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El Buenos Aires que se fue V. Los Conventillos de Bs. Aires

Sin la pretensión de hacer una recopliación exhaustiva de situaciones, anécdotas o lugares, este post solo trae algunos relevantes relatos del Buenos Aires que pasó, y que muchos no llegamos a conocer, o tener idea sobre hechos sucedidos.



Hoy vamos a conocer distintas casas de épocas pasadas y llamadas comumente conventillos o "casas chorizo", que en realidad a pesar de integrarse a la sociedad habitacional eran como una "isla" en donde se vivía como en un mundo aparte.
Vamos a entrar, te parece ?.



La palabra Conventillo (del diminutivo de convento) es como se denomina a un tipo de vivienda urbana colectiva, también conocida como inquilinato, en Argentina, Uruguay, Chile y Bolivia.



Se trataba de una vivienda en la que cada cuarto era alquilado por una familia o por un grupo de hombres solos, y los servicios (como comedor y baños) solían ser comunes para todos los inquilinos.



Muchas veces el conventillo representaba el uso tardío de casas residenciales o petits hotels en vecindarios que habían descendido de categoría social.



Solían presentar malas condiciones sanitarias, por el hacinamiento, ya que en general, estaban estructuradas en galerías alrededor de uno o varios patios centrales.



Las construcciones también eran espontáneas (lo que significaba que si se necesitaba colocar una puerta o ventana se la colocaban), y algunos barrios aledaños al río, como el de La Boca estaban construidos sobre pilotes de madera para evitar inundaciones y la pintura característica que tenían eran sobrantes de pintura del calafateado de los barcos.




Los baños eran escasos, como las canillas para proveerse de agua potable, la cual no estuvo disponible hasta 1880, y las precarias construcciones estaban hechas de madera y chapas onduladas (cinc) por lo que los incendios eran fáciles de generar y propagar.



La superficie promedio era de 1,6 metro cuadrado por persona, y el precio común del alquiler de una pieza era de 20 pesos por mes, una cifra que muchas veces era superior al promedio salarial de los habitantes del conventillo.



Esto provocaba las famosas huelgas de inquilinos que bregaban por una rebaja en los alquileres y por que el gobierno municipal garantizara el fin de los desalojos.



Se ubicaban en el centro de la ciudad y tenían instalaciones precarias, y por tal motivo en vano la Municipalidad trataba de poner orden e higiene por lo que se establecieron medidas mínimas de habitabilidad, aunque los dueños de los inquilinatos rara vez las respetaban.





Otros eran casas tipo chorizo que se habían construido especialmente para alquilar las habitaciones.





Las primeras se formaron cerca de la costa del río, por San Telmo o La Boca, y a mediados de 1785 se construyeron Los Altos de Escalada, el primer conventillo porteño, y posterioremente en 1879, ya se habían multiplicado notablemente y sumaban 1770, con 51.915 habitantes.





Los habitantes pertenecían a las más diversas esferas de la actividad ciudadana, por lo que había gente de trabajo y también sujetos que establecían allí su guarida para vivir fuera de la legalidad.





Criollos, italianos, turcos, gallegos, rusos, entre otros, convivían en ese mundo en el que no faltaban las grescas diarias y la higiene parecía una palabra prohibida.



Para dormir, los más pobres tenían dos opciones: el sistema de "cama caliente", en el que se alquilaba un lecho por turnos rotativos para descansar una par de horas, o la maroma, que eran sogas amuradas a la pared a la altura de los hombros.



Quien optaba por ese método debía pasarse las sogas por debajo de las axilas, dejar caer el peso del cuerpo y dormir parado.


EL MÁS POBLADO EN "LA BOCA"

Mareas humanas arribaron a las costas de Buenos Aires a partir de las últimas décadas del siglo XIX, y eran inmigrantes dispuestos a trocar mano de obra y sacrificio por algo de bienestar.



La ciudad, apretada en el centro urbano, comenzó a expandirse y fue creciendo en todos los sentidos gracias al tendido de vías.



Muchos recién llegados se instalaron en La Boca a partir de septiembre de 1870, cuando el empresario Federico Lacroze puso en funcionamiento el tranvía que llegaba a ese barrio desde Plaza Once.





Por su destreza en la actividad portuaria, los genoveses se hicieron dueños de la zona, y como en otros barrios, el déficit habitacional se expandía encontraron una precaria solución en las casas de inquilinato o conventillos.





A diferencia de los conventillos de otras zonas, los que hubo en La Boca se construyeron con maderas y chapas, y pata entender la magnitud, en 1904 más de 16000 personas vivían en los 331 conventillos de La Boca.





Su personal colorido se debia a que había que aprovechar los sobrantes de pintura utilizadas en el calafeteado de los barcos, y por aquella necesidad en barrio de La Boca pasó a tener una pintoresca fachada que luego se convertiría en tradición.







Cabe destacar, que se consideraba conventillo o casa de inquilinato "a aquellas que alberguen a más de cinco familias o personas independientes, incluído un encargado, cuya unidad de locación sea una pieza, y que tienen en común los servicios de baños, lavatorios, letrinas y lavaderos”.



Según una ordenanza municipal, la superficie de las habitaciones no debería se menor a 12 metros cuadrados y su altura mínima de tres y medio.





Sin embargo, la falta de recursos de sus inquilinos, trajo como consecuencia , que los cuartos fueran ocupados por varias familias, que contaban solo con una cortina o biombo para dividir un ambiente.





Cada uno conocía la vida del otro por el efecto de esta apretada convivencia, donde el nacimiento, la promiscuidad y la ausencia de higiene formaban parte de la vida cotidiana.





El lugar es practicamente único en el mundo, y fue dónde nuestros inmigrantes vivieron trabajando para lograr un futuro mejor, tipico puerto dónde recalaban los buques mercantes que eran asistidos por los habitantes de La Boca, dónde se cargaban mercaderías y productos que eran necesarios en Europa.





 Época de crecimiento para nuestro país, muchos de estos inmigrantes llegaban huyendo de las guerras buscando un lugar dónde poder prosperar y vivir junto a su familia en paz.



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