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El Arma Secreta Que Hubiera Dado La Victoria A Los Nazis


Durante el auge de la guerra, ambos aliados y respectivos ejes de poder propusieron los diseños de numerosas super armas, cada una realizada con el objetivo de usarlas a favor de su coalición. Algunas de ellas pudieron ser efectivas, otras un tremendo desastre.



Pero hay un arma que parece tan grande, tan letal, que sólo podemos dar gracias a dios de que no se produjeran en masa en aquella época. El Panzarkampfwagen VIII Maus fue una más de las “armas milagro” nazis. Las fuerzas armadas nazis pensaban de verdad que les iba a ayudar para llegar a un armisticio con Gran Bretaña y América, y así salvarse.


Ellos tenían razones para pensar así. Incluso ahora, más de setenta años después. El Maus VIII aún es el vehículo armado y blindado de guerra más pesado de la historia. Desde luego no era cualquier cosa.



Dos prototipos fueron creados (uno con torreta y otro desprovisto de ésta) se sometieron a ensayos y pruebas a finales de 1944. El cañón de 128mm era suficientemente potente como para reventar al instante cualquier tanque cercano. Tenía un alcance de 3500 metros. Debido al gran grosor de su armadura de acero, se consideraba impenetrable.


El Maus fue pensado para que se abriera paso siendo el primero en la línea atacante, sin apenas recibir daños de los enemigos. Fue propuesto por Ferdinand Porsche (en efecto, el fundador de la famosa compañía de coches de lujo) en junio de 1942, cuando el resultado final de la guerra era incierto.


Casi todos los oficiales nazis respondieron positivamente a los test de conducción. Y se suponía que iba a reemplazar a los panzers y a los tanques elefante. Sin embargo, la máquina titánica tenía una suerte de debilidades que los hacía demasiado poco prácticos para hacerlos avanzar en primera línea de batalla.


Para empezar, en la época en la que el Maus VII fue encargado, simplemente no había suficiente acero para construir los 152 tanques necesarios. Esto no era sorprendente, ya que cada uno pesaba 188 toneladas casi enteramente llenas de acero.


No sólo los vehículos eran monstruosamente gigantes, eran tan pesados que no podían cruzar casi ningún puente sin reventarlo a su paso, y además se movían muy lentamente. Maniobrarlos, especialmente a través de nieve o lodo, era una tarea ardua, y en combate cerrado eran casi inútiles.


Afortunadamente, este monstruo nunca vió la luz del día. Pero aún así las divisiones de tanques alemanas eran muy temidas por sus enemigos durante la guerra. Ahora ya conoces esta obra de ingeniería titánica, que si se hubiera modificado sutilmente, pudo haberles dado opciones fantásticas a los nazis

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