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Malas Palabras - Orígenes, Significados y Modismos

Primero y Más Importante:



Contenido:


Información personal o de un tercero
Fotos de personas menores de edad
Muertos, sangre, vómitos, etc.
Con contenido racista y/o peyorativo
Poca calidad (una imagen, texto pobre)
Chistes escritos, adivinanzas, trivias
Haciendo preguntas o criticas.
Insultos o malos modos.
Con intención de armar polémica.



Este post se que está al borde,casi en el abismo del protocolo, pero creo que por el modo serio en el cual se aborda el tema reconsideren muy bien que hacer con él. No ofende a nadie, no es humor escrito. Aquí se explica detalladamente el origen y significado de ciertas palabras, pero eso no significa que alguien deba sentirse ofendido. Por nada del mundo sería eso coherente. Acaso la palabra vagina no está en el diccionario? Eso ofende? Bueno, espero que haya sido comprendido el punto. Sin más que decir comienza el post.



I. Introducción
Austin señala que al hablar no nada más decimos, sino que también hacemos cosas, tales como prometer, informar, preguntar, ordenar, etcétera. Una de esas "cosas" que también hacemos al hablar es insultar. El insulto, pues, cumple una de las funciones principales y necesarias dentro de la comunicación. Los hombres necesitamos insultar, y lo podemos hacer de muy diversas maneras, utilizando formas sutiles, disfrazadas, apoyándonos exclusivamente en el tono de nuestra voz o usando palabras especializadas en herir, sobajar y/o lastimar a las personas, es decir, haciendo uso de las llamadas "malas palabras" o groserías.

II. Su importancia.
En nuestra lengua, las groserías poseen una carga semántica única, la cual no lograríamos expresar si las reemplazáramos con alguna otra expresión, por ejemplo, si en una situación determinada nos molesta el comportamiento inoportuno o lo dicho por alguna persona, y nos sentimos con toda la libertad de ofenderla, tenemos dos opciones, o bien le decimos "eres una persona que posee poca inteligencia" o recurrimos a una grosería: "eres un idiota". Aunque en ambas formas lo que se está señalando es la poca capacidad intelectual del individuo, la segunda expresión refleja mayor énfasis en ese defecto.

Asimismo, las groserías representan una válvula de escape para la tensión por la que pasamos, al insultar descargamos a tal grado nuestro enojo, nuestra impotencia, nuestro dolor, que se podría decir que el insulto puede cumplir también una funcionan catártica en el ser humano.

En el lenguaje escrito la presencia de insultos ha sido común, su uso ha quedado registrado en todas las épocas del español, incluso en el lenguaje poético, valgan como ejemplos los siguientes fragmentos:

"Profecía de Casandra" (año:1270)
(fragmento)

--¡Gent perdida,
mal fadada,
gente sin entendimiento,
gente dura,
gente fuerte
sin ventura,
dada a muerte,
gente de confondimiento!

Soneto contra Góngora (s.XVII)
Francisco de Quevedo (fragmento)

Yo te untaré mis obras con tocino,
porque no me las muerdas Gongorilla,
perro de los ingenios de Castilla,
docto en pullas cual mozo de camino.


Algo sobre la muerte del mayor Sabines (1973)
Jaime Sabines (fragmento)

Mi padre tiene el ganglio más hermoso del cáncer
En la raíz del cuello, sobre la subclavia,
Tubérculo del bueno de Dios,
Ampolleta de la buena muerta,
Y yo mando a la chingada a todos los soles del mundo.
El señor Cáncer, El señor Pendejo,
Es sólo un instrumento en las manos oscuras
De los dulces personajes que hacen la vida.

En los tres fragmentos anteriores vemos insultos que consisten en adjetivar ("gente sin entendimiento"), comparar (el habla de Góngora --Gongorilla, término despectivo-- con los ladridos de un perro), o bien nombrar de manera directa, en este caso al cáncer ("el señor Pendejo).


En este punto se hace necesario aclarar que no siempre hemos insultado con las mismas palabras, es decir, una expresión que era ofensiva en el s.XV, ahora pudiera ya no serlo, ya que las lenguas son entidades vivas: se transforman a lo largo del tiempo. El idioma español ha registrado numerosos cambios en el transcurso de su historia, tanto en su morfología como en su fonética, en su sintaxis y, desde luego, en su semántica; han desaparecido algunas palabras y han surgido otras, veamos algunos ejemplos tomados del primer fragmento de arriba. Gent ha agregado un sonido más /e/ para facilitar su punto de articulación, fadada participio pasado del verbo fadar, el cual ya no existe en el español actual y significaba 'enfadar'.

Así pues, las palabras de una lengua sufren procesos que pueden ser motivados tanto por causas externas (sociales, psicológicas, influencias de otras lenguas, etc), como por causas internas (procesos internos a la lengua misma). Las llamadas "malas palabras" no han quedado fuera de estas transformaciones. Veremos a continuación cómo muchas de las que ahora clasificamos como groserías no eran consideradas como insultos, sino que el significado ofensivo se incorporó a ellas ya avanzado nuestro idioma, mostraré, en resumen, cómo es que han surgido las palabras que ahora conllevan una carga ofensiva.

III. Los grupos semánticos
En México tenemos un amplio repertorio de groserías, organizándolas en campos semánticos nos quedarían grupos como los siguientes2 :

· Aquel en el que el insulto se basa en la comparación del hombre con los animales (¡eres un marrano!, ¡no seas cabrón!)
· Aquel en el que los insultos giran entorno al sexo (¡es una puta!, ¡caracoles!)
· Aquel en que la palabra chingar es la palabra central (¡eso es una chingadera!, ¡les dieron una chinga!)
· Aquel en que la palabra madre es la palabra central (¡hijo de tu pinche madre!)
· Aquel en el que las groserías hacen alusión a la baja capacidad intelectual de las personas ("viejo zoquete", "¡qué imbécil eres!")

El presente trabajo se enfoca exclusivamente al estudio del último grupo: al de las palabras que utilizamos para calificar despectivamente el intelecto de las personas.

III La historia: "¡Qué baboso eres!"
Para calificar peyorativamente la inteligencia de las personas, los mexicanos utilizamos básicamente las palabras que a continuación listaré, en un primer grupo presento aquellos términos que se prestan fácilmente a ser utilizados como ofensas: los nombres de ciertos animales. Los siguientes grupos están organizados con base en la complejidad de procesos lingüísticos por los que han pasado las groserías a lo largo de la historia del español.

Bestia, asno, burro, buey
Resulta un proceso común comparar a los animales con ciertas actitudes, características o comportamientos humanos. Aunque no se tiene documentada la fecha en la que empiezan a utilizarse como insultos, es muy probable que las palabras que integran este grupo, sean los términos más antiguos con los que hemos ofendido al hombre cuando nos referimos a su escasa inteligencia.

Bestia, del latín bestia, 'animal silvestre', se registra por primera vez en la segunda mitad del s.X. Resulta fácil ver el simil entre el significado de esta palabra y el hombre que no posee una educación, una cultura, por eso pasa a ser una bestia, un animal que no ha sido amansado, enseñado.

Asno del latín asinus, primera documentación 1076, 'mamífero solípedo del género Equus'. Este animal, lento, soso ha sido utilizado como animal de carga, su poca agilidad ha servido como punto de comparación para el hombre de escasa inteligencia. En México las palabras asno y burro son sinónimos, en cuanto a que designan al mismo tipo de animal, sin embargo, en el terreno de los insultos la palabra asno posee una mayor carga despectiva, contrástense las siguientes expresiones: '¡qué asno eres!', '¡qué burro eres!'.

Burro es un derivado de borrico, 'caballo pequeño', se documenta por vez primera ya muy avanzado nuestro idioma: s.XV.

Buey del latín bos, bovis, 'macho vacuno castrado', se documenta por primera vez en 1184. Este término presenta una modificación fonética de su primera consonante (oclusiva bilabial /b/), la cual retrasa su punto de articulación y se convierte en velar /g/, muy probablemente por influencia del triptongo y para facilitar el punto de articulación, así surge la forma que es hoy utilizada como insulto: güey.
El buey es un animal lento y pesado, ha sido utilizado como animal de arrastre, comparar la inteligencia humana con las características de este animal resultaba verdaderamente un insulto, sin embargo, el uso excesivo de este término atenuó su significado despectivo a tal grado que muchas veces es utilizado sólo como muletilla, sin la menor carga ofensiva: "¿qué haces güey?, ¿nada, güey".

Tonto, zonzo, bobo y baboso
Estas cuatro palabras nacieron por proceso expresivo, el cual es un recurso utilizado por los hablantes para la creación de nuevos términos, consiste en la repetición de una misma sílaba to-to, zo-zo (más tarde agregarían /n/ como apoyo en la pronunciación), bo-bo, ba-ba (palabra de la cual se derivaría baboso).

Tonto es registrado por primera vez en 1577 ya con el significado actual (persona de poca inteligencia correspondientemente a sus actos, comportamiento, palabras, etc), a partir de ese momento se encuentra recurrentemente. Corominas3 señala que tonto es una palabra que se utiliza más en España que en América, pues en América compite con zonzo, término que se utiliza con el mismo significado que tonto.

Zonzo se documenta por primera vez en 1622. Primeramente hace alusión a una persona sosa, lenta, sin gracia, sin embargo, su significado se ha extendido, tal vez por contagio de tonto, y en la actualidad también es usada para señalar la falta de inteligencia. Zonzo desaparece del uso común de España en el s. XIX.

Bobo proviene del latín balbus, 'tartamudo', muy probablemente, esta palabra latina tiene un origen imitativo, es decir, provendría de la repetición de sílbas b...b. En el español es registrada por primera vez en 1490; aunque en la actualidad su significado haga referencia a una persona cuya inteligencia es menor, lo cierto es que, de este grupo de insultos es una de las palabras más tenues en cuanto a su significado ofensivo, incluso bobo es más veces utilizado con un sentido amigable o cariñoso.

Baboso se deriva de la palabra baba, 'saliva', documentada ésta en el latín vulgar, tiene su origen, al igual que las anteriores palabras, en la repetición silábica, baba nombraba el babeo y balbuceo de los niños pequeños. Baboso(a) se documenta por primera vez en el español en el año de 1475 y alude al que arroja baba, es decir, a los niños. Así, cuando le decimos a alguien baboso, lo que le estamos diciendo es 'tienes la inteligencia de un niño chiquito', claro está que, por contagio de todo el grupo de insultos que aluden a la inteligencia y por la fonética misma de la palabra, baboso es un término que tiene una carga semántica mucho más ofensiva, tal vez cercana a estúpido.

Torpe, idiota, imbécil, estúpido, mentecato y papanatas.
Los siguientes términos provienen del latín, el cambio que ellos reflejan radica en la extensión de su significado, pues en el latín denotaban, sobre todo, alguna deficiencia física, pero es en el español en donde este grupo de palabras extiende su significado para hacer alusión a una deficiencia intelectual. Asimismo, aunque todas son documentadas desde el latín, es hasta el s. XIX que se empiezan a utilizar con el significado que hoy conocemos, en otras palabras, su nacimiento como insultos es en el s. XIX. Revisémoslas brevemente.

Torpe del latín turpis 'feo, deforme, innoble, ruin, infame'. En el s. XIII incorpora a su significados el de 'rudo, tardo', y es hasta mucho después que por extensión, de lo físico a lo intelectual, encontramos 'tardo en comprender'.

Idiota, tomado del latín idiota 'profano, ignorante', en español se documenta desde el s. XIII, sin embargo, el significado actual ('hombre con inteligencia anormalmente insuficiente') data tan sólo del s. XIX. De los insultos que señalan la falta de inteligencia, idiota, es uno de los más fuertes que tenemos.

Imbécil del latín imbecillis 'débil en grado sumo', con este significado es utilizado ya en español en 1524, pero es hasta el s. XIX cuando es usado con el sentido de 'alelado, escaso de razón'. En latín hacía referencia a una debilidad física, sólo en escasas ocasiones y, por extensión, aludía a una 'debilidad mental'. En la actualidad esta situación se ha invertido, es decir, el uso que realizamos de la palabra imbécil, en la es para denotar la debilidad mental. Como insulto su significado es muy ofensivo.

Estúpido del latín stupidus 'aturdido, estupefacto'. Aunque es documentado por primera vez en el español en 1691, Corominas señala que es una voz rara en los clásicos españoles (Rojas, Góngora, Cervantes), sin embargo, en el francés de ese tiempo sí es una palabra muy usada, por lo que probablemente, el español la toma del francés. En el s. XIX ya es muy frecuente en nuestra lengua con el significado actual: 'necio, falto de inteligencia'. Estúpido es una palabra con gran carga ofensiva.

Mentecato del latín mente captus, literalmente 'cogido de la mente', con el sentido de 'persona que no tiene toda la razón'. Posteriormente, su significado se transforma y en la actualidad la Academia define esta palabra como 'tonto, falto de juicio, privado de razón', es decir, pasó de designar a una persona que no poseía por completo la razón a una persona que no la tiene. En cuanto a su papel de insulto no es tan fuerte como el anterior y es de menor aplicación en el uso.

Papanatas de papar (éste a su vez del latín pappare 'comer') y natas. Al igual que la forma anterior, es una palabra compuesta, la Academia la define como 'persona simple y crédula' o 'demasiado fácil de engañar'. Dentro del grupo de términos que insultan la inteligencia de las personas, papanatas no posee gran carga despectiva, su uso también es menor si lo comparamos a la frecuencia de aparición que tienen torpe, idiota, imbécil y estúpido.

Zoquete, tarugo, tarado, pendejo.
Este grupo se caracteriza por el cambio radical que han sufrido los términos que lo componen, dicha transformación consiste en la ampliación de su significado. En el grupo de arriba, por ejemplo, vimos extensión de significado, pero ésta consistió exclusivamente en calificar también el intelecto de las personas, es decir, las palabras que lo integran denotaban a un individuo 'lerdo, retrasado, soso'; hacían referencia a lo físico, la innovación radicó en que, con el paso de los años, incorporaron a su significado el retraso de la capacidad intelectual. Pues bien, ahora veremos ejemplos de ampliación de significado mucho más complejos, pues entre el primero, que no era insulto y el que conocemos en la actualidad se registraron un mayor número de procesos.

Zoquete del árabe suqât, 'desecho, objeto sin valor'. Documentado por primera vez en el español en 1655 con el significado de 'pedazo de madera o de pan que queda sobrante'. Parece ser que es hasta el s.XIX cuando esta palabra adopta el sentido figurado de 'persona ruda', en la actualidad, la Academia presenta como cuarta acepción de zoquete la de 'persona tarda en comprender'. Podemos observar a primera vista la evolución semántica que ha sufrido esta palabra, para conocer las causas que originaron dicha transformación, necesitaríamos realizar un seguimiento histórico detallado, sin embargo, podemos aventurar que se trata de un proceso de abstracción en el que se parte del significado de 'pedazo de madera o de pan', por la forma que poseen éstos se pasa a nombrar zoquete a las personas rudas, rechonchas, pequeñas y de allí se extiende este significado de rudo, pequeño para calificar el intelecto.

Tarugo de origen incierto, 'clavija de madera' 1ª. Documentación en 1386. Al igual que zoquete, tarugo es un término que ha pasado por varios procesos para incorporar a su significado la referencia a una "menor capacidad intelectual". La Academia nos da como primera acepción el significado de 'pedazo de madera o de pan', es decir, lo presenta como sinónimo de zoquete, es hasta su cuarta acepción que leemos "persona tarda en comprender"

Tarado participo pasado de tarary éste probablemente del árabe tárah, 'deducción, sustracción, descuento'; parte del peso que se rebaja. 1ª. Documentación s. XV, después toma el significado de rebaja, descuento, desecho de donde se llega a tara , 'que padece tara física o psíquica'

Pendejo del latín pectinículus de pecten-inis 'pubis', en el s.XV 'pelo que nace en el pubis'. Esta palabra representa el insulto más fuerte de todas las que designan la escasa inteligencia de un hombre y, desde luego, cuando los mexicanos la utilizamos no nos referimos a lo que denotaba en sus orígenes, sino que le damos el sentido de 'estupidez en grado sumo'. Es interesante reflexionar cómo es que llegamos a ese significado, si partimos de su denotación primaria tenemos que un vello púbico resulta una cosa insignificante, pero al mismo tiempo nos remite a lo obsceno, lo sexual, lo escatológico, así decirle a alguien que era un pendejo resultaba rebajarlo a la importancia de un vello púbico (confróntese con expresiones como "eres una mierda"), con la serie de connotaciones que conlleva. Muchas personas conocen la acepción de origen de la palabra pendejo, pero no son pocas las que desconocen su primer significado, lo cierto es que los mexicanos al utilizar esta palabra nos referimos a un tipo en exceso menso.
En la actualidad, la Real Academia presenta como primer significado de esta palabra su denotación antigua ('pelo que nace en el pubis'), pero incorpora el siguiente significado en un segundo término 'hombre cobarde y pusilánime' y en tercer lugar la acepción que se refiere al intelecto: 'hombre tonto y estúpido'.

III. Conclusiones
1) El insulto cumple una parte importante dentro de la comunicación, al realizarlo no nada más decimos sino que hacemos cosas (insultamos).
2) Las groserías son palabras con una carga semántica única, por lo que no pueden ser reemplazadas por otras.
3) Las groserías, al igual que muchas de las palabras del español, han sufrido diferentes transformaciones, ya sea en su morfología, en su fonética o en su significado.
4) Dentro del grupo de las 'malas palabras' podemos distinguir un amplio grupo de términos que utilizamos para insultar a las personas refiriéndonos a su intelecto.
5) Dentro de un continuum que va de menor a mayor significado ofensivo, en el español de México, bobo representa el primer extremo, en tanto que pendejo conlleva una mayor carga ofensiva.












No me digan que no estuve re-grondona!



Aproximación al tabú de las malas palabras

A medida que crecemos organizamos nuestro repertorio lingüístico. Teniendo en cuenta diferentes criterios realizamos una selección de términos y nos apropiamos de expresiones que pasan a formar parte de nuestro código.

“No hay nada más hermoso que sentirnos dueños de las palabras del idioma que hablamos, que saber que podemos tomarlas en cualquier momento y valernos de ellas para expresarnos abiertamente. De su mejor o peor combinación depende el resultado de la comunicación que se quiere establecer con el resto de los hablantes y, asimismo, depende la aprobación o el rechazo de los muchos o pocos aciertos de naturaleza semántica-gramatical; pero siempre, tanto en la expresión lograda redondamente como en la que adolece de imperfecciones, quien habla tiene la libertad de seleccionar, de hurgar, de penetrar en el conglomerado léxico que se le presenta para que pueda cumplir su función primordial de comunicación". Héctor Balsas(1)

En este tránsito de búsqueda del término adecuado nos encontramos con algunos "semáforos lingüístico-sociales" que orientan nuestro comportamiento y nos alertan sobre el uso o el no uso de algunas expresiones por considerárselas socialmente reprobables: se trata de las tradicionalmente mal llamadas "malas palabras".

Pero ¿a qué nos referimos cuando hablamos de "malas palabras" si sabemos que es el hablante el que carga de connotaciones positivas y negativas a su discurso?

Es importante citar nuevamente al académico Héctor Balsas: "El que emplea una voz la llena de significación positiva o negativa desde el punto de vista moral, de ahí que, "mesa" y "hablar", por ejemplo, pueden ser malas como las que se conocen como tales, si alguien las utiliza con carga semántica malsonante. Contenido e intención -aderezados con la subjetividad de emisor y del receptor- se adhieren fuertemente para que una voz vaya más allá de lo que normalmente es su destino de comunicación ".(2)

Detengámonos ahora a razonar sobre lo que mencionan estas "malas palabras"; siempre se refieren a partes del cuerpo, secreciones o conductas que suscitan deseos sexuales. Usamos en oportunidades una interjección muy parecida a "caramba" que parece no referirse a ningún órgano o acto. A través de Acuña de Figueroa, el autor del Himno Nacional, conocimos su significado inicial, en un opúsculo llamado Apología y nomenclatura del carajo (1922). Son siempre palabras obscenas y parece que se definieran por su referente. En algunos casos esas referencias aparecen opacadas por el desconocimiento de las mismas. Claro ejemplo de esto es el caso de la palabra "boludo" dentro del lenguaje de los adolescentes. Este término resultaba, en épocas pasadas, uno de los más rechazados por una persona educada. Actualmente los jóvenes lo usan desconociendo, en muchos casos, su significado. Otros ejemplos: mina y guacho: la primera ha ido cambiando de significado. En las primeras décadas del siglo anterior era semejante a prostituta, hoy simplemente a mujer, madre, abuela, monja...

Al respecto son relevantes las palabras de la lingüista Graciela Barrios: "Las malas palabras forman parte de los llamados tabúes lingüísticos. Un lingüista diría que las palabras no son buenas ni malas. Pero desde el punto de vista de la sociolingüística no se puede ignorar que son una marca de informalidad y que hay situaciones en que es adecuado usarlas y otras en que no lo es".(3)

Siguiendo con el análisis comenzado más arriba, podemos decir que las "malas palabras" lo son por acción de los objetos o acciones que señalan y todos ellos son objetos o acciones del cuerpo.

"Obsceno" es lo impúdico, torpe, ofensivo al pudor y si nos remontamos al origen histórico de este término vemos que, aunque su etimología no es clara, posiblemente se trate de una modificación del vocablo latino "scena" que significaría literalmente: fuera de la escena. Obsceno sería, entonces, lo que no debe verse o exhibirse en la escena, o sea, en el teatro de la vida. Según el psicólogo Ariel Arango "La mala palabra o palabra obscena es así la que viola las reglas de la escena social; la que se sale del libreto consagrado y dice y muestra lo que no debe verse ni escucharse. Entonces, las "malas palabras" son "malas" porque son obscenas y son obscenas porque nombran lo que no debe mencionarse nunca en público". Pero si observamos el verdadero uso que se hace de ellas en nuestros días, no parece que la explicación de estos lazos referenciales, restringidos más modernamente a lo sexual-genital y excremental, sea lo más frecuente.

Nosotros preferimos llamarlas "voces malsonantes". Así las definió Amado Alonso. Creemos lo más acertado, ya que el significante arremete más que el significado. Si en lugar de decirse como se conocen habitualmente utilizáramos estos improperios: "vete a la casquivana que te alumbró", "vástago de meretriz" o "por favor, no me colmen los órganos reproductores", por lo menos algo cambiaría, claro está. No provocaría, en ciertos casos, el pretendido desahogo. Abundan insultos en los cuales no figuran términos malsonantes pero pueden herir más profundamente, por ejemplo: "Sos el cáncer de esta empresa" o "Tu mediocridad me asquea".

"Las llamadas malas palabras ocupan esa zona del lenguaje adonde todavía se puede recurrir para buscar la intensidad, la sensualidad, Id violencia, la trasgresión. Las otras zonas de la lengua ya neutralizadas por el uso normativo dentro de la convivencia cotidiana, pierden gradualmente expresividad y sedimentan como estratos agónicos, con cierto grado de muerte".

Para ser más claros en nuestras consideraciones, haremos una posible clasificación:

a) Hablante que tiene incorporados estos términos o expresiones a su repertorio lingüístico y que los utiliza constantemente, pero no siempre con intención insultante.

b) Hablante que tiene incorporados estos términos o expresiones a su repertorio lingüístico y que los utiliza constantemente, pero siempre con intención insultante.

Reflexionemos frente a las características del primer grupo: se trata de hablantes que sienten una necesidad constante de hacer uso de estas voces, aunque muchas veces estas pierdan el nexo con el referente y la expresión se cargue de un significado diferente.

Pongamos por ejemplo a un padre frente a dos hijos: ve a su hija con su vestido de 15 años y exclama admirado: "La mier... que estás preciosa"; a su hijo que le muestra una calificación brillante: "La pu... qué bien que te portaste". La situación varía. No lastima. Evidentemente podría manifestarse de otra forma más adecuada al contexto.

John Leo, periodista de Los Ángeles, nos cuenta que en Zurcí existe la agrupación de "Puteadores Anónimos" integrada por este tipo de hablante sobre el que estamos reflexionando y que se reúnen semanalmente para intentar mejorar esta "práctica lingüística", que, con el transcurrir del tiempo, se ha ido transformando en un problema.

En cuanto al segundo grupo, se trata de hablantes que acuden a estas expresiones conscientes de su intención insultante y las nutren de agresividad. Generalmente alzan sus voces dentro de situaciones que les provocan ofuscación o irritabilidad.

Indudablemente, no podemos avanzar en nuestras consideraciones sin analizar el tipo de insultos que utiliza el hablante de hoy, porque constantemente asistimos a la creación y uso de una gran variedad de ellos: insultos a la familia y a la profesión de algunas mujeres; insultos a las preferencias sexuales; insultos al poder; insultos a las profesiones; insultos a los pueblos; insultos a las razas; insultos a los creyentes;

insultos a los infieles; insultos a los políticos; insultos a la gente fea; insultos a los defectos físicos; insultos a las patologías mentales; insultos a las costumbres; insultos a los vicios de toda índole: todos ellos forman un conjunto cada vez más grande de voces, términos y expresiones cuya intención es la de agredir. Insultos que no son bromas sino que se convierten en uno de las más abyectos comportamientos del ser

Humano, la burla.

Como consecuencia de lo anterior, hemos observado que en la mayoría de estos improperios se destaca una característica trascendental: la forma insultante utilizada invoca, en muchos casos, al referente "mujer". Siempre se recuerda a las madres, las abuelas, las hermanas. ¿Cuál puede ser la razón? Posiblemente, el desprestigio hacia la mujer con el que alguna tradición cultural ha influido.

Pero si bien como profesores de lengua consideramos que el hablante debe adecuar su código lingüístico al contexto, también sabemos y como docentes defendemos la postura de que a las cosas hay que llamarlas por su nombre. Es importante, entonces, citar las palabras de Carmen Laforet: "En algunos casos excluir estas palabras puede quitar veracidad a un personaje o a un ambiente. En mi caso particular de escritora, procuro rehuir estas palabras cuando no lo considero absolutamente necesario y cuando llega el caso de apuntarlas lo hago".

Nos referiremos a la traducción de algunas películas; se escucha a un actor, caso Gary Cooper expresando una palabra malsonante para su idioma, "shit", y el subtítulo no tiene nada que ver, pues está sumamente suavizado. Además las palabras varían según el contexto. Algunas consideradas totalmente naturales en un país, en otro resultan agresivas: "boa", en Méjico significa el miembro viril masculino; "sartén", en Ecuador, órgano genital femenino; "café", en República Dominicana, prostíbulo. Vuelve a destacarse el significante o sea la imagen acústica y no solamente el significado. Recordamos cuando Felipe González en un canal montevideano se va a servir un vaso de agua y manifiesta: "Voy a tomar un vaso de agua; ven que no empleo el verbo que no se puede". En algunas circunstancias una palabra malsonante puede ubicarse inteligentemente, como ocurre en la película de Beatriz Flores Silva, cuyo título, para quienes han comprendido profundamente el argumento, lleva una doble connotación.

Evidentemente, hoy observamos asombrados que estas expresiones y términos han invadido los códigos lingüísticos y pensamos que la imagen que ilustra este trabajo gráfica claramente la situación: hoy todo el mundo acude a estas voces en alguna instancia de su vida, pero no siempre el hablante es consciente de lo que está expresando.

Es importante, entonces, pensar en las posibles causas de la penetración de estas voces en nuestro léxico. Se trata de un fenómeno pluricausal, pero reconocemos que el proceso de desarrollo que han tenido los medios de comunicación ha desempeñado un papel muy importante.

Nos parece interesante pensar cuándo comenzó este aluvión de palabras malsonantes; primero en España, luego de los famosos cuarenta años; en Argentina después de circunstancias semejantes. De ahí nuestro total desacuerdo con la prohibición de palabras. No con la censura, sí con la sugerencia didáctica y el buen gusto.

No dudamos que este tipo de términos ayuda a la unión y confianza entre amigos; molesta cuando se utilizan gratuitamente como sucedió en un programa televisivo en el que el prestigioso psiquiatra y escritor argentino, ya mencionado, efectuó una referencia grosera, sin ninguna necesidad, al sexo oral.

Indudablemente será trascendental la incidencia que, desde el aula, tenga el trabajo del profesor de Idioma Español porque es un profesional de la lengua estándar y como tal debe enseñar esta variedad. Lo que importa es que el hablante esté capacitado para expresarse de la manera adecuada según las circunstancias de habla. Importa citar a Daniel Cassany: "Cada situación requiere el uso de un registro particular que está determinado por el tema del que hablamos o escribimos (general o específico), por el canal de comunicación (oral o escrito), por el propósito perseguido (por ejemplo informar o convencer) y por la relación entre los interlocutores (formal o informal)".(8)

Existe una costumbre, en nuestro país, criticar el lenguaje de los argentinos. No nos damos cuenta de que somos consumidores de esos programas; pero lo que nos resulta extraño es que siempre son criticados. En las décadas de los 40 y 50 se menospreciaba, por cierto público, las películas de allende el Plata, porque en sus parlamentos se usaba el pronombre vos y no el tú. Realmente inconcebible, ya que cualquiera de los dos son válidos.

"La elección de las palabras tiene que ver con la inteligencia de cada uno y es tan compleja como la organización mental de la persona. Vagina es la palabra correcta para nombrar el órgano genital femenino. Se escandalizan por la mención pública de una cuestión genital, molesta el asunto. Me parece un prejuicio anacrónico, síntoma de pereza mental".

Otra causa es, sin lugar a dudas, el continuo desborde de violencia que también nos ha invadido. Hoy vemos cómo a partir de una agresión verbal se llega a una situación de violencia física. El contexto más frecuente de la "palabrota" o "palabra malsonante" es la agresividad o la expresión más o menos fuerte de la agresividad.

"Las palabras parecen malas cuando son usadas en un contexto en el cual el decirlas conforma una violencia a otros, y la maldad parece radicar entonces en el mismo vértice en que aparece en distintas ocasiones. La agresividad nutre las malas palabras y lo que ellas designan, de muchas maneras".

Hablar es hacer cosas con las palabras entre personas, lo cual siempre tiene dimensiones distintas: una dimensión moral, una dimensión formal o instrumental, una dimensión afectiva, una dimensión cognoscitiva, una dimensión estética, etc.

Pero, ¿qué hacer frente a esta realidad? ¿Implica solamente un fenómeno lingüístico o involucra también un cambio de actitud frente a la vida? Adherimos a la segunda opción porque sucede que vivimos tiempos de impaciencia y ansiedad. Hemos inventado todo tipo de artilugios para hacerlo todo rápido. Llevamos mucha prisa para llegar pronto a no se sabe dónde. Creemos que llegó el tiempo de detenernos frente al adolescente y ubicarnos en el tiempo de la espera. Comencemos nuestra tarea desde el aula y no demos respuestas: Eduquemos en el tiempo del pensamiento y la duda. Construyamos situaciones de armonía y cooperación que permitan desarrollar la

capacidad de sintonizar emocionalmente con otras personas y de ponerse en el lugar del otro. Volvamos a la palabra, al hablar pensante.

Pensamos que, como docentes, debemos estimular una educación lingüística implicada con la emancipación comunicativa del alumnado, con el afán ético de convertir el lenguaje y las lenguas en herramientas de convivencia entre las personas y con una alfabetización que haga posible una lectura crítica de los códigos del mundo que nos ha tocado vivir.

No todos somos conscientes de que convivir no es una tarea sencilla y que además muchas de las perturbaciones suelen originarse por dificultades en la comunicación. Hablar con los otros constituye todo un desafío y un compromiso intelectual y afectivo. Para poder dialogar es preciso saber escuchar y poder esperar. Importa saber ocupar nuestro lugar sobre todo cuando se trata de interlocutores adolescentes porque la asimetría que se produce exige al adulto el aporte de la calma, la escucha, la confianza, etc.

Importa, en este momento, atender a lo que nos dice el informe Delors para la UNESCO en cuanto a que los cuatro pilares básicos en los que ha de sostenerse la educación del siglo XXI son: aprender a ser, aprender a hacer, aprender a pensar y aprender a convivir.

Nuestra propuesta es, por lo tanto, educar para la convivencia sin tenerles miedo a las palabras. Humanicémonos. Construyamos volviendo a la fuente.

No olvidemos más que "en el principio era el verbo".






Ahora, el diccionario de las malas palabras:
Aquí debajo están las ¨malas palabras¨ más conocidas con sus modismos (si no me equivoco), según país.





LEYENDA

A: Argentina BO: Bolivia CO: Colombia CR: Costa Rica CU: Cuba CH: Chile EC: Ecuador ES: España EEUU: Estados Unidos G: Guatemala H: Honduras M: México N: Nicaragua PA: Panamá PY: Paraguay PE: Perú PR: Puerto Rico RD: Rep. Dominicana SA: El Salvador SD: Santo Domingo U: Uruguay V: Venezuela

2. Partes del cuerpo

2.1 Organos sexuales

- Genitales femeninos -

Vagina

Bacalao M
Bollito V
Bollo C, V
Cachufleta A, V
Cajeta A, CH, U
Chacón A
Chocho M, ES, V
Concha A, U
Conejo A, ES
Coño ES, V
Cotorra A, U
Crica PR
Cuca CO, V
Cuchara V
Mamey M
Mico CR, SA
Nido M
Panocha M
Papaya CU
Pepa A, U
Remame M
Zorra CH

Senos

Agarraderas M
Alimentos M
Chiche SA
Chichi M
Colgados (en referencia a los senos caídos de las mujeres mayores) M
Comadres M
Educación M
Gomas A
Limones U
Lolas A, U
Manchas M
Melones U
Pechugas ES, U
Repisas M
Tetas A, U

Genitales masculinos

Pene

Aguayón M
Aguayón torneado M
Andorga ES
Aparato M
Arma M
Bicho PR
Bombín CH
Boniato ES
Borondanga M
Brazo M, PE
Brazo de santo M, PE
Brizna M
Brocha PE
Burondanga M
Butifarra ES
Bruta BO
Cabecipelao CO
Cabeza de alcancía CH
Cabeza de bombero CH
Cabeza de bombillo CO
Cabeza de gato CO, M
Cabeza de loza CO
Cabeza rota CH
Cabezón CH, CO, PE, PR
Cabezona N
Cacao CO
Cacaro V
Chino tuerto U
Chorizo A, U
Chula CH
Chuperson M
Cipote ES
Cogollo CH
Cogote CH
Colgazón M
Collofe CH
Colloma CH
Colón CO
Compañero CO
Copa CO
Copetón CO
Corneta M
Coronta PE
Corota V
Corozo CO
Correa N
Coso CO
Cuaresmeño M
Cuchillo CO
Cucona ES
Estaca M
Filiberto M
Garompa A
Guaranga U
Güebo SD
Minga ES
Morrongo M
Nabo ES
Ñema SD
Pedazo U
Picha A
Pico CH
Pija A, U
Pijo ES
Pinga A
Pipe V
Pistola A, U
Pito U
Polla ES
Poronga A, U
Reata M
Retazo macizo M
Riata M
Rifle M
Tolete C
Tonga A
Verga (cabe destacar que en Bolivia este término quiere decir "borracho") A, U

Testículos

Aguacates M
Albóndigas M
Ayotes M
Bolas A, U
Cocos EC
Cocones EC
Cojones ES, V
Compañeros BO, CO, EC
Conejos CH
Coquimbanos CH
Corotas BO, V
Coyoles G, SA
Coyones ES
Coyos ES
Cuates M
Cuyones ES
Huevos A, U
Obstáculos M
Pelotas A, U
Sopladores M
Tanate M
Tompeates M

Esperma

Leche A, U
Mecos M

2.2 Otras partes

Trasero

Aniz M
Calabazo M
Culamen CO, ES
Culo A, U
Estafiate M
Fundillo M
Ojete A, U
Orto A, U
Popa CU
Poto CH
Raja CH
Rulacho M

3. Acto sexual

3.1 Acto sexual en sí mismo

Sexo convencional

Afilar CH
Cachar PE
Cacheteo CH
Casquete M
Chancay PE
Chifar PE
Chimar G, SA
Chingar M
Clavar A, U
Coger A, CH, G, H, M, PY, SA, U, V
Comer CH, CO, EC, PR, V
Curtir A
Echar mecate M
Echar un palo M
Echar un palo a la lumbre M
Echar un polvo A, U
Empiernarse G, M, V
Ensartar U
Fachar V
Fifar A, U
Follar ES, V
Forrar ES
Garchar A, U
Joder ES
Mojar (el churro) ES
Montar A, U
Morfarse A
Pisar G
Romper (tener relaciones sexuales el hombre con una virgen) M
Romper el tambor (tener relaciones sexuales el hombre con una virgen) M
Singar CU
Tirar/se CO, CR, CH, EC, ES, G, H, PE, PR, PY, SA, V
Transar A
Trincar ES
Volar capirucho SA

Sexo oral

Chuparla A, U
Hacer una mamada A, U
Hacer una pala U
Mamar güevo V
Mamarla U

Sexo anal

Coger por el culo/orto A, U
Culear A, U
Dar candela por el culo CU

3.2 Orgasmos

Orgasmo (verbo)

Acabar A, U
Correr/se ES

Orgasmo (sustantivo)

Acabada A, U
Cacha CH, PE
Corrida ES
Palo M
Polvo A, SA, U

3.3 Masturbación

Masturbación (verbo)

Hacer una cubana (masturbación del hombre en los senos de la mujer) ES
Hacer una paja rusa (masturbación del hombre en los senos de la mujer) U
Hacerse la paja A, U
Hacerse las punjetas ES
Pajearse A, U
Sobársela CR
Volarse la paja SA

Masturbación (sustantivo)

Avergallón M
Chaqueta M
Paja A, CO, U
Sobo CR
Vergallito M
Vergallo M

4. Homosexuales

4.1 Hombres

Argolla V
Brisco A, U
Bufarrón U
Bujarra ES
Bujarrón ES
Cabro PE
Cantimplora N
Chapero ES
Cocheche N
Cola CH
Colipato CH
Colisón CH
Come chuzos V
Cueco PA
Culero SA
Fleto CH
Hueco CH, G
Mamplora N
Maraco BO
Marica A, CH, CO, CR, EC, ES, G, H, M, PE, PR, PY, U
Maricón A, CH, CO, CR, EC, ES, G, H, M, PE, PR, PY, U
Maricón de playa ES
Mariposa CH
Mariposón A, U
Marujo N
Mayate M
Ninfo G, M
Ñorro PA
Pájaro CU
Pato PR, N
(Alguien que) pierde aceite ES
Pipían SA
Playo CR
Puchero A
Puto A, CO, M, PY, U
Quebracho M
Quebrachón M
Soplapollas ES
Traga pipes V
Tragasables U
Trolo A, U

4.2 Mujeres

Bucha PR
Cachapera V, PR
Chancla M
Pata PR
Tortillera PY, ES, A, M, G, N, PA, Cu
Trola A

4.3 Travestis

Travieso U

5. Insultos

5.1 Insultos directos

Andá a cagar A, U
Cabrón ES, M
Cerote V
Comemierda CU
Conchudo A, U
Cornudo A, U
Culeado A, U
En general, todos los términos aplicables a los homosexuales
Forro A
Gilipollas ES
Idiota Todos los países
Imbécil Todos los países
Jilipollas ES
Ladilla V, ES, PE, U
Maletón (hijo de puta) M
Pajero A, U
Papayona o papallona (literalmente "gran vagina", insulto agresivo a otra persona) CU
Pelotudo A, U
Pendejo U, A, M
Ru M
Tarado A, U
Vejiga U
Vete a la mierda/chingada ES, M
Yegua (exclusivo para mujeres) U

5.2 Insultos (con referencia a parientes)

Concha de tu madre/hermana A, CH, U
Hijo de mil putas U
Hijo de puta Todos los países
La puta que te parió U
Madre M

6. Necesidades fisiológicas

6.1 Excrementos y gases

Excrementos (verbo)

Cagar A, U
Cagarse A, U
Pedo A, U
Tirarse un pedo A, U



Excrementos (sustantivo)

Borraja CR
Bostazo U
Cagada A, U
Cuacha M
Mierda A, U
Naco U
Pedo A, U
Sorete U
Tereso A

6.2 Orina

Orina (verbo)

Chis M
Mear A, U
Mearse A, U
Tajarse ES

Orina (sustantivo)

Meada A, U
Meo A, U




Yapa: CQC - 39 formas de llamar al pene


link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=IyjNIfFWsOM


Fontanarrosa - Las malas palabras 1ra parte


link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=ErGLhqYJOrk

Fontanarrosa - Las malas palabras 2da parte


link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=J_KpLnsq9A8



...y para desencajar un poco, porque no podía faltar: La combinación de malas palabras más famosa de los últimos tiempos de la mano de la glamorosa Chiqui Legrand



link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=2B7Gy3cGvtM



Fuente:
http://letras-uruguay.espaciolatino.com/notas/malas_palabras.htm
http://www.razonypalabra.org.mx/anteriores/n23/23_mespinosa.html
http://www.avizora.com/glosarios/glosarios_i/textos_i/insultos_eufemismos_i_0001.htm
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