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Asi era la catedral de Nazismo



Principios de la década de 1930. Hitler le encarga al arquitecto Albert Speer un proyecto, pero no uno cualquiera. El hombre debía ser capaz de construir el mayor artefacto de propaganda nazi hasta la fecha, un espacio que debía escenificar el poder sobre el resto del mundo. El resultado: la Catedral de la Luz.



Dicha arquitectura fue una característica estética principal de los mítines del Partido Nazi en Nuremberg a partir de 1933. La idea consistía en 130 reflectores antiaéreos, a intervalos de 12 metros, dirigidos hacia el cielo para crear una serie de barras verticales que rodeaban al público.



Un efecto que en otro contexto podría pasar como parte de un festival o un concierto de los mismísimos Pink Floyd, quienes utilizaron rasgos de la estética de la obra de Speer como concepto para su gira con The Wall.



Sea como fuere, el efecto fue brillante, tanto desde el diseño como desde el exterior. La catedral de la luz fue la base para las celebraciones anuales de los Campos de Desfile de Nuremberg, mítines que se celebraron en el Zeppelinfeld, construido para más de 300.000 participantes como parte de un complejo monstruoso específicamente diseñado para esos eventos. Según llegó a decir el propio arquitecto:

La sensación era de una gran habitación, con las vigas sirviendo como poderosos pilares de paredes exteriores infinitamente ligeras. Es solemne y hermoso, como estar en una catedral de hielo.




¿Cómo se diseñó? Al parecer, los reflectores se tomaron prestados de la Luftwaffe, lo que causó problemas con su comandante Hermann Göring porque representaban la mayor parte de la reserva estratégica de Alemania. Hitler lo invalidó, sugiriendo que era una desinformación útil. “Si los utilizamos en cantidades tan grandes para algo como esto, otros países pensarán que estamos nadando en reflectores”.



De hecho, cuando comenzó la guerra, las luces se usaban para resaltar los aviones enemigos, de modo que los antiaéreos pudieran derribarlos fácilmente por la noche. Ser visto por un reflector de ese tipo era prácticamente una sentencia de muerte para un aliado, pensemos que los utilizados en este evento tenían un alcance de aproximadamente diez a doce kilómetros.



Speer utilizó un sistema que funcionaba con un generador de 24 kilovatios, basado en un motor de 8 cilindros y 51 caballos de fuerza que proporcionaba una corriente de 200 amperios a 110 voltios.



El reflector estaba conectado al generador por un cable de 200 metros de largo. El sistema tenía un rango de detección de aproximadamente 8 kilómetros para objetivos a una altitud de entre 4.000 y 5.000 metros.



Un sistema que podría hacerse móvil usando dos juegos de unidades especiales de remolque, una para el reflector y otra para el generador. Una arquitectura que requirió de una tripulación de siete personas para operarlo. El gran centro de reunión de los nazis.











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