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8 curiosidades en los billetes alrededor del mundo





1. Seychelles: Cuando la reina y el sexo van juntos…

Uno de los errores más famosos en los billetes del mundo ocurrió en el pequeño archipiélago de Seychelles en el Océano Índico africano. En 1968, el Banco Central de Seychelles emitió lo que sería la última serie de billetes que contenían la foto de la Reina Isabel II de Inglaterra. El billete de 50 rupias era de color verde y tenía un barco de vela llegando a una de las islas del país como eje central del diseño. Al lado derecho del barco, superpuesta sobre la isla en cuestión, aparecía la Reina Isabel II. Les muestro:



Luego de la Reina, el dibujo de la isla continuaba a la derecha con 2 palmeras cuyos tallos formaban una X y sus ramas se perdían detrás de la imagen de la monarca. El problema grave surge cuando se inclina un poco la cabeza a la derecha y se observan con detenimiento las ramas de las palmeras en cuestión… ¿Qué leen? Sí señores, las hojas de las 2 palmeras forman la palabra SEX. Les muestro:



A pesar del error y de que los habitantes del país empezaron a conocerlo como “El billete del sexo”, el Banco Central de Seychelles nunca emitió una nueva versión con el diseño de las palmeras corregido y la versión “sexual” del billete circuló hasta que el nuevo billete de 50 rupias fue emitido en 1977. En la actualidad, el billete de 50 rupias de 1968 tiene un gran valor entre los coleccionistas llegando a venderse por USD 750 en ebay.




2. Zaire / República Democrática del Congo: Eliminando dictadores…


Mobutu Sese Seko es tal vez uno de los dictadores más famosos de la historia africana reciente. Célebre no sólo por su sombrero de piel de leopardo que en las culturas bantú del centro de África es característico de los reyes y emperadores, el régimen de Mobutu fue la materialización misma de la cleptocracia. Este buen señor robó tanto dinero de las arcas del Zaire que entre 1965 y 1997 amasó una fortuna de cerca de 5.000 millones de dólares. Claro, todo esto mientras su país se convertía en uno de los más pobres del mundo a pesar de tener uno de los subsuelos más ricos del planeta.

Bueno, pues resulta que el buen Mobutu fue derrocado en 1997 por otro hombre impoluto de esos que siempre han abundado en la zona, el señor Laurent-Désiré Kabila. Al llegar Kabila al poder, una de sus mayores preocupaciones era eliminar cualquier rasgo de Mobutu de la vida cotidiana del país… labor complicada cuando todos y cada uno de los billetes que se usaban en el país tenían la imagen del antiguo dictador, miren:





La situación era complicada… no sólo no había dinero para emitir nuevos billetes sino que el diseño de la nueva moneda se tardaría un par de meses más. ¿Qué hacer entonces si necesitábamos una solución inmediata? Pues la respuesta de Kabila fue fácil e innovadora… ¡Abrámosle un hueco a todos los billetes del país para no tener que ver la cara de ese nefasto personaje! Y así fue. A partir de ese momento y por orden presidencial, todos los billetes del país empezaron a tener un hueco donde solía estar la cara de Mobutu y circularon así hasta que el gobierno emitió una nueva moneda casi un año después. Entonces, con ustedes, el billete anterior, esta vez sin el infeliz del Mobutu:









3. Turkmenistán: Cuando el presidente no sólo es psicópata sino también vanidoso


Ya habíamos hablado del ilustrísimo Saparmyrat Nyýazow en el Blog de Banderas en esta entrada titulada “Del nacionalismo excéntrico y otras cuestiones espaciales“… Pero claro, un personaje como éste tenía que volver a aparecer para darnos de qué hablar.

Nyýazow se hizo famoso en el mundo por medidas excéntricas como prohibir que los hombres turcomanos llevaran barba o pelo largo, construir cientos de estatuas de oro por todo Ashgabat – una de las más famosas era de él sobre un gran arco que giraba para apuntar siempre hacia el sol – y cambiarle los nombres a los meses del año para ponerles los nombres de su familia. Pero sus locuras no se quedaban allí… Resulta que al ver que su pelo se tornaba cada vez más gris, decidió pintárselo de negro y ordenó que todos sus retratos en el país fueran cambiados por para verse joven, guapetón y con el pelo oscuro. Claro, no se le podía mostrar a la gente que tanto lo idolatraba que se estaba envejeciendo, ¿cierto? Pues este pequeño inconveniente con el pelo del buen Nyýazow también se convirtió en un problema para los diseñadores del Banco Central de Turkmenistán. En un principio, los billetes tenían la cara de Nyýazow con el pelo canoso… como la madre naturaleza lo había querido, miren:





Sin embargo, al pintarse el pelo de negro, ordenó que todos los billetes del país fueran rediseñados para poder aparecer rejuvenecido y con el pelo negro. El problema fue que la orden la dio en el segundo semestre de 2006 y él murió el 21 de diciembre de ese mismo año… Conclusión: nunca vio los nuevos billetes de Turkmenistán en los que se veía joven, como siempre había querido ser. ¡Grandes tragedias señores, grandes tragedias!

Pero no todo estaba perdido. El señor Gurbanguly Berdimuhamedow, quien no sólo fue el sucesor de Nyýazow y sino que además se cree que es su hijo bastardo, decidió honrar la memoria de su padre… digo, del padre de la patria y nuevamente ordenó rediseñar los billetes del país para incluir la famosísima foto del Nyýazow rejuvenecido. En 2009 estuvo listo el diseño pero antes de enviarlo a imprenta, Berdimuhamedow decidió cancelar la impresión y modificó nuevamente los billetes. Conclusión: la foto del Nyýazow joven nunca pudo ser manoseada por todos y cada uno de los turcomanos mientras hacían sus transacciones diarias. Aquí les dejo la foto de cómo iba a quedar el billete diseñado en 2009:








4. Swazilandia: El billete con más desnudos de la historia…

La dinastía swazi es una de las que mejor conserva las tradiciones históricas del África de antes de la colonización. Por ejemplo, en Swazilandia, ningún rey puede seleccionar a su sucesor y sólo un Consejo especial tradicional independiente llamado el Liqoqo decide cuál de las mujeres del rey debe ser la “Gran Esposa” y la “Indlovukazi” (Mujer-Elefante o Reina Madre). Posteriormente, el hijo de la “Gran Esposa” se convertirá automáticamente en el próximo rey.

El rey Mswati III tiene actualmente catorce esposas y 23 hijos. Las primeras 2 esposas del rey swazi son escogidas por el consejo nacional, tienen funciones especiales en rituales y sus hijos nunca podrán heredar el trono. La primera esposa debe ser del clan Matsebula y la segunda del Motsa. De acuerdo con la tradición, el rey sólo puede casarse con sus prometidas después de que éstas han quedado embarazadas para probar que pueden darle un heredero. En la cultura tradicional swazi, se espera que el rey se case con una mujer de cada clan para contribuir con la unión nacional de Swazilandia y, en consecuencia, la poligamia está fuertemente arraigada en el sistema real swazi.

¿Y para qué les cuento todo esto? Pues resulta que como el Rey Mswati III debe casarse repetidamente para que su país no colapse en medio de las divisiones entre clanes, la monarquía organiza cada año un ritual llamado Umhlanga en el que el Rey puede escoger a una de las 70.000 mujeres vírgenes de entre 4 y 25 años que bailan semidesnudas para él durante 7 días para casarse. Mejor dicho, el buen señor come a la carta… literalmente.

Y aquí volvemos al tema de los billetes que nos concierne. Resulta que como la ceremonia del Umhlanga es tan importante en la vida política y social de Swazilandia, el Rey Sobhuza II, padre de nuestro amigo Mswati III, decidió inmortalizarla en 1974 en el billete de 1 Lilangeni. Así, en el anverso, el billete tiene la cara del Rey y en el reverso aparecen 9 mujeres y 2 niñas vestidas con los trajes tradicionales bailando para el Rey y esperando ser escogidas como su esposa. Conclusión: los 22 senos al aire convierten a este billete en el más porno de toda la historia. Les muestro:









5. Myanmar: ¿Y si emitimos billetes con denominaciones locas?

Si ya la economía de país está acabada, destrozada y colapsada, ¿qué más da que juguemos a emitir billetes que bien podrían ser de monopolio? Pues eso fue justamente lo que hizo nuestro ilustrísimo Ne Win, presidente de la entonces Birmania entre 1974 y 1981, pero en el poder como líder de la Junta Militar desde 1962 y hasta 1988 como líder del único partido permitido en el país. Resulta que este gran señor, además de ser un militar de estos atroces que mata a todo el que no está de acuerdo con él, era fanático de los adivinos y los numerólogos. Así, siguiendo los consejos de su numerólogo de cabecera, en 1985 decidió introducir el billete de 75 kyat – la moneda nacional, seguido por billetes de 15 y 35 kyats el año siguiente. Con la introducción de los nuevos billetes también decretó que las antiguas denominaciones de 50 y 100 kyat serían desmonetizadas luego de un corto período de gracia en el cual los ciudadanos podrían cambiar sus antiguos billetes en los bancos.

Pero la historia no se acaba aquí. En 1987, Ne Win recibió otra iluminación divina de su numerólogo de cabecera que ahora le dijo que su número de la suerte era el 9. ¡Todo había tenido sentido para él en la vida! Y para actuar consecuentemente, ordenó la emisión de billetes en denominaciones que fueran divisibles por 9… Así, el gobierno emitió billetes de 45 y 90 kyats para remplazar los antiguos billetes de 25, 35 y 75 kyats. Pero como él no podría existir sin hacer la vida de los birmanos más miserable, esta vez no permitió el cambio de los billetes nuevos por los viejos sino que simplemente decretó que los antiguos habían dejado de tener validez. Todo esto ocurrió mágicamente el 5 de septiembre de 1987 a las 11 am, momento en el cual cerca del 60% de los billetes del país pasaron a ser simplemente papeles que no servían para nada.

Imagínense las caras de todos los birmanos que habían perdido gran parte de sus ahorros repentinamente insultando hasta la bisabuela de hijo de p*ta del Ne Win que seguía en su palacete feliz de la vida mientras su población no tenía ni con qué comer. Ahí tienen, uno más de los infames que gobiernan los países de este pobre y dolido planeta. Les muestro los billetes:











6. Transnistria (*): ¿Y si le robamos y luego le vandalizamos la moneda a otro país?

Cuando la no reconocida República Moldava Pridnestroviana (alias Transnistria) declaró su independencia unilateral de Moldavia el 2 de septiembre de 1990, uno de los primeros problemas a los que se enfrentó fue la ausencia de moneda. Como el “país” todavía no se había organizado, no existía aún el Banco Republicano de Transnistria que pudiera emitir la moneda nacional… Y como los moldavos les caían mal, muy mal, pues usar el Leu moldavo no era una opción.

¿Qué hacer entonces? La solución fue fácil. Transnistria se trajo unos billetitos de la antigua Unión Soviética para su territorio y luego empezó a pegarles estampillas “made in Transnistria” en la parte blanca de la derecha – donde iba la marca de agua – para hacerlas propias. Conclusión, no sólo se robaron los billetes sino que luego los vandalizaron para hacerlos de “curso legal” en el nuevo “país”. Demasiadas comillas juntas en esa última frase pero qué hacemos… eso pasa cuando hablamos de países que no son países pero que quieren serlo, ¿cierto? Les muestro el resultado final:






7. Yugoslavia: ¿Y si matamos al dictador 50 años antes?

¿Se imaginan cómo hubiera sido el Siglo XX sin el Mariscal Josip Broz Tito? ¿Qué hubiera sido no sólo de Yugoslavia sino también de Albania y del Movimiento de los No Alineados? Nunca lo sabremos pero indiscutiblemente es un ejercicio interesante. Ahora, ustedes se preguntarán “¿este señor de qué carajos está hablando?”. Pues es fácil… les explico. Resulta que en 1985, 5 años después de la muerte del Mariscal Tito, la República Federal Socialista de Yugoslavia emitió una serie de billetes de 5.000 dinares que honrarían la memoria del antiguo líder. En la parte izquierda del anverso del billete aparecía una imagen de Tito y más arriba, en la esquina superior izquierda, su nombre completo con las fechas de nacimiento y muerte. ¿Y cuál es el problema entonces? ¡Pues que el Banco Central de Yugoslavia mató a Tito 50 años antes! Así, la fecha del fallecimiento de Tito aparece como 1930 y no 1980 en la primera edición de estos billetes. Una vez se dieron cuenta del pequeño error, retiraron los billetes erróneos y emitieron unos nuevos con el mismo diseño pero la fecha correcta. Les muestro:




Y por si no lo vieron bien en la imagen anterior, aquí hay un acercamiento en el que se lee 1930 en lugar de 1980




8. República Checa: Cuando los billetes nacionales se quieren mudar a África


Y entonces corría el año de 1993. La República Checa acababa de formarse después de la disolución de Checoslovaquia y había llegado la hora de mandar a imprimir los billetes de la nueva moneda: la corona checa. El gobierno de Praga seleccionó a una empresa canadiense para que fabricara los nuevos billetes… Era una empresa reconocida que ya se encargaba de producir los billetes de un gran número de países de Europa, África y América.

Y el proceso empezó. Diseñaron los billetes, los revisaron, hicieron pruebas, los mandaron a la imprenta y cuando estaban listos, los enviaron a la República Checa. Una vez allá les dio por volver a revisar el asunto y aquí es cuando yo me imagino a algún fulano en Praga abriendo los ojos mientras su mandíbula llegaba al piso y después gritaba: ¡Mierda! Pues sí, había un pequeño error… pequeñito, nada grave. Resulta que los billetes de 200 coronas que habían llegado desde Canadá tenían una pequeña banda de seguridad de metal que debería decir “200 Kčs”… Y digo “debería” porque lo que en realidad decía la banda era “RÉPUBLIQUE DU ZAÏRE”. ¿Qué? Sí señores. La empresa era la misma que fabricaba los billetes para nuestro ya conocido amigo Mobutu Sese Seko en Zaire y se habían equivocado a la hora de insertar la banda de seguridad. Conclusión: Unos billetes muy bonitos que deberían sentirse orgullosos de ser checos pero que en realidad querían ser africanos. Les muestro:





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