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Gigantes De Arena




Se elevan a más de mil metros, cambian de color con la luz solar o sirven de escondrijo para impresionantes oasis. Estas son diez de las dunas más asombrosas del planeta


Aunque se relacionen directamente con los desiertos, las dunas se encuentran hasta en los lugares más verdes del planeta. Playas, páramos o paisajes de yeso, entre muchos otros, albergan estos gigantes de arena que, incluso, son capaces de desplazarse. Montañas que puede llegar a medir cientos de metros, que cambian de color con la luz del sol y que incluso cantan. Estas son las dunas diez de las dunas más impresionantes del mundo:










1. FEDERICO KIRBUS (ARGENTINA)

1.230 metros

La Federico Kirbus es la duna más grande del mundo, 400 metros más alta que el Burj Khalifa, el rascacielos más alto del mundo, y a solo cien de igualar al monte Amboto.

El médano argentino se encuentra en el poblado de Tatón, al noroeste del país. Debe su nombre al escritor e investigador nacional del mismo nombre que 'descubrió' su valor, periodísticamente hablando. Al contrario que las montañas, las dunas se miden desde su base hasta su cima, y no desde el nivel del mar. Es por eso que, a pesar de nacer a 1.615 metros sobre el nivel del mar y culminar a los 2.845, se establezca su altura en los 1.230 metros.

Debido a su amplitud, es foco de atracción de amantes del 'sandboarding', un deporte similar al surf en el que se cambia las olas por la arena. Otros prefieres vivir la no menos emocionante experiencia de escalarla a motor.
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2. DUNA GRANDE (PERÚ)

924 metros

También conocida como cerro Marcha, es la segunda duna más grande del mundo. Se ubica en la ciudad de Nazca, a unos 455 kilómetros de la capital del país, Lima. Cuenta con un mirador, y desde hace una década se realizan expediciones en camioneta hasta su cumbre.

Con sendas caídas en picado de 700 y 1.000 metros de recorrido, Duna Grande es el paraje ideal para quienes practican deportes extremos como el 'sandboarding', el parapente o la bicicleta de montaña. Cada año, de hecho, se celebra allí el Raid de Duna Grande.

Desde su cima se puede apreciar algunas de las formas que conforman las Líneas de Nazca, los milenarios dibujos marcados en la arena por la cultura nazca que salpican toda la zona.









3. DESIERTO DE BADAIN JARAN (CHINA)

500 metros

Sus 49.000 kilómetros cuadrados convierten al desierto de Badain Jaran en el cuarto de mayor tamaño en el mundo. Es, además, el que posee las mayores dunas estacionarias del planeta. Estas, al contrario que las migratorias, se mantienen inamovibles a pesar del empuje viento. Algunos de estos médanos chinos alcanzan los 500 metros de altura, los mismos que las 106 plantas de la torre Taipei en Taiwán.

A pesar de ser un desierto y de las escasas precipitaciones -40 mm al año-, cuenta con más de 140 lagos que se esconden en las cuencas de las dunas y un río, el Ruo Shui ('río débil' en idioma mongol). Es precisamente lo sorprendente del fenómeno lo que le ha dado nombre: en la lengua de la región, Badain Jaran se traduce como 'lagos misteriorsos'. Aunque en realidad, el misterio está resuelto. Las investigaciones han demostrado que las formaciones de agua se alimentan de unas montañas a 350 kilómetros de la zona.










4. PARQUE NACIONAL Y RESERVA GRANDES DUNAS DE ARENA (ESTADOS UNIDOS)


230 metros

Es aquí donde se encuentran las dunas más altas de Norteamérica, en el árido corazón de Estados Unidos. El parque, que se extiende a lo largo de 340 kilómetros cuadrados en el Valle de San Luis, presenta como principal atracción la Star Dune, un médano de 230 metros de alto desde su base hasta su cresta. Presume, además, uno de los parques más silenciosos de los cincuenta estados. El parque combina paisaje desértico con zonas de tundra, lagos y amplias llanuras de hierba.

Las dunas del valle se alimentan de los sedimentos arrastrados por el viento desde las lindes del Río Grande y sus afluentes desde hace 440.000 años. Aunque normalmente el aire se mueve de suroeste a noreste, a finales de verano suele invertir su dirección, lo que hace que estas montañas de arena sean tan altas. Aprovechando su altura, es común ver a turistas deslizándose ladera abajo con un trineo o una tabla adaptada para el terreno










5. CERRO DRAGÓN (CHILE)

220 metros

Imponente, Cerro Dragón es un muro de arena que se levanta tras la ciudad portuaria de Iquique. Es la duna urbana más grande del mundo y los investigadores creen que nació hace 20.000 años, tras la última glaciación. Los lugareños, sin embargo, prefieren aquella historia que cuenta que, en realidad, el médano es el cuerpo de un dragón en letargo. Según la leyenda, hace cientos de años la bestia alada aterrizó en la costa de Ike Ike y raptó a la hija de uno de los jefes de la tribu. Tras ver cómo otros fracasaban, un cazador se las ingenió para dejarle un montón de comida con somníferos mientras dormía. Una vez estuvo despierto, el dragón devoró la comida envenedada, y volvió a caer adormecido por el efecto de la droga. Fue entonces cuando el héroe aprovechó para clavarle un arpón en la nuca. El cuerpo del dragón quedó allí tendido y se ha ido cubriendo de arena con el paso de los años. No está muerto, solo sumido en un profundo sueño. El día menos pensado, volverá a levantarse en forma de volcán. Su lava bañará lo que hoy es Iquique y se consumará su venganza.

Eso, si consigue sobrevivir a aquellos que ponen en peligro su conservación. Iquique no deja de crecer, y urbaniza los alrededores de la duna con rapidez. Aunque Cerro Dragón fue declarado por el Ministerio de Educación del país como Santuario de la Naturaleza en el año 2005, años antes se concedieron permisos de construcción en su ladera oeste que llevaron a retirar grandes cantidades de arena. El hecho de que ya no se alimente de los sedimentos que el viento le traía de la costa del Pacífico -es una duna de carácter relicto, ya no recibe más material-, no hace más que agravar las cosas.








6. DUNA 45 (NAMIBIA)

170 metros

El desierto de Namib es el más antiguo del planeta -65 millones de años a las espaldas, nada más y nada menos que cuando se extinguieron los dinosaurios- y el que recibe menos agua: solo un centímetro cúbico de lluvia al año. Duna 45 es la estrella del lugar. Recibe su nombre por levantarse a 45 kilómetros de Sesriem, un pequeño emplazamiento que funciona como puerta al Parque Nacional de Namib-Naukluft. Por su silueta perfecta es la favorita de los turistas.

Es de obligado cumplimiento escalar hasta su cumbre al amanecer. Los primeros rayos del sol pintan sus laderas de un bonito color dorado que con el paso de las horas mutan a un intenso rojizo. Esto se debe a la presencia de óxido de hierro en la arena, lo que provoca que la tonalidad del suelo varíe según avanza el día. El comienzo y el final de la jornada son los mejores momentos para fotografiar a esta montaña, cuando uno de sus costados queda iluminado y el otro, en penumbra.










7. DUNA RAMPANTE DE CAMARIÑAS (GALICIA)

150 metros

Entre las de su clase, es la más alta de Europa. Las dunas rampantes son aquellas que poco a poco van cubriendo una montaña. En el caso de la de Camariñas, el Monte Branco, en la playa del Trece. Puede que cueste diferenciarla entre la vegetación, pero ahí está, escalando ladera arriba.

La zona, por su parte, debe su nombre a los arbustos que crecen en la arena. La camariña es un arbusto en peligro de extinción que en su día ocupaba la mayor parte del litoral gallego. La manipulación de los dunares, su empleo para hacer escobas y la excesiva recolecta de sus bayas -los marinos las empleaban para calmar la sed- han provocado que a día de hoy apenas crezcan en tres localizaciones, entre ellas, playa del Trece.











8. LA 'ARENA CANTANTE' DE ALTYN-EMEL (KAZAJISTÁN)


120 metros

El parque de Altyn-Emel ocupa una vasta extensión de 4.600 metros cuadrados entre tierras rocosas y dunas. Justo en medio se encuentra la 'Arena cantante', que entona sonidos bajos, vibrantes. Aunque no es un fenómeno único, apenas se repite en una treinta de médanos por todo el mundo. Ni siquiera el resto de los del parque kazajo son capaces de imitar al central. Es este un efecto extraño conocido como el 'canto de las dunas', que se produce cuando el viento corre a través de los granos de arena. Aún así, los científicos coinciden en una explicación sobre cuál es el proceso que provoca la 'música'.

Solo a tres kilómetros de la 'Arena cantante' se encuentran las tres rocas conocidas como Oshak Tas. Según la leyenda, donde Gengis Kan apoyó la olla gigante que sirvió para alimentar a todo su ejército.









9. DUNA DE PILAT (FRANCIA)


117 metros

También conocida como de Pyla, Esta gigantesta masa de arena se levanta en primera línea de la bahía de Arcachón y a solo 200 kilómetros de San Sebastián. Un total de 60 millones de metros cúbicos de arena extendidos a lo largo de 2,7 kilómetros de costa. Con un millón de turistas, es el segundo sitio natural más visitado de Francia (después del Monte Saint-Michel), y la mayor duna móvil toda europa.

Desde hace más de dos siglos, el médano se alimenta de la arena de la playa sobre la que sea asienta, lo que la hace avanzar hacia el interior. Mientras el oleaje erosiona su frente costera, la Pilat se come varios metros al año del bosque de pinos que la rodea. En un intento por frenar su avance, se ha optado por la plantación masiva de árboles por el perímetro. Tanto la duna como el bosque fueron declarados en 1994 por el Estado francés como "gran sitio natural de interés paisajístico y científico", asociado a la red Natura 2000 de la Unión Europea, siendo el centro de atracción turística más destacado de la región aquitana y uno de los más importantes del país vecino.











10. DUNAS PARALELAS DEL DESIERTO DE SIMPSON (AUSTRALIA)

40 metros


El desierto de Simpson es un inmenso secarral de 176.000 kilómetros cuadrados que ocupa el centro de la ya de por sí seca Australia. Y aún así, es solo el cuarto desierto más grande del país. Con dunas que alcanzan desde los tres hasta los treinta metros de alto, es aquí donde se encuentran las dunas paralelas más largas del mundo: 1.100 médanos orientados de norte a sur que llegan a alcanzar los 200 kilómetros de largo. La más alta es la bautizada como Nappanerica, o 'The Big Red' ('la gra roja'), que alcanza los 40 metros desde su base hasta su cumbre.

El desierto de Simpson no es apto para principiantes. El mercurio aquí baila entre los dos grados bajo cero y los tórridos cincuenta. No cuenta con carreteras, pero aún se pueden encontrar algunos caminos que dejaron durante los sondeos en busca de gas y petróleo durante los años 60 y 70. Eso sí, habrá que tirar de un todoterreno y bien equipados de agua y gasolina. Por árido que parezca, el desierto está lleno de vida, y es posible avistar numerosas aves, murciélagos y peces en pequeñas lagunas
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Fuente: http://www.elcorreo.com/bizkaia/sociedad/201505/16/dunas-tambien-cantan-20150504132759.html
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