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"El Petiso Orejudo": La historia detrás del terror.

Convertido en una especie de mito con el que algunos padres asustaban a sus hijos, el personaje real existió y en 1912, con solo 15 años, cometió crímenes atroces contra otros niños.


Aunque tal vez se lo conozca más por su apodo: el "Petiso Orejudo", su nombre real era Cayetano Santos Godino y es uno de los más tristemente célebres en la historia criminal argentina.



La niñez de Cayetano Godino transcurrió en la calle, vagando. A partir de los cinco años concurrió a varias escuelas, de donde siempre fue expulsado por su falta de interés en los estudios y su comportamiento rebelde.



El escenario de sus correrías y carrera criminal serían los terrenos baldíos y conventillos de los barrios de Almagro y Parque Patricios, por entonces todavía al borde de la pampa.



Era una zona de quintas de descanso. Pero también era un arrabal poblado por paisanos y extranjeros.



Sus víctimas tenían entre 2 y 13 años y a la mayoría las reducía y luego intentaba ahorcarlas con una piola que usaba de cinturón.



 Mataba solo por placer, aunque de acuerdo a los informes médicos de aquel momento y su edad, hoy podría ser considerado inimputable, aunque pasados más de 100 años y durante el verano de 1913, el impiadoso criminál se convirtió en el primer asesino serial de la historia argentina.



Si bien Santos Godino cometió la mayoría de los crímenes cuando tenía 15 años, su "carrera" delictiva había comenzado mucho antes, ya que apenas siendo un niño de 8 años, llevó a Miguel de Paoli, -un niño de casi dos años-, a un baldío, donde comenzó a pegarle en la cabeza con una piedra, no llegó a matarlo porque un vigilante lo descubrió.



 La misma suerte corrieron Roberto Carmelo Russo, Ana Neri y Severino Gonzales: en todos esos casos, alguien acertó a pasar por la escena antes de que el Petiso llegara a cometer el crimen.


No conforme con sus intentes, el "Petiso" también tenía su lado de piromaníaco ya que en los meses siguientes de 1912, Godino causa dos incendios más que son controlados fácilmente por los bomberos sin que se produzcan víctimas.





El 24 de septiembre de 1912, mientras trabaja en una bodega propiedad de Paulino Gómez, Godino mata de tres puñaladas a una yegua. No fue detenido por falta de pruebas.


Apenas unos días después prende fuego a la estación Vail, ubicada en las actuales calles Carlos Calvo y Oruro, propiedad de la compañía de tranvías Anglo-Argentina. El incendio fue controlado por los bomberos.



TRES MUERTES

El año 1912 sería clave: tres muertes terminarían por dejarlo al descubierto. Los dos primeros fueron los crímenes de Arturo Laurora y Reina Bonita Vainicoff.



El primero, un niño de 13 años, fue hallado muerto a golpes y estrangulado en una casa vacía en enero de 1912.



No fue sino hasta el crimen de Jesualdo Giordano (Jesualito)perpetrado ese mismo año, en donde el asesino cayó finalmente en manos de la Justicia. El cadáver del niño apareció en un baldío, estrangulado con un piolín y con un clavo en la sien.



La imagen horrorizó a la población, que ya acusaba a Cayetano por el horroroso crimen. Los vecinos denunciaron que la última vez que habían visto a Jesualdito, caminaba de la mano con el "Orejudo". La policía lo detuvo el 4 de diciembre, y Cayetano confesó sus crímenes.



Luego de una serie de peritajes psiquiátricos, fue declarado, en principio, inimputable, por considerárselo irresponsable, aunque se decidió su internación provisoria en el Hospicio de las Mercedes.



Sin embargo, por decisión del Ministerio Público, el Petiso fue trasladado a la Penitenciaría Nacional, en aquel entonces ubicada en Las Heras y Coronel Díaz (desde hace muchos años - y cosa que pocos saben - el lugar fue trasformada en una Plaza Pública).



Su último traslado fue a la Cárcel del Fin del Mundo, en Ushuaia, hoy convertida en un museo.









Ahí cumplió su condena por "cuatro homicidios, siete tentativas de homicidios frustrados por las circunstancias, siete incendios intencionales, algunos de los cuales revistieron carácter grave".



Santos Godino falleció en 1944 y sobre su muerte hubo diferentes versiones. Oficialmente se atribuyó el deceso a una úlcera.



Sin embargo, hay quienes sostienen que fue castigado por haber asesinado a las mascotas de la prisión -unos gatitos- y habría muerto a causa de una hemorragia interna causada por la paliza.



CURRICULUM MORTIS

Según el prontuario policial, "no demuestra ningún arrepentimiento por sus actos, conserva la mayor lucidez y demuestra satisfacción al narrarlos. Refiere que es onanista y que nunca ha tenido trato con mujeres, pero que la vista de ellas le es agradable. Es bebedor de alcoholes fuertes. No tiene instrucción, es analfabeto pero sabe firmar; posee buena memoria".



A finales de septiembre de 1904, Santos Godino lleva al pequeño Miguel Depaoli, de 17 meses, a las cercanías de las calles Humberto I y Liniers con el propósito de matarlo. Lo golpea, lo empuja violentamente contra unas pitas y le proporciona heridas de gravedad.



El 9 septiembre de 1908 conduce a Severino González Caló, de 2 años, a un corralón ubicado en Victoria y Muñiz, donde lo sumerge en una pileta para caballos. El propietario del lugar Zacarías Caviglia, descubre la tentativa pero Godino se defiende diciendo que el niño había sido llevado hasta allí por una mujer, de la que suministra señas particulares.


Seis días más tarde, el 15 de septiembre, en Colombres 632, quema con un cigarrillo los párpados de Julio Botte, de 22 meses de edad. Es descubierto por la madre de la víctima, pero alcanza a huir.



El 20 de noviembre del mismo año, se lleva de la esquina de Muñiz y Directorio a la niña Catalina Naulener. Busca un baldío por la calle Directorio, pero antes de encontrarlo la menor se resiste a seguir. Godino se descontrola y la golpea. Unos vecinos intervienen a tiempo y el Petiso Orejudo vuelve a huir.



El 23 del mismo mes, en Deán Funes y Chiclana, intenta golpear a Carmen Gittone. Pero la víctima es amparada por los vecinos. El agresor consigue escapar.



En las inmediaciones de San Carlos y Loria, trata de matar a Ana Nera, de 18 meses, pero es sorprendido por un agente. Godino manifiesta haberla encontrado en esa situación y miente haber querido liberarla.



En enero de 1912 asesina al menor Arturo Laurora, domiciliado en Cochabamba 1753. el crimen es consumado en una casa abandonada de la calle Pavón 1541.


La tarde del 7 de marzo del mismo año, frente a un local ubicado en Entre Ríos 322, prende fuego al vestido que lleva puesto la menor Benita Vainicoff, y sale huyendo. Poco después la niña muere a causa de las quemaduras.


El 8 de noviembre de 1912 intenta asesinar a Carmelo Russo, a quien se encuentra con los pies atados y semiasfixiado por un cordón que le envuelve el cuello. En esta oportunidad, el Petiso Orejudo es detenido por sospechoso y finalmente liberado por falta de mérito.
El 3 de diciembre secuestra y mata al niño Giordano en la quinta de Moreno. En la madrugada del día siguiente, Godino es apresado por la policía.




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