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Gano Estudiantes, perdio Boca, el campeonato al ro

FUENTE CLARIN.COM

Mmmm no se puede opinar, pero si dar puntos..., den puntitos y aguante el pinchaaaaaaaaaa




Boca perdió con Lanús y define el título con Estudiantes en el desempate

Contra todos los pronósticos, el equipo de La Volpe cayó por 2 a 1 en La Bombonera y no pudo asegurarse el título 23 de su historia porque a la vez el equipo de Simeone superó en La Plata 2 a 0 a Arsenal y lo igualó en lo alto de la tabla. Abrió el marcador Palermo de penal, pero los de Cabrero lo dieron vuelta con goles de Graf y Archubi. El título se definirá el miércoles, aunque todavía no se sabe en qué escenario.
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Boca y Lanús comenzaron a jugar el partido durante la semana. Al estilo europeo. A pura declaraciones. "Firmo el empate sin dudar", dijo, sin pelos en la lengua, Ramón Cabrero, el DT del Granate. Con idéntica fuerza y convicción, respondió Ricardo La Volpe: "Si no salimos campeones, me voy". En la antesala de uno de los dos partidos más destacados de la fecha (Estudiantes y Arsenal es el otro), los técnicos le ponían pimienta al desenlace del campeonato. La despedida de Horacio Elizondo del fútbol argentino, era la frutilla del postre.

Sorprendió el DT local: se la jugó por el Pampa Calvo desde el arranque y mandó a Guillermo al banco. ¿Acaso la intención era pensar primero en su arco y luego en el de Bossio? No dio esa sensación. Al minuto, Palacio se escapó por la derecha y remate débil, a las manos del arquero visitante. Algo estaba claro: no había lugar para las especulaciones. Si bien el Xeneize era más ambicioso, Lanús formaba un interesante triángulo en el medio con Leto, Archubi y Aguirre. Los tres con una clara intención ofensiva. Entonces, el partido era entretenido.

El ritmo era el denominador común de los dos equipos. Todo se hacía rápido, sin pausas. Con mucha presión. El mediocampo era una zona de tránsito. Eso sí, pasaban los minutos y las oportunidades de gol no llegaban. Apenas un remate de Marino desde lejos que se fue por arriba, y un oportuno cruce de Ribonetto cuando Palermo tenía los cubiertos en la mano. Promediando la primera parte, decayó el nivel de juego. Pero entre los errores del fondo boquense, y el talento de algunos jugadores del equipo de La Volpe, se debatía un encuentro que todavía mantenía el suspenso.

Lanús tuvo su chance a los 28. La entretuvieron por la derecha entre el pibe Acosta y Leto. Salió el cambio de frente para el ingreso de Velásquez, llamativamente solo. Tuvo tiempo para pensar en la definición. Pero cerró los ojos y le dio fuerte. Afuera. Le perdonó la vida. Algo que Boca no hizo dos minutos después. Cuando Palermo ejecutó un penal (infantil e increíble mano de Pelletieri tras un tiro de esquina) con su habitual potencia y ponía en ventaja a los suyos. Empezaba otro partido.

Entonces, Lanús buscó más. Aprovechó la siesta post festejo del Xeneize y le llegó fácil. Por eso, Bobadilla se ganó los aplausos al envíar al córner un envenenado disparo de Leto, que se metía abajo. Y ya fue ovación cuando salió del área para evitar un peligroso avance de Graf. Nada pudo hacer el paraguayo para evitar el empate: excelente acción colectiva que comenzó con un pelotazo cruzado de Leto para Acosta, quien, sobre la derecha, recibió, puso quinta y dejó en ridículo a Morel Rodríguez y Silvestre. Entró al área y asistió a Graf. Cabezazo y adentro. Silencio sepulcral en La Bombonera.

Estudiantes se encontró con el milagro

Venció a Arsenal por 2-0 en La Plata, con dos goles sobre el final, y definirá el título del Apertura con Boca, que perdió como local con Lanús. Alayes y Pavone anotaron para el Pincha.
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El amargo aroma a Misión Imposible estaba lejos de ser un freno para la ilusión de Estudiantes por hacer el milagro. En el colmado Estadio Ciudad de La Plata sobraban el color y la esperanza. Pero la cuestión era complicadísima. El Pincha debía ganarle al sólido Arsenal y esperar un triunfo de Lanús ante Boca en La Bombonera. Nada más y nada menos. Y eso para forzar un desempate por el título. El calor se potenciaba en las tribunas y el girar de las agujas del reloj daba comienzo a la gran definición del Apertura.

Presionado por la obligación, el equipo de Simeone salió enfurecido a buscar una rápida ventaja. Al minuto tuvo una con un remate de Calderón desde afuera del área que Cuenca controló en dos tiempos. A los del Cholo les costaba ser claros al momento de crear peligro y terminaban enredándose en la inteligencia que evidenciaba el planteo visitante. Lentamente, Arsenal se afianzaba en campo rival y aprovechaba la desesperación del local para manejar la pelota bajo la conducción de Raymonda. Andrés Pérez exigió a Andujar con un derechazo que se desvió en el camino. Un aviso.

Estudiantes estaba incómodo. Tenía demasiado vértigo y se diluía en el embudo de su propio nerviosismo. El conjunto de Alfaro dominaba y marcaba el ritmo en el arranque, pero hacia el promedio de esa etapa inicial la historia fue emparejándose. Y llegaron las chances. Primero, Pavone: de media vuelta, reventó uno de los ángulos de Cuenca. En la siguiente, Galván ganó la posición por izquierda y metió un buen derechazo que se fue cerca. Aunque esa ráfaga de superioridad le duró poco y nada al Pincha, que rápidamente volvió a nublarse. La impotencia de los platenses se reflejaba en los insultos contra el árbitro Baldassi por la amonestación a Verón.

Mientras la creatividad brillaba por su ausencia en La Plata, las noticias procedentes de La Bombonera no eran las más alentadoras. Mano de Pelletieri, penal para Boca y gol de Palermo. Estaba cada vez más difícil. Encima de todo, Estudiantes no jugaba bien. Incluso mostraba un nivel flojo con relación a lo que venía haciendo. El partido no entregaba demasiado. Se prestaban la pelota. Lejos de los arcos. Las situaciones de gol caían en cuentagotas. Un tiro libre de Verón se fue cerca, por arriba del travesaño. Y a cinco del descanso, Calderón le bajó la pelota de cabeza a Galván y éste, solo, se topó con Cuenca.

Trámite de parejo para flojo en los primeros 45 minutos. La llegada del entretiempo marcó el crecimiento de las expectativas y las vibraciones pincharratas. Porque Lanús le había empatado a Boca y se abría un poquito el desenlace de cara a las segundas partes.

El sueño estaba en pie. Pero los de Simeone sabían que, para cumplirlo, tenían que quebrar el duro esquema que plantaba Arsenal. Por eso salieron con todo, a comerse crudo a un rival molesto. Como Leones. Una buena jugada entre Calderón y Pavone que el Tanque no pudo concluir estuvo cerca de convertirse en la apertura del marcador. La popular local gozaba con los manguerazos que le regalaban los bomberos y así se olvidaban al menos por un ratito del sofocante calor.

Muy adelantado y jugado completamente en ataque, Estudiantes clavaba la mira en el arco de enfrente y dejaba espacios en el fondo. El visitante no ofrecía variantes. Las más de treinta mil gargantas que alentaban sin parar pidieron penal cuando Calderón cayó en el área tras un toque de Loeschbor, pero Baldassi vio simulación y le mostró la tarjeta amarilla al delantero. Aunque las emociones más fuertes se vivían en La Boca: Lanús metía el segundo y estaba arriba ante el Xeneize. El Pincha tenía la mesa servida y no podía sentarse a comer. Aún debía hacer su parte.
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