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Una parábola de una hormiga y el sistema laboral



Día tras día una hormiga jovial y laboriosa venía muy temprano a una empresa. Ella trabajaba mucho con efecto precioso y siempre ha tenido buen humor y la sonrisa nunca ha salido de su cara. Era muy alegre y echaba muchas bromas. Actividades de la empresa tenían mucho éxito gracias a la hormiga. Pero…



Una vez un abejorro que era el director general de aquella empresa decidió de repente que la hormiga no podía y no debía trabajar por sí mismo.Así fue introducido el puesto de vigilante. Y ese puesto nuevo fue cobrado por un escarabajo bolero.



Su principal preocupación cotidiana era organizar el día laboral de la hormiga en un modo correcto. A este objeto la hizo preparar informes cotidianos del trabajo cumplido en muchas páginas.



Pero después la empresa necesitaba en el puesto de una secretaria para registrar y sistematizar los informes de la hormiga antes que los leería el escarabajo bolero. Entonces contrataron con una araña que clasificaba documentos y se ponía al teléfono al mismo tiempo.



Entre tanto la hormiga feliz y laboriosa seguía trabajando y trabajando sin levantar la mano...



El abejorro estaba muy contento por los informes del escarabajo bolero y por eso pidió preparárselos más y hacer un pronóstico del trabajo de la hormiga con cálculos de factores diferentes de ello. En aquel momento apareció la necesidad de contratar a un asistente para el escarabajo bolero. Y aquel cargo fue recibido por una cucaracha. También había la necesidad de comprar unas máquinas de oficina lo que fue hecho deprisa.



Pero de pronto la hormiga laboriosa y jovial empezó a quejarse porque se había aumentado la cantidad de los informes y reuniones con objeto de analizar su errores. Tenía menos y menos de alegría y por fin la sonrisa desapareció de su cara.



Entonces el abejorro reconoció que había que aceptar unas medidas extraordinarias y el puesto de la hormiga fue convertido en el departamento y un saltamontes fue invitado en la posición de jefe. Él organizó un despacho moderno, le amuebló e instaló unas máquinas de oficina.



Pero la hormiga no estaba tan feliz como antes. Se volvió mucho irritable e insociable… Una vez el abejorro al ver los informes nuevos, comprendió que el departamento dejó ser rentable como era antes.



Al pensar mucho y al pesar todo, el abejorro invitó a una lechuza que era una consultante en la empresa. Después de tres meses de análisis la lechuza sacó una conclusión que el departamento tiene el personal demasiado. Según aquél conclusión el abejorro echó una orden para cortar una parte del personal…



Y la hormiga tuvo la posición primero en aquella lista como siempre estaba descontenta por algo.

Una moraleja: Si trabajas en Un sistema no vale la pena a ser una hormiga laboriosa y jovial. Mucho mejor ser un ¨puedes elegir¨ incompetente e inútil como mediocridades no requieren vigilantes. Si no puedes hacerlo por lo menos no muestres tu alegría y felicidad porque no te lo perdonarán.



Pero si has elegido ser una hormiga laboriosa y jovial trabaja solo para sí mismo, para tu familia y sé feliz. Así no tienes obligaciones para llevar en tu espalda todos los escarabajos, arañas y otras lechuzas.
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