Popular channels

Escalofriantes fotos de edificios de la Unión Soviética



Espera a que cargue el post





La fotógrafa britanica Rebecca Litchfield viajó a través de la antigua Unión Soviética para capturar estas extraordinarias imágenes de deteriorados edificios públicos en pueblos abandonados. Tomadas del libro “Soviet Ghosts”.



Prípiat en Ucrania, cerca de la central nuclear de Chernóbil, fue abandonada después del desastre de 1986…



Cuando la central de Chernóbil fue construida en 1970, muchos empleados del complejo fueron alojados en la ciudad cercana de Prípiat. Aproximadamente 50,000 personas vivieron aquí, distribuidas a lo largo de 160 edificios con un total de 13,400 apartamentos.

Las únicas cosas con vida que quedan allí son árboles y arbustos, mientras las estructuras continúan desmoronándose y derrumbándose.



El hospital de Prípiat número 126 consiste de cinco grandes edificios, cada uno de ellos de seis pisos de altura…





Después de que el pueblo fue abandonado, los médicos dejaron equipo médico, camas, frascos, cunas de bebé y otros aparatos, los cuales finalmente se oxidaron…





La ciudad tenía tres piscinas techadas, dos estadios deportivos, 35 campos de juego, 15 escuelas primarias, 5 escuelas secundarias y una escuela técnica profesional…





En Prípiat hay varios jardines infantiles que siguen llenos de juguetes y con las camas aún hechas, entre máscaras antigás que fueron diseñadas para proteger a los niños en caso de un ataque químico o algún desastre…





El parque “Luna Park” de Prípiat, con su rueda de la fortuna y carritos chocones, tenía programada su apertura como parte de las celebraciones del primero de mayo de 1986…



Pero el desastre de Chernóbil ocurrió días antes de su apertura. Sin embargo, la gente hizo uso de él horas antes de que se ordenara una evacuación oficial.



Un hospital de tuberculosis en Rusia completamente vacío…



En las leyendas de su libro, la fotógrafa Rebeca Litchfield dice lo siguiente respecto a los hospitales en toda la Unión Soviética: “Hasta en el campo de la salud, el Estado buscaría controlar y observar a sus ciudadanos, además de usar las cirugías, clínicas y hospitales para fomentar sus objetivos políticos, incluso hasta el límite de desplegar espías junto al personal médico”.



El viaje a Rusia para tomar estas fotografías no fue un asunto sencillo…



“No muchos exploradores viajan a Rusia”, dice Litchfield en el material de publicidad para el libro. “Donde las normas son muy diferentes, los lugares están muy bien vigilados y existe una fuerte presencia militar en todas partes. Hay serias consecuencias si te atrapan”.

“Nos las arreglamos para permanecer escondidos durante todo el viaje, permanecimos ocultos agachándonos y metiéndonos entre los arbustos y moviéndonos a hurtadillas más allá de la seguridad que estaba dormida. Pero al tercer día, nuestra buena suerte se acabó cuando visitamos una instalación de radar ultrasecreta. Después de caminar a través del bosque, con los mosquitos atacándonos desde todas las direcciones, vimos el radar y nos dirigimos hacia él, pero de repente, a un par de metros, nos vimos acompañados por militares, que no estaban muy contentos” “.



Pero ella dice que no está tratando de tocar los temas políticos de la era comunista…



“Me abstengo de dar opiniones personales sobre la era y trato de permanecer relativamente neutral”, dice ella. “Aunque la época tuvo malos momentos, las personas que vivían en las comunidades siguieron adelante con sus vidas y también tuvieron buenos momentos, no fue una época de blanco y negro, así que el objetivo de mi libro era solo capturarlo como estaba ahora”.



Muchos cines de la era soviética están totalmente abandonados en toda Rusia…



Litchifield dice: “El comunismo, especialmente en la Unión Soviética, aprovechó rápidamente el cine como una herramienta importante para la educación y el adoctrinamiento político”.

“Los cineastas soviéticos como Sergei Eisenstein y Dziga Vertov, continúan siendo de los directores más influyentes de todos los tiempos, principalmente gracias al uso pionero de las técnicas de ‘montaje’”.



Polonia también está llena de edificios abandonados de la era comunista, como este hospital…





Skrunda era un pueblo secreto en Letonia, el cual alojaba la estación de un radar soviético diseñado para monitorear toda Europa Occidental…





Aunque su ubicación se mantuvo en secreto, con el tiempo llegó a ser un pueblo residencial con 60 edificios, incluyendo un gimnasio, una escuela y un teatro…



Sin embargo, como Litchfield explica en el libro: “Una vez que Letonia hubo recuperado su independencia, a los soviéticos se les dio cuatro años para desmantelar los radares. El pueblo entero fue vendido en subasta por la módica cantidad de 17,000 lats letones (unas 20,000 libras esterlinas), pero desde el año 2013 no se ha hecho nada con el lugar”.



Letonia tiene varios radio telescopios abandonados, como los dos que dejaron en Irbene, reliquias de la “Guerra Fría” en el tiempo en el que interceptar señales de satélite occidentales era de máxima prioridad…



Al principio había seis telescopios, pero cuatro fueron desmantelados y los dos restantes inhabilitados.



La zona entera estuvo prohibida en algún momento, la gente necesitaba pedir permiso especial para visitar Irbene y sus pueblos aledaños…



“De hecho, Irbene era tan secreto, que el público solo supo de él cuando el sitio fue oficialmente revelado en 1993, mucho después de que los soviéticos se habían marchado”, dice Litchfield.



Esta es la piscina de la sede de la Unión Soviética en Alemania. Los trenes circulaban diariamente entre este lugar y Moscú…





Fue construido por los alemanes pero fue tomado por Rusia el 20 de abril de 1945, en un combate que dejó unos 120 muertos…





Había 800 personas viviendo aquí en 1953 y hasta 30,000 soldados y 75,000 civiles en los alrededores…





Los rusos abandonaron armas, municiones, repuestos de bombas y residuos químicos cuando se fueron.



Este mural todavía sigue en pie en la pared de una escuela piloto soviética en lo que fue la República Demócrata Alemana, o Alemania Oriental…





Milovice, en la República Checa, ha sido un emplazamiento militar desde principios del siglo XX, y ha estado en manos de Checoslovaquia, Alemania y luego en manos de los soviéticos, quienes la tomaron en 1968…



Cientos de familias vivían aquí, pero sus edificios han sido completamente destrozados. Después de la “revolución de terciopelo” de los años ochenta, las fuerzas rusas comenzaron a retirarse. Se fueron tan rápidamente en 1991 que la munición activa fue enterrada por los alrededores, haciendo que el ahora pueblo abandonado sea potencialmente muy peligroso.



El monumento soviético en el Monte Buzludja es el más grande de su clase en Bulgaria…



Aquí es donde los socialistas búlgaros empezaron a reunirse en secreto en 1891 y donde las fuerzas búlgaras se enfrentaron a las fuerzas turcas. Fue financiado por donaciones voluntarias y está hecho de mármol y vidrio. La fotografía es del enorme anfiteatro, con un mural representando las historias soviética y búlgara.



La estructura fue abandonada en 1989 y luego entregada al Estado en 1991. Ha sido despojada de sus materiales valiosos…





Una vez hubo una torre de 70 metros de altura, coronada con una gran estrella hecha de vidrio rojo y diseñada para ser tres veces más grande que la estrella en el Kremlin…



Como todas estas estructuras, ahora yace acumulando hielo, óxido y polvo.
0
0
0
0No comments yet