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Máximo debutó en público y desafió a avalar la re-reelección


En forma sorpresiva habló en un acto político por primera vez; buscó aglutinar a la militancia y retó a la oposición a competir con Cristina en 2015.


link: http://www.youtube.com/watch?v=NGI4Vl2G90s

En su primera aparición en público como dirigente político y de cara a los miles de militantes de La Cámpora que colmaron el estadio de Argentinos Juniors, Máximo Kirchner desafió ayer a la oposición a que habilite a Cristina Kirchner a competir por un tercer mandato presidencial, posibilidad hoy vedada por la Constitución.

"Si Cristina es tan mala o no sirve, si están tan interesados en terminar con esta experiencia política, si quieren acabar con el kirchnerismo, ¿por qué no compiten con Cristina, le ganan a Cristina y sanseacabó?", planteó el hijo de la Presidenta, en un mensaje fuerte y sorpresivo, que provocó euforia y emoción entre los presentes, y agitó el clima político en general.

"¡No les tengan miedo a las urnas! ¡No le tengan miedo a la sociedad", levantó la voz Máximo Kirchner, parado detrás de un atril, ubicado en el centro de un escenario, en medio de la ovación de los militantes, de los integrantes de la mesa de conducción de La Cámpora y de un nutrido grupo de dirigentes kirchneristas. "[Si le ganan a Cristina], nosotros volveremos a las calles, a hacer lo que tenemos que hacer y a reconstruir la fuerza política para volver a gobernar la Argentina en los próximos años", agregó, levantando aún más la voz y a tono con "Irreversible", la consigna elegida por La Cámpora para afirmar que los cambios impulsados por el kirchnerismo no tienen marcha atrás.

Antes de lanzar el desafío, que vuelve a poner en el centro de la escena política el debate sobre la "re-reelección", Máximo Kirchner aseguró que su madre no estaba al tanto y que tampoco estaba de acuerdo. "Por lo que voy a decir quizá voy a tener que pedir la casa de un compañero hoy para dormir, porque creo que Cristina se va a enojar", avisó, divertido, el hijo de la Presidenta, en un discurso en el que se lo notó desenvuelto, conmovido y con gestos e inflexiones de voz muy similares a los del ex presidente Néstor Kirchner.

Mientras era tomado por drones que filmaban el escenario desde las alturas, el hijo de la Presidenta habló media hora sin leer, reivindicó a la militancia y las gestiones del Gobierno en el conflicto por la deuda externa, criticó a la prensa y a la oposición, y advirtió sobre los dirigentes sindicales que "apuestan a la violencia", en alusión a Hugo Moyano. Fueron 30 minutos que hicieron delirar a los militantes, 40.000, según los organizadores.

El planteo reeleccionista, coincidieron los dirigentes consultados por LA NACION, no es un anuncio de que el Gobierno intentará reformar la Constitución para habilitar la "re-reelección", hoy fuera del alcance del oficialismo. En realidad, interpretaron, se trata de un intento por mantener la iniciativa política y el poder hasta el último día del mandato de la Presidenta. El mensaje busca además interpelar a la oposición y agrupar fuerzas detrás de la figura de Cristina Kirchner para evitar la dispersión en la campaña electoral.

En esa línea, el hijo de la Presidenta dijo que no había "apellidos milagrosos", sino "proyectos políticos que tienen que ser proyectos de país". En las primeras filas, lo escuchaban Sergio Urribarri y Julián Domínguez, los únicos dos precandidatos a presidente del oficialismo presentes. Daniel Scioli no estuvo, pero felicitó a los organizadores por intermedio de Twitter. "Saludo a los jóvenes q participaron de #Irreversible. La política y la militancia son la herramienta para la transformación y el desarrollo", dijo.

Al pie del escenario, también estuvieron el secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli; el secretario de Inteligencia, Héctor Icazuriaga; el vicegobernador bonaerense, Gabriel Mariotto; los intendentes Fernando Espinoza, Darío Díaz Pérez, Jorge Ferraresi; los dirigentes de Unidos y Organizados (UyO) Edgardo Depetri, Luis D'Elía y Martín Sabbatella, y las diputadas Diana Conti y Teresa García, entre otros. Una de las presencias sorpresa fue la del ministro de Economía, Axel Kicillof, quien estuvo entre los militantes.

Todos ellos lo ovacionaron cuando denunció, como había hecho la Presidenta, la posible incentivación de hechos de violencia para fines de año, en un mensaje que pareció aludir a Moyano. Tras señalar a "dirigentes sindicales devenidos en empresarios que, agotada la representatividad política, vuelven a apostar a la violencia", dijo que no había que tener miedo. "Hay que poner la otra mejilla, como decía Néstor, no entrar en su juego. Eso es lo que ellos quieren, rodeados de culatas y barrabravas", fustigó.

Antes de despedirse con el brazo izquierdo en alto y los dedos en V, reforzó el mensaje a la militancia. "Cristina tiene toda la fuerza, no afloja y va para adelante, el pueblo como bandera", dijo. Antes de irse, como solía hacer su padre, se mezcló entre la gente.
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