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Querido diario...




Ya que taringa es una red social con toques de virgo historias, haciendo que este antro sea prácticamente un diario personal, yo deseo entonces compartir también:

Querido diario, te abro una vez más mi corazón, escribiendo con letras escarlatas y una caligrafìa digna del siglo XVII, para compartirte el siguiente mensaje, obtenido de las catacumbas más extrañas, oscuras y tenebrosas del castillo de San Marcos, Vaticano.... pero oh, he tenido que sortear diferentes peligros, un subte lleno de beatniks, y de otro tanto de hinchas del Barcelona, y un pasadizo lleno de arañas tejiendo escarpines. Todo ello para poder encontrar la tumba de Santiago, el Menor. Se suponía que Santiago es la clave de respuestas del Código da Vinci, pero resultó cuyo libro, un pésimo manual de misterios y plagios encubiertos.

Santiago no era Santiago, como así las Islas Canarias no son Canarias.... oh, me detuve un momento a pensar de ello mientras estaba tomando de la cantimplora, el whisky más caro y de 21 años de añejamiento en barricas de roble perfumados con madera quemada, cuya quemada fue realizada por artesanos muy eruditos y hinchas de un club de fútbol que en vez de en cuando, anacrónicamente hablando, hacen un asadito en su cancha deportiva.

Pero oh, querido diario, me estoy yendo por las ramas!
Qué tragedia.
Qué tragedia.
Qué tragedia.

¡Un momento! ¿Qué fue lo que hablaba? ¿Mi corazón o mi cerebro? ¿O el celular? ¿Qué demonios hace un celular en mi bolsillo en el siglo XVII?

Ahhhhhh

Penitencia, penitencia, dice Animatronio, el ser mecánico que hablaba parábolas matemáticas y que usurpó el ataúd de Santiago el Menor. De todos modos, él no dejaba de hablar de lo maravillado que estaba de haber conocido a Da Vinci mismo después de un aquelarre de drogas pesadas y valium.

Ahhhh -decía el pirata más malvado de la historia de la humanidad, antes de darse cuenta que su SUBE estaba sin un peso-, ya sé a qué vine a decirte, querido diario.

Había hallado en la tumba de Santiago el Menor, un papel ya amarillento por el tiempo, pero completamente legible y dejo a tí, tanto amor, querido diario, como así el mensaje para los que lean después en el futuro (¿o en el pasado?), lo reproduciré lo mejor posible, con la fidelidad mayor posible, no de la misma forma que reproducir una porno en el Siglo XVII....

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Eso es lo que decía el texto. Incomprensible. Todavía no lo he podido deducir, oh, querido diario, la razón para su existencia, pero es muy relajante.

Dejo a ti, querido diario, el afecto de dos almas que se despiden en la bruma del tiempo.

PD: ¿Alguien podría ir a buscarme el smoking que dejé en la lavandería? ¡Llego tarde a la orgía, digo, el concierto de música clásica y barroca!

PD2: No te estoy engañando, querido diario. No lo pienses.

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