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Buceando a pulmón



Buceando a pulmón




Hay algo cautivador cuando un practicante de apnea se sumerge hasta profundidades imposibles
con una sola bocanada de aire. Es un deporte sereno y hermoso, pero muy impresionante al
mismo tiempo. Gran parte de su atractivo se encuentra en nuestra imaginación. Quizá sea el
agua el que nos atrae. No te equivoques; los seres humanos estamos diseñados para realizar
apnea. Dentro del agua nuestro ritmo cardíaco se ralentiza y nuestro flujo sanguíneo desatiende nuestras extremidades para asegurar el buen funcionamiento de nuestros órganos vitales. La verdad es que compartimos muchas características con otros mamíferos acuáticos.
La competición de apnea se basa en ver quién baja a mayor profundidad. El actual récord en su
modalidad más pura, con peso constante y sin aletas (CNF), es de 101 metros y lo ostenta Will
Trubridge. Los buceadores descienden y ascienden únicamente con sus propios medios, sin ayuda externa de ningún lastre y sin aletas.
Pero para la mayoría de la gente la apnea es un deporte emocionante con el que explorar el
mundo submarino. Ven y sumérgete con nosotros…




Sumérgete

Los humanos somos naturalmente anfibios, y nuestro cuerpo está muy adaptado para bucear. El
Blue Hole de Dahab, Egipto.




Nadando con tortugas

La apneísta y récord de Italia Linda Paganelli nada al lado de una tortuga verde en Dahab,
Egipto.




Un hermoso silencio

Lotta Ericson utiliza una monoaleta para sumergirse en Dahab, Egipto. Es una técnica mucho
más difícil de utilizar que las dos aletas, pero mucho más eficiente y que permite bajar a
mayor profundidad.




Emergiendo de las profundidades

El neozelandés William Trubridge emerge durante un entrenamiento sin aletas en el Dean’s Blue
Hole, Bahamas. Trubridge ostenta el actual récord del mundo de esta disciplina desde 2010,
con unos increíbles 101 metros para los que necesitó 4m08s.




Anillos de O2

El apneísta norteamericano Ren Chapman se sumerge a través de una burbuja circular durante un tiempo muerto del campeonato Suunto Vertical Blue 2012. Ren formaba parte del equipo se
seguridad, un grupo de apneístas que nadan al lado del competidor durante los últimos 20-30
metros de su ascensión.





Muy profundo

El danés Jesper Stechmann durante su descenso hasta los 71 metros sin aletas en los
campeonatos del mundo de Kalmata. Jesper tuvo que darse la vuelta antes de lo previsto
durante su inmersión, pero este danés ya ha logrado llegar hasta los 100 metros utilizando
aletas.




Saliendo a por aire

El apneísta japonés Tetsuo Hara regresa de una inmersión hasta los 75 metros con una
monoaleta en el Dean’s Blue Hole durante el campeonato Suunto Vertical Blue. Tetsuo es el
japonés que se ha sumergido a mayor profundidad.




Aguantando la respiración

El yoga es una parte esencial del entrenamiento para la apena. No solo ayuda a abrir los
pulmones, pero también a alcanzar un estado mental de calma total antes de sumergirse, un
aspecto vital para conservar el oxígeno y poder sumergirse durante más tiempo.




En el abismo

Trubridge queda suspendido por un momento en Dean’s Blue Hole. Con sus 200 metros de
profundidad, es el agujero azul de agua de mar más profundo que se conoce. Este apneísta
entrena aquí todo el año. “Cuando me sumerjo tengo la sensación de que el océano me acepta”
confiesa.




Volando hacia el fondo

El apneísta norteamericano Brian Pucella parece volar. A partir de los 20 metros, los
apneístas tienen flotabilidad negativa y se hunden de forma natural. Esta ventaja a la hora
de bajar les obliga a un trabajo extra durante las ascensiones, cuando sus reservas de
oxígeno están al límite.




Soplando burbujas

El apneísta norteamericano Brian Pucella sopla una burbuja con forma de anillo en el Dean’s
Bule Hole, Bahamas. Se encuentra a unos 9 metros de profundidad. Una burbuja de estas
características puede guardar su forma hasta que llega a la superficie.




La atracción de la oscuridad

Esta foto de Rafal Meszka fue finalista en el Red Bull Illume. Nos muestra la primera apnea
de Emelia Biala tras sobrevivir a un horrible accidente de tren. “Los médicos le dijeron que
probablemente no podría sumergirse nunca jamás” dice Meszka. Por suerte Emilia sigue siendo
una excelente apneísta.




Bajo el hielo

Stig Severinsen establece un nuevo récord del mundo de la mayor distancia recorrida en apnea
debajo del hielo. El año pasado, este apneísta danés nadó 152.4 metros en las heladas aguas
del lago Qorlortoq en el Este de Groenlandia.




Bailando con ballenas

Julia Petrik se pasea gracias a una beluga en el Ártico ruso. El fotógrafo acuático Dan
Burton ha trabajado con muchos de los mejores apneístas del mundo durantes las dos últimas
décadas.




Una pausa para reflexionar

La competición es lo que llama más la atención del público cuando piensa en la apnea, pero
este deporte también permite pasárselo bien debajo del agua. En esta foto un apneísta imita
la pose del pensador en Dahab, la meca del buceo de Egipto.




¿Arriba o abajo?

Una docena de apneístas se juntan como si fueran un banco de peces durante el One Breath
Jamboree celebrado en Tulamben, Bali, en Octubre del 2013.




¡Aire!

Durante una competición los participantes deben realizar tres protocolos en la superficie
para validar una inmersión: sacarse las gafas, hacer el signo de ok y decir “estoy bien”.
Parece fácil, pero las habilidades cognitivas del ser humano se ven seriamente mermadas tras
una inmersión muy profunda.









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