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Estudio macro y microscopico del saco anal

RESUMENue realizada la disección del saco anal de 44 coipos, de ambos sexos, de distintas edades y procedencias, observándose algunas características similares a los sacos anales del perro y gato, aunque es impar y está ubicado en ventral del ano. Es ovoídeo o piriforme, siendo más grande en los adultos y, entre éstos, más aún en los machos que en las hembras; posee un conducto que desemboca en el canal anal a un centímetro del ano y que se exterioriza en el momento de secretar el producto glandular. Se encuentra rodeado de una cápsula de tejido fibroso e insertado en ella se observa tejido muscular estriado, correspondiente a fibras de los músculos del diafragma pelviano. Microscópicamente está constituido por un tejido glandular tubuloalveolar, con células globosas de núcleo laxo, con uno o más nucleolos. Desde la cápsula hacia el interior se forman tabiques de tejido conectivo que dividen al tejido glandular en lóbulos y lobulillos. Mediante coloraciones especiales se constató la presencia de fibras que contienen colágeno de los tipos I y III, de fibras eleunínicas y oxitalánicas.
PALABRAS CLAVE : 1. Coipo; 2. Myocastor coypus; 3. Anatomía; 4. Histología; 5. Saco anal.
INTRODUCCION
El coipo, mal llamado nutria, es un roedor originario del continente americano, que en estado salvaje habita en márgenes de lagunas, ríos y arroyos formando comunidades de treinta a cuarenta individuos, divididos en grupos más pequeños (nueve a diez hembras por macho).
Tanto los machos como las hembras poseen un saco anal, impar, con una cavidad de tamaño variable. El producto de secreción externa es vertido a la cavidad donde se inicia el único conducto presente que desemboca en ventral del canal anal.
Los coipos, en estado salvaje, delimitan su territorio exteriorizando el conducto del saco anal y segregando su producto en las adyacencias de su cueva. Esta secreción es un líquido viscoso, semejante a la clara de huevo, que coagula rápidamente; para el hombre resulta inodoro, pero se ha observado que otros coipos reconocen mediante el olfato las zonas "marcadas" con esta substancia.
El presente trabajo fue realizado con el objetivo de describir las estructuras macro y microscópica del saco anal y realizar un aporte a los conocimientos anatómicos e histológicos sobre esta especie.
MATERIAL Y METODO
Fueron utilizados 44 animales (12 hembras adultas, 11 hembras prepúberes, 13 machos adultos y 8 machos prepúberes), 12 provenientes del Jardín Zoológico de La Plata , 14 criados en cautiverio en nuestra colonia y 18 capturados en lagunas de la Provincia de Buenos Aires. Todos los animales fueron pesados antes del sacrificio por sangría a blanco, bajo los efectos de anestesia general (ketamina 50 mg/kg). Se realizó la disección de la región perineal donde se encuentra el saco anal, extrayéndolo para realizar las mediciones (peso, largo y ancho) en fresco. Los resultados de dichas mediciones fueron analizados estadísticamente mediante el test de t usando el programa Instat.
Algunos sacos anales fueron seccionados en forma longitudinal y otros en forma transversal, para proceder, posteriormente, a la fijación de todos los órganos en formol neutro al 10% por 72 horas como mínimo y a su procesamiento mediante las técnicas corrientes de inclusión en parafina.
De cada muestra se realizaron diez cortes seriados de cinco a siete µm, los que se colorearon con: hematoxilina y eosina, picrosirius-red, impregnación argéntica de Gómori, hematoxilina férrica de Verhoeff, resorcina-fucsina de Weigert, resorcina fucsina de Weigert oxidada (por oxona), Van Gieson, azul de toluidina (técnica rápida), azul de Alcian (pH 2,5)-PAS y azul de Alcian (pH 2,5)-rojo neutro.
RESULTADOS
Características macroscópicas
El saco anal es de color rosa pálido, de forma ovoide o, en algunos casos, piriforme. Las medias de la longitud y del ancho del saco anal (en centímetros) en machos y hembras adultas y en machos y hembras prepúberes son de: 3,2x2,5, 2,5x1,5, 1,4x0,7 y 1,5x0,8, respectivamente. Las medias de los pesos (en gramos) en machos y hembras adultas y en machos y hembras prepúberes son de: 5,6, 4,5, 2,65 y 2,66, respectivamente. Las medias de los pesos relativos de los sacos anales son: en machos adultos 0,98%, en hembras adultas 1%, en machos prepúberes 0,73% y en hembras prepúberes 0,66%.
El saco anal posee un solo conducto que está plegado circularmente por lo que aparentemente es corto. Sin embargo, dichos pliegues se estiran en el momento de exteriorizarse para eliminar la secreción, alargándose más del doble (en el macho adulto mide 0,5 cm de largo y 0,5 cm de diámetro, llegando a medir 1,5 cm de largo cuando se exterioriza). Se abre en una pequeña papila en el canal anal, a un centímetro de su desembocadura.
Se encuentra cubierto por dos fascias (superficial y profunda) en la región perineal, ventral al ano. Una banda muy delgada de fibras musculares estriadas se extiende sobre el saco a ambos lados, constituyendo un músculo homólogo a la rama anal del retractor o elevador del ano de los carnívoros (diferenciándose del de éstos porque se origina sólo del isquión y no toma origen en el pubis) y se prolonga mediante una delgada aponeurosis que cubre el esfinter anal externo. También está cubierto en su parte más craneal por el músculo coccígeo, que tiene origen en el isquión e inserción en las primeras tres vértebras coccígeas, como en los carnívoros (Fig. 1).


Fig. 1. Esquema de la región perineal donde se observan la posición del saco anal con respecto al canal anal y los músculos del diafragma pelviano. (C) músculo coccígeo, (RA) músculo retractor del ano, (EA) músculo esfínter externo del ano, (SA) saco anal y (SP) sínfisis pélvica.
Disecando estos músculos, se observa el saco anal ubicado en posición horizontal, aunque el polo craneal o fondo se encuentra algo más ventral que su polo caudal o conducto. En la superficie lisa, se observa que los vasos arteriales de mayor calibre (ramas de los vasos perineales ventrales), en número de dos o tres en total, ingresan al órgano por su polo caudal y están acompañados de venas satélites, como así también de pequeños ramos nerviosos provenientes del nervio perineal profundo.
El órgano fresco posee una consistencia moderadamente blanda. En los cortes longitudinales o transversales se observa que la cápsula, delgada en el fondo, es más gruesa cerca del conducto excretor y emite trabéculas delgadas que dividen al órgano en lóbulos. Estos confluyen hacia una cavidad central que en algunos casos es anfractuosa y pequeña y, en otros, es de paredes lisas y más grande. En ambos casos, contiene una pequeña cantidad de líquido de aspecto gleroso.
Características microscópicas
En los cortes teñidos con hematoxilina y eosina y con Van Gieson, se observó que este saco posee una cápsula de tejido conectivo donde se insertan fibras musculares estriadas. El tejido glandular es tubuloalveolar, donde los lóbulos se encuentran divididos en lobulillos y tanto éstos como los lóbulos están separados entre sí por trabéculas de tejido conjuntivo (interlobular e interlobulillar, respectivamente). Las células glandulares son globosas y miden entre 10 y 25 µm de diámetro. El citoplasma de las más pequeñas es homogéneo y el de las más grandes posee vacuolas perinucleares (Fig. 2). Todas las células presentan núcleos de cromatina laxa con uno o más nucleolos. Se observan tubulillos interlobulillares que desembocan en túbulos de 100 a 200 µm de diámetro. Estos se reúnen en túbulos mayores que finalmente confluyen en una sola cavidad de donde se inicia un único conducto excretor.


Fig. 2. Fotomicrografía de una porción del saco donde se observa un corte transversal de un tubo mayor y parte de los lobulillos y tabiques interlobulillares. Nótense las células glandulares mayores con las vacuolas perinucleares. H y E. 200x.
El epitelio de los tubulillos es cúbico simple, el de los túbulos es plano estratificado y el del conducto excretor es estratificado queratinizado con algunos pliegues. Este último se continúa insensiblemente con el epitelio del canal anal, encontrándose abundantes acúmulos de linfocitos en la lámina propia del conducto (Fig. 3).

Fig. 3. Fotomicrografía de una porción del saco donde se observa un corte transversal del conducto excretor y una parte del tejido glandular. Nótese el acúmulo de linfocitos en la lámina propia del conducto. H y E. 250x.Los cortes teñidos con picrosirius-red más polarización, demostraron la presencia de abundantes fibras de colágeno tipo I en el tejido conectivo capsular y rodeando los conductos (Figs. 4 A y B), también en el interlobular y un poco menos en el interlobulillar y en el perimisio del músculo retractor del ano. En los mismos sitios se observaron estas fibras de colágeno de tipo I entremezcladas con algunas fibras de colágeno de tipo III (fibras reticulares).

Fig. 4. A. Fotomicrografía de un corte transversal del conducto excretor. Nótese en el tejido conectivo que rodea al conducto las fibras que contienen colágeno de tipo I y III. Picrosirius-red sin filtro polarizador, 200x. Fig. 4. B - idem a la A pero con filtro polarizador. Las fibras que contienen colágeno de tipo I se observan gruesas y de color amarillo, mientras que las que contienen colágeno de tipo III se observan delgadas y de color verde. 200x.


Con la técnica de plata se corroboró lo observado con picrosirius-red, ya que en el perimisio y en el tejido capsular, interlobular e interlobulillar (Fig. 5) existe escasa cantidad de fibras de colágeno tipo III.


Fig. 5. Fotomicrografía de una porción del saco donde se observa un corte transversal de un túbulo interlobulillar, dos tabiques interlobulillares y una parte del tejido glandular. Nótense las fibras de reticulina en los tabiques. Impregnación argéntica de Gómori. 400x.
Con la coloración de Verhoeff no se evidenció la presencia de fibras elásticas en ninguno de los tejidos antes mencionados; sólo se las observó constituyendo la membrana elástica interna de las arteriolas.
Los cortes teñidos con el método de Weigert demostraron la presencia de fibras elaunínicas en el tejido conectivo del conducto mayor y, en menor medida, en los tabiques interlobulillares.
Con el método de Weigert-oxona se observó que en los tabiques interlobulares e interlobulillares y rodeando a los túbulos y al conducto mayor, hay fibras oxitalánicas muy delgadas que relacionan las fibras elaunínicas con las membranas basales del epitelio glandular o tubular (Fig. 6).


Fig. 6. Fotomicrografía de una porción del saco donde se observa un corte transversal del conducto excretor y el tejido conectivo que lo rodea. Nótense las fibras elaunínicas y las oxitalánicas.Weigert-oxona. 400x.
La coloración con azul de Alcian-PAS permitió observar que el citoplasma de las células glandulares, así como el producto de secreción ubicado en los tubulillos y túbulos es PAS positivo, indicando así la presencia de mucina.
Con la coloración de azul de toluidina (técnica rápida) se observó que las células secretoras no reaccionaron metacromáticamente, por lo cual se comprobó su composición básica, al igual que con la coloración de azul de Alcian-rojo neutro, ya que todas las células secretoras se colorearon de rojo.
 DISCUSION
Desde el punto de vista macroscópico, el saco anal resulta ser semejante a los sacos anales del perro y gato (Schwarze et al., 1970), con la única diferencia que es impar y su conducto, mucho mas ancho, se exterioriza. Las medidas de largo y ancho de los sacos anales revelaron que el tamaño es significativamente mayor en los machos que en las hembras adultas (p < 0,0001). También es significativa la diferencia (p < 0,0001) de las mismas medidas entre los machos adultos y prepúberes, entre los machos adultos y hembras prepúberes, entre las hembras adultas y machos prepúberes y entre las hembras adultas y prepúberes. De acuerdo con estos hallazgos se podría interpretar, tal como ocurre en los caninos (DOTY et al., 1974), que los fenómenos hormonales y metabólicos relacionados con la madurez ejercen su influencia en el desarrollo del saco anal, siendo posiblemente los estímulos hormonales mediados por andrógenos los más importantes. Sin embargo, cuando se analizaron de modo porcentual los pesos de los sacos anales con el peso corporal, se pudo establecer que entre los machos y hembras adultos no hay diferencias significativas, al igual que entre los machos y hembras prepúberes, pero sí son significativas las diferencias (p < 0,0001) entre los adultos (machos y hembras como una población) y prepúberes (machos y hembras como una población), lo que coincide con lo observado en los perros y gatos (SCHWARZE et al.).
No se observaron diferencias significativas en el tamaño de los sacos anales en los grupos mencionados según la procedencia de los individuos, lo que indica que el desarrollo del saco anal no depende del medio ambiente que rodea al animal.
Con respecto a la inserción y relación de los músculos del diafragma pelviano y de la región perineal, sólo se pudo observar que el músculo retractor del ano envía una banda de músculo hacia la cápsula del saco anal, por lo cual dicho músculo exclusivamente es el que, cuando se contrae, permite que el fondo glandular se comprima y haga progresar el contenido hacia el conducto excretor y al exterior.
La morfología del epitelio secretor recuerda a las células hepatoides de las glándulas circunanales del perro y gato, cuya función no ha sido esclarecida (ISITOR et al., 1979). Los métodos histoquímicos usados permitieron la identificación del producto de secreción que es rico en mucina y de pH neutro o levemente básico.
En la distribución del sistema de fibras de colágeno y del sistema de fibras elásticas se observa un predominio de fibras de colágeno de tipo I sobre aquellas de tipo III, en la cápsula y tabiques interlobulares e interlobulillares, lo que facilita el sostén y protección del tejido glandular. La presencia de fibras elaunínicas y oxilatánicas está en relación con los túbulos y el conducto excretor, actuando como medio de sujeción y/o anclaje de los mismos al tejido periférico.
Facultad de Ciencias Veterinarias, Universidad Nacional de La Plata, Argentina.
AGRADECIMIENTOS
A la Sra. Analía Cattucci, técnica de la Comisión de Investigaciones Científicas de la Provincia de Buenos Aires que realizó parte de las coloraciones especiales.
A la Empresa Cargill, por la provisión del alimento balanceado para la mantención de la colonia.
RAFASQUINO, M. E.; RAMOS, P. A.; ALONSO, C. R. & IDIART, J. R. Macro and microscopic studies of the anal sac of the coypu (Myocastor coypus). Rev. Chil. Anat., 16(2):205-210, 1998.
SUMMARY: The dissection of the anal sac of 44 coypus was done in both sexes but of different age and origin, showing some similar characteristics to those of the dog and the cat, although it is unpaired and located ventral to the anus. It is ovoid or pyriform, and larger in adults being bigger in males than in females. A main duct which empties into the anal canal just one centimetre from the anus can be seen when the glandular product is excreted. It is completely surrounded by a thin fibrous capsule with striated muscular attachments corresponding to the pelvic diaphragm. Microscopically it is composed of tubuloalveolar glands. Secretory cells are globoid-shaped with a centrally located round, pale-staining nucleus with prominent nucleoli. Delicate connective tissue septa separate the parenchyma into distinct lobes and lobules. Special stains reveal collagen fibers types I and III, and elauninic and oxitalanic fibers.
KEY WORDS: 1. Coypu; 2. Myocastor coypus; 3. Anatomy; 4. Histology; 5. Anal sac.
Dirección para correspondencia: 
Prof. Dra. Cristina Alonso 
Cátedra de Anatomía 
Facultad de Ciencias Veterinarias 
Universidad Nacional de La Plata 
Calle 60 y 118 
La Plata (1900) 
ARGENTINA 
  
Recibido : 20-07-1998 
Aceptado : 20-09-1998


REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS
DOTY, R. L. & DUMBAR, I. Color, odor, consistency and secretion rate of anal sac secretion from male, female and early-androgenized female beagles. Am. J. Vet. Res., 35:729-31, 1974.         [ Links ]
ISITOR, G. N. & WEINMANN, D. E. Origin and early development of canine circunanal glands. Am. J. Vet. Res., 40:487-92, 1979.         [ Links ]
SCHWARZE, E. & SCHRÖDER, L. Compendio de anatomía veterinaria. Tomo II. Acribia, Zaragoza, 1970.         [ Links ]
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