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16 imágenes que engañan a nuestro cerebro




Aunque el mundo está lleno de trampas para tus sentidos, todavía no te hemos mostrado lo divertido que puede resultar equivocarse. ¡Disfruta con estos juegos visuales!

Quitamanchas



Si observas con un solo ojo el punto de arriba durante 15 segundos, verás que la mancha gris que lo rodea desaparece, lo que no ocurre con la situada debajo. Este efecto se produce porque, para que una imagen permanezca, es necesario que el ojo registre variaciones de forma y luminosidad más intensas de las que presenta la sombra gris.



¿Qué lees?



Lee la frase del triángulo. Ahora vuelve a leerla despacio deteniéndote en cada palabra. ¿Alguna diferencia? Sí, si has sido capaz de de ver la la repetición, habrás descubierto la la ilusión óptica.



Tamaños



La colocación de menor a mayor podría ser una exigencia de la coreografía pero, si mides cada uno de los bailarines, comprobarás que todos miden lo mismo. La falsa impresión de una diferencia de tamaño es consecuencia del efecto que crean las líneas del fondo y que desaparecería si se borraran éstas. Este efecto es uno de los principios fundamentales de la perspectiva artística.



Vaivenes



¿Tienes la sensación de que si esto fuera el suelo andarías dando tumbos? Si colocas el papel a la altura de tus ojos y miras la imagen desde un lado, comprobarás que las líneas que forman las cuadrículas son rectas y paralelas. Nuestro cerebro tiende a asociar los puntos blancos a los cuadros del mismo color y esta asociación desequilibra el dibujo real en las zonas fuera del enfoque.



Enfoca mejor de lejos



Si te acercas a esta imagen sólo verás un cuadrado lleno de puntos. Sin embargo, a medida que la vayas alejando verás cómo toma forma el rostro de una famosa actriz de Hollywood. Una serie de puntos ligeramente más gruesos que los otros y la tendencia del cerebro a agrupar las áreas de más intensidad de color se alían para permitirnos adivinar la cara escondida de Audrey Hepburn.



De colores



Ve diciendo en voz alta los colores en los que están escritas estas palabras –no los que significan–. No te extrañes si tienes que pararte a pensar de vez en cuando. Tu cerebro se siente confuso porque, al ver una palabra, tiende a buscarle inmediatamente un significado, que se adelanta a la identificación del color que ve.



Círculos en grupo



¿El círculo central de arriba es más grande que el de abajo? Aunque probablemente eso es lo que ves, en realidad ambos tienen el mismo tamaño. Esta ilusión fue descrita en 1902 por Ebbinghaus. Se produce porque nuestro cerebro calcula el tamaño de un objeto en relación con los que le circundan.



Jaque al espacio



Observa los dos dibujos y trata de adivinar en cuál de ellos las bolas tocan la superficie del tablero. En realidad, las esferas están situadas exactamente en el mismo lugar en ambos. Lo único que ha cambiado ha sido la localización de las sombras. Como estamos acostumbrados a utilizar la sombra de un objeto como referente para situarlo en el espacio, en el segundo dibujo se obtiene la impresión de que las bolas se están elevando en el aire.



Llegar al centro



¿Ves una espiral? Intenta seguirla a partir del punto azul. ¿Sorprendido? El psicólogo James Fraser diseñó esta figura en 1908. El dibujo del fondo, la disposición de los círculos y su trazado de cordel llevan la vista al centro del cuadro. Nuestro cerebro recibe una imagen confusa y la interpreta como una espiral.



Rejilla chispeante



Si observas esta imagen durante unos segundos, comprobarás que en las intersecciones de los cuadrados aparecen destellos oscuros intermitentes. Esta ilusión fue descubierta por Michael Schrauf y E. R. Wist en 1997. Su causa es la fatiga de los receptores cerebrales de contraste cuando no enfocan un punto..



¿Va o viene?



¿Te situarías delante o detrás de esta página para subir a la grupa del caballo? La falta de puntos de referencia como sombras o detalles que nos ayuden a interpretar la profundidad de la imagen hace que no se resuelva su ambigüedad.
Para eliminar la ambigüedad de la imagen del caballo, sólo sería necesario un detalle que permitiera a nuestro cerebro determinar la dirección.




Rompiendo esquemas



Las dos ilustraciones muestran dos aspectos del mismo fenómeno ¿o varios aspectos? ¿o varias realidades? El mundo creado por el artista holandés M. C. Escher tiene el valor de realizar lo imposiblelas figuras de la derecha bajan hacia arriba, descienden al techo y salen al interior de los patios. Lo sorprendente es que encontraran alguna mano dispuesta a dejar de dibujar a su creadora para darles vida a ellas. Estos planteamientos no son ilusiones ópticas propiamente dichas, sino más bien paradojas visuales. Su originalidad reside en que nos ofrecen una realidad imposible que perturba la rutina de nuestra percepción



¿Líneas inclinadas?



Probablemente pensarás que los trazos oblicuos negros y amarillos son divergentes. Sin embargo, son paralelos. Esta ilusión óptica de distorsión fue publicada en 1860 por el fotometrista alemán Zöllner, que la observó en una tela.



¿Burbujas o huecos?



Clasifica estas superficies en cóncavas y convexas. Ahora coloca la revista boca abajo y comprueba si tu elección coincide con la primera. Probablemente será justo la contraria, porque tu decisión depende de dónde situas el foco de luz. Normalmente asumimos que la luz se proyecta desde arriba e interpretamos las sombras como indicios de profundidad, que convierten en cóncavas a las superficies con sombra en la zona superior y en convexas a las sombreadas en la parte inferior. El autor de esta ilusión fue el psicólogo y físico Vilyanur Ramachandran.



Enjaulados



Mira el ojo del loro rojo durante veinte segundos y después desplaza tu vista hacia la jaula vacía. Repite ahora la operación con el pájaro verde. Como habrás podido comprobar, en el centro de la jaula aparece cada vez una imagen fantasma del color opuesto al pájaro que has contemplado. Esto ocurre porque las células fotosensibles de nuestro ojo se fatigan y pierden sensibilidad. Por eso, cuando contemplas una superficie blanca, ves la silueta en el color opuesto correspondiente: rojo para el verde y viceversa.



Súbete por las paredes



Si bien Fred Astaire parecía haber chantajeado a la gravedad cuando bailaba, en esta escena de ‘Bodas reales’ tuvo como aliada a la técnica cinematográfica. Para hacerle danzar sobre las paredes y el techo de la habitación se construyó un decorado que iba girando mientras el bailaba, siempre en la parte situada sobre el suelo. Este efecto resulta imperceptible porque se fijó la cámara a la habitación para que girase a la vez.



Espero que les haya gustado (no se ustedes pero a mi me hicieron marear jajaja).


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