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Fotografías que todo buen Turista debe hacerse





FOTOGRAFÍAS QUE TODO BUEN TURISTA DEBE HACERSE
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]Y LOS 10 LUGARES MÁS LOCOS PARA HACERSE UN SELFIE


Uno de los placeres de viajar es, sin lugar a dudas, el de inmortalizar nuestra estancia en los diferentes lugares visitados para, posteriormente, dar toda la envidia posible a nuestros amigos y conocidos o sustituir esa foto de nuestra comunión que nuestros padres tienen en el salón de su casa y que nos avergüenza cada vez que hay invitados. Sin embargo en los últimos años todo ha cambiado.
La obsesión por autorretratarse cuando viajamos nos lleva en muchas ocasiones a correr un riesgo innecesario. Ocurre sobre todo en destinos peligrosos como precipicios, cataratas o puentes colgantes, lugares donde la imprudencia (o un mal paso) pueden jugarnos una mala pasada. Eso sí, la foto, si sale, queda estupenda.





Los conductores de Londres están hartos de tener que esperar a que los turistas se hagan la foto de rigor en el paso de peatones de Abbey Road emulando a Los Beatles, pero nadie quiere quedarse sin la suya.





El Monumento a Washington (Washington) tiene aproximadamente 170 metros de altura, pero todos los turistas se empeñan en que es pequeño como un llavero.





El desierto del Sáhara y sus dunas ofrecen multitud de posibilidades fotográficas, pero ninguna es comparable con la imagen de un turista montando en un camello.






Cuando hace más de 4000 años los egipcios decidieron construir las pirámides de Guiza (El Cairo, Egipto) poco podían imaginar que los turistas beberían los vientos por pincharse con ellas como si fueran La Bella Durmiente con una rueca.





O el amor que desataría la Gran Esfinge de Guiza (El Cairo).





Ni unos padres con quince hijos han tenido tanta paciencia como tiene la Guardia Real del Palacio de Buckingham (Londres)





Quizá no sea una foto para enseñarle a tus padres, pero si estás en Nueva York y vas a Wall Street no puedes irte sin una foto con su toro.





O sin visitar el piando de FAO Schwarz en la Quinta Avenida. Porque la película ‘Big’ marcó la infancia de mucha gente.





Aunque hayas volado a Los Ángeles y ni hayas olido la Ruta 66, no podrás evitar hacerte una foto con el cartel que anuncia su final en la playa de Santa Mónica.





Ir a Chicago y no hacerse una foto reflejado en la Cloud Gate del Parque del Milenio es casi como no haber ido a Chicago.





La Torre Eiffel ha visto a millones de turistas posar delante de ella, pero la mayoría de ellos han intentado llevársela.





Probablemente la foto más original que puedes hacerte es esta sosteniendo la Torre de Pisa (Pisa). A nadie se le ha ocurrido jamás, por eso no puedes irte sin la tuya.





Si el Cristo Redentor de Brasil pide un abrazo, hay que dárselo sin excusas.





Aparentemente cuando uno llega al Taj Mahal, no puede evitar las ganas de saltar delante del mausoleo más famoso del mundo.





Por mucho que la Estatua de la Libertad sea más pequeña de lo que imaginabas, su brazo en alto invita sus visitantes a adoptar su misma postura. Llevar corona ya es de profesional.





Da igual que tengas un móvil, en Londres se llama desde una cabina pase lo que pase.






Aunque cueste creerlo, puede que el Estadio Santiago Bernabeu sea, junto con la Alhambra y la Sagrada Familia uno de los edificios más fotografiados de nuestro país.





El beso entre Erich Honecker y Leónidas Breznev ilustrado en los restos del muro de Berlín en la East Side Gallery incita a los visitantes a dar rienda suelta a su pasión.





Al igual que lo hace la memoria de la foto de Alfred Eisenstaedt en los visitantes de Time Square en Nueva York.





Cuando amanece en Angkor Wat en Camboya poca gente está mirando a los templos, porque las pantallas de los móviles y de las cámaras acaparan el protagonismo.





Los guías del Gran Palacio de Bangkok incitan a los turistas a hacerse fotos imitando a los guardianes del palacio. Y claro, las fotografías se cuentan por miles.





En el salar de Uyuni, en Bolivia, la percepción del espacio al ser recogido por un objetivo es confusa. Y todos los turistas aprovechan este efecto para conseguir sus fotos más “originales”.





Uno puede flotar en el Mar Muerto o untarse sus lodos, pero si no te haces una foto, nadie va a creerte.





[size=18]Si piensas en Australia, piensas en canguros y koalas, y por lo que se ve los segundos no deben de ser muy amigables, porque los primeros son los protagonistas de todas las fotos de turistas.





Sacarse una foto mientras lanzas una moneda a la Fontana de Trevi en Roma y que no salga movida es complicado, por eso todos los turistas fingen para tener una foto decente que poner en Instagram.






LA MONTAÑA SAGRADA DE HUA-SHAN (CHINA): Subir a uno de los lugares sagrados más peligrosos del mundo es ya todo un reto, pero si además sacamos la cámara y soltamos una de las manos que nos sujetan a ese tablón tembloroso bajo nuestros pies para hacernos una foto, ya hablamos de locura. La parte más arriesgada para ascender a la montaña sagrada de Hua-Shan es Changong Zhandao, una pasarela de tan sólo 30 centímetros de ancho sobre un acantilado totalmente vertical. Este lugar es uno de los preferidos para hacer selfies. Mirar abajo no es una opción para los más miedosos..






TROLLTUNGA (NORUEGA). Otro lugar de emociones fuertes es la conocida como 'Lengua del Troll' en los fiordos Noruegos. Situado en la población de Odda, Trolltunga es un saliente horizontal de roca suspendido a 1.000 metros de altura sobre un paisaje sobrecogedor. Hacerse un selfie impone mucho, aunque para mucha gente la altura y el subidón de adrenalina no es un problema. Hay quien se atreve incluso a hacerse la foto saltando a pocos centímetros del borde.






[size=18]CATARATAS VICTORIA (ZAMBIA). Los selfies en la Piscina del Diablo de las Cataratas Victoria, en Zambia, son todo un must. No puedes irte sin hacerte la foto más original y alocada. Puedes saltar o hacer que estás a punto de precipitarte al vacío. Tranquilo, una barrera de roca bajo el agua impide que la corriente de estas inmensas cascadas - el doble de grandes que las del Niágara






PUENTE COLGANTE CARRICK-A REDE (IRLANDA DEL NORTE). Muy cerquita de la Calzada del Gigante (otro sitio estupendo para hacer selfies), se encuentra un puente colgante que nos pone los pelos de punta. Hablamos de Carrick-a-rede. Esta antigua pasarela de cuerda creada por los pescadores locales se sostiene entre dos colinas y cuelga a 30 metros sobre el mar. En sus 20 metros de longitud, la gente hace malabares para intentar sacar una buena instantánea. Todo bien mientras el viento no nos de algún que otro susto.






GRAN CAÑON DEL COLORADO (EE UU). Los acantilados y abismos que forman el famosísimo Gran Cañon del Colorado son una verdadera maravilla. Pero también un gran peligro. Aquí las vallas y la seguridad ante una caída mortal no existen. Y eso parece que a mucha gente se le olvida cuando lo que más les importa es hacer una buena foto. Y si hablamos de un selfie, aún peor. Estar más pendiente de poner o quitar el flash en vez de mirar dónde damos el siguiente paso, puede hacer que la foto nunca llegue a salir.






PLAYA DE TEAHUPO´O (TAHITÍ). Sacarte una foto a tí mismo mientras surfeas y salir guapo ya es todo un logro, pero si lo haces en una de las playas más arriesgadas del mundo, con violentas olas que alcanzan los 10 metros, tu foto no tiene precio (siempre y cuando salgas vivo del agua, claro). La playa de Teahupo´o, conocida como el "muro de calaveras" por los tahitianos, es uno de los grandes desafíos de los surferos más experimentados. Y ahora también para los aficionados a los selfies.






ROCA PREIKESTOLEN (Noruega). Conocida como 'El Púlpito', esta impresionante roca saliente en el Fiordo de Lyse es otro de los spots preferidos por los coleccionistas de selfies. La caída de 604 metros no asusta a quienes desafían a la gravedad sentándose en el borde del precipicio o incluso haciendo alguna pirueta para presumir de foto. No hay vallas ni barreras, y a veces el viento sopla más de lo debido. Toda precaución es poca.






PUENTE CAPILANO (CANADÁ). Al igual que los precipicios, los puentes colgantes tienen un poder de atracción incontrolable para los selfies. El puente canadiense de Capilano, en Vancouver, es un ejemplo. A primera vista, esta pasarela de 163 metros de largo que cuelga a 70 metros del suelo sobre abetos centenarios, no parece un lugar peligroso. Sin embargo, no hay que fiarse. A veces el miedo a las alturas nos paraliza las piernas y nos hace perder el control. Mejor no asomarse mucho, ni saltar y mucho menos subirse a las vallas protectoras para hacer la foto






PARQUE NACIONAL DE YOSEMITE (EE UU). Otro lugar que nos encanta para hacer fotos es Glacier Point, dentro del Parque Nacional de Yosemite. El paisaje de este glaciar es simplemente impresionante. Aquí se pueden hacer todo tipo de selfies, desde los más tradicionales a otros con más gracia. Eso sí, no dejes que la belleza del paisaje te distraiga a la hora de hacer la foto. Concéntrate, no vaya a ser que te encuentres con una piedra con la que no contabas y termines rodando por el suelo, o aún peor, cuesta abajo.






ACANTILADOS DE MOHER (IRLANDA). Qué manía de hacerse una foto en el borde de un precipicio, pudiéndola hacer un poquito más adentro, sujeto incluso a un muro que nos de seguridad. Claro, el resultado no es el mismo. O sí. Basta ser un poco mañoso para conseguir fotos igual de espectaculares sin arriesgar la vida.







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