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5 mitos completamente falsos sobre la esquizofrenia






La esquizofrenia es un trastorno mental caracterizado principalmente por un comportamiento social anormal y por la dificultad de discernir qué es real y qué no. Si bien los síntomas más comunes pueden manifestarse mediante delirios, el “escuchar voces” o los trastornos en el pensamiento, tal vez la representación de la esquizofrenia en la ficción, sobre todo en el cine, nos ha hecho creer algunos mitos acerca de esta enfermedad que, irónicamente, no se corresponden con la realidad.

En las películas, un esquizofrénico es casi seguramente un asesino serial o alguien peligroso, y ese es uno de los estereotipos o mitos más comunes, pero a continuación vemos más detalladamente qué cosas de la esquizofrenia son las que hemos aceptado, pero son totalmente falsas, gracias al testimonio en primera persona de una mujer que padece esta enfermedad:












#5 No son personalidades múltiples



“Las 'voces' que escucho no son demasiado diferentes de las voces autocríticas que cualquiera tiene en su cabeza, salvo que yo las escucho más claramente, como si fuera alguien que está al lado mío. Ah, y son malvadas. Hay dos voces masculinas distintas que escucho. Una me dice que tengo que lastimarme a mí misma o a otras personas. Otra me insulta.

Eso es lo que ha causado mayor confusión respecto a la esquizofrenia, muchas películas muestran este aspecto como si fueran múltiples personalidades, pero no. La diferencia es que estas voces nunca se apoderan de mí, siempre soy consciente y tengo el control. Pueden significar una distracción cuando otras personas tratan de hablarme, pero, por lo general, estoy mucho más consciente de mi entorno de lo que puedes ver en las películas, en las que esta clase de enfermedad mental es utilizada como excusa para tener al protagonista dándose cuenta de que en realidad era el asesino. Lo que me lleva al siguiente mito...”










#4 Las voces no te obligan a hacer cosas horribles


“Cuando todo esto empezó, una de las voces comenzó a darme gráficas instrucciones para asesinar a un profesor particularmente molesto que tuve. Esto me alteró, por decir lo menos. Fue antes de que yo supiera que todo el mundo me vería como una potencial asesina serial, así que fui a la consejera de la escuela, le conté lo que me sucedía y, en efecto, perdió la cabeza.

Es una reacción entendible, pero el miedo a obtener esa reacción es lo que impide a muchos esquizofrénicos obtener ayuda. Me llevó horas convencerla de que no iba a regresar a la escuela con una Uzi. De hecho, la única vez que estuve cerca de cometer un acto violento fue a causa de un medicamento llamado Haldol, que provoca súbitos cambios de humor, pero incluso ahí la violencia estuvo limitada simplemente a gritarle a mi esposo acerca de lavar los platos.

No voy a hablar en nombre de todos los esquizofrénicos, pero a la mayoría no nos gustan las voces que nos hablan. ¿Por qué haríamos algo simplemente para satisfacer a esos idiotas?

La tasa de crímenes violentos entre esquizofrénicos no es mayor que en el resto de la población.”












#3 No necesariamente puedes determinar si alguien padece esquizofrenia o no



“Exacto, ahora mismo un esquizofrénico podría estar junto a tí y ni siquiera lo sabrías. La única vez que el cine retrató la esquizofrenia de manera relativamente fiel (ya que igual agregaron un montón de cosas falsas) fue con la película A Beautiful Mind, que está basada en la historia real de John Nash.

Lo que resulta preciso es que él es completamente funcional. Se casa, se gradúa de Princeton y por un largo tiempo nadie sospecha que hay algo mal con él. Muchos de los síntomas en realidad pueden ser confundidos con un comportamiento extraño o torpeza social. Incluso el propio doctor de mi familia se sorprendió al enterarse que yo era esquizofrénica; me dijo 'pareces tan normal'.”














#2 La enfermedad de la medicación



“Otra de las cosas que Russell Crowe y la película A Beatiful Mind mostraron correctamente fue que, aunque no es curable, sí se puede tratar, pero las medicaciones pueden llegar a significar por su parte una enfermedad aparte.

Ya hablé de los violentos cambios de humor que experimenté debido a un medicamento, pero de hecho, muchos de los síntomas habitualmente asociados a la esquizofrenia –piensen en el estereotípico hombre que se babea y se contorsiona mientras habla solo y no presta atención a nada de lo que sucede en su entorno–, puede ser atribuído a los efectos colaterales de la medicación, más que a la enfermedad en sí misma. Ese hombre puede que no necesite ayuda, sino que al contrario, está recibiendo demasiada ayuda.

En un momento, yo estaba tomando 23 medicamentos distintos. Todos los antipsicóticos tienen horribles efectos secundarios, que a su vez deben ser tratados con nuevos medicamentos, que a su vez tienen otros efectos secundarios, y todo se vuelve un círculo vicioso.”














#1 La enfermedad del resto de las personas y sus creencias



“Todas las cosas horribles que la gente piensa sobre los esquizofrénicos pueden resultar peores de sobrellevar que la propia enfermedad. El mensaje 'no le digas a la gente que estás loca' no te llega realmente hasta que estás embarazada. Yo quedé embarazada y estaba preocupada por los posibles efectos de los medicamentos durante el embarazo, así que pregunté en un foro online para mujeres embarazadas si alguna había tenido alguna experiencia similar.

Las reacciones se dividieron en dos. Por un lado la turba que quería venir a buscarme con antorchas y tridentes, y por otro, las mujeres que me decían que era egoísta por tener un bebé que probablemente se vería expuesto a mi enfermedad y la heredaría, que yo no sería capaz de cuidar de mi hijo, que inevitablemente le haría daño y que debía ser esterilizada. Hubiera sido increíblemente doloroso escuchar todo eso, si no fuera porque era completamente ridículo.

Si prohibiéramos tener hijos a madres que necesitan medicamentos por prescripción, el mundo se quedaría sin bebés realmente rápido. Pero no fueron solamente desconocidos de internet que me dijeron estas cosas, también personas conocidas, bien intencionadas, que siempre me dijeron que no sería capaz de llevar una vida normal, de ir a la universidad, conseguir trabajo, casarme, tener hijos, que esas son cosas para gente saludable. Una vez que la enfermedad llegó a tu cabeza, aparentemente la sociedad debería ponerte en una balsa y enviarte flotando al medio del mar.

En otras palabras, es difícil lidiar con una enfermedad mental, porque otras personas se las arreglan para hacerlo difícil. Yo eventualmente me gradué y obtuve el título en IT, lo que me permite trabajar desde mi hogar y ser considerada en líneas generales una persona normal, una mujer con educación universitaria, casada y madre que trabaja en casa. Es una manera un poco aburrida para terminar esta historia, pero ese es el punto, para llegar a ella se requiere atravesar las peores cosas.”
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