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Aterradora historia de la Triple A en Argentina. Superpost

La Alianza Anticomunista Argentina (AAA), conocida como Triple A, fue un grupo parapolicial y terrorista de extrema derecha de la Argentina gestado por un sector del peronismo, la Policía Federal y las Fuerzas Armadas Argentinas conectados con la logia anticomunista Propaganda Due.
Aquí te traigo su verdadera historia.


Esta despiadada célula asesinó a artistas, intelectuales, políticos de izquierda, estudiantes, historiadores y sindicalistas, además de utilizar como métodos las amenazas, las ejecuciones sumarias y la desaparición forzada de personas durante la década de 1970, y fue responsable de la desaparición y muerte de casi 700 personas.

Perón era el que tomaba las decisiones, y a López Rega le dejaba el rol de ejecutor, y en general todos coinciden en señalar a los miembros de la custodia del influyente ministro como el núcleo principal de las Tres A con sus jefes más destacados, todos integrantes o ex integrantes de la Policía Federal.



Subcomisario Rodolfo Eduardo Almirón; suboficial mayor Miguel Angel Rovira, Juan Ramón Morales (coordinador con la Policía y jefe de Seguridad del Ministerio de Bienestar Social), 'el Inglés' Edwin Duncan Farquharson, Daniel Jorge Ortiz, Héctor Montes, José Labia y Oscar Aguirre.


Estos, a su vez, coordinaban las tareas de las custodias de Bienestar Social y la Presidencia de la Nación. En total sumaban alrededor de un centenar de miembros y contaban con una comisión de 'enlace', 'grupos operativos', 'médico', de 'acción psicológica', un departamento de 'finanzas' y otro de 'automotores'.



En el vértice de la estructura figuraba José López Rega, y además, también militaban en la Triple A otros funcionarios del Ministerio de Bienestar Social, tales como Rodolfo Roballos y Jorge Conti.


Si bien su ideología es de extrema derecha, sus componentes eran reclutados bajo una atracción más convincente para ellos que el imperativo ideológico, y cada asesinato o atentado era suculentamente pagado con fondos reservados del Estado.



Al mismo tiempo, las Tres A convivían con otros grupos con los que tenían enlaces permanentes, con los que llegaron a operar en conjunto, ya que segun ellos, "tenían un mismo 'enemigo".



El grupo más destacado fue el de 'Los Centuriones', comandado por el comisario Alberto Villar, alias 'Tubo' o 'Tubito' (que será nombrado por Perón jefe de la Policía Federal, en mayo de 1974, luego de expulsarlo al general Iñíguez).



Otros respondían a Lorenzo Miguel, máximo dirigente de la Unión Obrera Metalúrgica, al que se integraron miembros de otras 'patotas' sindicales. No faltaron los civiles de la CNU y C de O.


A partir de fines de 1973 hasta el día anterior al golpe de Estado de marzo de 1976, el terror paraestatal bajo las siglas AAA, Comando Libertadores de América, otros nombres circunstanciales o en forma innominada, realizó en todo el país más de 700 asesinatos y secuestros de personalidades políticas, culturales, abogados de presos políticos, periodistas, dirigentes juveniles, gremialistas combativos y activistas obreros y militantes de organizaciones populares'.



Como en toda organización humana, hubo de todo en las Tres A, desde simples malhechores, miembros exonerados de las fuerzas de seguridad y otros que buscaron un rédito económico, pero, observando el clima de crispación de esos años, y sin que ello merezca exculpar sus actos aberrantes.



 Dentro de las Tres A hubo mayoritariamente gente que por nada se sumergió en la clandestinidad porque estaba convencida de estar librando una guerra contra fuerzas oscuras que intentaban terminar política y físicamente con Juan Domingo Perón.



Debido a su organización, el modo de actuar desde la Triple A variaba según el objetivo del atentado y la «célula» a cargo de la planificación y ejecución, y en muchos casos eran militantes populares o sindicalistas arrestados en su domicilio o en la vía pública por un grupo de hombres con credenciales policiales, uniformados o no.



Luego, estas personas aparecían acribilladas al otro día, y los atentados con bombas y los ataques con ráfagas de subfusil fueron otro método común utilizado por el grupo parapolicial desde el principio de la represión ilegal.


También hubo casos en donde se trasladaron a los detenidos encapuchados y esposados, a bordo de camionetas con la leyenda de «Ministerio del Interior» o «R. 2 Sec. Inteligencia», al Ministerio de Bienestar Social donde era torturada por miembros de la Policía con golpes o picana eléctrica.



La Triple A fue adoptando procedimientos más violentos, en lo que podría ser llamado una escalada.



Los secuestros, violaciones y ejecuciones de mujeres fue un método incorporado al «ritual» del terror.

 La eliminación de familias enteras se practicó como forma brutal de «escarmiento», y también, se recurrió a la voladura 
de sus víctimas con explosivos.



ATENTADOS A LA APARICIÓN PÚBLICA DE LA TRIPLE "A"

Antes de la aparición pública de la Triple A, el 21 de noviembre de 1973,se produjeron varios secuestros y asesinatos por causas políticas contra activistas considerados "de izquierda" o despectivamente "zurdos", con modus operandi similares, atribuidos a sectores o grupos que luego integraron la Triple A.



El 29 de junio de 1973, Eduardo Jiménez (ERP) fue asesinado por la Policía de Córdoba. Su detención se produjo cuando se disponía a pegar afiches de propaganda en una pared, junto con otros de sus compañeros.



Testigos presenciales vieron cómo era introducido en una camioneta, pero la Policía informó que había muerto a consecuencia de un tiroteo. Presentaba un solo tiro en la frente y algunos golpes en el cuerpo.



El 22 de julio de 1973, Benito Spahn (Juventud Peronista), fue asesinado por Tomás Roberto Cardozo, guardaespaldas de José Rucci, secretario general de la CGT.


El 13 de agosto, Cirilo Heredia (JP), de 17 años, fue secuestrado y torturado. El 24, el Ateneo de Estudios «Juan Pablo Maestre», fue asaltado por un grupo de veinte personas que al grito de «este local está lleno de bolches» destrozaron el mobiliario, un cuadro de Maestre y material doctrinario.

El 14 de septiembre, el «Ateneo 20 de junio», de la Juventud Peronista, fue ametrallado por desconocidos. El 19, la Federación Gráfica Bonaerense denunció la desaparición de Sergio Joaquín Maillman de 24 años. El día 13 había sido visto herido y golpeado cuando era bajado de un Ford Falcon celeste e introducido en la casa de Miraflores 2044.



El 15 de agosto, militantes de la Juventud Peronista que realizaban una manifestación de apoyo al gobernador derrocado Bidegain son detenidos y torturados.



El 7 de septiembre, Oscar Suárez, al recuperar su libertad en Tucumán, denunció que había sido víctima de torturas infligidas por Héctor García Rey, jefe de la policía provincial, ligado a José López Rega.



El 23 de septiembre, Perón fue elegido Presidente y el 25 de septiembre se produce el asesinato de José Ignacio Rucci, secretario general de la CGT. 


La competencia entre Rucci y López Rega por liderar la derecha peronista terminó el 25 de septiembre de 1973, cuando Rucci fue asesinado.



La acreditación del asesinato por Montoneros fue utilizada en beneficio de López Rega porque legitimó la propuesta para la creación de los “escuadrones de la muerte”.

Durante octubre, en Córdoba, fue herido por disparos el militante de la JP Ramón Fajardo, miembros armados de la Juventud Sindical Peronista toman la sede del Banco Social, bombas fueron detonadas en los domicilios de los diputados provinciales Fausto Rodríguez y Miguel A. Marcattini, miembros del Frejuli.



También una bomba estalló en el domicilio del senador Tejada, presidente de la Cámara de Senadores de la provincia, y fueron detenidos Leandro Fote y otros militantes de organizaciones populares durante un procedimiento «rastrillo» efectuado en esta ciudad.


En Corrientes, el Frente de Izquierda Popular denunció el estallido de una bomba en su local.



En la provincia de Tucumán, la Junta Provincial del Justicialismo de Tucumán, siguiendo instrucciones del Consejo Superior que preside Humberto Martiarena «alertará a todos los compañeros de la situación de guerra contra los grupos marxistas».



En Mar del Plata, fue incendiado el domicilio del dirigente de la Juventud Peronista Andrés Cabo, lo mismo ocurrió con el del secretario de la universidad local y miembro de la JP Alfredo Cuestas.



En Mendoza, una bomba estalló en el despacho del gobernador de Mendoza, Martínez Baca, cuestionado por sectores derechistas del justicialismo.

En la provincia de Buenos Aires, en el local del Partido Comunista de la calle Estados Unidos y Sáenz Peña fue hallada una bomba que no llega a estallar, otra explotó en la Unidad Básica «Mártires de Trelew», de la calle Urquiza 2193, causando grandes daños, Nemesio Aquino, miembro de la JP y afiliado a la Unidad Básica «Héroes de Trelew», fue asesinado.



También fue asesinado en la ciudad de San Nicolás el periodista José Colombo, miembro del diario El Norte, y los atacantes manifiestan que ese medio está «lleno de comunistas».



El dirigente Dante Gullo denunció una serie de atentados contra locales de la JP. Dirigentes de partidos opositores manifiestan su inquietud por las «instrucciones antimarxistas» formuladas en el peronismo.



La UTA (Unión Tranviarios Automotores) realiza un paro por el secuestro de Oscar Arca, delegado de la empresa Costera Criolla y miembro de la JTP, la viuda del periodista asesinado José Colombo denuncia que «En la Regional San Nicolás de la CGT hay una lista de 141 ´bolches´ en la que estábamos mi marido y yo»

DURANTE EL TERCER MANDATO DE PERÓN

(1973-1974)

El primer atentado adjudicado a la Triple A tuvo lugar el 21 de noviembre de 1973, cuando se colocó una bomba en el auto del senador radical Hipólito Solari Yrigoyen, quien durante la dictadura previa había actuado como defensor de presos políticos y, ya senador, había criticado con dureza el proyecto de Ley de Asociaciones Profesionales presentado al Parlamento por el Poder Ejecutivo.



El artefacto explotó e hirió en las piernas al senador, pero no logró matarlo; dos años más tarde repetirían el intento con otro artefacto explosivo sin lograr su objetivo.



El 14 de octubre, fue asesinado Constantino Razzeti, bioquímico, dirigente de la Juventud Peronista.



En Santos Lugares, tras rociar con nafta el local fue incendiado el Ateneo Peronista «Heroica Resistencia», en Avenida La Plata 3820, allí funcionaba el Consejo Superior de la JP del Partido de 3 de febrero, algunos de cuyos militantes habían sido objeto de provocaciones, días antes, por el Comando de Organización dirigido en la zona por Susana Thompson.



El 26, La Concentración Nacional Universitaria (CNU), el Comando Universitario Peronista de Derecho (CUPDED), la Legión Revolucionaria Peronista, los Grupos de Acción Peronistas (GAP), el Movimiento Universitario Nacional (MUN) y otras organizaciones derechistas llevaron a cabo un acto en el Aula Magna de la Facultad de Derecho que terminó con destrozos en las instalaciones.



La reunión contó con la adhesión de la CGT y del Consejo Superior Provisorio de Justicialismo. Entre los asistentes se hallaban Alejandro Giovenco (acusado de haber participado en la matanza de Ezeiza), Juan Carlos Gómez (reconocido como asesino de la estudiante Filler en Mar del Plata en 1972 y funcionario policial), Jorge Rampoldi (miembro del ex-Sindicato de Derecho), César Augusto (de la misma entidad), Raúl Padrés, Rodolfo Galloso y José Luis Núñez, de similares antecedentes.



El decano Mario Kestelboim solicitó la intervención policial, que se manifestó en la presencia del subcomisario Solano.



El funcionario manifestó que no podía actuar sin consultar con sus superiores razón por la cual se retiró. Tampoco actuaron los automóviles ni el carro de asalto apostados en las inmediaciones.



En el mismo mes, la agencia oficial TELAM informó que en Tucumán las comisiones policiales antisubversivas habían sido integradas, también, por jóvenes peronistas, a quienes se les proveyó de armas.



Al mando de esas comisiones mixtas se encontraba el jefe de la policía tucumana, Héctor Luis García Rey.



A fines de 1973, la Triple A difundió una «lista negra» de personalidades que «serán inmediatamente ejecutadas donde se las encuentre».



En la lista se encontraban: militantes de izquierda; Homero Cristali, alias J. Posadas; Hugo Bressano, alias Nahuel Moreno, dirigente del Partido Socialista de los Trabajadores); los abogados Silvio Frondizi (hermano del expresidente Arturo), Mario Hernández y Gustavo Roca.



También incluía a los dirigentes Mario Roberto Santucho (dirigente del Partido Revolucionario de los Trabajadores; los sindicalistas Armando Jaime, Raimundo Ongaro, René Salamanca y Agustín Tosco; el profesor Rodolfo Puiggrós (ex-rector interventor de la Universidad de Buenos Aires), el abogado Manuel Gaggero (director interino del diario El Mundo); Ernesto Giudice, miembro renunciante del Partido Comunista; el abogado Roberto Quieto, dirigente de Montoneros y Julio Troxler, ex-subjefe de Policía de la Provincia de Buenos Aires, cercano al Peronismo de Base.





La nómina se completó con los coroneles Luis César Perlinger y Juan Jaime Cesio, el obispo de La Rioja, monseñor Enrique Angelelli y el senador nacional Luis Carnevale.



El 4 de enero de 1974, la Policía Federal allanó en Buenos Aires las librerías Fausto, Atlántida, Rivero y Santa Fe, donde arrestó a los empleados por difundir libros.



Algunos de los libros prohibidos eran La boca de la ballena, de Héctor Lastra; Territorios, de Marcelo Pichón Riviere; Sólo ángeles, de Enrique Medina y The Buenos Aires affaire, de Manuel Puig.



Todos los ejemplares encontrados fueron secuestrados.





El 11 de mayo de 1974 el padre Carlos Mugica fue emboscado cuando se disponía a subir a su Renault 4 azul estacionado en la puerta de la iglesia de San Francisco Solano de Zelada 4771 en el barrio porteño de Villa Luro donde acababa de celebrar misa.



Según testigos, fue Rodolfo Eduardo Almirón, integrante jerarquizado de la triple A quien lo baleó con un subfusil al abdomen y el tórax, lo que le produjo la muerte a los pocos minutos tras ser trasladado a un hospital.



Según Miguel Bonasso, al conocerse la muerte, el dirigente peronista Arturo Sampay le dijo: "el asesinato del padre Mugica es la respuesta de Perón al retiro de ustedes en la Plaza.



Es una operación maquiavélica destinada a que los militantes de la Tendencia se maten entre sí. Demasiado inteligente para que se le haya ocurrido al animal de López Rega".



DURANTE EL GOBIERNO DE ISABEL PERON - (1974-1976)



El 31 de julio de 1974, en una intersección céntrica de la ciudad de Buenos Aires, el abogado de militantes de izquierda y diputado nacional Rodolfo Ortega Peña y su mujer fueron acribillados al descender de un taxi.


El 7 de septiembre, la Triple A realizó un atentado en el domicilio familiar del entonces decano de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires, Raúl Laguzzi.


El 10 de septiembre el abogado Alfredo Curutchet en la localidad de San Isidro fue apresado en la vía pública, maniatado y acribillado por integrantes de la Triple A.



El cuerpo fue hallado boca abajo y maniatado con un cinturón de cuero, junto a él desparramadas en el suelo treinta y un cápsulas servidas calibre 9mm. y dos cartuchos servidos de escopeta calibre 12 mm.



El 20 de septiembre en horas del mediodía, el sub-jefe de la policía bonaerense Julio Troxler fue asesinado en el barrio porteño de Barracas.



Un automóvil que transitaba a alta velocidad frenó junto Troxler y los tres o cuatro ocupantes del mismo le dispararon más de una veintena de proyectiles.


Troxler ya había sido amenazado en varias oportunidades por la Triple A y su fotografía había sido proyectada en reuniones en la residencia presidencial de Olivos como propuesto para asesinato por José López Rega.



El 27 de septiembre, un grupo de ocho personas ingresaron a la casa de Silvio Frondizi y se lo llevaron por la fuerza.



Su yerno, Luis Ángel Mendiburu intentó rescatarlo pero fue acribillado a balazos.



Sólo tres horas después fue encontrado el cuerpo sin vida de Frondizi, y la Triple A hizo llegar un comunicado a los medios donde se adjudicaba el asesinato, justificándolo como un «ajusticiamiento» de un «traidor bolchevique».



El 15 de noviembre de 1974 Marta Adelina Zamaro y Nilsa Urquía fueron secuestradas por la Comisión Anticomunista del Litoral (CAL), una especie de versión santafesina de la Triple A.



Sus cuerpos fueron hallados cerca de Esperanza al día siguiente con signos de tortura de picana, golpes y ahogamiento.



Durante noviembre de 1974, fueron realizados atentados que se suponen de su autoría o que la misma fue reclamada por la misma organización.


Una bomba fue detonada en el local de la Juventud Peronista; una bomba contra la persona del recientemente designado interventor de la Universidad Nacional de Litoral; una bomba explotó en el local del Frente Antimperialista por el Socialismo (FAS) de San Fernando; en el local del FAS de Virreyes se detonó otra bomba; Manuel Carballo, miembro de la JP, fue baleado;



 varios militantes peronistas que se encontraban en la Unidad Básica «Evita» festejando el Día de la Madre fueron agredidos por un grupo de matones.



Ese mes, un individuo disparó cinco tiros sobre Antonio José Delleroni y su mujer, Nélida Arana, cuando junto a varias personas aguardaban en un andén de la estación del Ferrocarril San Martín.



Ambas víctimas habían actuado en el Peronismo de Base y habían defendido, como abogados, a numerosos presos políticos, Delleroni, por su parte, había llegado a ser miembro del PJ en General Sarmiento. La policía pudo atrapar al perpretador y determinó que se trataba de Ricardo Julio Villanueva.



En diciembre, el automóvil en el que viajaba el diputado del FreJuLi Juan Luis Lucero fue acribillado desde otro coche en marcha.



El diputado al momento era el presidente de la Comisión Investigadora de Apremios Ilegales y Torturas de la Legislatura de Santa Fe, y había dado a conocer los resultados de la investigación sobre la muerte del militante peronista Ángel Tacuarita Brandazza.



El 6 de agosto de 1974 cuatro militantes peronistas fueron secuestrados por la triple A en sus domicilios, horas más tarde los cuerpos fueros encontrados acribillados en la ciudad de La Plata.



El suboficial retirado Ireneo Chavéz y su hijo Rolando Chavéz; Luis Mancor, estudiante de periodismo y el titular del Sindicato Único de Pétroleros, Carlos Pierini.​



ASESINAN AL COMISARIO VILLAR

El 1 de Noviembre de 1974, en un atentado perpetrado en horas de la mañana mientras Villar se encontraba de paseo junto a su esposa Elsa, en su lancha en las inmediaciones de la estacion Tigre, una fuerte explosión los voló por los aires quedando la embarcación rodeada por un anillo de fuego.



En minutos se fue a pique, a lo cual el hecho fue atribuido a la organización Montoneros, aunque jamás se proclamaron autores del atentado.



OFF THE RECORD

Lo que aquí les voy a contar muy pocos lo saben, o solo quienes a traves de algún conocido o contacto tuvieron la oportunidad de conocer a Villar y a sus lúgubres ideas.



Eran días con toma de facultades, actos relámpagos en distintos lugares de la Ciudad, escaramuzas, maninfestaciones, etc. etc., y para reprimir estos actos, la Policía Federal ponía en movimientos sus carros de asalto, carros hidrantes, patrulleros, automóviles no identificados, y hasta la Guardia de infanteríar Montada.



Para disolver estos dirturbios, primero avanzaba la Guardia de Infantería tirando gases lagrimógenos, atras la seguía los carros hidrantes, y al final la Infantería Montada que con jinete provistos de largos bastones que arremetían contra los maninfestantes de manera impiadosa, a punto que en muchas oportunidades las patas de los caballos pisaban sobre ellos ocacionándoles graves lesiones.





Los estudiantes, tuvieron una genial idea. Cuando avanzaran los caballos de la Guardia Montada, ellos le tirarían bolitas (canicas) de vidrio para que estos resbalasen y cayesen al piso antes de ser atacados. Caían los caballos, y caían sus jinetes.





¿QUÉ SE LE OCURRIÓ A VILLAR?

Pero había otro problema algo difícil de solucionar, puesto que cuando comenzaban la "corridas" en la calle, los maninfestantes se metían en lugares como galerías comerciales, bocas de subte, y hasta en restaurantes o confiterías en donde los caballos no podían tener acceso, y de esa manera cuando eran perseguidos lograban eludir a sus perseguidores.



Ahí Villar al verse descalificado, también tiene otra brillante idea, y es la de "inventar" la Policía Motorizada, que es la vigente en la actualidad.





Una Harley Davidson con dos tripulantes. El que manejaba el rodado, y el que montado atrás disparaba gases lagrimógenos o daba bastonazos a diestra y siniestra.



Ya las bolitas de vidrio habían cumplido su ciclo como defensa, y a las motos (en verdad) no las paraba nadie.



FIN DE LAS ACTIVIDADES

El 19 de julio de 1975, los Granaderos descubrieron, al desmontar la sede del renunciante López Rega en el Ministerio, un arsenal de armas de guerra, incluyendo subfusiles, granadas y fusiles de francotirador.




El escándalo consecuente lo implicó, así como a Isabel, en acusaciones de corrupción por malversar fondos del gobierno.



Según el periodista Hernán López Echagüe, la actividad de la extrema derecha pasó a ser regenteada por el sindicalista Lorenzo Miguel,17​ Esta apreciación fue desmentida por el ladero del sindicalista, el también metalúrgico Herminio Iglesias.​


Antes del inicio del Proceso de Reorganización Nacional, la más sangrienta dictadura argentina, la Triple A ya había sido desmantelada, y las acciones represivas fueron llevadas a cabo en lo sucesivo por los militares.



Algunos investigadores, como el periodista Juan José Salinas sostienen que varios de sus miembros, como el de caso Aníbal Gordon, continuaron trabajando para los militares porque ya venían haciéndolo en la SIDE y otros entrenaron escuadrones de la muerte y bandas paramilitares en Centroamérica y Colombia.


OTRAS INVESTIGACIONES

De acuerdo a los trabajos más citados, sólo entre los meses de julio y septiembre de 1974, la Triple A habría realizado 220 atentados, de los que resultarían 60 víctimas mortales y 44 heridas de gravedad, además de 20 secuestros.


La estimación global se coloca en el orden de los 1500 crímenes, algunos de los cuales se encuadran como crímenes de lesa umanidad.


Según el Archivo Nacional de la Memoria, entre el 20 de junio de 1973, el día de la Masacre de Ezeiza, hasta el inicio de la dictadura militar, hubo 900 desapariciones y 1500 asesinatos. Estiman que 3000 personas fueron apresadas por causas políticas.​


El 9 de mayo de 1975, fue secuestrada la licenciada María del Carmen Maggi, decana de la Facultad de Humanidades de la Universidad Católica de Mar del Plata. Su cadáver apareció un año después, el día anterior al golpe de Estado, el 23 de marzo de 1976, en una playa de Mar Chiquita.


LA JUSTICIA

Las acciones de la Triple A fueron catalogadas como delitos de lesa humanidad por el juez federal Norberto Oyarbide en 2006, lo que fue confirmado por la Cámara Federal en 2008. En febrero de 2016 fueron condenados cuatro civiles y un policía bonaerense que integraron la organización paramilitar desde cargos formales en el Ministerio de Bienestar Social


Lamentablemente fue una época en donde imperó el terror, y el descontrol sin límites.


Quién no la vivió, quién no estuvo ahí, en esos tiempos tan violentos para la Argentina, es difícil que sienta en carne propia como los ciudadanos que estábamos como indefensos espectadores, padecíamos todas estas atrocidades que se cometían casi a diario.



Por eso hoy, con 45 años en Democracia, duele en el corazón ver como se la maltrata, se la pisotea, no se la respeta, y hasta se las deshonra con actos agraviantes.


En verdad, un caso raro y para estudiar seriamente, puesto que en otros países en donde padecieron situaciones similares o estados beligerantes que  atentaron con el propio pueblo, una vez que pudieron volver a la normalidad supieron más apreciar lo que era verdaderamente la LIBERTAD, y todos cobijados bajo una misma BANDERA, y un solo ideal. Su TIERRA NATAL.

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