecho, luego me enteraría que en efecto ella es virgen, aunque me ha costado creerle. ¿Quién se lo creería?

Soy una entidad anónima, invisible, quien no ha ingresado en el plano de existencia de esta mujer-niña; aún. Decido romper la barrera e irrumpir en su campo de percepción. Me ve. Existo.

–Hola –le digo con total desfachatez.
–Hola –me dice, con un tono protocolar, fruto de un hábito arraigado.
–¿Te puedo coger? –pienso mientras me imagino que le digo:
–¿Te puedo coger? –honestamente no me acuerdo que carajo le dije.
–Sí, es la primera vez que vengo... –me contesta, y agradezco a los dioses de que me haya contestado con un contexto, probablemente le pregunté si es la primera vez que viene a la conferencia. Me pasa bastante seguido esto de tratar de deducir de qué carajo estábamos hablando en medio de la conversación
–¿...y vos qué opinás? –me pregunta, y me doy cuenta que ya hace rato que cambiamos de tema, me pregunto ¿de qué carajo me estaba hablando?
–Ah, muy piola todo, che y vos ¿a qué te dedicás? –le pregunto con mi clásica pregunta de pivoteo para cambiar de tema. Esta vez sí, vamos viejo, pongámonos las pilas y a escucharla.
–Trabajo para una empresa china de bitcoins –me contesta, medio con la mirada perdida.
–Ah, que loco –inconscientemente me enderezo, definitivamente me llama la atención– ¿es una minera o un exchange?
–Un exchange –me contesta.
–Que grosa, ¿cuál es? –le pregunto.
–Es confidencial –me frena fríamente.
–Mantengamonos en contacto, pasame tu email –le digo cruzando los dedos

No me pasa un email. Ni un telefono. Me pasa un QQ. ¿Qué mierda es un QQ?
Lo googleo y es un mensajero chino. Mmm... no me gustan aplicaciones chinas siento que me van a hackear hasta la hernia del culo. Por otra parte ya estoy harto de tantos mensajeros, con Skype, Line, Whatsapp, Kakao, Viber, Hangouts, y la reputa madre que los pario a todos, ¿ahora tengo que agregar uno chino que me va a culear (presuntamente, sin confirmar)?

Bueno, lo que uno hace por una concha, no tiene precio. Pues, ¡¡adelante Ejército Rojo, llevadme detrás del gran firewall chino, despojadme de mis vestiduras y culeadme sin piedad!!
Clickeo sobre el nuevo app y agrego una única usuaria... jamás me hubiera imaginado que ese día sería el principio del fin de mi cordura. Inconsciente de mi porvenir, me mantengo feliz, estúpidamente feliz, por haberle sacado su contacto y la observo irse por la vereda.

--Fin de Parte 1--