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Evita las fotos borrosas!

El mal de las fotos borrosas es una “enfermedad” que todo fotógrafo, profesional o amateur, sufre a menudo y contra la que conviene tomar las debidas precauciones.

Una imagen borrosa puede ser en un momento determinado algo buscado intencionadamente, pero normalmente una foto borrosa es sinónimo de una mala fotografía. Por lo que trataremos de corregir esta situación y lograr imágenes nítidas.

Siguiendo el símil de la enfermedad, en el artículo de hoy vamos a ver qué errores hacen que nuestras imágenes se contagien de este mal y algunas “vacunas” o consejos para evitarlo.

1 - Elección Errónea Del Modo De Enfoque


El enfoque automático en nuestras fotos ha mejorado significativamente en los últimos años y hacen que sea una herramienta fabulosa en manos de los fotógrafos.

Sin embargo, no basta con dejar el enfoque automático y confiar en que todo irá bien. Es importante determinar en cada situación el tipo de enfoque automático o manual en que confiar.

3 - No Estoy Respetando La Distancia Mínima de Enfoque




Supongamos que estamos evitando cometer el primer error (elección de un modo erróneo), pero por más que intentamos enfocar y lograr una imagen nítida no lo conseguimos.


Hay algo que siempre debemos tener en cuenta para lograr imágenes correctamente enfocadas y es el respeto de la distancia mínima de enfoque. Una distancia que marca el límite mínimo a partir del que podremos enfocar.
Salvo que estés trabajando con un objeto macro, esta distancia será nunca estará por debajo de los 20-25 cm.



Aunque depende de la focal, a mayor focal, mayor distancia mínima de enfoque.
La distancia mínima de enfoque podrás verla en el manual de instrucciones, buscándola por Internet o en el propio objetivo, ya que muchos objetivos suelen incorporar un indicador de la distancia al plano de enfoque (el menor de estos valores será el que defina la distancia mínima de enfoque).



3 - No Hay Suficiente Contraste En El Sujeto Enfocado




El funcionamiento del sistema de enfoque de tu cámara se basa en el contraste existente entre las distintas superficies que forman parte del plano enfocado.


Si el sujeto sobre el que tratamos de enfocar no tiene el contraste necesario (por ejemplo, una hoja de papel en blanco, una pared lisa, o un cielo azul), nuestro sistema de enfoque se volverá loco y será incapaz de enfocar.


Ante este tipo de situaciones sólo hay dos posibles soluciones:
  • busca otro punto de la escena que se encuentre en el mismo plano y disponga de mayor contraste, para tratar de enfocar sobre él.
  • haz uso del modo de enfoque manual, a través del que tú decidirás el plano de enfoque. Aunque sin una referencia de contraste también te resultará muy complicado.


Habría una tercera opción y consiste en el uso de algún puntero, u otro elemento que situar sobre la escena para resaltar o marcar el plano de enfoque, ajustar éste en la cámara y, una vez preparada la toma, retirarlo para a continuación realizar la fotografía. Aunque esto sólo es válido si tienes el tiempo suficiente y las posibilidades para hacerlo.


4 - Estoy Utilizando Una Profundidad de Campo Demasiado Reducida




En función del resultado buscado, puede interesarnos utilizar una profundidad de campo realmente pequeña puede centrar la antención sobre el sujeto enfocado y evitar que el resto distraiga.
Sin embargo, esta reducción de la profundidad puede hacer que otros elementos que también nos interesaría mantener en foco se vean fuera de él. O que, ante pequeños errores de enfoque, ni siquiera el plano de enfoque acabe apareciendo completamente nítido.


Por tanto, el uso de una profundidad de campo adecuada también te ayudará a evitar imágenes borrosas. Deberás sopesar los ajustes adecuados de: apertura de diafragma, focal y distancia al sujeto, para ajustar a la profundidad adecuada.
Recuerda que la profundidad de campo dependia de estos 3 parametros por lo que serán básicos para ajustar la profundidad y lograr imágenes en que salgan suficientemente nítidos todos los elementos que desees.


Si a una reducida profundidad de campo le añades algun efecto de lente cuerpo, puedes olvidarte de una foto nítida, por lo que deberás tener muy en cuenta no sólo usar una profundidad correcta, sino también garantizar que el sistema de enfoque de tu cámara funciona perfectamente.


5 - Estoy Moviendo La Cámara En El Momento de la Toma




Por mucho que evitemos los cuatro errores anteriores, existe un error básico en el que no debemos caer. Quizás es el más sencillo de lograr, pero requiere de práctica y cierta mecánica a la hora de disparar. Se trata del modo en que sujetamos la cámara y cómo al disparar reducimos la vibración o movimiento al que sometemos a la cámara.


Es importante situar los pies adecuadamente, tener una posición equilibrada, los codos bien pegados al cuerpo, controlar la respiración y sujetar la cámara de modo firme.
No obstante, por muy bueno que seas en el control de estos movimientos, también debes tener en cuenta ciertos límites: normalmente es recomendable disparar a un tiempo de exposición inferior a la inversa de la focal utilizada.



Por ejemplo, si estás disparando con un 50mm, no dispares nunca con un tiempo de exposición más prolongado de 1/50 seg.
Sobre esta regla se pueden realizar algunas correcciones, como las siguientes, aunque puede ser un buen punto de partida:


Si utilizas objetivos con sistema de estabilización podrás ganar en muchos casos más de 2 pasos. Pudiendo disparar con un 50mm a 1/10 seg. sin miedo a la trepidación aunque si hay movimiento en la escena no podrás corregirlo.

Con los nuevos sensores, cada vez más densos, la velocidad de seguridad ha de elevarse
y me atrevería a decir que para garantizar que no haya trepidación, con un 50mm y sin sistema de estabilización de por medio, deberías utilizar tiempos de exposición de 1/75 seg o inferiores.

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