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Si observamos a vista de pájaro la ciudad de Samara en Rusia no es difícil adivinar donde se debe de encontrar el principal motor laboral de la ciudad. La gigantesca planta de AvtoVAZ situada en su extremo noroeste y los polígonos industriales que le prestan servicios (proveedores, etc) ocupan buena parte de la ciudad y solamente en la fábrica trabajan más de 100.000 almas.

AvtoVAZ es la que conocemos como LADA , la marca de coches mundialmente reconocida y que tiene distribuidores alrededor de todo el globo terraqueo.
LADA significa en el antiguo ruso, barco o también es una representación de los antiguos barcos piratas que recorrían las zonas aledañas.

Pues bien, a pocos metros de la descomunal fábrica se encuentra la cosa más increíble que se puede encontrar en la ciudad de Samara : Un submarino diésel Clase Tango con indicativo B-307 que con sus 91 metros de longitud, 14 metros de altura y más de 4000 toneladas de peso se yergue majestuoso sobre un prado a unos 5 kilómetros del Río Volga y a unos 1.500 kilómetros del Mar Negro.

El cómo el submarino acabó finalmente en Abril de 2005 en su emplazamiento final a las puertas de la fábrica de AvtoVAZ a más de 5 kilómetros de la costa es una historia de esfuerzo, superación y gónadas que habría que sumar a la larga lista de historias de este tipo a las que nos tienen acostumbrados en muchas ocasiones los rusos.

Un día los gerentes de la fábrica decidieron hacer un museo de guerra y para eso necesitaban entre otros equipos un submarino. Ellos entendieron que sería majestuoso que tal artefacto adornara las vistas desde sus oficinas y asi lo decidieron, la cuestión era a que precio?

El problema, es que el submarino estaba en el mar Báltico y que hacerlo llegar a la fábrica suponía atravesar 2250 km, una operación infrahumana si se tiene en cuenta que había que atravesar media estepa rusa. Debían ser capaces de trasladar al B-307 por lagos y ríos, para eso utilizaron enormes flotadores con aire a fin de aligerar el buque y que pudiese flotar como un balón.

Los dueños de Lada pensaron que si con esfuerzo se construyeron pirámides ellos también serían capaces, y lo lograron. Hoy felizmente el museo está terminado y cuenta con la joya de la corona , el submarino tango B-307.