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Típicos personajes de CrossFit

El onanista impúdico: es una paja en todo sentido. Llega tarde, nunca termina una rutina y se va liquidado… pero con mucho material visual para llegar y sacudirse la gaviota. La cara lo delata, se pierde en las calzas, en los tops, en las pancitas y en toda parte del cuerpo de cualquier mina. Es fan de Pokemon Go.

La rellenita histriónica: habiendo tanto gato tallado a mano, la divinura esta tiene que compensar sus kilos de más con una buena onda arrasante… que a veces roza el hartazgo. Canta, baila, hace chistes, agita al grupo, se ríe de ella misma, jode con los flacos y le saca el cuero a las panteras. Lleva chocolates en el auto y los come apenas termina la clase.

El cebado: el tipo es una máquina y no es un pendejo. No aparenta ser deportista, ni atlético, ni nada… pero es un robot que descarga toda su energía en la hora que dura la clase. Los pibes se sorprenden de la velocidad y resistencia del viejo. Seguramente en la casa no se lo culéan debidamente.

El gato salvaje: la mina se cree que está haciendo promos en un un cabaret. Llega con una calza fluorescente y un top que le explota las tetas operadas. Cae maquillada, perfumada y con peinados de peluquería a entrenar… la ropa de ella vale lo que tu placard completo. El gato posa todo el tiempo, no pierde su estampa y la mata callada. Suele serrucharse a cuanto muchacho con moneda pueda.

El vigoréxico: hedonista y narciso, suele tener buen lomo y potenciarlo con esta disciplina, al punto que no para de admirar su cuerpo. Cuando lo sorprendes relojéandose en algún espejo se hace el boludo. El pelotudo se seca la cara con la remera para que todas vean sus abdominales. Se mete cotillón a escondidas y no le funciona bien el chiquito.

La desgastada: ella lucha por los derechos de la mujer y la igualdad. Con la diferencia que el marido se hace el boludo y le encaja a los pibes. Así que labura como un buey, tiene que atender la familia y… lógicamente, no quiere relegar su cuerpo. Así que llega rota, con ojeras, quemada, estresda del laburo y encima pensando que tiene que seguir en casa. Una guerrera.

La increíble Hulk: la mina es un camión de carga. Tiene la silueta femenina pero la fuerza de dos levantadores de pesa. Te da vergüenza entrenar a su lado, le mete tu peso en barra y hace más dominadas que cualquier vago. Le pone peso a todo y se la banca a morir. Es sadomasoquista y sublima las tristezas boxeando.

El descompaginado: el flaco no caza un pato. No hilvana una. No puede coordinar un solo ejercicio. Haciendo un repiqueteo básico te das cuenta que tiene problemas motrices, parece un electrocutado o un bailarín borracho de break dance. Las minas le sacan la ficha de toque de lo mal que debe coger y los flacos no lo invitan a un fóbal ni cagando. Es eyaculador precoz y, efectivamente, garcha como el orto.

La tomatito: la pibita llega al gym impecable, blanca, rozagante, nuevita. Arranca la clase y la ataca un brote de enrojecimiento facial precoz, pero a medida que avanza la hora el rosadito se va volviendo rojo… hasta terminar fucsia o casi morado. La tomatito suspira, esta agitada, se da cuenta de su color y se torna más rojiza aún. Parece un tarado de cumpleaños. Es tímida pero cuando está en confianza la chupa re bien.

El jipi: el jipi es anti, porque este lugar es careta, cheto y botón. Pero… le queda cerca de su casa y es alto paja, así que va medio colgueta a entrenar entre los cartuchos. Llega con unos auriculares tamaño baño para no escuchar la música comercial que ponen, se la tira de rebelde y hace lo que se le canta las bolas (poco y nada porque es re vago), cae desarreglado y mal vestido porque Nike es la cultura. Eso si… tiene OSDE y el papito le ha asegurado el porvenir en billetes verdes.

El pibe calavera: hay un mito que dice que las calaveras y el crossfit van de la mano.., yo presumo porque ambos están de moda. Entonces el choto calavera va vestido con esqueletos por doquier. Remeras estampadas con calaveras, buzos de huesos, tatuajes de calaveras Mexicanas… ¡para Skeletor! Afloja osamenta biónica. Es el mismo choto que en verano usaba chupines y pantalones pañal.

El mojado: este cumpa tiene un problema hormonal de la puta madre. Llega chivado… sin siquiera haber empezado a precalentar. Al cabo de cinco minutos es un mar de chivo… no hay toallita que contenga tanto líquido, parece que se acabase de duchar. Por suerte no tiene mal olor… hasta que se le seca. Es tímido y le gusta el cavernet.

El autista: va hace años… o meses… nadie sabe. Nadie sabe cómo se llama, ni dónde vive, ni quién es. Nadie lo juna. El tipo llega, entrena, elonga y parte. No saluda a nadie, no se habla con nadie, no comparte con nadie, no pregunta nada, no habla, ni siquiera respira. Es un autómata. Muchos temen que un día cometa un ataque terrorista y mate a todos con una AK47. Vive solo y no duerme de noche.

El party boy: el pibe confunde una clase de gimnasia con joda, bah… también confunde facultad con joda, trabajo con joda y cualquier cosa con joda. El loco agita 24×7 para hacer asados, previas, bailes, salidas los findes, competencias en otras provincias, orgías, pileta, de todo. Organiza la noche, el boliche, es un relaciones públicas. Mide poco, garcha bien y es excelente bailarin.

La veteraba: cuarentona bien parada… es una de las únicas cosas que le deja hacer el marido millonario. Así que viene pituqueada para la guerra, pero más discreta que el gato. Ficha pendex atléticos y de posible buen rendimiento sexual (orejones, narigones y patones son siempre bien vistos). Se levanta a los pendejos y los consume como la viuda negra. Les regala pilcha y los busca para que la atiendan en horarios chotos, como la mañana o la siesta. Está perdidamente enamorada del único que no pudo cogerse.

El libro de quejas: llega cansado, rezongando y contando sobre lo mucho que le costó venir y lo harto que le duele todo de la última clase. Hace la mitad del calentamiento resoplando como un nene enojado. Cuando el profe explica la rutina se escucha “nooooo”, “aaaaa bueeeee”, “¿quiiiii?”, “¡ta loco este tipo!”, “hacelo voooooo” y varios chascarrillos cansadores más. Trabaja en la feria y es buen vago.

La competitiva: la mina tiene problemas de autoestima, por ello usa de catarsis el gimnasio y se rompe para ser la mejor. Se mata haciendo las cosas a toda velocidad y está permanentemente midiendo los tiempos de los demás, está al palo, alterada, estresada, quemada, pero igual le da rosca a la manivela como loca. Ha tenido muy pocos orgasmos y la mayoría los finge.

El ventaja: nadie entiende el motivo, pero el tipo roba series y repeticiones todo el tiempo. Bha… en realidad es porque es un pelotudo que no se banca perder. Entonces el loco termina siempre primero, pero robando con alevosía en las rutinas… como si a alguien le importase. Es tan básico e idiota que todos se dan cuenta. Es mal compañero de laburo y pésimo jugando al truco.

Los tramposos: par de pájaros… eran dos alumnos intachables, de tan pocas faltas terminaron compartiendo más entre ellos que con sus parejas. Es por eso que ahora utilizan la excusa de “voy a entrenar” para ir a hacer otro entrenamiento… entre cuatro paredes o atrás del auto. Los únicos que nunca faltan sos sus dos autos… que llegan y se van sin que ninguno haya pisado el gym. Están realmente enamorados, pero no se animan a soltar.

La guardería: la mina confunde el gym con un jardín de infantes, así que se viene con los dos hijos, los amiguitos de los nenes y un vecinito. Los deja en un costado y los amenaza con fajarlos si se mueven de ahí… al cabo de dos minutos uno de los culillos está en la barra, el otro enroscado en un coso de esos que se cuelgan del techo, la otra en la giladita saltarina pasándola bomba y un guachito intentando jugar al curling con una pesa rusa. El profe los mira con cara de orto, pero no puede hacer nada. Es una divina, te hace acordar a tu mamá.

La vengativa: esta piba hace un año era poco agraciada, mal aspectada y ultra loser. Le puso huevos al entrenamiento, encausó sus frustraciones en la gimnasia y ahora tiene más curvas que el camino a Uspallata. Está más fuerte que cachetada de transformer, pero no le da bola absolutamente a nadie. Tiene un novio Légolas que la pasa a buscar en un unicornio alado y todos los pibitos se la quieren rebanar en juliana. Lo tiene merecido, cosita del papi. Ahora es feliz.

El animador: el flaco tiene complejo de coordinador de viaje de egresados. Anima la clase a los gritos, a los hurras, a los vamos… da vergüenza ajena. Se cree que “somos un equipo”, practica la “sinergia” y cree en la “energía colectiva”. Su buena onda apesta. Te dan ganas de romperle un palo en la cabeza y que se vaya a Disney con las pendejas. No tiene amigos verdaderos y se siente vacío.

La ex gorda: muy parecido a la vengativa, solo que esta es buena onda… pero está obsesionada con el peso y las comidas. Ahora es una anti-gorda y rinde culto a la alimentación del orto (me refiero a comer sano). Te la vive secando con qué come, dónde y cuándo. Ahora se saca fotos semi desnuda y anda todo el día en bolas, actitud que hace 20 kilos defenestraba ferozmente. Sufre en soledad viendo a la gente comer.

El viejo pila: sesentón ex deportista, jubilado y cansado de la rutina ahora hace cross. Antaño paddle, hace un tiempo fútbol, hasta que se resignó a la fácil… encerrarse en un gimnasio de crossfit. El viejo es re buena onda, charla con los vagos, le dice la posta a las pibas, lo quieren las veteranas y las pendejas. El viejo es divertido, sabio, hace lo que puede y de lo que no puede se caga de la risa. La tiene más clara que el agua y la pasa bien. Inspira paz y sabiduría. Está de vuelta… dentro de unos años queres ser como él.

El excesos: el tipo viene porque el médico le dijo que con 30 años estaba hecho mierda, literalmente. Tiene poco pelo, mucha panza, la piel amarilla y arrugas. La noche le ha pasado un facturón tremendo… y aún está a tiempo de mejorar su salud. Pero el vicio es más fuerte. Llega 5 minutos antes para fumarse un puchito, apenas sale se encanuta otro. Cuenta del escavio que se pegó el finde o de la manija que se dio en la última fiesta electrónica. Sale y se come un lomo con un porrón… haber entrenado le da paz mental. Es muy divertido y cariñoso, pero abandónico y cero comprometido.

El profe: habría que hacer un capítulo aparte sobre este personaje. Resumiendo… la mata callada, se ha repasado al 90% de las alumnas, está tallado a mano y viene a ser como el “rockstar” en este acto. Todas quieren tener algo con él, las seduce que sea “el jefe”, las mata con ese físico laburado y su confunden la buena onda que imparte (por ser el dueño) con una personalidad constante. El flaco es discreto y piola, tiene claro el negocio… pero no puede controlar la piel. Es zorro y picante, pero muy buen amigo… si tu novia es fea.

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